LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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CRECIMIENTO ECONÓMICO: MUY LEJOS DE LA RECUPERACIÓN

22 de agosto de 1996

El anuncio del comportamiento de la economía mexicana durante el segundo trimestre del año no deja lugar a dudas: el PIB creció un 7% durante este período de referencia. Lo que de ninguna manera significa que la crisis se haya resuelto, ni tampoco que por ese hecho la situación económica de todos los mexicanos esté mejorando.

Veamos: El crecimiento económico hay que analizarlo a partir de tres diferentes elementos:

A) Su origen estadístico: Es necesario considerar que la base de comparación para obtener el nivel de crecimiento económico de un período determinado es el mismo período del año anterior. En este caso, el crecimiento del 7% significa que en el segundo trimestre de 1996 se produjo un volumen de bienes y servicios con un valor, en términos reales, (es decir, descontada la inflación) que es un 7% mayor al valor del volumen que se produjo en el segundo trimestre de 1995. Como todos recordamos, el año pasado la economía sufrió una de las contracciones económicas más altas de toda la historia. Y fue precisamente durante el segundo trimestre cuando mostró la impresionante caída del 10%. Esto significa, que la base de comparación es muy pequeña y por tanto el incremento aun de la magnitud que se dio es poco significativo, es decir, no es signo de un incremento significativo en la dinámica económica. Si se compara el valor del PIB actual con el del último trimestre de 1994, por ejemplo, tenemos que el valor actual es inferior a ese otro valor en un 6%. En otras palabras entre menor sea la base de comparación, mayor será la diferencia positiva, pero eso no significa, ni que la economía se haya recuperado ya del daño que ha sufrido, ni que el dinamismo económico, por alto que parezca, sea realmente significativo.

B) Su origen sectorial-regional. El incremento del PIB se explica, fundamentalmente al incremento del PIB industrial, que creció un 11.9%, contra un incremento del 4% del sector agropecuario y un 7.2 del sector minero (incluido el petróleo). Como se ve la dinámica industrial se aceleró más que cualquier otro de los sectores. De hecho dentro del sector industrial, algunas ramas alcanzaron un crecimiento de hasta el 28.9%, como el caso de la producción de metálicos, maquinaria y equipo, del 24% los textiles y del 19.7% de las industrias metálicas básicas. Como sabemos el país sufre una fuerte concentración industrial a nivel regional, ello explica que el fuerte crecimiento del sector industrial convierta al crecimiento económico (por el impulsado) en un fenómeno eminentemente regional y por lo mismo muy limitado en cuanto su impacto geográfico y a sus efectos multiplicadores en el empleo, ingreso y consumo. Los enclaves industriales, mas si están orientados a la exportación, difícilmente irradian sus efectos al resto de la economía. Tan es un efecto limitado, el crecimiento económico, que el sector agropecuario, que es del que dependen el mayor número de trabajadores y familias mexicanas creció apenas un 4% y dentro de éste sólo algunas ramas productivas lo hicieron. Por desgracia no las que están asociadas a pequeños productores que son los mas en el país.

Tan es un efecto limitado el crecimiento económico que la rama industrial que más dinamismo irradia a la economía y que más muestra los efectos de una recuperación, la industria de la construcción, cayó un 2.3%.

C) La temporalidad del crecimiento y los efectos reales sobre el conjunto de los agentes económicos: El hecho de que la economía crezca no significa, necesariamente, que ello genere un impacto significativo en términos de empleos, ingresos por salario y consumo. Dada la impresionante capacidad ociosa que aún tienen las empresas, lo que ha sucedido es que han incrementado su producción sin incrementar los niveles de empleo, pues aún el incremento de la producción no lo exige, porque aún es un volumen reducido (con todo y que sea mayor al del año pasado). Para que realmente haya un efecto sobre toda la economía en su conjunto y un impacto en los niveles de bienestar, se requiere que el crecimiento económico se sostenga durante varios años a los mismos niveles que ahora muestra. Sólo de esa forma logrará generar efectos sobre el empleo, la inversión y la expansión del mercado interno. Expansión, ésta, única capaz de asegurar la permanencia del dinamismo económico. Pero, además, siendo como es, el crecimiento económico, un fenómeno que se concentra a niveles sectoriales y regionales, es lógico que se requiera mucho más para hacerlo un fenómeno generalizado y para que sus efectos se sientan en todo el país y en todos los sectores. Y de hecho, por estar concentrado, no está asegurada su permanencia. Es decir, puede ser un fenómeno temporal. A menos que se establezca una estrategia que permita vincular este fenómeno concentrado sectorial y regionalmente con el resto de la economía y del país.

Por todo lo anterior, para que el crecimiento económico sea significativo desde la perspectiva del desarrollo económico debe convertirse en un fenómeno cuya permanencia se dé, por lo menos, en el mediano plazo. De otro modo será un fenómeno que no podrá evitar, como ha sucedido este año, el incremento del desempleo, del cierre de empresas, el decremento del consumo y de los niveles de bienestar de la población.