UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

Ángel Blas Yanes
María del Carmen Rojas Alfaro

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III. … Y EL VERBO SE HIZO HOMBRE?

La categorización que de las palabras dichas y recordadas realizamos permitió conducir su análisis hacia las áreas de la personalidad que de los hombres se ha afectado. Es nuestro criterio que el desequilibrio en la formación de los hombres se produce en el seno del núcleo familiar y en él se reflejan los desequilibrios sociales que posteriormente se revierten a la misma sociedad que los engendra.

Observemos en detalle, en un primer nivel de análisis, la distribución numérica de las expresiones, agradables y desagradables, que los encargados de la crianza dijeron a estos hombres:

En los datos que el cuadro contiene se puede observar que, de los 47 hombres que respondieron al cuestionario, 40 recibieron tanto expresiones positivas o agradables como negativas o desagradables; 2 recibieron expresiones bonitas pero no feas; 5 no recordaron las palabras bonitas recibidas, de los cuales 2 sí recordaron las expresiones desagradables, 2 prefirieron no contestar este tipo de palabras y uno dijo no recordarlas.

En total, 45 hombres recibieron estímulos verbales negativos, provenientes de las personas encargadas de su crianza, en su proceso de formación y Desarrollo.

De seguido vamos a analizar, atendiendo a distintas áreas de la personalidad, lo sucedido en la formación de los desequilibrios que en estos hombres se produjo.

 Area del Desarrollo de la Inteligencia

Con mucha frecuencia se dice que al hombre se le promueve, induce y reconoce superioridad, respecto de la mujer, en el área de la inteligencia. Sin embargo, veamos lo que sucede, de acuerdo con los resultados de la investigación que realizamos:

1. Del total de expresiones bonitas o agradables (103 distintas), solo 5 se ubican en el ámbito intelectual.

2. Del lado de las expresiones feas o desagradables (122 distintas), 28 corresponden a ataques contra la inteligencia de los varones.

El cuadro que de seguido mostramos nos permite visualizar más claramente lo que sucede en cuanto a impulsar y reconocer el Desarrollo intelectual de los hombres en la infancia y adolescencia.

1. Del total de participantes solo 5 recordaron haber recibido expresiones positivas para su intelecto, en tanto que 42 afirman no haber recibido este tipo de estímulos.

2. De los 5 hombres que recibieron estímulos positivos, 3 recibieron, también, expresiones negativas contra sus posibilidades de Desarrollo.

3. Solo 2 de los 47 participantes recibieron estímulos positivos y no recibieron estímulos negativos en esta área. Sin embargo, estos dos sí recibieron estímulos negativos en otras áreas.

4. De los 42 que no recibieron expresiones positivas, 25 sí recibieron estímulos negativos y 17 no.

5. Los 25 que recordaron no haber recibido estímulos positivos y sí estímulos negativos, son aquellos a quienes no se les permitió un ambiente favorable para su desarrollo intelectual, pero que sus esfuerzos individuales por alcanzarlo chocaron contra una barrera impuesta por los encargados de su crianza.

6. Otro conjunto de hombres es el que se forma por aquellos a quienes no se les dieron ni estímulos positivos ni negativos. Son aquellos cuyo intelecto no fue considerado importante o pasó inadvertido como área fundamental.

Solo 2 hombres, de los participantes, se ubicaron en lo que podríamos llamar condiciones favorables para el intelecto. Ellos fueron estimulados positivamente en este sentido y no recibieron expresiones negativas en ese ámbito. No obstante, si lo recibieron en otras áreas de su Desarrollo.

 Área de Formación de la Autoimagen Corporal

Las expresiones bonitas que resaltan positivamente los rasgos físicos de los hombres, que recordaron los participantes, fueron 22 diferentes, mientras que las desagradables, que afectan negativamente la imagen que de sí mismos se puedan formar, fueron 28. Nada, o muy poco, podemos decir de la cantidad de veces que estas expresiones fueron dichas a cada una de las personas.

El número de hombres que recordaron haber recibido expresiones bonitas, de este tipo, fue de 21, mientras que los que recibieron las negativas fue de 20. Observemos en detalle:

a. 21 hombres recuerdan haber recibido expresiones bonitas como positivas para la construcción de su imagen física y 26 dicen no haberlas recibido.

b. 20 hombres señalan haber recibido estímulos negativos para la construcción de su autoimagen y 27 no recuerdan haberlas recibido.

c. 12 hombres recibieron expresiones tanto positivas como negativas. Estos fueron confundidos en la construcción de su autoimagen puesto que la conjunción de estímulos recibidos no permitió una adecuada valoración de su propia imagen física.

d. 9 hombres recibieron expresiones positivas y no señalan haber recibido palabras negativas. Sin embargo, si bien podríamos hablar de condiciones más favorables que los restantes, para la construcción adecuada de su autoimagen, observemos lo que sucedió con sus otras áreas de la construcción de su personalidad:

d.1. De ellos, 8 si recibieron expresiones que atacaron, aniquilándolas, otras áreas como masculinidad e intelecto.

d.2. Uno recibió expresiones negativas contra su masculinidad, aunque no recuerda haberlas recibido contra su intelecto.

d.3. Uno recibió expresiones negativas hacia su masculinidad y hacia su intelecto, además de expresiones que aniquilaron otras áreas de su personalidad.

d.4. 6 recibieron expresiones que atacaban su imagen corporal, su intelecto y su masculinidad.

d.5. Solo uno declara no recordar expresiones negativas contra su masculinidad ni contra su intelecto.

d.6. De los 9 hombres que analizamos en este apartado 2 recibieron expresiones negativas contra su masculinidad y 7 no.

d.7. De los 9 hombres a que nos referimos en este apartado 7 recibieron estímulos negativos contra su desarrollo intelectual y 2 no.

Dado que la valoración individual, la estima, se construye sobre el equilibrio que se tenga de la imagen de sí mismo, de los éxitos alcanzados, del desarrollo intelectual, de la experiencia, conocimiento y maduración, nótese cómo la gran mayoría de hombres son determinados a tener una valoración de sí muy pobre, lo cual explica actitudes desequilibradas en otras esferas de su conducta como asumir temeridad en el trabajo, al conducir automóvil, en el consumo de alcohol y drogas, en la inestabilidad en las relaciones de pareja, etc.

 Área del Desarrollo de la Afectividad

Sin descuidar el necesario balance que se debe procurar a efecto de construir una personalidad equilibrada, madura, en Desarrollo, podemos decir que una de las áreas fundamentales en ese proceso lo es la afectividad.

Como ya lo hemos mencionado en otra parte, el proceso de construcción de la identidad, constituido por la adecuada valoración de su propio género y del complementario, se basa en la enseñanza-aprendizaje, por distintos medios, de las conductas. El modelo que se aprehende proviene, fundamentalmente, de la experiencia en el núcleo familiar.

Dar y recibir afecto es parte de ese aprendizaje y enseñanza a que hay que atender debidamente.

De los 47 participantes solo 31 recuerdan haber recibido expresiones de afecto, de tipo positivo. Es conveniente señalar que todas las expresiones positivas son expresiones afectivas, pero que para efectos metodológicos hemos elaborado la clasificación que mencionamos antes dado que permite el análisis más profundo acerca del énfasis que tienen.

1. De los 31 participantes que recordaron haber recibido expresiones afectivas positivas, 9 recibieron palabras soeces o calificativos negativos y groseros, daños a su imagen corporal y a su intelecto.

2. 7 hombres fueron maltratados de palabra, con calificativos soeces; fueron dañados en su área intelectual, pero no en su imagen corporal.

3. 6 recibieron maltrato de palabra, pero no daños a su intelecto, aunque sí a su imagen corporal.

4. 1 recibió maltrato verbal no en su intelecto ni en su autoimagen física.

5. 3 no recibieron maltrato de palabra, pero sí daños a su intelecto, aunque no a su imagen física.

6. 1 no recibió calificativos groseros, sí recibió daños a su intelecto pero no a su imagen.

7. 2 no recibieron calificativos negativos ni daños a su intelecto, pero sí a su imagen física.

8. 2 no recibieron daños a su imagen física, ni a su intelecto ni fueron tratados con calificativos groseros y soeces. Sin embargo, de ellos, uno recibe daños en su área afectiva y el otro en lo actitudinal.

 Área de la Formación de la Masculinidad

La masculinidad, al igual que la feminidad, es un equilibrio que se construye con base en el Desarrollo integral del individuo. Es una resultante, producto de las relaciones sociales en que los seres humanos se forman.

Cuando decimos integral hacemos referencia a que todas las áreas de la personalidad son importantes, mutuamente determinadas y determinantes en el Desarrollo de la persona y de las relaciones sociales en que se desenvuelve.

La masculinidad es, pues, una construcción, determinada y determinante del grado de Desarrollo, estímulo, experiencia, etc. que el hombre vive en su formación.

El estudio que realizamos en Costa Rica y que probablemente si se realizara en cualquier país del mundo, arrojaría resultados parecidos a estos, revela también que en cuanto a la construcción de la masculinidad se tiene un desequilibrio evidente. Veamos:

1. De los 47 participantes, 16 recordaron haber recibido ataques contra su masculinidad y 31 no.

2. De los 16 que recibieron estímulos negativos contra su masculinidad, 10 también los recibieron contra su imagen; 10 contra su intelecto y 10, también, recibieron maltrato de palabra con expresiones soeces.

3. De esos 16, 4 recibieron ataques contra 4 de las áreas de su Desarrollo aquí estudiadas, 8 los recibieron en 3 de las áreas en estudio en este apartado; 3 los recibieron en 2 áreas y solo 1 en 1 de dichas áreas.

4. De los 31 que no recuerdan haber recibido, o no recibieron, expresiones en contra de su masculinidad tenemos:

4.1. 7 las recibieron contra su imagen corporal, su intelecto y fueron maltratados con expresiones soeces. Es decir, fueron atacadas otras 3 de las áreas fundamentales de su Desarrollo.

4.2. 17 recibieron expresiones que les aniquilaban en 2 áreas de su proceso de Desarrollo.

4.3. 5 hombres recibieron expresiones negativas en una área de su Desarrollo.

4.4. Solo 2 dicen no haber recibido estímulos negativos en ninguna de las 4 áreas de su Desarrollo, que aquí analizamos. Sin embargo, uno de ellos fue dañado en su área afectiva y el otro en la actitudinal.

La disfuncionalidad se ha hecho funcional. Esa forma de desequilibrio que se presenta en el período de crianza da, como resultado, un hombre que no es el que espera producir la sociedad.

En el cuadro-resumen que de seguido mostramos, se puede observar que las cifras de hombres que recibieron estímulos positivos y negativos en el proceso de construcción de su propia imagen corporal es prácticamente igual. Los que fueron estimulados negativamente en el Desarrollo de sus capacidades intelectuales es de 6 veces el número de los que lo recibieron positivamente (560%). Esto quiere decir que la escuela está recibiendo alumnos que en sus casas reciben condicionamiento para el fracaso en los estudios y la sociedad, individuos que serán disfuncionales al Desarrollo.

Los hombres que recibieron estímulos positivos en su área afectiva superan bastante al número de los que recordaron haber recibido los negativos. Y, en las áreas de la masculinidad, actitudinal y de calificativos se encuentra que ninguno recordó estímulos positivos, pero sí haber recibido estímulos negativos.

Lo que concluimos es que la formación de los hombres en la sociedad se viene dando de manera desequilibrada. En algunos casos se produce confusión al enviar mensajes tanto positivos como negativos por parte de los encargados de la crianza; en otros se afecta negativamente más de lo que se estimula positivamente y, finalmente, otros han recibido únicamente expresiones negativas. Con estos resultados hemos mostrado como la sociedad históricamente se ha fundado en la construcción de un sistema de relaciones sociales desequilibradas y violentas.

De las áreas en que dividimos las expresiones de uno y otro tipo encontramos lo siguiente:

Del total de hombres que participaron en el estudio, 11 recibieron estímulos positivos y negativos en el mismo número de áreas de su Desarrollo; 17 recibieron estímulos positivos en un número menor de áreas que aquellas en las que los recibieron negativos y 19 recibieron estímulos negativos en más áreas de las que se les dijeron expresiones positivas. Una vez más se confirma el desequilibrio en la formación de la personalidad de los hombres.

En cuanto al número de áreas que fueron estimuladas positiva y negativamente en cada uno de los participantes tenemos a continuación los resultados.

Lo expuesto hasta ahora da cuenta de las condiciones en que los varones se forman dentro del núcleo familiar. Lo visto presenta el trato verbal dado a los niños y adolescentes (cuyas edades a abril del 2006 oscilan entre los 25 y 68 años). A ello agreguemos que todos recordaron haber recibido maltrato físico de distinta manera y grado.

Contrario a lo que se ha venido sosteniendo en distintos sectores sociales y por distintas personalidades, el hombre es sometido a diversas formas de violencia que determinan su comportamiento.

Acerca de esas formas de violencia debemos señalar que, aceptadas socialmente, reducen la imagen integral de hombre y le inducen a comportamientos no deseados y censurados por la misma sociedad que los acepta.

Entre esas formas resaltaremos 4, además de las que hemos expuesto a lo largo del texto:

1. Las campañas publicitarias por televisión y otros medios visuales y auditivos en las que figuran mujeres sensuales y en actitudes y poses provocativas. Si bien estas campañas son censurables por el uso y abuso que en ellas se hace de la mujer, lo son también en la medida en que ellas inducen al hombre a la erotización, a una visión no adecuada ni madura, desequilibrada, de su visión de género.

2. La publicidad de cigarrillos y alcohol. Estas, que también pueden ubicarse dentro de las primeras por el uso que hacen de la mujer para lograr su eficacia, inducen al hombre (y en muchos casos también a las mujeres) al consumo de productos que son dañinos para su salud, produciendo una imagen no adecuada del ser hombre. Esta falsa identidad, que se construye sobre la autodestrucción masculina, es violenta para la sociedad en general. Sin embargo, la cultura, propia de las economías contemporáneas, en las cuales prácticamente todo es reducido a la categoría de mercancía, las admite, tolera y, en la generalidad de los casos, promueve.

3. La pornografía. En algunas situaciones ésta es parte de los dos puntos anteriores. En otras, aquellos son parte de ésta. La pornografía, que en su esencia utiliza el cuerpo humano de manera obscena y mercantil, ha tenido como destino al género masculino utilizando el morbo y la malicia. De esa manera, contribuye a formar un desequilibrio, violento, en el proceso de Desarrollo.

4. La figura del macho, mujeriego y conquistador y, por tanto, poderoso. Contribuye también a construir una identidad masculina y una visión de género desequilibradas. Esta figura, que desde la adolescencia -y muchas veces antes-, se promueve, acepta y aplaude, contrario a lo que sucede en el caso de la mujer, reduce el carácter del hombre confundiendo social y psicológicamente su verdadero rol en la sociedad.

Tal y como lo hemos demostrado, el hombre sufre la violencia que en una u otra forma se halla en la base de las relaciones sociales contemporáneas y del pasado.

Si, como lo hemos expuesto, el hombre durante su infancia y adolescencia es aniquilado en su proceso de Desarrollo; si, tal y como lo hemos señalado, el hombre es violentado en la construcción de su adecuada estima, ¿qué le queda?

¿No es extraño entonces que, tal y como el modelo lo ha formado, sea un individuo violento, de distinta manera y diferente grado? ¿No es extraño que busque reconocimiento, en alguna parte, aunque con ella ponga en peligro su propia vida (alcoholismo, drogadicción, actitudes temerarias en el trabajo o al conducir vehículos, etc.)? Si tan lastimado ha sido su afecto, ¿cómo no tener al hombre como proveedor económico, en el hogar, solamente y no un verdadero hombre en el sentido pleno de la palabra? ¿Son esos los hombres libres que produce la sociedad moderna? ¿Es acaso ese tipo de relaciones sociales, que producen esos hombres tan lastimados, las que se quieren para las generaciones futuras?

La tesis fundamental que sostenemos es que el declive sostenido y, con frecuencia, más profundo en sus manifestaciones y consecuencias, de las relaciones sociales en el mundo moderno se debe, en lo sustantivo, a su temprana eclosión negativa, aunque a veces retardado desenlace, la cual habría de mantenerse en silencio, y a buen recaudo, dadas las adaptaciones de la sociedad que han sido a-sistemáticas y, las más de las veces, sin intencionalidad, sin plan y sin proyecto de Desarrollo humano.

Así, en el mundo, en general, las instituciones y las prácticas sociales y políticas conservan una notable continuidad con el pasado, pero que los científicos sociales no han analizado con la profundidad que la situación y su evolución requieren.

Los estudios antes realizados se quedan en los ámbitos de las Condiciones para el Desarrollo y de lo cognitivo, en la Base del Desarrollo, sin apuntar a los fundamentos, a lo formativo en la vida de las personas y sus relaciones. Las distintas conclusiones obtenidas (en los llamados estudios de masculinidad, estudios sobre la mujer, etc.) están en función del tipo de explicación que se ha buscado.

Lo que aquí demostramos es que, lejos del equilibrio, la sociedad ha evolucionado hacia un estado estacionario que ya no puede ser caracterizado en función de los potenciales tradicionalmente escogidos como valores fundamentales, hacia los cuales, al menos en el pensamiento, la sociedad se encaminaba.

Ese estado, hacia el cual la sociedad se ha dirigido, es un estado de no equilibrio construido desde el núcleo que la sustenta: la familia. La turbulencia que lo caracteriza, anteriormente asimilada con el desorden, es ahora el mecanismo de autoorganización y, por tanto, funcional.

Así, la institución familia y las prácticas a ella inherentes, participación, autoridad, socialización y demás se convierten en estructuras disipativas, formas de organización que son reflejo de la situación global de no equilibrio, que las produce, que se conocen y estudian con bases sincrónica y diacrónica diferentes pero que establecen el vínculo entre estructura y orden social, en situación de inestabilidad cada vez mayor.

Definitivamente, la solución a los problemas que se le plantean a la sociedad, en relación con el Desarrollo, la paz y la democracia no está en dar a la mujer más o menos puestos en el gobierno, ni son asuntos que se resuelven exclusivamente en el seno del Gobierno pero sí de la sociedad y del Estado.

Además, la lucha por el Desarrollo, de todos los pueblos del mundo, no se debe dar contra los hombres o a pesar de ellos. Por el contrario, el Desarrollo de la humanidad solo se alcanzará cuando juntos, mujeres y hombres, construyamos la historia y Desarrollo en la perspectiva correcta.