LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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LOS RIESGOS DEL DÉFICIT EXTERNO.

Abril, 1992

La política económica implementada por el gobierno del país muestra avances exitosos muy importantes desde su propia óptica. Así deben entenderse los resultados presentados por el Banco de México en su reciente informe sobre el comportamiento de la economía durante 1991.Los logros alcanzados, en esta sentido, son, para el gobierno signos inequívocos de la consolidación de la estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, dos cuestiones son importantes de destacar a partir de la información y comentarios presentados por dicho informe. Uno, se ha subestimado la vulnerabilidad del sector externo de la economía y lo que es más grave, la estabilidad misma de la economía se ha puesto en sus manos Dos, se evidencia una confirmación de que el desarrollo del país seguirá regido por una política económica que privilegia la inversión extranjera y confía en la plena integración del país a la economía mundial como solución a los problemas de crecimiento económico. Y que de manera velada, discrimina la opción del “crecimiento hacia adentro”.

De acuerdo con los datos publicados por INEGI, SHCP y Banco de México a principios de este año, el déficit comercial de nuestro país en 1990 alcanzó la suma de 3,743 millones de dólares. En 1991 el déficit se incrementó a 9,772 millones md. Esto último producto de una fuerte expansión de las importaciones que pasaron de 28,169 md. en el primer año a 34,772 en el segundo año. Mientras las exportaciones permanecieron estancadas a un nivel no visualiza su existencia como un problema.

La razón de esa escasa preocupación e incluso del estimulo creciente a las importaciones radica en el hecho de que las autoridades del país consideran que los déficits del sector externo no representan un problema mientras no exista un flujo constante de recursos del exterior para financiarlos.

De acuerdo con el mencionado informe anual de Banxico para 1991, las reservas internacionales del país sumaron 17,547 md. lo que significa un crecimiento considerable respecto a1990 en que alcanzaron una suma de 10,148 md. Ello se debió principalmente al amplio y constante flujo de recursos del exterior que propició un superávit en cuenta de capital de 20,200 md. excedente que permitió financiar el déficit en cuenta corriente ,que en 1991 fue de 13,283 md. el resto sirvió para incrementar las reservas internacionales.

A decir del Banxico, el mayor deterioro del sector externo es una situación pasajera, ya que se espera que las inversiones extranjeras que sirven para financiar los amplios déficits producirán en un futuro una amplia oferta de bienes y servicios que al exportarse aliviaran los desequilibrios externos. Y adicionalmente, el elevado monto de reservas internacionales garantiza la cobertura de los flujos de capital al exterior, ya sea por importaciones, ya sea por deuda externa o rendimientos de la misma inversión extranjera.

El optimismo oficial esta fundamentado y es comprensible. Pero el no considerar en toda su magnitud elementos dinámicos de suma importancia puede acabar, no solo con el optimismo oficial sino también con la estabilidad de la economía.

En primer lugar para asegurar el éxito de la política económica es necesario que el nivel de reservas internacionales se mantenga. Esto significa que los flujos de los recursos del exterior deberán ser siempre crecientes por dos razones: una, porque son crecientes los pagos por importaciones de bienes y servicios y las exportaciones se encuentran estancadas. Y dos, porque un mayor volumen de inversión extranjera exige mayores pagos por concepto de rendimientos de dichas inversiones. Si los flujos del exterior se detienen, las reservas internacionales no alcanzarían para cubrir siquiera la mitad de los pagos por importaciones de bienes y servicios de este año.

La permanencia de estos flujos de recursos del exterior esta débilmente garantizada por la situación de Bolsa Mexicana de Valores. Mientras esta siga dando altos rendimientos los capitales seguirán fluyendo. Y ello se debe a que la mayor parte de las inversiones extranjeras en los últimos años se han dirigido a la especulación de la bolsa. Actualmente según la SECOFIN la inversión extranjera acumulada en México alcanza un monto de 30,309 md. de los cuales se calcula que 25,400 md. se encuentran invertidos en la bolsa de valores. Y dichas inversiones son volátiles, son “dinero caliente” que puede irse al menor indicio de inestabilidad o bajo rendimiento.

Aquí radica el mayor peligro para la economía mexicana. El programa económico del gobierno depende de la fragilidad o la solvencia de los mercados financieros, los cuales son altamente especulativos. Si algo pasa en la bolsa (como en 2987 cuando las presiones especulativas la llevaron a una fuerte crisis)el país estará en serios problemas. Si el capital especulativo extranjero se retira nada impedirá la crisis. Pues, por desgracia, la inversión extranjera no ha permitido consolidar una posición interna sólida (a pesar de su monto).Y dadas las condiciones del país en estos momentos la situación es de alto riesgo: primero porque la bolsa se encuentra inmersa en un proceso de fuerte especulación con altas tasas de interés. Y segundo porque el sector externo se encuentra demasiado comprometido con el capital extranjero.

El programa económico del gobierno necesita, al menos, algunos ajustes. Primero, reorientar (si ya es un hecho su presencia) el flujo de inversión extranjera a sectores productivos y no especulativos. Segundo ajustar el tipo de cambio de manera que refleje la situación real de la economía. La sobrevaluación del peso respecto al dólar fue una estrategia para abaratar las importaciones y liberar las presiones inflacionarias de los últimos años de la década pasada.

El objetivo se cumplió. pero su mantenimiento esta incidiendo ampliamente en la salud del sector externo. Su ajuste podría dar un nuevo impulso a las exportaciones mexicanas y contendría las importaciones. Ello aliviaría un poco la peligrosidad de los déficits externos. Juntas ambas medidas podrían consolidar la fuerza productiva del país. De otra menara se construyen castillos en la arena que no soportan la marejada.