UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

Ángel Blas Yanes
María del Carmen Rojas Alfaro

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I. El proyecto de vida

Tal y como lo expusimos en el capítulo IV, hablar de un proyecto es hacer referencia a la definición de objetivos y/o metas claras. Es responder cuando menos a un qué, a un por qué y a un para qué. Implica planificar las acciones por ejecutar para alcanzar el o los objetivos tomando en cuenta los diversos recursos con que se cuenta o se puede contar. Es, en suma, un proceso consciente.

Cuando una pareja formada por un hombre y una mujer decide formar un hogar debe planificar su futuro, las formas de organización para alcanzar las metas y objetivos que se trace. En adelante, ambos serán responsables de todas las cosas que sucedan en el hogar.

Entre las cosas que se deben planificar por parte de la pareja se encuentra el nacimiento de los hijos, el número de ellos y el espaciamiento de los embarazos cuidando la salud de ambos.

Al planificar la reproducción, necesariamente, se elaborará ya un principio del proyecto de familia y habrá un proyecto definido para los hijos y la pareja. Así, se tendrá claro hacia dónde se van a conducir los hijos y la forma de lograrlo, además de la realización personal de cada miembro y del conjunto como una totalidad.

Cuando la pareja no elabora ese proyecto de familia queda sin un rumbo definido, claro y preciso. Los hijos nacen sin ser planificados, lo cual influye, en primera instancia, en la salud de la mujer y se alteran los trazos de proyecto que probablemente algún miembro de la pareja, o ambos, hubieran tenido.

No tener un proyecto de vida para los hijos es la primera manifestación de violencia contra ellos. Y es que en una sociedad sin proyecto de desarrollo humano, no podría esperarse que los integrantes de ella lo tuvieran.

Indudablemente, todas las personas se trazan metas para alcanzar, pequeñas o grandes; de corto, mediano o largo alcance, aún cuando conscientemente no se considere así. Sin embargo, éstas no siempre son alcanzadas y no siempre se es constante en el esfuerzo por lograrlas, lo que determina que se llegue a ellas o no.

Las metas, objetivos, deseos, aspiraciones, constituyen en la vida de las personas puntos de llegada. El logro de ellas constituye el éxito y el no cumplirlas es el fracaso. Dicho de otra manera, para alcanzar el éxito es indispensable que existan metas definidas. Pero también es absolutamente indispensable que exista un proceso de planificación: de los recursos por emplear, del tiempo, del método, etc.

El éxito es, pues, un punto de llegada por medio de la planificación de los actos. Es un proceso consciente. Podemos decir que, hay disposición para el éxito en cada una de las personas y que en el hogar, por el sistema de crianza, hay generalmente una predisposición para el fracaso.

Visto desde el campo de las aspiraciones, los logros definen la satisfacción personal por el esfuerzo realizado.

Se debe propender a la búsqueda de definiciones personales, como primer paso, reeducando, pero no entendiendo esto como el simple vaciamiento de contenidos sino mostrando transformaciones profundas en la autovaloración, planeación del futuro, o dotación de recursos para alcanzar el éxito que trascienda el campo de lo meramente económico y sobrevivencial.

El grado de realización o de decepción que experimente una persona va a estar determinado por varios elementos:

1- Las metas fijadas.

2- Las expectativas.

3- El esfuerzo.

4- El alcance o no de las metas.

5- Experiencia vivida.

6- Aprendizaje logrado en el proceso.

Por sistema de crianza vamos a entender aquella forma de organización psicoeducativa que asumen los progenitores para formar a los infantes. Este sistema comprende en su interior valores, actitudes, creencias, estima, límites, etc.

Cualquiera de estos aspectos, vivido de manera negativa, será afrontado y marcará de forma distinta el grado de autonomía que alcance una persona o el grado de dependencia en que se quede.

La dependencia -en sus diferentes formas- es un aspecto debilitador sobre el cual se teje la irrealización y la frustración de las personas. Sin embargo, la familia en la actualidad reproduce este aspecto, con el agravante de que va a ser reforzado por otras instituciones. La dependencia (propiciada en el hogar) es profundamente violenta y devastadora y es la principal causa del subdesarrollo.

Desenvolvernos en un medio altamente tecnificado y hacer uso de él conduciéndonos con una mentalidad primitiva y de poca visión de futuro, realmente tiene poco alcance.

No podemos crear una sociedad de paz, cuando en el sistema de crianza familiar (sexista y castrante) se promueve la violencia en los vínculos más estrechos, promoviéndose en hombres y mujeres valores y actitudes divergentes que luego los llevan al enfrentamiento y la frustración antes que a la convergencia y la realización.

Lograr un proyecto de vida personal óptimo, conlleva a cambios sustanciales en los valores de la familia y la sociedad en general. Implica romper con mitos y prejuicios, así como también asumir una visión de futuro, que promueva la apertura de horizontes. Es necesario el exterminio de estereotipos sexuales y sociales construidos en detrimento de los seres humanos, que sólo ha marcado el desequilibrio y el enfrentamiento.

En síntesis, necesitamos un sistema de crianza rejuvenecido con nuevos nutrientes que promuevan el Desarrollo. Sólo así lograremos el éxito de las nuevas generaciones con una sociedad fortalecida y bien enrumbada.

Necesitamos que las mamás y los papás rompan las cadenas que los han atado y formen infantes con un proyecto de vida que sobrepase la sobrevivencia.

Hasta que no tomemos real conciencia de que esta diferencia histórica, entre mujeres y hombres, ha producido graves daños a la humanidad, no podremos establecer vínculos sanos y construir proyectos de vida, realizadores e impulsadores del desarrollo individual y colectivo a través de un sistema de crianza que no fomente las relaciones de poder, la dependencia, los mitos, los tabúes y los falsos valores.

Cuando logremos actitudes autónomas estaremos en pleno vuelo para alcanzar el éxito. ¡La autonomía genera realización! Esta se alcanza cuando hay un proyecto de vida que nos lleva a experimentar y a explorar los vuelos más creativos, retadores e intensos en nuestras vidas.

De manera resumida hemos presentado las implicaciones que tiene la conformación del proyecto de vida en una persona y su influencia en la construcción de una sociedad equilibrada.

Es evidente que el sistema de crianza es promotor del Desarrollo no sólo de las personas, sino también de la sociedad en general; sin embargo, ella también promueve sistemas de crianza castrantes y disfuncionales para lograr el Desarrollo, muy al contrario son sistemas que promueven el sometimiento, la dependencia y el fracaso, produciendo altos grados de enfermedad mental, física y social.

Al interior de un sistema de crianza óptimo tenemos que hacer mención de la importancia que tiene el ejercicio de la autoridad para el logro del Desarrollo.