LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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INFLACIÓN EN MÉXICO: LA APARIENCIA DEL FENÓMENO

1984

A despecho de lo que muchos economistas argumentan, aluden o rehuyen decir, un hecho es cierto, el proceso inflacionario ha desgastado nuestra moneda y por tanto su poder adquisitivo ha alcanzado, niveles sin precedente alguno en la historia del México moderno.

De 1978 a 1984 el índice nacional de precios al consumidor creció en un 714%, esto quiere decir que lo que en 1978 se compraba con 100 pesos, hoy se compra con 714 pesos. El peso, ha perdido, pues, siete veces su valor en tan sólo seis años; cuatro de los cuales fueron de euforia petrolera y desarrollo económico ficticio y dos de extrema austeridad.

Este excesivo incremento de la inflación, no se ha correspondido, sin embargo, con un crecimiento igual en los salarios, hecho por el cual, se han deteriorado los niveles de bienestar de la población mexicana.

Hay quienes arguyen que gran parte de la inflación es ocasionada por la elevación de los salarios. Este argumento es completamente infundado y engañoso. De ser cierto, los incrementos de los salarios deberían ser mayores o por lo menos iguales a los incrementos en los precios y eso no es así.

Por otra parte, los salarios representan según investigaciones realizadas al respecto, únicamente el 3% del total de gastos que tiene que hacer un empresario para pagar sus costos de producción. Así, un incremento en los salarios, no incide de manera importante en el incremento de los costos de producción y por tanto, no tiene tampoco por qué incidir en el nivel de precios.

La inflación, o lo que es lo mismo, el grado de aumento de los precios de los productos consumidos, se deben a otros factores que son ocultados por los empresarios y por el mismo gobierno, los cuales argumentan el aumento de los salarios como causa básica de la inflación, con el fin de desviar la atención de las verdaderas causas.

Estas causas son de carácter estructural y se refieren, en primer término a la ineficiencia de la planta industrial, la cual carga a los costos de producción y por ende a los precios el costo de mantener una amplia capacidad instalada que permanece ociosa, ya que dichas plantas sólo operan al 40 o 50% de su capacidad. Un ejemplo claro es el de la industria automotriz.

De igual manera, en el campo, la incapacidad de quienes producen los bienes agrícolas de consumo básico, de satisfacer la demanda de toda la población y toda la dispersión de los grandes productores hacia cultivos más redituables que el maíz, frijol, arroz, etcétera, estrecha la oferta de dichos bienes y presiona los precios al alza, pues no hay producto más caro que el que no se encuentra en el mercado.

Otra de las causas de la inflación, son los elevadísimos gastos de publicidad que realizan las empresas privadas con motivo de campañas publicitarias para promover sus productos; gastos que son pagados por el consumidor ya que se le incluyen al precio. Así, por ejemplo, tan sólo en publicidad televisiva de bebidas alcohólicas se gastaron en los primeros seis meses de 1982, 1,100 millones de pesos. Dinero que, como consumidor, usted pagó.

Sin duda, otro factor que eleva exageradamente los precios en el país, es el sistema de distribución de los productos. La tremenda cauda de intermediarios cuya ganancia radica en comprar barato para vender mas caro incrementa los precios sin agregar ningún valor a las mercancías y es ahí donde radica la causa fundamental de la inflación: la no correspondencia entre valor de la mercancía y el precio de la misma. Esta desigualdad es posibilitada por la existencia de amplios monopolios comerciales que acaparan y especulan con los bienes de consumo básico de la población y lucran con la miseria y el hambre del pueblo, en razón de la escasez de dichos productos.

En épocas de crisis esta inflación es aún más fuerte porque el incremento desmedido de los precios es el único mecanismo que asegura una mayor acumulación de capital por parte de los empresarios ante la presencia de una baja en la producción.

Así, la posibilidad de transferir cualquier aumento en los costos de producción a los precios y la necesidad de ganancias de los empresarios es lo que sobrepuja al alza a la tasa de inflación.

Vemos así, que la inflación no es ningún fenómeno de origen desconocido y misterioso que además, no afecta por igual al obrero o al campesino, que al rico empresario. Porque quienes se quejan de las peticiones de aumentos salariales no saben que de 70 millones de mexicanos que somos, 63 millones utilizan cuando menos la mitad de sus ingresos para cubrir sus necesidades alimenticias, y la otra mitad la tienen que repartir casi milagrosamente en gastos de vivienda, educación, vestido y servicios médicos. Estas personas ignoran que el 80% de los campesinos; el 30% de los obreros y la totalidad de los trabajadores de la industria de la construcción perciben ingresos inferiores al salario mínimo.

No saben esas personas, que el 5% de las familias mexicanas más privilegiadas acaparan el 25% del ingreso nacional, mientras que el 40% de las más pobres, apenas perciben el 23%.

Dejemos pues de culpar al “mugroso” obrero y al “holgazán” campesino que son las víctimas económicas de nuestro sistema y víctimas morales y sociales de nuestra ignorancia e incapacidad para explicarnos la realidad de nuestro país.