LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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HACIA LA MODERNIZACIÓN

1988

El futuro del Pacto de Solidaridad Económica comienza a entrelazarse con la propuesta de política económica que implementará el próximo gobierno (escribo esto cuando aún no se han revelado los resultados, pero pueden imaginarse). No cabe duda que a partir del 31 de agosto las medidas implementadas por el actual gobierno a raíz de la celebración del Pacto seguirán vigentes. Así, seguirá el control sobre el tipo de cambio para evitar una abrupta respuesta de los precios interno vía importaciones, lo que por otra parte no significa el abandono total al apoyo a las exportaciones vía subvaluación cambiaria ya que los índices inflacionarios internos han descendido sustancialmente.

Seguirán en descenso las tasas de interés o por lo menos ya no aumentarán, lo que definitivamente permitirá abatir los costos financieros de las empresas e incentivar la inversión productiva.

Los salarios de los trabajadores seguirán deprimidos para evitar un resurgimiento de la inflación vía costos. Se seguirá impulsando la apertura comercial con el fin de incentivar la reconversión industrial y la búsqueda de una mayor competitividad de las mercancías nacionales.

Al mismo tiempo comienza a darse ya un relajamiento en el crédito, el cual había estado restringido para evitar la liquidez en la economía y para obligar a los empresarios a regresar los dólares que enviaron al extranjero y de los cuales debieron de disponer al restringirse el crédito.

Parte de estas medidas que ya se están dando y seguirán vigentes constituyen aspectos fundamentales con los que el próximo gobierno pretende "modernizar" la economía del país para lograr el crecimiento económico sobre bases firmes, sobre todo sin inflación.

Graves contradicciones subyacen tras estos planteamientos, y es que la idea de que a través de la reconversión industrial (vía apertura comercial) se logrará una mayor calidad y precio en nuestras mercancías y con ello lograr mayor competitividad en el exterior es un hecho que ya ha demostrado sus implacables consecuencias. Ya lo hemos mencionado en este mismo espacio anteriormente, la apertura comercial provoca una fuerte recesión en la economía, destruyendo cadenas productivas y llevando cadenas productivas y llevando a la quiebra a muchas empresas. Esto aunado a la contracción del mercado interno (vía deterioro del salario real) ha conducido a la casi paralización de la actividad económica.

Ahora el gobierno ha decidido soltar las ataduras al crédito privado para incentivar la inversión productiva. Pero lo cierto es que por más facilidades que haya y por más barato que sea el crédito si no hay demanda los empresarios no invertirán. Por tanto esta medida debe ir necesariamente acompañada de un incremento en los salarios, de lo contrario todo esfuerzo será en vano. Aunque hay que recordar que una economía que basa su crecimiento económico en su sector exportador es una economía excesivamente vulnerable.

Y mientras nuestra economía se encamina cada vez más hacia ese modelo ya que el cierre de empresas y la caída de la actividad de muchas otras ha provocado un desempleo brutal que se traduce en una mayor contracción del mercado interno, lo que reafirma aún más la tendencia del crecimiento hacia afuera, que se recrudecerá con el incremento de la inversión extranjera vía establecimiento de maquiladoras. De tal forma que el proyecto de modernización económica no es otra cosa sino el retorno al viejo esquema de crecimiento hacia fuera, sólo que ahora su establecimiento, estará basado en la marginación del esquema de sustitución de importaciones que permitió una amplia industrialización del país. Estará basado en el sacrificio de la dinámica de la economía interna, en una mayor vulnerabilidad externa y en una cancelación (sólo el tiempo dirá si definitiva o temporal) de un proyecto de desarrollo.