LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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MODERNIZACIÓN FINANCIERA: NUEVA DEPENDENCIA

Agosto, 1990

La actual etapa histórica que vive nuestro país caracterizada por el deseo manifiesto del gobierno de una “mejor” y “más amplia” integración a la economía internacional y por el hecho de que efectivamente dicha integración ya está en marcha, representa una nueva etapa en la historia de la dependencia económica de México con los países desarrollados, particularmente con Estados Unidos. Es importante poner atención a esta reinserción o mejor dicho a esta reformulación de las relaciones de dependencia que vive nuestro país, cuya viabilidad está dada tanto por elementos externos como internos y cuyas características definitorias debemos buscar también, tanto en el exterior como en el interior.

La década de los ochentas marca el fin, en México, de la búsqueda de un patrón de acumulación que dinamizara el desarrollo económico basado en elementos y agentes internos, que si bien guardan estrecha relación con el exterior, podían ser orientados hacia la consecución de los objetivos nacionales de desarrollo con cierta autonomía. Esto no significa que las relaciones de dependencia no fueran ya amplias y que la economía mexicana no se encontrara subordinada a las decisiones de las economías centrales, sino que, a nivel interno existía aún la tendencia a limitar y luchas por disminuir esa dependencia.

A partir de la gran crisis de los ochenta van a darse al menos 3 factores que permiten explicar esta reformulación de los lazos de dependencia y la agudización de la misma y de la subordinación de la economía nacional a los objetivos de los países desarrollados. El primero de esos factores es la grave crisis que atraviesa el país que detiene el crecimiento y el desarrollo económico y reduce a niveles dramáticos la inversión tanto pública como privada. Las soluciones que se plantean para enfrentar la crisis son precisamente los elementos a través de los cuales se viabiliza la nueva dependencia. Estos elementos son: el establecimiento de una política económica que reduce el gasto público, reduce la participación del Estado en la economía, vende empresas paraestatales al sector privado y practica una amplia apertura comercial y financiera de la economía con el fin de ampliar el flujo de bienes y capitales que desde la óptica oficial solucionarán el problema de la escasez de recursos y por tanto el crecimiento del país.

Otro de los factores que permiten explicar este fenómeno es justamente la amplia influencia que tiene a partir de esta década precitada, en la toma de decisiones gubernamentales los grupos económicos más poderosos del país, las fracciones del capital comercial, financiero e industrial, lo que se refleja en el hecho de que la política económica se moldea a partir de sus intereses directos. Esto es posible gracias a que el nuevo grupo gobernante surge de las filas de esas mismas clases o grupos ligados a ellas y por tanto su visión de los problemas es coincidente. Cabe anotar también que son esos grupos económicos los que se encuentran funcionalmente ligados a los intereses extranjeros, ya sea por asociación directa o por lazos financieros o comerciales. Son éstos, de alguna manera, quienes expresan y representan los intereses extranjeros en nuestro país y a través de los cuales se materializan las relaciones de dependencia.

Un último factor, éste de origen externo, que explica la nueva conformación económica que vivimos, es el renovado expansionismo de los países desarrollados y la fuerte competencia monopólica u oligopólica que se ha establecido entre ellos dado el fuerte avance tecnológico producto de la tercera revolución industrial, lo que obliga a ampliar sus “áreas de influencia” (lo que será posible gracias a la apertura de los países socialistas del este europeo) y a una intensificación en el dominio de sus áreas que ya controlan los países subdesarrollados.

En nuestro caso, este expansionismo presionan sobre nuestra nación de tal forma que crea y estimula la creación de las condiciones necesarias para ampliar la inserción de nuestra economía internacional. El problema es que esta inserción debe darse de manera subordinada a los intereses extranjeros, lo que significa que no sólo se amplía la dependencia de nuestro país sino además el carácter subordinado de la economía. En otras palabras los países desarrollados necesitan una ampliación en sus mercados donde venden sus mercancías y donde invierten sus capitales y principalmente una mayor facilidad para llevar a cabo estas inversiones de tal forma que eso redunde en un mayor nivel de utilidades.

Es el encuentro de esos factores el que reproduce y amplía las relaciones de dependencia de nuestro país. Es por un lado la búsqueda desde dentro de nuestra economía del factor externo como fórmula para la solución a los problemas de inestabilidad y estancamiento económico y por el otro la búsqueda de los países desarrollados (el factor externo), y de manera más particular de los capitales extranjeros, de la existencia y disponibilidad del factor interno como solución a sus problemas de expansión, lo que posibilita la entrada a una nueva fase en el desarrollo dependiente y subordinado ahora a una escala mucho más amplia y con características que hacen temer su irreversibilidad.

La forma en que se refleja este fenómeno es a través de la creación de las condiciones necesarias en nuestro país para una más amplia recepción de mercancías, recursos financieros e inversiones extranjeras directas y el interés cada ves más amplio por parte de los países desarrollados de dirigir hacia aquí sus flujos, así como la presión que los organismos internacionales ejercen sobre nuestro gobierno para que se adopte una política económica que posibilite la creación y la reproducción de esas condiciones.

El resultado de esta formulación de la dependencia será que, por no coincidir los objetivos que por un lado persiguen el capital extranjero, el nacional asociado o ligado a él y el propio gobierno mexicano, con los objetivos de la nación en su conjunto, se pospondrán una vez más de manera indefinida y quizá (ante las nuevas características de la reinserción dependiente) hasta se cancelan las posibilidades de un desarrollo autónomo, justo y equilibrado.