LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO, CASI EL PARAÍSO

Mayo, 1991

Por primera vez en la historia moderna de México, quedara asegurado que la política económica trascenderá los limites de la administración sexenal. La virtual firma del Tratado de Libre Comercio (TLC), en E.U. y Canadá dará una continuidad a la política económica, nunca antes vista.

Con el TLC el rumbo que toma el país se vuelve prácticamente irreversible. La consolidación en la practica del nuevo concepto del Estado moderno (no intervencionista); la apertura comercial y la reprivatización de la economía (que ha permitido la consolidación de fuertes grupos económicos), configuran una realidad que permite predecir en el futuro una prevalescencia permanente de las tesis neoliberales que sustentan la política económica actual. La modernidad esta asegurada. Y su apoyo más importante es la aceptación del TLC. Lo que implica una victoria aplastante de integracionismo internacional sobre el nacionalismo revolucionario. Los modernizadores seguirán en el poder; solo ellos serán capaces de introducir el primer mundo a nuestro país por medio del “fast track” ; solo ellos han logrado dinamizar la economía y generar crecimiento a tal grado que, ya se habla del “milagro salinista”. Crecimiento que se ostenta como la prueba mas palpable de que el rumbo es el correcto.

La “tesis de la modernidad” es fácil de entender y simple de explicar; solo la integración económica propiciara el desarrollo. Negarnos a ella es negarnos la posibilidad de desarrollarnos como país. No hay alternativa. Este es nuestro ultimo tren y debemos abordarlo. La defensa de la soberanía es una cuestión superada. Propia de nacionalistas trasnochados que se oponen a todo.

Para los modernizadores el concepto de Estado-Nación ha sido superado. El estado debe retirarse de la economía y dar paso al imperio de la Economía Transnacionalizada que no conoce de fronteras. Es en ese sentido que avanza el mundo y no podemos ponerle obstáculos. Ya no será mas al Estado quien impulse el desarrollo sino la Economía Transnacional. Porque el Estado tiene una visión muy limitada de desarrollo que se circunscribe a sus fronteras. Y el desarrollo ya no es posible bajo ese esquema. La economía Transnacional, en cambio, asegura el desarrollo por que mediante integración internacional asegura el progreso económico. Cancela el aislamiento y por ende el atraso.

Cabria recordarles a estos modernos evolucionistas laisserférianos que la historia nunca ha avanzado en sentido único. Ni tiene, ahora, porque hacerlo. Y, además, que esta científicamente comprobado que nada en este mundo esta determinado ni es inevitable.

Si el mundo avanza en el sentido de una mayor integración económica es porque así lo determina la lógica del funcionamiento del capitalismo. Porque en la lucha por la “ganancia” este mecanismo asegura una reproducción más amplia del capital. Que si nuestro país “debe” entrar en esa” dinámica integradora” es por que ello beneficia fundamentalmente a los detentadores del capital en México y en el mundo. Que si existen otras vías de desarrollo que tampoco descartara la integración. Pero que ven a esta mas como un elemento complementario y de apoyo que como el factor central y único del desarrollo. Que si la economía transnacional subordina a los Estados, nación no es cosa para regocijarse y permitir e impulsar su avance. Por el contrario, en la medida que esto sucede, debería fortalecerse el Estado y darle mayor capacidad para controlar esa fuerza adversa y convertirla en factor de desarrollo. No es debilitado el Estado como se sacara el mejor provecho de la transnacionalización económica.

Si la soberanía en estos términos pareciera ya no tener importancia, es bueno recordar que aun existe en nuestro país millones de individuos que no satisfacen sus necesidades de manera digna y adecuada. Que la transnacionalización lo mas que puede asegurar es una mayor disparidad entre ricos y pobres y que son un control estatal no pude producir beneficios a la población. Al capital no la importan los costos sociales. Debería importarle al Estado. En la actualidad, parece importante poco.

Ya lo he dicho y me gustaría repetirlo: el centro de decisiones sobre el uso y orientación de nuestros recursos debe estar en manos de los mexicanos. Hacer depender el destino de nuestro desarrollo y ceder el poder de decisión a agentes externos a nuestro país solo nos asegura un grado más amplio de subordinación e insatisfacción económica y social.

Lo he dicho e insisto. No es posible que nuestro país se aísle de la dinámica de la economía mundial. Pero tampoco es posible que por integrarnos debamos sacrificar capacidades productivas, poder de decisión sobre la economía y mejores niveles de bienestar.

En la época del liberalismo clásico, cuando Inglaterra y Francia se encontraban en plena expansión, E.U. y Alemania clamaban por un respeto a las fronteras. Levantaban barreras proteccionistas para liberarse de la competencia ventajosa y se presentaba en lo interno para competir. Solo gracias a ello, hoy son dos potencias económicas. Líderes del mundo.

Nuestro país aun no estaba preparado para una integración de tal magnitud. Todos los sectores productivos necesitaban consolidarse para dar la batalla, pues su grado de atraso con respecto al de E.U., es inmenso. Abrir en esas condiciones la economía, es obligarnos a competir en una posición totalmente desventajosa donde difícilmente podremos ganar, solo por que se cree que la competencia no habrá más productivos, y no. Nos hará más pobres y lo que es peor, nos dejara sin capacidad para comprar las mercancías que sin limite llegaran del norte y ya no estará el Estado para corregir lo que el mercado desvirtúe y corrompa.

Abrir la economía así solo es comparable a los actos que llevados por la ignorancia cometieron los indígenas tlaxcaltecas a la llegada de los españoles.