LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL CONTROL INFLACIONARIO

1992

Una de las preocupaciones más importantes del gobierno federal en los últimos años, ha sido el control del proceso inflacionario. Y no cabe duda que se han logrado importantes avances al respecto. A tal punto que hemos pasado de una inflación anual del 159.2% en 1987, a una del 18.8% en 1991. Los esfuerzos oficiales continúan para que este año se obtenga una reducción de tal magnitud que el índice sea de sólo un dígito.

Sin embargo, después de los espectaculares resultados de la política de concertación (léase Pacto de Solidaridad y sus derivados), parece ocioso preocuparse por minucias. Si la inflación es de 9% o de 13 % las cosas aparentemente no cambiarían mucho. La cuestión es que parece haber un interés desmedido por presentarse cifras lo más halagadoras posible. Y en ese afán se ha maquilado la realidad para que parezca lo que no es.

Tres pueden ser los motivos que originan tal comportamiento: Uno, crear un ambiente de certidumbre en la economía interna que aliente a los inversionistas nacionales. Dos, presentar al extranjero la imagen de un país que ha resuelto por completo sus problemas de inestabilidad al fijar su tasa de inflación muy cercana a la de los países más desarrollados. Todo ello con el fin de alentar a los inversionistas extranjeros e ir ganando posiciones de primer orden en la economía internacional. Y res para devolverle la fe a los mexicanos que ya no creen en nadie. Pero si bien los motivos son justificables, de poco sirven a la mayoría de la población y a final de cuentas no hacen sino retratar una realidad que cuesta trabajo modelar. Al final de cuentas lo que sucede es que el índice inflacionario ha dejado ya de representar la situación real de la evolución de los precios.

Para este año en el mes de enero, según datos oficiales, la inflación fue de 1.8%, en febrero de 1.2, en marzo de 1.0, en abril de 0.9, en mayo de 0.7 y en junio de 0.7%. Esto significa una inflación media anual de aproximadamente el 7%. Lo cierto es que estas cifras esconden lo que para todos los mexicanos es un hecho: los precios se siguen incrementando a un ritmo mucho más elevado. Por ejemplo, de acuerdo con información publicada en El Financiero (11-08-92) los útiles escolares aumentaron de enero a julio un 20%, las medicinas 20%, los servicios médicos entre un 20 y un 30%, y los insumos de la construcción de un 10 a un 20%. Desde luego que se puede argüir que estos productos mencionados no entran dentro de la canasta básica, pero también es muy cierto que la población no sólo consume los bienes que constituyen dicha canasta básica. Por ello la inflación a la que se enfrenta es mayor a la que indican las cifras oficiales.

El problema, en último caso no es el de las cifras, sino el hecho mismo de que el incremento de los precios aun permanece a un ritmo por encima del deseado. Y ya sabemos que mientras eso suceda, el ingreso de la población va sufriendo un deterioro constante que amenaza sus niveles de bienestar.