LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL NEGOCIO DE LAS MEDICINAS: GANANCIAS Y ENFERMEDADES

2 de febrero de 1998

México es un país con grandes problemas de salud, la insuficiente cobertura de las instituciones públicas y las pésimas condiciones de vida de la población en términos de nutrición e higiene han hecho, de los mexicanos, un pueblo enfermo. Sin embargo, las posibilidades de tener acceso a médico y medicinas en las condiciones actuales se ha vuelto prácticamente un lujo para las grandes mayorías del país. Ello se debe fundamentalmente al deterioro de la capacidad de atención de las instituciones de salud pública, al deterioro de médicos y sobre todo de las medicinas. Esto último tiene que ver, fundamentalmente, con el manejo comercial que se hace de los medicamentos, el poder económico que ha desarrollado la industria farmacéutica en nuestro país y sus relaciones con la burocracia nacional que han permitido privilegios excesivos y lesivos para los enfermos nacionales.

Sin duda, la utilización de la marca como elemento esencial para fijar el precio de una medicina es el factor que más daña la salud de los mexicanos. De acuerdo con una fórmula determinada, cada laboratorio fabrica su propia medicina y la vende al precio que el mercado le permite, ostentando una determinada marca. Lo que el consumidor paga no es, en realidad, el costo de los componentes del medicamento, sino, principalmente, su nombre.

Ante esta situación, el gobierno mexicano decidió modificar la normatividad en este rubro de manera que los médicos recetaron el nombre genérico (la fórmula) y no la marca. De este modo el consumidor podrá optar por la opción que más le convenga en términos de precios, pues no hay fórmulas exclusivas, es decir, el mismo medicamento es producido por varios laboratorios.

Ésta, desde luego, es una realidad que los poderosos laboratorios transnacionales no han querido aceptar e incluso se han amparado legalmente contra la acción de esa ley. Y es lógico porque ello viene a acabar con el gran negocio que representa para ellos la salud del pueblo mexicano.

Muchos no lo saben pero la diferencia entre estar saludable y estar enfermo, la diferencia entre la vida y la muerte es una cuestión de pesos. Sí, porque si un enfermo no tiene para pagar la medicina que lo cure e ignora que otro laboratorio produce la misma fórmula a un precio más accesible, lo más probable es que se muera, o en el mejor de los casos siga enfermo. Por desgracia, esa ignorancia cobra víctimas diarias en el país. Por la ignorancia y por los mecanismos establecidos entre médicos y laboratorios para la comercialización de los medicamentos. Mecanismos que, como en todo negocio, lo que trata es de colocar el producto entre el público consumidor sin reparar en consideraciones de tipo ético o social.

El gran negocio de la salud, es vender medicamentos a un precio muy alto, bajo la creencia de que la calidad del medicamento está dada por la marca y no por el contenido. Y eso es una realidad, que la calidad del medicamento está dada por la marca y no por el contenido. Y eso es una injusta mentira. Injusta porque con ella se pone en riesgo la salud de muchos mexicanos que no tienen dinero suficiente para comprar esos medicamentos. Injusta porque confunde al consumidor haciéndole creer que no hay otro remedio. Injusta porque algunos empresarios incrementan su riqueza a costa de la vida de otros seres humanos que tienen derecho a la salud.

Asesorados por médicos conocedores y con un sondeo en el mercado farmacéutico elaboré el siguiente cuadro para ver el tamaño de la injusticia y del daño a la salud, que el negocio de las medicinas ha causado. Cuadro en donde se observa la diferencia entre el precio de un medicamento bajo una marca y otro de marca distinta, teniendo, ambos, el mismo contenido químico.

Nombre comercial Genérico Laboratorio Precio ($) Diferencia en precio

Noroxin Norfloxacina MerckShack and Dhome $ 230.40

Floxacin Norfloxacina Medix 75.00 $ 155.40 (307% más)

Genkova Gentamicina Son’s 55.00

Garamicida Gentamicina 166.70 111.70 (303% más)

Inhibitrom Omeprazol 89.00

Losec Omeprazol Astra Chemicals 162.00 73.00 (82% más)

Podemos observar que en el primer caso de la norfloxacina es posible encontrarla bajo dos marcas: Noroxin y Floxacin con una diferencia de precio de $ 155.40, lo que equivale a que la primera sea tres veces más cara que la segunda, y es la misma medicina. ¿No es eso un atentado a la salud? El segundo caso, también es de asombro, la gentamicina la encontramos bajo la marca Genkova, la cual resulta ser tres veces más barata que Garamicina siendo el mismo medicamento. En el tercer caso, la diferencia es menor, pero de igual modo, altamente preocupante ya que Losec resulta ser 3 veces más cara que Inhibitron.

Desde luego, los ejemplos abundan. Esto es sólo una muestra de la injusticia que provoca el mercado dejado a su libre albedrío, porque, a juicio de los médicos consultados, no hay razón para que exista esta brutal diferencia en el precio. La medicina es la misma, sirve para los mismos fines y cura igual. Técnicamente, tampoco hay razones porque la materia prima ya se fabrica en México de modo que no puede argumentarse que su costo, ligado al tipo de cambio, afecte al precio. Lo más grave es que en muchas ocasiones la materia prima para los medicamentos baratos la venden los laboratorios que producen los medicamentos más caros, lo que hace desaparecer cualquier sombra de duda respecto al origen del precio.

Durante la década de los setenta existió la inquietud de nacionalizar la industria farmacéutica como medio para evitar dejar la salud de los mexicanos en manos de los particulares (extranjeros principalmente). Incluso, el propio PRI promovía esto en su Declaración de Principios de aquellos años.

Hoy la circunstancia política es otra, la coyuntura económica distinta, pero el problema sigue ahí. Quizás, ahora, magnificado por una crisis irresoluble bajo condiciones de liberalismo económico a ultranza. Sin embargo, no debe permitirse que quienes lucran de esa manera con el bienestar de la población sigan causando tanto daño. Es necesario que el gobierno mexicano lleve hasta sus últimas consecuencias la regulación de este sector y obligue a los laboratorios farmacéuticos a someterse al interés nacional, sujetarse a las disposiciones que marque el interés público y subordinarse a los fines de mejoramiento de la salud de los mexicanos.

Es legal hacer negocios en México, lo que debiera ser ilícito es que alguien se enriquezca a costa de la salud de los demás.