LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LA CRISIS DE LA AGRICULTURA NACIONAL

24 de septiembre de 1999

El lunes de la semana pasada, el Presidente Zedillo fustigó a quienes hablan de un fracaso de las políticas agropecuarias del Gobierno Federal. De acuerdo con sus declaraciones, la situación del campo nacional y de los campesinos ha venido mejorando durante su gobierno. Por desgracia los datos que ofrecen las propias instituciones oficiales dan cuenta de una realidad completamente distinta, que nos habla de un profundo deterioro del sector agropecuario en el país.

De acuerdo con datos publicados en el Sistema de Cuentas Nacionales (Inegi), el Producto Interno Bruto (PIB) del Sector Agropecuario contribuía con un 7.1% del total del PIB Nacional. Desde ese año a la fecha, esa proporción ha venido disminuyendo de modo permanente y dramático, de tal modo que para 1999 sólo contribuye con el 4.9% del producto nacional. Esto significa que el crecimiento del sector agropecuario no ha sido de la misma magnitud que el de la economía en general y que el de otros sectores en particular, de modo que mientras otros crecen el campo se rezaga, atentando contra la posibilidad de producir los alimentos y materias primas básicos para el desarrollo nacional.

De acuerdo con la misma fuente, el PIB Agropecuario alcanzó en 1998, la cantidad de 93,834.9 millones de pesos (constantes de 1993), cantidad que es, apenas, un 2.5% mayor que la alcanzada en 1996, y es un 30% mayor a la que se alcanzó en 1983. Sin embargo, de ese año a la fecha, la población nacional se ha incrementado considerablemente y por tanto las necesidades que satisface ese sector. En 1983 existían alrededor de 70 millones de habitantes en todo el país, para 1999 se calcula que casi 100 millones. Esto significa que la producción de bienes agropecuarios no ha crecido al mismo ritmo que la población pues ésta es ahora un 42% mayor que en 1983, mientras que la producción agropecuaria, como ya dije arriba, es tan sólo un 30% mayor que la que había en el año de referencia.

Este diferente ritmo de crecimiento ha dado lugar a una caída constante y dramática del PIB per cápita agropecuario, es decir el valor de la producción agropecuaria por habitante. Indicador que nos permite medir, en promedio, cuánto se produce por persona. En 1983 dicho indicador fue de 1002.4 pesos (constantes de 1993), a partir de entonces muestra una caída permanente hasta llegar a alcanzar un valor de 734.3 pesos para 1999. Esto significa que de 1983 a la fecha ha tenido una caída del 27%. Dicho de otra manera, la producción agropecuaria por persona en la actualidad es un 27% menor a la existente en 1999.

Es probable que algunas actividades dentro del sector agropecuario hayan mejorado en los últimos años, sobre todo las que se encuentran ligadas a la exportación, pero en general el panorama del campo es de desolación y pobreza. Mal harán nuestros gobernantes al conformarse en la complacencia de la apariencia y no analizar con profundidad una realidad que tienen muy a la mano.

Hoy, el gran problema nacional es el campo, es la fuente primordial de la pobreza porque es incapaz de generar riqueza y porque no existe por parte del gobierno el apoyo que debiera existir.

Ya el Secretario de Agricultura, Romárico Arroyo declaró la semana pasada que no crecerá el presupuesto de esa Secretaría para el próximo año, lo cual quiere decir que no se destinarán más recurso para apoyar el campo, cosa que no se entiende ante el dramático acontecer del sector.

La Alianza para el Campo no es suficiente, se requieren acciones mucho más profundas y comprometidas que involucren muchos más recursos presupuestales, pero, sobre todo, una estrategia para incorporar a los campesinos, a los sectores más rezagados del agro, a la dinámica de la modernización nacional.