LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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FORTALECER EL MERCADO INTERNO, ÚNICA OPCIÓN ANTE LA CRISIS

1994

México requiere de inmediato un fuerte impulso al mercado interno. La fuerte crisis por la que estaban pasando miles de empresas, principalmente, medianas y pequeñas se debe, fundamentalmente a la contracción que durante los últimos años ha sufrido el mercado interno. Y esta contracción no es otra cosa que el reflejo de la caída vertical de la demanda producto del desempleo, el deterioro del poder adquisitivo del dinero, la caída del salario real y la reducción del gasto público.

El gobierno y algunas organizaciones empresariales han interpretado la situación adversa de las empresas como producto de su improductividad e ineficiencia. Y si bien esto es cierto para algunas empresas, también es cierto que no es posible para ninguna empresa llevar a cabo un proceso de modernización, reconversión, tecnificación o expansión cuando el mercado para sus productos se encuentra contraído. En otras palabras ninguna empresa puede mejorarse internamente si no vende.

Por esto último es muy importante evaluar las propuestas de fomento a las empresas planteadas por el gobierno y algunos empresarios que se fundamentan en apoyos vía créditos, reestructuración de adeudos y desregulación burocrática y comercial. Otra vez, esto de hecho es necesario pero no es lo fundamental para resolver el problema.

Hay que comprender un hecho: las empresas nacionales están mal porque no venden. La política del actual gobierno se fundó en la contracción de la demanda para reducir la inflación. Y lo hizo, pero a costa de llevar a la ruina a miles de empresarios.

El gobierno actual y sobre todo el próximo que habrá de constituirse deben de entender que la única vía segura para sacar de la crisis a la economía es a través de asegurar una demanda constante y creciente para todas las empresas. Y esta vía implica: crear más empleos, incrementar los salarios nominales y reales e incrementar el gasto gubernamental en áreas estratégicas de amplio efecto multiplicador sobre el ingreso y el empleo. Hasta la fecha las autoridades de este país se han opuesto a estas medidas porque las consideran inflacionarias. Pero también porque piensan que, de acuerdo con la Teoría Monetarista, el incremento de la demanda no produce ningún efecto sobre la oferta y, por ende, sobre el empleo. Desde luego, esto está lejos de ser verdad como ya lo demostró el propio Keynes y la historia le dio la razón. Baste recordar que la política económica keynesiana fue el principal instrumento para la reconstrucción de Europa en la posguerra y los resultados, hoy a la vista lo dicen todos.

Es momento de cambiar hacia una concepción de la economía más amplia y menos ortodoxa. Debemos dejar atrás la disyuntiva de crecimiento vs. inflación. Y si algo hay que sacrificar ahora yo pienso que pueden sacrificarse, un poco, las metas de inflación. De todos modos 3 ó 4 puntos porcentuales de incremento al índice inflacionario anual actual serían fácilmente compensados con el incremento del empleo, el ingreso y la demanda.

Yo creo que ya no es una cuestión de estar de acuerdo o no. Es que en el fondo no existe otra salida posible.