LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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FOX. TRES AÑOS DE FRACASOS

6 de septiembre de 2003

Con muy escasos éxitos, inicia el Presidente Fox, la segunda mitad de su gobierno. Sin duda los pendientes siguen siendo los mismos, sólo que ahora más agravados por una crisis de amplias dimensiones que quedaron ocultas, en el tercer informe de gobierno, a pesar de la simulada autocrítica. Como vergonzoso pecado de familia, se ocultaron muchas de las cifras que desnudarían el discurso del “no estamos tan mal”.

Aquí un recuento del comportamiento de algunas variables fundamentales, que evidencian los tres años de fracasos y las grandes tareas pendientes.

En materia de crecimiento económico, que es la base del sustento material de toda sociedad y en el que radica la posibilidad de mejoramiento social, hay que observar que la industria manufacturera se encuentra en una profunda recesión, ya que ha mostrado tasas de crecimiento negativas a lo largo de estos tres años: -3.7 en 2001; -0.6 en 2002 y -2.1 en lo que va del 2003, acumulando, así, una caída del -6.3% en todo el período. Esta situación tiene consecuencias perniciosas para toda la economía en su conjunto, ya que la industria jugaba una triple función fundamental en la dinámica económica nacional: era el motor del crecimiento económico del país; era la base de la expansión de las exportaciones y una importante fuente generadora de empleos. Hoy ya no cumple más esas funciones.

Otra actividad importante en la economía nacional es el comercio, el cual tiene la particularidad de generar una oferta amplia de empleos, al tiempo que contribuye de una manera importante en la determinación del PIB nacional. Las ventas de los establecimientos comerciales al mayoreo, sufrieron una muy importante pérdida durante estos tres años de gobierno panista. Estas ventas tuvieron una contracción de un -17 por ciento y expresan una situación recesiva en este sector productivo.

La contracción de los dos sectores antes mencionados, obedece a una caída en la formación bruta de capita fijo, en decir, una reducción del gasto que hacen los empresarios para ampliar o reponer su capacidad productiva (inversión en máquinas, herramientas, equipo, etc), de lo cual depende su expansión productiva. De 2000 a la fecha este rubro se redujo, un -10 por ciento, con tasas negativas de crecimiento durante los tres años. Ese también fue el comportamiento del gasto del gobierno, cuya reducción fue de -8 por ciento y cuyo peso es crucial en materia de crecimiento del producto.

Como consecuencia de este comportamiento sectorial, el PIB nacional apenas ha podido crecer un 1.4 por ciento en el mismo período; cifra muy alejada del 7 por ciento ofrecido por el entonces candidato Fox.

Por esta razón, la economía nacional ha sido incapaz de brindar los empleos que se requieren y, lo que es peor, ha propiciado un aumento sustancial del desempleo. La tasa de desempleo abierto (TDA) pasó de un nivel de 2.2 por ciento en 2000 a un 3.52 por ciento en julio de 2003, lo cual significa que en tres años se perdieron 575 mil empleos, que equivale a un incremento del 8 por ciento.

Ante la falta de empleos una gran cantidad de personas se han refugiado en la llamada economía informal, que es el único ámbito en donde se han creado oportunidades de trabajo. En tanto sólo tres años, el número total de personas que ingresaron a este sector fue de 906 mil personas, lo cual significa que en la actualidad el volumen de empleo en el sector informal, es superior en un 9 por ciento al que existía al iniciar el mandato de Vicente Fox.

El lento crecimiento de la economía, ha propiciado una reducción del PIB per cápita del -2 por ciento, debido a que la población ha crecido a un ritmo más rápido de la riqueza nacional y ha impedido la recuperación del salario mínimo, el cual, por el contrario, ha sufrido una reducción en términos reales, debido a que, la inflación lo ha superado considerablemente. De este modo, el salario mínimo se redujo en un -1 por ciento en este período, ocasionando un deterioro del nivel de vida de quienes lo perciben.

El saldo, de la mitad del sexenio foxista, es sumamente deficitario. Le quedan tres años, hay la esperanza de que corrija el rumbo; pero existe la posibilidad, también, de que los fracasos se reproduzcan.