LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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INTERVENCIONISMO ESTATAL, FALLAS DEL ESTADO Y EMPRESA PÚBLICA

9 de mayo de 1996

En materia de economía mixta, la solución que implica un mayor peso del intervencionismo estatal expresa la intención del Estado por dar cumplimiento al contenido de la Constitución en cuanto al manejo de los recursos naturales a través de empresas públicas. De igual modo, mediante éste instrumento puede orientar al conjunto de actores y fenómenos económicos hacia el cumplimiento de los objetivos de desarrollo (entendido como crecimiento económico, justicia social, bienestar y redistribución del ingreso. Sin embargo, en la actualidad la opción de promover el desarrollo por la vía de la intervención del Estado, pasa, necesariamente por el hecho de considerar que la propiedad estatal ya no se percibe como garantía universal de eficacia, y, lo que es peor, tampoco, de justicia social. Y ha demostrado que no lo es.

Asimismo, ha de considerarse que el manejo de los recursos públicos genera fenómenos de corrupción en diversos grados y a todos los niveles, lo que llega a representar un obstáculo para la consecución de los objetivos que se plantean. En ese sentido ha contribuido de manera determinante el fracaso del modelo de desarrollo socialista. Aunque es preciso reconocer que representa un ejemplo extremo a partir del cual es muy riesgoso derivar generalizaciones.

Lo anterior significa que así como la intervención del Estado se deriva de la existencia de fallas del mercado, ésta intervención, también puede dar como resultado un conjunto de fallas que hacen fracasar la búsqueda de sus dos objetivos, propiciando, con ello, un mayor disfuncionamiento del mercado y provocando un entorpecimiento para conseguir los objetivos de la sociedad.

Ello está dado, básicamente por la existencia de imperfecciones en la intervención estatal, que, en particular, tienen que ver con problemas de democracia y transparencia en la conducta de quienes ejercen la acción pública. Y, así como el funcionamiento del mercado es perfectible, también el del Estado lo es, sólo que para su corrección no intervienen sólo factores de su contrario y complemento (el mercado), sino factores que tienen que ver con el funcionamiento correcto de las instituciones: democracia y legalidad. Es decir, las fallas del Estado no sólo se corrigen por la vía de sujetar más al Estado a los mecanismos de mercado, sino también y principalmente por la vía del perfeccionamiento de la vida institucional. Es decir, mediante la creación y consolidación de un esquema de contrapesos y límites jurídicos.

La economía mixta adquiere esta naturaleza a partir de la intervención del Estado en la economía de mercado mediante la creación y funcionamiento de empresas públicas. Empresas que funcionan como instrumento a través del cual el Estado se plantea la obtención de los objetivos que persigue, estableciéndolo propósitos de reorganización de los mercados, promoción de la industrialización, defensa de los recursos naturales, la generación de nuevos sectores productivos e inversiones de alto riesgo y el acrecentamiento de la producción de bienes públicos.

La creación de empresas públicas debe considerarse, en el marco de una economía de mercado, como una solución extrema, luego de haber considerado que es la solución mas eficiente frente a otras que implican una intervención menos profunda como serían las políticas de promoción o restricción a la inversión privada.

Pero es, también, una solución que se materializa por el hecho de que, por parte del Estado, hay una búsqueda de un conjunto de objetivos de carácter social que la empresa privada no esta dispuesta ni en condiciones de ofrecer.

En las condiciones actuales que vive la economía mexicana, las posibilidades de darle cauce a un intervencionismo estatal por la vía de la empresa pública, se encuentran acotadas por las nuevas condiciones económicas derivadas de la crisis económica. Muy distintas a las que privaron en la fase de conformación y consolidación de le economía mixta de 1940 a 1980. En particular la profunda crisis fiscal del Estado y el sobreendeudamiento público que limitan las posibilidades de financiamiento del desarrollo. Y, sobre todo, por el hecho de que ha sido, precisamente la existencia y funcionamiento de las empresas públicas lo que ha conducido, en buena medida a dicha crisis fiscal y sobreendeudamiento. Situación que se ha dado en particular por dos razones específicas:

a) el hecho de que las empresas públicas no persiguen sólo objetivos de rentabilidad económica, sino, también y principalmente objetivos de rentabilidad social, razón por la cual incluso si trabajan de manera eficiente no son capaces de autosostenerse financieramente.

b) el hecho de que exista una amplia corrupción por parte de quienes se encuentran a cargo de la dirección y administración de éstas empresas. Ello significa una importante corriente de recursos que socava la capacidad financiera de la empresa y del Estado mismo.

La nueva situación económica y las fallas derivadas del funcionamiento de las empresas públicas son circunstancias que obligan hoy al replanteamiento del funcionamiento de las mismas y a la reorganización de la economía mixta, en particular. Y en general a una reformulación del intervencionismo estatal. No para cancelarlo en definitiva, sino para hacerlo mas eficiente en términos de los objetivos que lo guían y lo norman. Toda vez que, dicho intervencionismo es una necesidad histórica que se le impone a toda sociedad.

Como conclusión podría decirse que las posibilidades de desarrollo de una economía parecen estar abiertamente en función de la posibilidad de resolver los problemas relacionados con el funcionamiento de los mercados. Para tal fin, pareciera que la única opción viable y duradera es una porción de intervencionismo estatal. De éste modo, lo que debiera estar a discusión no es si debe darse dicho intervencionismo, sino la composición y complejidad que ha de adquirir una economía mixta, en donde la combinación de mercado y estado, intereses privados y objetivos sociales, propiedad privada y propiedad pública deberán dar como resultado una estructura económica capaz de reducir las posibilidades de crisis recurrentes y establecer un proceso de desarrollo armónico y sustentable.

Pareciera utópico pensar en una solución de esta naturaleza, pero la evidencia empírica señala el hecho de que los extremos han conducido a soluciones que no han permitido alcanzar al mismo tiempo objetivos de aparente signo contrario, que de no alcanzarse de manera simultánea dejan sin efecto los propósitos de toda sociedad.

En la construcción de ésta solución deberán tenerse en cuenta los retos y las necesidades crecientes de la sociedad , pero también las restricciones que impone una nueva y adversa situación económica y un entorno internacional cada vez mas competitivo y globalizado.