LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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LAS CAUSAS DE LA CRISIS FINANCIERA ACTUAL

Septiembre, 1998

La crisis financiera por la que atraviesa el mundo en la actualidad, en un fenómeno de carácter coyuntural que le es inherente al sistema capitalista. Por lo menos por la forma en que hoy se encuentra funcionando.

La causa primaria de dicha crisis radica en los movimientos de grandes cantidades de capitales dedicados a la inversión financiera (especulación). Es decir, grandes cantidades de dinero, muchas veces manejados por unas cuantas personas (brokers) que diariamente buscan los mejores rendimientos en términos de altas tasas de interés, en cualquier país del mundo.

La crisis normalmente empieza en un país con amplía movilidad de capitales y elevada capacidad de atracción de los mismos. Cuando las condiciones internas de estabilidad económica, ya sean estructurales o coyunturales evidencian un riesgo para los inversionistas, estos tienden a buscar otros mercados financieros o simplemente esperan, sin invertir, cautelosos, hasta que, como producto de su acción los rendimientos se eleven.

La estabilidad puede verse amenazada por los siguientes factores:

a. El riesgo de insolvencia del sistema financiero de un país, sobre todo si está aunado a una insuficiencia de las políticas gubernamentales para rescatarlo en caso de ser necesario.

b. La incapacidad del gobierno para sostener un tipo de cambio estable.

c. Un bajo nivel de reservas de divisas en un país.

d. Bajo o nulo crecimiento económico

e. Altas tasas de inflación.

f. Insuficiencia en las garantías del gobierno para la libre convertibilidad y movilidad de los capitales.

g. Altos niveles de déficit en cuenta corriente.

h. Insolvencia económica del gobierno para asegurar un equilibrio presupuestal y para pagar sus compromisos deuda pública, sobre todo la de corto plazo.

i. Los ataques especulativos

j. Los movimientos de capital también pueden obedecer a factores de orden político, aunque, en el fondo, ello tiene como explicación la incertidumbre que perciben los inversionistas de recuperar sus capitales u obtener los rendimientos esperados. Por lo que se trata, finalmente, en realidad, de un factor económico.

Sin embargo, los países que recientemente han tenido grandes problemas financieros no tenían problemas serios en materia de estabilidad como el caso de Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong y el mismo Japón, no tenían problemas en sus balanzas de pagos (déficit en cuenta corriente)

Esto lleva a la consideración de que el último factor mencionado, (los ataques especulativos), juegan un papel muy importante en la conformación de la crisis financiera de un país. Al parecer lo que sucede es que los movimientos de capital a corto plazo dependen de la búsqueda de ganancias por parte de los especuladores derivadas de su capacidad para desestabilizar financieramente a un país en donde pueden percibir algún tipo de vulnerabilidad. Por lo que los indicadores macroeconómicos, no serían sino el instrumento con el que los especuladores detectan la debilidad financiera de un país y lo hacen presa de la especulación. Es decir, muy probablemente sin esos movimientos especulativos, la debilidad financiera no provocaría mayores problemas.

La especulación es posible ya que es parte de las reglas del juego del libre mercado. La libre movilidad de capitales debe de estar asegurada por los gobiernos, para insertarse plenamente en los procesos de globalización.

Dos problemas sobresalen aquí: Uno. Los capitales gozan de una libertad excesiva. Al no estar regulado, los movimientos de capital, amenazan de manera permanente la estabilidad de todo el sistema económico mundial. Dos, existen instituciones y acuerdos para estabilizar la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional, (FMI) se encarga, básicamente de resolver los problemas de esta naturaleza. Pero la forma en que lo hace obra en contra de sus propios objetivos. Primero porque no establece ninguna restricción a los movimientos de capitales, ni exige a los gobiernos que los establezcan. De modo que su intervención normalmente no es preventiva sino remedial. Segundo, porque garantiza la solvencia de cualquier país en problemas de pagos. Tal fue el caso de México en 1994-95 en que a través de la intervención del FMI y el Tesoro de los Estados Unidos, se pudo garantizar el pago a todos aquellos inversionistas que tenían sus capitales depositados en nuestro país.

Este último hecho de carácter fundamental. Los especuladores actúan libre e indiscriminadamente, poniendo en riesgo la estabilidad de un país y de todo el sistema financiero internacional debido a que ellos no corren ningún riesgo en el juego del libre mercado. Ello se debe a que los ataques especulativos que organizan y de los que se benefician, si bien propician insolvencia en los países afectados, se sabe que, por ser miembros del FMI, y dado que su insolvencia puede afectar a todo el mundo, el Fondo entrará al rescate con un paquete financiero que asegure que los especuladores recibirán el reembolso de sus capitales y sus ganancias. De este modo, los especuladores tienen siempre aseguradas sus ganancias y nunca sufren pérdidas, contraviniendo, con ello, las reglas del mercado. Así, el FMI, defensor del libre mercado, ha creado mecanismos que impiden, realmente que el libre mercado financiero funcione ya que impide que los especuladores asuman sus propios riesgos, en tanto que nunca pierden porque él mismo los protege contra los efectos de las leyes del mercado. Lo que hacen, con ello, además, de la contradicción que eso significa, es socializar entre todos los países, las pérdidas que de otro modo tendrían estos especuladores, mientras aseguran que las ganancias sigan siendo privadas.

Sucede tal y como dentro de nuestro país con el rescate bancario. El banquero no le teme al quebranto económico, a las operaciones fraudulentas, y a las operaciones riesgosas de especulación, porque sabe que el gobierno no dejará que el sistema bancario quiebre.

El especulador no le teme a las consecuencias de su actividad, que puede provocar la quiebra económica de un país, y de ese modo hacerlo perder su capacidad de pago. Él sabe que recuperará su capital porque el FMI no permitiría la insolvencia de ese país.

Sucede entonces, que es necesario reformular el papel del FMI y establecer nuevas reglas para la movilidad de los capitales por el mundo, primero para que asuman sus pérdidas si las tienen (esto evitaría con mucho la especulación) y segundo estableciendo regulaciones que impidan esa movilidad tan amplia de los capitales, para evitar ataques especulativos que de todos modos podrían darse.

Los efectos económicos que la inestabilidad financiera tiene en muchos países, sobre todo en los subdesarrollados, es muy grande. Muchas veces significa años de retraso económico y deterioro de su capacidad para propiciar el desarrollo en el corto plazo.

El progreso de un país no puede estar en manos de los especuladores y de los paladines del libre mercado. Hay que hacer algo para reformar el sistema financiero y monetario mundial. De otro modo, nuestro país no puede integrarse a ese mundo globalizado que no ofrece reglas claras, equitativas y justas para todos, ya que, no importa lo que haga al interior, siempre estará en riesgo su futuro debido al juego injusto del libre mercado mundial de capitales. Independientemente de que al interior del país, deben crearse las condiciones para que el proceso de globalización sea benéfico a toda la sociedad y no sólo a unos cuantos.