UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

Ángel Blas Yanes
María del Carmen Rojas Alfaro

Volver al índice

 

 

 

II. Ejercicio de la Autoridad

La concatenación de diversos elementos, los distintos arreglos concretos que se producen por su relación, originan una forma de crianza en cada familia en particular.

Entre esos elementos podemos señalar las condiciones de vida, nivel educativo de la pareja que constituye la familia, el lenguaje usual, las palabras y los gestos, los hechos de la cotidianidad relacional, la historia individual y colectiva, las creencias y espiritualidad, el proyecto de vida, la personalidad, los logros y frustraciones personales, etc.

Ellos se conjugan de manera tal, y en un período y lugar específicos, que dan como resultado distintas formas de crianza, tantas como puedan dar las posibilidades de arreglo.

Conviene señalar que el nivel o grado de determinación que tiene la forma de crianza en lo social es muy alto, puesto que constituye la plasmación de un proceso de crianza concreto y un modelo que se enseña-aprende en su realización.

La estructura familiar cambia si la sociedad sufre cambios, por ello al estudiar el sistema familiar hay que tener claro su contexto, su entorno, la sociedad en la cual se desenvuelve. Al igual, para entender la sociedad es necesario conocer el patrón sobre el cual se construyen las familias.

Al socializar a los infantes la familia perpetúa la sociedad y cimenta la formación de su identidad a través de la satisfacción de sus necesidades bio-psico-sociales en un sistema construido al interior de cada grupo.

En su dinámica y para que exista un buen funcionamiento de los diferentes subsistemas (entendiendo por ellos los básicos: la pareja, los padres, los hermanos y el paterno-filial (relación padres e hijos)), debe haber necesariamente definición de límites, dados a través de reglas de interacción que permitan la diferenciación y la interrelación sana entre ellos.

La interacción, transacción o vínculo entre éstos es fundamental y para lograrla necesitan de un sistema de comunicación y aprendizaje. La comunicación se establece no sólo entre sus miembros, sino también de ésta a la sociedad y de la sociedad hacia la familia.

Lograr en un individuo la socialización esperada es un proceso donde el subsistema paternal (papel del padre y/o la madre en la crianza) juega un papel predominante, el cual se vale de mecanismos efectivos para lograrlo. Entre ellos podemos citar dos básicos: la autoridad y la manifestación del afecto.

Al ir madurando, el niño va adquiriendo nuevas habilidades y destrezas, lo cual le permite un dominio cada vez mayor de sí mismo y de su medio, permitiéndole enfrentar nuevos retos. Para ello necesita seguridad y confianza en sí mismo para lograr un buen Desarrollo.

La autoridad sana que puedan ejercer los adultos progenitores les permite a los menores que, al no tener ellos todavía control interno, el control provenga de aquellos, proporcionándoles un ambiente seguro, regulado por un sistema de límites y normas de comportamiento, así como de sus posibles sanciones y estímulos, los cuales deben ser muy claros y consecuentes.

Inmerso en un sistema de crianza, el afecto que los progenitores demuestren a los hijos, y que estos perciban, es básico para que sientan la seguridad psicológica de saberse queridos e importantes. Todo ello contribuye a una buena conformación de la autoestima, la confianza y seguridad para que los infantes desarrollen el potencial con el cual han nacido.

La mitificación actual de lo que es la autoridad en la crianza de los hijos y la dificultad para expresar afecto, reduce las posibilidades de formar en ellos el sentido de la responsabilidad de sí mismos, que les permita internalizar una autoridad propia -de acuerdo con la edad- con la cual puedan controlar sus actos y tomar las mejores decisiones, dificultando el autocontrol y el auto-cuidado, así como el cuidado de los otros.

Por otra parte, los encargados de la crianza, al no tener clara la importancia del ejercicio de la autoridad, del para qué y por qué deben ejercerla, al recurrir a formas mistificadas, a la violencia y/o al abandono, además de tener dificultad para amar naturalmente a los hijos -sin mediar las objetos materiales- no disfrutan, ni comparten las situaciones propias del Desarrollo de éstos, se estresan innecesariamente, deterioran la relación con ellos y éstos no se Desarrollan.

Es conveniente resaltar, entonces, que el Desarrollo está directamente relacionado con la calidad del vínculo que exista con los padres -y que éstos fomenten en toda la familia- y el manejo de límites que se utilice a la hora de ejercer la autoridad. Recordemos que ambos aspectos bien ejercidos generan un sentimiento de seguridad, confianza y motivación, pues los niños se saben queridos y protegidos.

El ejercicio de la autoridad es fundamental en las relaciones sociales puesto que representa, para todos los actores, el establecimiento de un orden y una jerarquía. Del lado del actor (A) que la ejerce, significa el éxito del rol que desempeña en la relación con B al obtener obediencia, lo que le permite autoafirmarse (legitimarse) en él.

El modelo de autoridad que experimenta el infante marcará el grado de autocontrol y responsabilidad que asuma. Para ello el niño imita el comportamiento y actitudes de las figuras de crianza en las actividades lúdicas. De ahí que el juego se convierte en el ambiente perfecto, pues en él se definen papeles por desempeñar, reglas, límites y sanciones, si es del caso, que son establecidos y asumidos por los niños.

Todo esto permite un entrenamiento previo para la vida adulta, reforzado por otras instancias como la educación formal, la religión y los medios masivos de comunicación.

El sentido de la confianza, la autonomía, la iniciativa, la industria y la identidad, etapas previas a la vida adulta que el niño debe enfrentar, se ven seriamente lesionadas cuando el ejercicio de la autoridad y el afecto no son consecuentes, provocando conflictos en la vida del menor y marcando la visión de mundo que el infante va conformando y el grado de Desarrollo.

Tenemos, entonces, que un proyecto de vida para los hijos, un sistema de crianza óptimo, con una autoridad sana y manifestaciones constantes de afecto son la médula espinal, a través de la cual los niños se Desarrollan. Al interior del sistema de crianza también vamos a encontrar un aspecto de gran valor en la formación de los niños: el lenguaje.