LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LA DEVALUACIÓN CONTENIDA. LA ORTODOXIA MONETARIA

7 de septiembre de 2000

La creencia cuasi-religiosa de que la estabilidad del tipo de cambio es la garantía de la estabilidad de toda la economía nacional, ha llevado al gobierno de este país a practicar una política monetaria que impida, a toda costa la devaluación del peso. Es decir, que el Banco de México ha convertido en objetivo de la política monetaria el mantenimiento de la paridad peso-dólar, para lo cual, incluso, se han sacrificado otros objetivos de mayor importancia y se han provocado efectos perniciosos en otras variables macroeconómicas. En la práctica, desde luego, este no es un fin declarado e incluso, el gobierno ha manifestado tener una política monetaria neutra y una política cambiaria flexible, aduciendo que es el mercado el que establece la paridad cambiaria, sin embargo ha intervenido en múltiples ocasiones en el mercado de divisas con el fin de evitar una devaluación: mediante el fondeo de dólares y mediante los “cortos monetarios”.

El problema con un tipo de cambio que está determinado a partir de la oferta y la demanda, es que su valor lo determina la cantidad de dólares que se ofrecen y se demandan y no atiende a otras consideraciones como es el caso del poder de compra de las monedas, que se establece a partir del diferencial existente entre las tasas de inflación de un país y otro. Cuando se toma en consideración este factor, se encuentra que el valor de las monedas resulta distinto del valor que le asigna el mercado, pero se entiende que el valor real es precisamente el de su poder de compra. Si el valor del dólar es inferior al del mercado se dice que el peso está sobrevaluado y si es mayor se dice que está subvaluado. Según se observa en la gráfica, el ritmo de devaluación del peso ha sido inferior al diferencial de la inflación México-E.U., lo que significa que se encuentra sobrevaluado. Es decir el valor real del dólar es más alto. De acuerdo con cálculos propios, dicha sobrevaluación (tomando el año de 1994 como base) es de, al menos un 10%, lo que significa que el valor real del dólar es de, por lo menos, 10.30 pesos por dólar.

Sin embargo el enfoque oficial impide el ajuste necesario y con ello está impidiendo el ajuste de otras variables macroeconómicas como es el caso del creciente déficit en cuenta corriente, resultado de tener un dólar barato, en la medida que estimula el incremento de las importaciones que tienen, como se sabe, una elevada elasticidad precio, es decir, que los consumidores mexicanos tienden a incrementar sus compras por encima de la proporción en que disminuye el precio.

Adicionalmente hay que considerar que para sostener el tipo de cambio de mercado se ha establecido una política monetaria restrictiva basándose en recortes a la oferta monetaria y eso propicia un incremento de las tasas de interés, las que, de otro lado, se tratan de mantener elevadas para atraer la inversión extranjera, que es el sustento del mercado de dólares y la base de su estabilidad. El problema consiste en que las tasas de interés altas inhiben la inversión productiva y la restricción monetaria disminuye la demanda, lo cual atenta contra el crecimiento económico, y el empleo. En el extremo, la falta de ajuste al tipo de cambio real y el sostenimiento de la paridad de mercado atenta contra la estabilidad de largo plazo de la economía porque los desajustes del mercado financiero internacional podrían provocar una devaluación más severa que la que aquí se sugiere.

Es decir que es la flexibilidad y no la rigidez es lo que garantiza la estabilidad económica nacional sobre todo en un entorno en que la paridad está sobredeterminada por los flujos de una inversión extranjera sumamente volátil. Los ajustes deben darse en tiempo y forma, de otro modo, puede descomponerse todo el escenario nacional. Más vale una devaluación moderada a tiempo que sufrir las convulsiones de otro error de diciembre.