LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

 

LA BANCA NACIONAL: INEFICIENCIA Y LUCRO. ¿FRACASÓ LA REPRIVATIZACIÓN?

12 de marzo de 1997

A juzgar por los resultados obtenidos por la banca comercial desde su privatización a la fecha, se podría decir que el gobierno se equivocó al considerar que en manos privadas sería más eficiente y útil al país.

Por desgracia, ni siquiera ha servido para hacer grandes negocios. La irresponsabilidad con que fue manejada la política crediticia de los bancos derivó en una crisis de cartera vencida que hoy tiene sumida en la miseria a un gran número de empresarios y particulares y ha puesto al borde de la quiebra a todo el sistema bancario nacional.

Por ningún lado se ha visto que los empresarios privados sean mejores banqueros que el gobierno. Por el contrario los bancos privatizados renunciaron a cumplir la función social que debe cumplir un banco en materia de desarrollo y cambiaron hacia una óptica de lucro a cualquier precio. Hoy, la banca reprivatizada no sólo no sirve de apoyo al desarrollo nacional. Al contrario, lo obstaculiza por su ineficiencia y falta de perspectiva nacional. Ello se debe principalmente a:

1.- Su espíritu agiotista que se refleja en: a) los altos costos de los servicios financieros (las altas tasas de interés), que obliga al sobreendeudamiento y lleva a la cancelación de la posibilidad de acceder al crédito. b) las trabas para otorgar un crédito que descalifica como sujetos de crédito a las personas y empresas. Ello obliga a los empresarios a recurrir a fuentes alternativas de financiamiento informales con menor capacidad para resolver su problema y con mayores tasas de interés. En la actualidad, según la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, el 65% de la actividad agrícola depende del agiotismo. Según la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras, los cafetaleros dependen de prestamistas a los cuales les pagan un interés mensual del 10%. Según la CONCANACO-SERVITUR el 95% de las micro y pequeñas empresas recurren al financiamiento informal (agiotismo principalmente)

2.-Falta de visión y vocación para financiar actividades productivas, las que, por su carácter, impulsan el crecimiento económico y resuelven el problema de falta de inversión.

Los bancos se han olvidado del financiamiento a la agricultura, de los problemas de las micro y pequeñas empresas. La CANACINTRA, la CANACO, la CONCANACO, entre otros, coinciden con estas afirmaciones

3.-Falta de compromiso social. Actúan sin preocuparse de los problemas generados por las carteras vencidas y su postura es no ceder, no condonar y cobrar hasta el último centavo. Con ello han provocado la quiebra de empresas y la pérdida del patrimonio de miles de familias mexicanas. Pero eso sí, bajo el argumento presidencial de “Proteger el dinero de los ahorradores mexicanos”, el gobierno de la República invirtió una importantísima cantidad de los dineros públicos para financiar y evitar la quiebra del sistema bancario. Con dinero recaudado de los impuestos que pagan esos a quienes los bancos no apoyan, se salvó de la quiebra a esos bancos ¿ no es eso un trato injusto ?

En el año de 1996 el dinero destinado a este financiamiento vía FOBAPROA alcanzó un volumen del orden de los 332,000 millones de pesos. Esa cantidad significa el 13.32% del valor del PIB en ese año. Proporción impresionantemente grande si se considera que se gastaron fondos públicos que ya no se utilizaron para fines sociales. Esa cantidad representa casi la mitad del valor del mercado accionario en 1996, y es mayor a la inversión extranjera en el mercado de valores en el mismo año, e inmensamente superior a otro programa que fue establecido para beneficiar a empresarios en apuros con el fisco: el PROAFI. A éste se le canalizaron tan sólo 1,900 millones de pesos, esto es el 0.08% del valor del PIB ¿ no es eso inequitativo e injusto?, favorecer a los que más tienen a costa de los que menos tienen. Así, pues, los banqueros ineficientes recibieron un trato preferencial para salvarlos de la ruina con dinero del pueblo. A pesar de ello, siguen sangrando al pueblo y siguen ignorando que son un instrumento para el desarrollo y no, como se los dicta su mediocre óptica, un simple negocio sin más compromiso que lucrar.