LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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ECONOMÍA Y MEDIO AMBIENTE

17 de Julio de 2006

Durante siglos el ser humano ha despojado a la tierra de su protección natural y ha alterado y destruido sus ecosistemas. Este saqueo ha sido una cuestión de pura ignorancia (como afirma Ken Wilber). Evidentemente, en este proceso, la sociedad industrial ha sido mucho más peligrosa y dañina, porque dispone de medios mucho más poderosos para destruir el medio ambiente que las sociedades antiguas, que no pudieron causar más deterioro, no por ser ecologistas, sino porque carecían de los medios técnicos. Este abuso, despojo y destrucción es la causa primordial de los grandes desastres naturales de los últimos tiempos y la razón de que el mundo, nuestro mundo, esté en riesgo de desaparecer.

Un factor que propicia una gran vulnerabilidad al impacto de los fenómenos meteorológicos es la deforestación. Los bosques y selvas, frenan la fuerza del agua de lluvia y propician su infiltración hacia el subsuelo, impiden la erosión y el deslave de los suelos, regulan el flujo de agua a los arroyos y ríos y evitan que los cuerpos de agua se azolven. Todos estos factores reducen las posibilidades de que ocurran inundaciones graves en las tierras bajas como consecuencia de un aumento en la precipitación ocasionada por huracanes y tormentas. Durante el huracán Katrina, se evidenció que la destrucción de los humedales, manglares y bosques incrementaron las inundaciones.

México tiene la quinta tasa de deforestación más grave del planeta, lo cual es también producto de la velocidad a la que se consumen los bosques debido a los incendios forestales. Estos se han venido incrementando paulatinamente desde 1970 y ya para 2005 la pérdida fue de más de 256 mil hectáreas, tres veces más que durante 2004. De hecho, 2005 fue el tercer año con mayor superficie afectada por incendios después de 1998 y 2003. Lo grave es que los incendios forestales sólo ocasionan 4 por ciento de la deforestación en nuestro país. Más importantes ha sido, en este sentido la tala de bosques para convertirlos en pastizales para ganado y en terrenos agrícolas.

Durante el tsunami en el sureste asiático se demostró que en los lugares donde había manglares bien conservados los daños materiales y las pérdidas de vidas humanas fueron menores. De acuerdo con estudios de la Fundación MS Swaminathan, en Thirunal Thoppu, en la India, los manglares impidieron que murieran ahogadas 172 familias de pescadores. Casos similares se reportaron en otras zonas del sureste asiático por lo que, de haberse conservado en buen estado, los manglares podrían haber salvado la vida a miles de personas en toda la región.

En México existen oficialmente 886 mil 760 hectáreas de manglares, que desaparecen a un ritmo de casi 10 mil hectáreas por año. A pesar de su importancia, en mayo de 2004 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales modificó la NOM-022-Semarnat-2003 relativa a la protección de humedales costeros en zonas de manglar, dejándola sin efecto. Esta modificación establece que mediante el pago de una compensación económica es posible ignorar las prohibiciones que establecía la norma con el fin de proteger al manglar.

Ciudades costeras como Ensenada, Cabo San Lucas, La Paz, Guaymas, Campeche, Ciudad del Carmen, Manzanillo, Acapulco, Zihuatanejo, Puerto Vallarta, Lázaro Cárdenas, Cozumel, Cancún, Mazatlán, Tampico, Coatzacoalcos y Veracruz, que se encuentran a menos de cinco kilómetros de la costa, son susceptibles de sufrir huracanes y tsunamis y su vulnerabilidad aumenta con la destrucción de los manglares y humedales.

De acuerdo con la FAO, el valor total de todos los beneficios ambientales que brindan los bosques y selvas de nuestro país asciende a 136 mil 770 millones de pesos (mdp) por año, valor 70 veces superior al presupuesto que se destina al sector forestal en 2006.

La estrategia gubernamental se ha orientado a la reforestación. Casi el casi 30 por ciento del presupuesto asignado al sector forestal se ha canalizado para actividades de este tipo. Sin embargo, de acuerdo con Greenpeace, la estrategia para proteger los bosques con reforestación no es una solución. Según la Conafor, en el mejor de los casos, se espera que sobreviva la mitad de los árboles pero en promedio sólo resiste el 25 por ciento. Es decir, aunque se informe que cada año se plantan árboles en hasta 200 mil hectáreas, eso no significa que esa superficie se recupere. En el caso de que 50 por ciento de los árboles plantados sobreviviera, eso sólo "compensaría" la sexta parte de lo que se pierde cada año.

Tampoco el combate a incendios es una garantía; cada año se destinan más recursos a esta actividad mientras los incendios aumentan constantemente desde 1970. En 2005 el presupuesto para este fin de 306.9 mdp, equivalente a 16.4 por ciento del total asignado al sector forestal.

Pero más que "combatir” los incendios, se requiere prevenirlos a través del manejo forestal sustentable. Sin embargo, a los programas de desarrollo forestal (Procymaf y Prodefor) sólo se les asignaron 372.3 mdp (19.9 % del presupuesto del sector), cuando este tipo de programas que pueden contribuir a detener la deforestación, dado que fomentan y fortalecen el cuidado y manejo de los recursos forestales en las más de 9 mil comunidades y ejidos que en conjunto poseen el 80 por ciento de los bosques de México. En 2005 los recursos destinados al manejo sustentable de los bosques y selvas por parte de comunidades apenas cubrió 1.3 millones de hectáreas (2.3% de los bosques). En 2006 apenas cubrirá 200 mil hectáreas más. Esto explica que apenas 8.74 millones de hectáreas (15.6 por ciento de nuestra superficie forestal) tengan un buen manejo forestal.

En cambio se le ha dado apoyo a las plantaciones comerciales que ya no son bosques, pues no tienen la biodiversidad característica de éstos, sólo albergan especies de interés comercial y, al contrario de los bosques, degradan los suelos, agotan y contaminan los cuerpos de agua. Estas plantaciones recibieron más del 17 por ciento del presupuesto asignado al sector forestal en 2005.

Entre otras cosas, el presupuesto destinado a apoyar el manejo forestal sustentable se debe incrementar y la Norma Oficial Mexicana 022, que protege humedales costeros, debe regresar a su forma original. De otro modo, sufriremos la pérdida de biodiversidad, de suelos, de vidas humanas, deslaves, inundaciones y escasez de agua. La extinción del mundo.