UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

UNA TEORÍA DEL DESARROLLO ¿PARA CONSTRUIR EL FUTURO

Ángel Blas Yanes
María del Carmen Rojas Alfaro

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EL LENGUAJE DE CRIANZA

El lenguaje de crianza está definido por el conjunto de vocablos, frases, expresiones que las personas encargadas de la crianza, sean éstos los padres o sus sustitutos, emplean para expresar afecto, impulsar a los niños a alcanzar sus metas, llamar la atención sobre conductas no deseadas o censurar algunos comportamientos. En general, este tipo de lenguaje determinará en buena medida la personalidad. Por ello es de suma importancia conocerlo y analizarlo para introducir las modificaciones pertinentes.

Conviene señalar, desde ya, que en el proceso de la violencia las palabras ocupan un primer lugar, seguido por los gestos y finalmente por la agresión física. Sin embargo, puede encontrarse que en un momento haya expresión hasta de los tres elementos, lo cual no invalida el orden del proceso.

En nuestro trabajo de investigación recopilamos aquellas palabras o expresiones, positivas y negativas que les fueron dichas a las mujeres que respondieron el cuestionario. De seguido elaboramos un análisis a partir de los resultados obtenidos (en anexo 2 se consignan las expresiones bonitas y feas que les fueron dichas y que recordaron).

Como señalamos antes, 405 mujeres participaron en el estudio y respondieron el cuestionario. De ellas, 291 (72%) dicen haber recibido expresiones bonitas que les fueron agradables; 317 mujeres (78%) recibieron expresiones feas o desagradables de parte de los encargados de su crianza, en la infancia y adolescencia. Solo 31 (8%) no recibieron palabras feas y 39 (10%) no recibieron palabras bonitas.

Del total, 75 mujeres (19%) no recordaron o no contestaron si se les dijeron palabras bonitas. Este último conjunto probablemente manifieste resistencia para abordar un tema que le es doloroso por cuanto posiblemente no existió una relación que nutriera de estas necesidades afectivas. 57 (14%) no recuerdan o no contestan si recibieron palabras feas, lo cual puede interpretarse como que existieron resistencias psicológicas para abordar un aspecto que, a nivel afectivo parece ser amenazante y doloroso.

Si al número de mujeres que sí recibieron palabras feas o desagradables (317) agregamos la cifra correspondiente a aquellas que no contestan y no recuerdan (57) tendremos que 374 mujeres (92%) recibieron un trato violento en su infancia y adolescencia en su hogar. Por otra parte, tenemos que 3 mujeres (1%) no recibieron palabras bonitas ni feas; además, hay otro conjunto formado por 5 mujeres (2%) las cuales no recuerdan haber recibido ni palabras bonitas ni feas.

Podemos observar cómo psicológicamente, cualquiera de los dos grupos que se tome son mujeres que han sido descalificadas en su hogar, quizá hasta anuladas, pues no fueron sujeto de importancia, de estima.

De las mujeres a las que se les dijeron palabras bonitas 88 (30%) recuerdan 1; 85 (29%) reciben 2; 61 (21%) reciben 3; 19 (7%) reciben 4; 18 (7%) reciben 5 y 20 (7%) reciben más de cinco expresiones que les fueron agradables.

Del total de mujeres que reciben expresiones desagradables, 56 (18%) reciben 1; 58 (18%) reciben 2; 59 (19%) reciben 3; 54 (17%) reciben 4; 27 (8%) reciben 5 y 63 (20%) reciben más de 5.

Del total de mujeres, 83 (34%) reciben igual cantidad de expresiones bonitas y feas. 128 (52%) reciben más feas que bonitas y 35 (14%) reciben más bonitas que feas.

Nótese cómo se hace evidente la tendencia a recibir o dar un trato violento: las expresiones desagradables son mucho más que las de afecto recibidas o brindadas.

Las cifras anteriores nos dejan apreciar las dificultades que existen en las familias para proporcionar a sus miembros un clima óptimo que les permita potenciar las aptitudes y habilidades y con ello lograr un adecuado Desarrollo. Al contrario, promueven ambientes donde los vínculos que se establecen tienen conductas y actitudes negativas entre sí, hacia los otros y para con la sociedad, con las consecuencias psico-sociales que esto implica individual, familiar y socialmente.