LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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CRISIS EN LA FACULTAD DE ECONOMÍA

1987

Mientras el país sufre las consecuencias de la más grave crisis económica de su historia y urge que se planteen soluciones inmediatas y se formen frentes comunes para debatir e influir en la adversa política económica que ha implementado el actual gobierno, la Faculta de Economía de la Universidad Veracruzana se debate en su propia crisis, una de las más graves desde su fundación, que la amenaza seriamente con hacerla desaparecer.

La principal institución académica, con la suficiente capacidad para convertirse en una voz que debe ser escuchada y respetada en el ámbito económico, guarda silencio, cuando más urge que se diga algo; cuando el pueblo requiere precisamente de sus intelectuales para tomar el liderazgo de la crítica, los economistas de la U.V. (antaño reconocida a nivel nacional) se debaten en una lucha por el poder y liderazgo de la Facultad, al tiempo que se enfrentan en antagonismos ideológicos absurdos que detienen la marcha y la evolución del pensamiento y el quehacer académico.

Unos parapetan su razón en una filosofía que promueve el cambio como forma de desarrollo y progreso del pensamiento, cambio que no se da y que hasta se obstaculiza, contradiciendo con ello su postura, convirtiendo la dialéctica en ortodoxia lo que lleva al anquilosamiento de las estructuras, la inmovilidad, la intransigencia académica, la oposición a la crítica y a la autocrítica, a la imposibilidad de nuevos y mejores conocimientos; lleva a la confusión, a la mediocridad, a la ruptura y a la muerte académica.

La realidad comprueba el deterioro que ha sufrido esta Facultad. Ahí está por ejemplo el disminuido número de alumnos que año con año se inscriben en ésta; los altos porcentajes de deserción, la mala calidad en la preparación académica, el desinterés por parte del alumnado, el ausentismo de los catedráticos y la escasa preparación de los mismos.

Aunado a ello la falta de aplicación de los reglamentos a maestros y alumnos cuando estos violan las normas establecidas para el financiamiento de la Facultad, solapando con ello la negligencia, el desinterés y la ignorancia, y por ello siguen egresando economistas de membrete, de quienes su mayor mérito fue ser “amigo” de quien toma las decisiones en este centro de estudios.

Ante este cuadro no es de extrañar que la tan ansiada reestructuración del Plan de Estudios no llegue y siga en debate después de cinco años de acaloradas discusiones.

La pregunta es hasta cuando se aliviará esta grave situación. Urge hacerlo ya que de lo contrario se corre el riesgo de que la otrora famosa Facultad de Economía se quede sin aulas, sin alumnos y sin maestros.