LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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EL SUBDESARROLLO DE MÉXICO Y LA ECONOMÍA INTERNACIONAL

Septiembre, 2001

El Presidente Fox se inflamó de orgullo nacional y ante estudiantes del Instituto Tecnológico de Monterrey, en un acto de ignorancia ingenuidad y grandilocuencia, propio en él, hizo un conjunto de desafortunadas declaraciones sobre el papel de México en el contexto de la economía mundial. Particularmente llama la atención su afirmación respecto a que la economía mexicana “forma parte ya del selecto grupo de economías que determina el comportamiento de la economía mundial”, debido a que “somos la economía número 10 en el mundo” y que ''estamos sólo a una escasa distancia del grupo de las ocho economías más grandes del mundo, del llamado G-8 (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia). “sólo hay diferencia de unos dólares entre nuestro país y esas economías” (La jornada 20/09/01)

Desde luego, expresado como un deseo esto es algo que seguramente abrigan en sus mentes todos los mexicanos, pero como descripción de la realidad es totalmente falso.

Efectivamente, la realidad es otra. La economía mexicana no es la número diez a nivel mundial, es en todo caso la número 12, pero sólo considerada en el contexto de los países que son miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo) Esto significa que no se está considerando a China, Rusia, India y Brasil, países que no pertenecen a esta organización y cuyas economías tienen un tamaño mayor a la de nuestro país. Aún así, podría parecernos que estar dentro de las primeras veinte economías en el mundo no es nada despreciable. Sin embargo, hay que comparar las distancias que hay entre los países, para poder identificar las diferencias que permiten decir que un país forma parte de un “selecto grupo” que toma las decisiones a nivel mundial, pues, en realidad, no son sólo unos “pocos dólares” lo que nos separa del desarrollo, sino más bien bastantes dólares. Así, tenemos que ver que el año pasado la economía mexicana obtuvo un PIB con un valor de 374 mil millones de dólares, lo cual representa, apenas, el 4.1% del valor del PIB de Estados Unidos que fue de 9,076 billones de dólares, diferencia que en realidad es bastante más que “unos pocos dólares”. Claro, Estados Unidos representa la economía más grande y poderosa del mundo, sin embargo, la cercanía con otros países desarrollados tampoco es tanta. Por ejemplo, si comparamos nuestra economía con países de menor tamaño económico como Alemania, encontramos que la economía mexicana es tres veces menor a ésta, la cual, a su vez, es tres veces menor que la estadounidense.

Si nos comparamos con Canadá e incluso con España que es un país con características más cercanas a México, también el resultado es preocupante ya que esos países tienen una economía dos veces más grande que la nuestra. Y lo que más llama la atención es que muchos de estos países que superan al nuestro, son países con un territorio mucho más pequeño y con muchos menos recursos naturales. Incluso Holanda tiene una producción superior en un 25% a la mexicana.

Otro indicador utilizado para conocer la situación que guarda cada país respecto a los demás, es el PIB per cápita, que indica el valor promedio del producto nacional por persona, es decir, permite conocer cuanto de la riqueza que genera un país corresponde a cada persona. Evidentemente entre mayor sea el valor de este indicador, mayor nivel de bienestar y de desarrollo tendrá el país.

A través de este indicador es posible observar que México se encuentra en una situación peor a la que parece tener con el indicador del tamaño de la economía, ya que le corresponde el lugar número 26 en cuanto al tamaño de su PIB per cápita, lo cual significa que el volumen de su producción es todavía más pequeño que lo que parecía al compararse con el tamaño de su población. El año pasado este indicador alcanzó un valor de 4,921 dólares anuales por persona. Algo así como unos 3,900 pesos mensuales por persona al tipo de cambio actual. Valor sumamente lejano al que alcanzan otros países como Luxemburgo cuyo PIB per cápita suma 44,668 dólares anuales, que representa un ingreso aproximado de 38,000 pesos mensuales por persona. Esto significa que cada mexicano en promedio recibe anualmente un ingreso que es apenas el 11% del que recibe un habitante de Luxemburgo. Dicho de otro modo el nivel de bienestar en México es apenas una décima parte del existente en aquél país que es el de mayor nivel de bienestar en el mundo. Sin embargo, la distancia que existe con otros países también es muy amplia. De hecho el PIB per cápita de México es, cuando más, equivalente al 34% del que tienen 21 de los 25 países que lo superan, lo que significa que su nivel de bienestar es bastante lejano al que tienen esos países, aunque estén dentro del mismo grupo. Incluso países como Grecia y Portugal cuyas características productivas y de disponibilidad de recursos son inferiores a las de nuestro país, lo superan con un nivel de bienestar 100% más alto. El país que si está cercano al nuestro es la República Checa, pero ese país no es precisamente un país desarrollado.

Hay que destacar el hecho de que incluso países que son superados por México en términos del tamaño de su economía como Bélgica, Suiza, Noruega, Dinamarca, Islandia, Irlanda, Austria y Finlandia, presentan un nivel de bienestar mucho más alto porque guardan una proporcionalidad entre el volumen de su producción y su población, cosa que no pasa en México, en donde si bien la producción es mayor que la de estos países, la población también es mayor.

Lejos, pues, estamos de esa visión idílica que describió el presidente Fox, empeñado en vender la idea de un país muy distinto al que tenemos. Lo cual por cierto es muy grave, aunque más grave será si realmente cree que las cosas son así. Primero porque significa que no tiene asesores que le acerquen la información correcta y oportuna para conocer al país y segundo porque de creer que estamos tan también puede perder de vista los grandes problemas que aquejan al país y que lo hacen, como lo vemos con los datos, un país pobre y empobrecido y sin ninguna capacidad para influir en las grandes decisiones de la economía mundial.