LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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¿PAN Y CIRCO...?

1989.

Una dramática realidad obscurece el horizonte de la economía del país. La recesión ha traído como consecuencia una mayor dificultad para producir y ofrecer al mercado interno los alimentos requeridos por la población.

A principios de este año el superávit comercial agropecuario del país sostenido durante 1986 y 1987 se desplomó en un 97.4% en comparación al primer mes del año pasado, según datos del Banco de México, de tal manera que la balanza comercial a principios del año estaba ya registrando un déficit de 101 millones de dólares (mdd). Esto ha sido producto no sólo de los ancestrales problemas del campo y factores climatológicos, sino también debido a la radical apertura comercial que permitió un incremento del 60% en las importaciones de este tipo el año pasado. Durante este año las importaciones han crecido un 165.26% debido a los fuertes incrementos en la importación de maíz, sorgo y trigo.

La actividad pecuaria causa también fuertes caídas de la producción. Los inventarios muestran serias reducciones del 25.5% en el bovino, 23.1% en el ganado lechero y el 50% en el porcino. Según las estadísticas esta es la peor crisis de este sector. En los últimos seis años con una población humana que creció un 25% pasando de 66 a 82 millones de habitantes, la disponibilidad de productos pecuarios muestra una contracción que va del 19 al 60%.

En las mismas circunstancias se encuentra el sector pesquero que en 1988 resistió una caída del 4.4% mientras que el consumo per cápita del producto cayó en un 13%. Esto es debido principalmente al virtual abandono presupuestal al que se enfrenta este sector ya que el gasto programable gubernamental registró una disminución del 64% al tiempo que se redujo el financiamiento para las sociedades cooperativas pesqueras.

La razón principal de la reducción presupuestal ha sido la reducción de los ingresos públicos del estado debido a la paralización económica, los que cayeron en un 13.7% en términos reales durante el primer trimestre del año. Por tal razón el gobierno se ha visto forzado a hacer recortes presupuestales de tal manera que el presupuesto actual es menor en un 15.5% al del año pasado.

El Presidente Salinas de Gortari se ha comprometido con el sector campesino a canalizar los recursos liberados como resultado de la renegociación de la deuda externa al sector rural. Si efectivamente esto se realiza no cabe duda que el sector alimentario tendría un fuerte impulso. Lo triste y desolador es que tal parece que no habrá posibilidad de lograr una liberación de tales recursos y por lo tanto habrá de esperar mejores épocas porque la promesa gubernamental no contempla la posibilidad de canalizar recursos de otro lado.

Como vemos es justo y necesario atacar el problema de la caída de la producción de alimentos, de otro modo no sólo no tendremos con qué pagar la deuda, sino tampoco con qué comer. El antiguo imperio romano se decía que para tener tranquilas a las masas había que darles pan y circo. A los mexicanos nos dieron el circo, pero no nos dan el pan.