POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: CONSULTORÍA ESPECIALIZADA

POLÍTICAS Y GESTIÓN PÚBLICA PARA EL ESTUDIO MUNICIPAL: CONSULTORÍA ESPECIALIZADA

Maria Cecilia Montemayor Marin y otros

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CIUDAD-PUERTO, RELACIÓN SIMBIÓTICA: UN DESTINO.

Las ciudades por razones históricas en la mayoría de los puertos latinoamericanos, se encuentra desde su fundación en estrecha comunión con sus puertos, de ahí que resulta muy común hablar de las relaciones entre la urbe habitada y la infraestructura marítima que también forma parte de la ciudad, aunque el puerto como la ciudad tengan organismos administrativos y formas de gestión muy diversas que mantienen posiciones muchas de las veces no coincidentes en temas importantes para su desarrollo (Alemany, 2000), en este sentido es oportuno destacar que las autoridades de estas ciudades si verdaderamente desean progresar en el futuro desde los puntos de vista urbanístico y socioeconómico, deben ceñirse a un proyecto común.

En este escenario cabe recordar, que las relaciones urbano-portuarias son muy complejas, ya que además de las derivadas de una posible urbanización de los muelles subutilizados, se hace énfasis en la necesidad de modernizar el conjunto del sistema portuario, para favorecer al tráfico intermodal, incorporando o adquiriendo grandes superficies de terreno para ajustarse tanto a las actividades logísticas, como a los enlaces con los transportes terrestres, por otra parte, se debe concertar un esfuerzo conjunto puerto-ciudad para la mejora del medio ambiente.

Desde el último cuarto de siglo algunas ciudades portuarias emprendieron ambiciosos proyectos de renovación de sus puertos y particularmente, como elemento central de su política urbanística, la transformación de los espacios portuarios subutilizados (Aguapolis, 1999).

Al mismo tiempo, conviene destacar que producto de las nuevas exigencias del intermodelismo las autoridades portuarias contemplan el desarrollo de áreas deslocalizadas, para manejar con mayor celeridad las cargas y esta nueva situación que reclama de nueva infraestructura, dirige el crecimiento del puerto cuando es posible hacia espacios menos urbanizados localizados muchas veces en la periferia de la ciudad, situación que de concretarse en el caso de Tampico, para favorecer la llegada de mayores embarcaciones, podrá contribuir a una mayor subutilización de los muelles del Recinto Fiscal Autorizado, que precisamente por su ubicación mantienen un mayor contacto con el casco del centro histórico, y dependiendo de un plan estratégico conjunto (autoridades portuaria y municipales), se podrán identificar proyectos alternos que contribuyan al desarrollo socio-económico del puerto y de la ciudad, generando a favor de esta última una mayor rehabilitación urbanística que permita la recuperación de edificios y elementos que forman parte del patrimonio histórico de la ciudad, localizados cerca del muelle.

Por cuanto se refiere a las superficies terrestres y edificaciones portuarias rehabilitadas, en ellas deben ubicarse funciones y actividades que tienen a su vez una vinculación con el puerto y una estrecha relación con el tejido urbano, como pueden ser servicios y oficinas del tráfico marítimo, museos (temas marítimos), centros culturales y de ser posible estaciones marítimas de pasajeros para tráficos regulares y centros náuticos que son actividades que pueden localizarse en los muelles y espacios terrestres aledaños reconvertidos, y ser compartidos con nuevos espacios públicos, como parques y paseos marítimos y nuevas funciones comerciales y de ocio (cines, restaurantes, discotecas, centros comerciales) que la mayoría de proyectos también incluyen como parte del alcance final.

En este contexto, muchos puertos y ciudades del mundo, experimentan cambios, para aprovechar las condiciones de abandono o semiabandono en que se encuentran sus instalaciones portuarias (producto del uso o de una mala planeación estratégica), y estas experiencias llevadas a la práctica, en las últimas décadas, constituyen el conocimiento para el desarrollo de nuevos proyectos, que generen puntos de contacto entre el tejido urbano y el puerto, capaces de ser explotados de una forma óptima, que favorezca tanto al puerto como al municipio, toda vez que las dos partes, finalmente son el todo.

En este orden de ideas, tanto el conocimiento como el análisis crítico de las principales experiencias Latinoamericanas en el campo de la rehabilitación portuaria, son una verdadera enseñanza para avanzar y construir un modelo que adecue las condiciones físicas parcialmente ocupadas en torno a un proyecto que capitalice y potencialice, las ventajas de contar con sitios que además de historia, nos ofrezcan la oportunidad de un disfrute, casi olvidado de estas instalaciones situadas en la margen del río, en un ambiente lúdico familiar, para propios y extraños.