LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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BANCOS Y TASAS DE INTERÉS

1993

Uno de los aspectos más buscados por la actual política económica del gobierno de México es la eficiencia de los agentes económicos. En buena medida debido a que se reconoce que la ineficiencia obstaculiza el adecuado funcionamiento económico. Esto es cierto, por ello no se entiende que los recién privatizados bancos del país se encuentren trabajando con altísimos grados de ineficiencia. Prueba de ello es que las tasas de interés aún están muy por encima del nivel que deberían estar de acuerdo a los niveles de inflación.

Uno de los argumentos utilizados por los nuevos bancos para mantener el nivel actual de las tasas de interés son los elevados costos que significa la amplia cartera vencida.

Independientemente de que ésta sea una razón de peso para mantener alto el costo del dinero, las instituciones bancarias deben buscar soluciones inmediatas para reducir ese costo. Principalmente porque el costo del dinero en el mercado es una de las variables que más influyen en la dinámica de la actividad económica. Sobre todo en las condiciones actuales de la economía mexicana, en que el financiamiento a las empresas se ha vuelto una condición necesaria para su subsistencia.

Las empresas mexicanas no pueden resistir el doble embate negativo que significan la caída de la demanda y las tasas de interés.

Los restauranteros del país ya han alzado la voz en este sentido. Su petición a los bancos de disminuir la comisión que cobran por el uso de las tarjetas de crédito hablan del alto costo que significa el uso de los servicios bancarios. Y constituye una forma clara de ver cómo la intermediación financiera puede afectar negativamente a las empresas. Si de cada venta que una empresa realiza tiene que descontar una cantidad importante de dinero, las ya de por sí menguadas ventas significan un menor ingreso.

Desde luego el financiamiento directo a las empresas a altas tasas de interés es otra de las formas en que la ineficiencia bancaria impacta negativamente la actividad económica. Muchos empresarios han caído en el sobreendeudamiento y otros más de plano ni se acercan a los bancos cuando tienen problemas de liquidez porque el costo podría ser la quiebra definitiva.

Así que, en plena etapa de modernización económica, los bancos no se pueden quedar atrás. Deben eficientar su servicio por el simple hecho de que constituyen un elemento medular del funcionamiento económico ya que la posibilidad de dinamizar la economía no puede estar en manos de agentes ineficientes.

Ahora que el Estado se ha retirado de la actividad económica y deja libres a los agentes económicos para que estos sean quienes determinen el rumbo de la economía, es necesario exigirle a ese Estado que por lo menos vigile que los agentes de mayor peso en la economía no abusen de su posición estratégica y respeten las reglas del juego del mercado. En otras palabras, no porque los bancos sean tan importantes se les debe permitir que con su actuación obstaculicen el buen funcionamiento de la economía. Por el contrario, por esa razón se les debe obligar a que cumplan con las metas de modernización y mayor eficiencia y productividad.