UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

Ángel Blas Yanes
María del Carmen Rojas Alfaro

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I. LA POBREZA DE LA TEORÍA

1. El concepto de desarrollo expuesto por especialistas del Banco Mundial

1.1. La concepción del desarrollo expuesta por el Dr. John Dixon, Jefe de la Unidad de Indicadores y Valoración Ambiental del Departamento del Ambiente. Banco Mundial.

La exposición más clara acerca de la concepción del Desarrollo es la que realizó el doctor John Dixon. Fue sencillo descubrir el fondo de su argumentación porque, también, fue sencilla su presentación. Esto no quiere decir simple, ni simplista. Por el contrario, en su compleja exposición formuló críticas a actividades tradicionales en materia de desarrollo y profundizó, desde su perspectiva, en lo que debemos hacer para alcanzarlo, partiendo de la experiencia de trabajo en que se halla inmerso y en sus vivencias en países que hoy, según afirma, han alcanzado el Desarrollo.

De seguido damos cuenta de los principales elementos de su teoría, en el orden lógico que elaboramos:

1. “La meta final es brindar bienestar...con una buena calidad de vida. (45)

2. Bienestar se deriva de todos los activos que los habitantes controlan (dinero en el banco, terrenos, propiedades, educación, lo que tengan...)(7)

3. Bienestar en su sentido amplio está relacionado con riqueza. (7)

4. La riqueza es creada por los ahorros. (7)

5. Los componentes de la riqueza son:

- Activos producidos

- Capital natural

- Capital social (llamado a veces campo social)

- Capital humano (llamado también recursos humanos). (4-5)

6. La riqueza de una nación, la sostenibilidad de su desarrollo es en realidad una función de varias formas de capital. (4)

Por lo tanto, vemos el proceso de desarrollo sostenible como la necesidad de administrar los diferentes conjuntos de recursos que tienen los países.” (6)

Con su concepto de desarrollo el Dr. Dixon nos transporta a las discusiones que se producían allá por la mitad del siglo XVII, sin la tecnología actual, sin oficinas en Washington y sin los avances que en el ámbito del conocimiento se han producido hasta hoy.

Desde su perspectiva, el bienestar (y agreguémosle de una buena vez, el Desarrollo, y por qué no, la felicidad) se deriva del dinero que las personas depositan en los bancos.

Pero, ¿es posible pensar que casi el cuarenta por ciento de la humanidad (digamos unos dos mil cuatrocientos millones de personas!) no tenga posibilidades de Desarrollo puesto que no tienen dinero en los bancos? ¿Se deriva también de la propiedad sobre tierras, cuando la enorme cantidad de personas no es propietaria ni siquiera del espacio que habita?

¿Es en serio que los altos funcionarios del Banco Mundial, y éste mismo organismo que se realiza a través de ellos, todavía crean que el Desarrollo se reduce al bienestar que produce el tener cosas?, o que consiste en la administración de los recursos que tienen los países. ¿Habrase visto semejante desparpajo?

Parece una pesadilla el descubrir que, de acuerdo con ese pensamiento, la humanidad tiene escasas posibilidades de alcanzar verdaderamente altos niveles de Desarrollo en el próximo milenio.

Si de la teoría se deriva la práctica que se expresa en políticas, programas, planes y proyectos de Desarrollo, con esas propuestas teóricas que emanan de uno de los más importantes organismos internacionales estamos condenados a pensar que el Desarrollo es realmente imposible y no un proceso que se concreta en la cotidianeidad de las personas.