UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

Ángel Blas Yanes
María del Carmen Rojas Alfaro

Volver al índice

 

 

 

I. Quisiera ser alguien...

"Creí que iba a ser alguien, todo se derrumbó por el maltrato"

Ana.

Dos de cada tres mujeres soñaba con estudiar una carrera que le permitiera enfrentar su vida en mejores condiciones, económicas o de otra índole. Entre las carreras que mencionaron como posibilidades se encuentran Derecho, Medicina, Enfermería, Psicología, Magisterio (Maestra de primaria, de kínder o de secundaria).

Sólo 109 mujeres querían tener hijos (como una meta a alcanzar después de haber estudiado), esto es una cuarta parte de las mujeres que respondieron el cuestionario. Tal respuesta se expresa de distintas maneras: tener hijos, ser madre, tener familia.

Generalmente se tiene por entendido que el estudio o la culminación de una carrera universitaria o de otro nivel académico prepara para mejorar las condiciones en que se enfrentará la vida.

Sin embargo, debemos señalar que esto no necesariamente ocurre así en todos los planos del ser. Aquí encontramos una equiparación del ser con sus condiciones materiales de existencia. Queremos decir que el hecho de alcanzar un grado académico no necesariamente faculta para el éxito.

Encontramos frecuentemente profesionales sin proyecto de Desarrollo o que su proyecto se reduce sólo a mejorar sus condiciones materiales de vida. Por otra parte, es posible hallar personas que no han realizado estudios de ningún tipo pero que tienen su proyecto de vida perfectamente definido y son exitosas. Las cifras se exponen en el siguiente cuadro:

Sólo 1 de las participantes responde que su deseo era ser una mujer libre, mientras 10 deseaban ser felices; 1 quería viajar, 2 tener dinero, 58 tener casa. Otra responde que deseaba tener buena salud, 2 responden que nada y 6 no respondieron a la pregunta.

Otro grupo fue catalogado como el de las indefinidas (21 mujeres), dado que sus respuestas no fueron precisas y, por tanto, no condujeron a trazar metas definidas con claridad, respondieron que su gran deseo era ser alguien, ser útil, tener buenas cualidades, tener autoridad.

Por otra parte, el grupo que responde ser feliz, si bien cabría en el grupo de las indefinidas, lo hemos separado puesto que ya establece una diferencia con el anterior. Esta es que la calificación de ser feliz es propia del individuo que lo experimenta, mientras que la de utilidad le es externa. Mucho podríamos discutir al respecto, pero nuestra intención aquí es sólo mostrar cómo se expresaron los objetivos, metas y deseos en las mujeres participantes.

Evidentemente, estos dos grupos no tuvieron definida una meta para alcanzar en la vida. Lo mismo sucede con quien dice tener buena salud, aunque en este caso se pueda dar el auto-cuidado como mecanismo para alcanzar la meta.

Si unimos el número de mujeres que contestan que no deseaban nada y quienes evidentemente muestran una anulación de sus posibilidades de Desarrollo -que no se trazan metas para alcanzar-, con las que no contestan, bajo el supuesto de que estas últimas no responden porque no tenían metas trazadas y, a ellas agregamos las indefinidas, tenemos un grupo que alcanza a 44 personas. O sea, un 8% del total, la cifra de mujeres que no tenían definición sobre sus posibilidades para el Desarrollo.

Tener casa, casarse y tener hijos es un estado que se alcanza sin tener proyecto personal, sin menospreciar los alcances que ello conlleva. Sin embargo, son metas que se alcanzan y no necesariamente implican el logro de nuevas metas que lleven a mejores niveles de satisfacción. Son metas de carácter sobrevivencial únicamente.

Un total de 168 mujeres (30%) definen éstas como sus deseos máximos en la vida. En otras palabras, el proyecto de sociedad, hasta nuestros días, se basa en la inexistencia de proyecto de Desarrollo en una buena parte de las mujeres y hombres, o en la reducción de sus posibilidades de Desarrollo, en el ejercicio de funciones ligadas a los roles estereotipados.

Como vemos, este es el campo de los sueños, de las ilusiones, de los deseos y aspiraciones por construir una vida digna pero que deviene en una vida en la cual no existen metas, objetivos, retos trazados y, en general, poca disposición para el éxito, con la consecución de sentimientos y pensamientos negativos que se manifiestan en su quehacer cotidiano.