LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LA RENUNCIA: CRISIS, DESCOMPOSICIÓN O VIABILIDAD DEL PAÍS

7 de julio de 1996

El año pasado la posibilidad de que el Dr. Zedillo fuera a renunciar a la presidencia de la República, no pasaba de ser un agrio comentario producto del descontento social y, en casos, producto de bromas derivadas de su muy particular estilo de afrontar ciertos problemas. Y era pensado como algo que en lugar de ayudar, empeoraría las cosas.

Hoy la situación es otra. La posibilidad de que el Presidente renuncie se discute a nivel nacional e internacional como un hecho serio y posible sobre el que es necesario hacer alguna reflexión.

Existe una razón fundamental que podría explicar la aparentemente inminencia del acontecimiento:

La incapacidad del gobierno para establecer las bases que aseguren la viabilidad del Estado. Esto se debe a dos razones:

1.- La crisis y descomposición de las estructuras económicas. Es decir, no sólo existe un deterioro de las variables económicas, sino, también, una destrucción de las bases sobre las que se cimienta el desarrollo de un país. Ello se debe por un lado a la incapacidad o falta de voluntad para implementar medidas orientadas a resolver la problemática económica en favor de la sociedad en su conjunto (primordialmente en favor de las mayorías) Y por otro lado, a la implementación de medidas que trabajan en el sentido de agudizar la crisis y dislocar mas la estructura económica nacional.

Entre algunas de las medidas que acentúan la crisis y la descomposición de las estructuras están: a) el intento de privatizar la petroquímica nacional; b) la gran cantidad de recursos del presupuesto público dedicados a salvar a los bancos, lo que hasta el momento no se ha podido conseguir. Y sí, por el contrario a obligado al gobierno a desviar recursos que podrían destinarse a la reactivación económica por otras vías. c) La falta de un programa para recuperar la pérdida del poder adquisitivo del salario para fortalecer el mercado interno. d) La falta de un programa que resuelva el problema de los deudores en cartera vencida que están impedidos para reactivar sus empresas ante la necesidad de pagar las deudas que crecieron hasta el infinitivo por los “errores de diciembre”. e) La falta de un programa de un amplio fomento al empleo que comprometa de manera profunda al propio gobierno a través del uso del gasto público para éste fin.

f) La falta de programas para salvar la micro, pequeña y mediana empresa que se encuentra asfixiada por las deudas y una impresionante caída de la venta de sus mercancías.

2.- La crisis y descomposición de las estructuras políticas. El Ejecutivo enfrenta, en estos momentos, al menos, tres problemas de profunda magnitud: Uno, la falta de apoyos y alianzas con los diversos grupos de poder político sobre los que históricamente se ha sustentado la estabilidad económica del país. De hecho, en todo éste tiempo se ha gobernado más a partir de la idea de crear “confianza en los inversionistas, que bajo la premisa de crear, sustentar y cumplir compromisos para darle viabilidad a algún modelo de desarrollo. Dos, al interior del gobierno existe una aparente desintegración del grupo político en el poder. O quizá, esto es producto de pugnas entre grupos políticos que se disputan el poder al interior del gobierno ante un, aparente, vacío de poder. Se trabaja sin alianzas claras, ni espíritu de grupo y sin una idea clara de un objetivo común. Y, sobre todo, con una profunda inexperiencia e impericia manifiesta en muchos de los funcionarios de alto nivel. Tres, ante la ausencia de una política económica de beneficio al bienestar de la sociedad el gobierno sufre el rechazo absoluto de las grandes mayorías. Pero, además, ante la falta de atención a los problemas urgentes de estas mayorías y la forma represiva en que se ha intentado hacerles frente, se les está orillando al estallido social. Es tan importante éste último punto, que el propio Partido Revolucionario Institucional (PRI) se ha manifestado públicamente por renunciar a seguir apoyando la política neoliberal y volver a las bases histórico-ideológicas que le dieron origen.

De éste modo, no sólo no se ha resuelto el problema de la crisis política heredada, que se ha agudizado a partir de éste sexenio y que se manifiesta en la necesidad de una mayor democracia y una falta de voluntad para abrir los canales de participación política. También se está atentando contra los fundamentos de las estructuras políticas basadas en alianzas y compromisos entre clases, grupos sociales y el propio gobierno. Fundamentos sobre los que se ha sustentado durante años la viabilidad política del Estado mexicano. Fundamentos cuya reconformación pasa, de manera necesaria, por la solución de la crisis y la recomposición de las estructuras económicas.

Las sociedades en el mundo, no se mueven sin incentivos y sin una idea clara y cierta sobre un futuro que tenga como destino su desarrollo pleno. Y tienden a descomponerse cuando existe una carencia absoluta de un plan rector, de un proyecto de desarrollo, de un proyecto de nación, que incluya a toda la sociedad en su conjunto. Y ésta descomposición tiende a agudizarse cuando carecen de líderes políticos que los guíen de manera clara, cierta y firme hacia ese destino. Los líderes, por tanto, se mueven en el estrecho margen que existe el riesgo de propiciar la desintegración del Estado o la construcción de amplios caminos que hagan viable el futuro de la Nación.

La sociedad mexicana deberá evaluar y decidir a luz de la situación histórica que vivimos cual debe ser el futuro de nuestros líderes. Y que conste, no será la decisión de un hombre, sino la decisión y el deseo de una nación entera, que, por cierto, es también, la que elige a sus líderes.