LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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EL SECTOR EXPORTADOR: CRECIMIENTO O DESARROLLO

Febrero, 1997

En múltiples ocasiones he dicho, en éste mismo espacio, que el deterioro del poder adquisitivo del dinero, la contracción de los salarios reales y el desempleo. Son los principales factores que operan como obstáculos al desarrollo del país. Hoy es preciso reiterarlo. El proceso de inflacionario que ha vivido el país durante los últimos años y la política salarial que ha impedido que el salario no pierda su valor frente a la inflación, han provocado la recuperación del consumo interno. Ello quiere decir, que el mercado interno no responde como factor para estimular la producción. Como esto es así, las empresas que surten el mercado interno, tampoco pueden crecer y ello impacto el nivel del empleo. Lo que, a su vez, retroalimenta el fenómeno de escaso o nulo crecimiento del consumo interno.

Aún así, la economía mexicana ha mostrado un crecimiento considerable el año pasado y en el primer mes del presente. Ello se explica por la presencia de un fenómeno nada halagador. El sector exportador se ha convertido en el motor de dicho crecimiento. Lo grave es que dicho crecimiento no refleja lo que realmente está sucediendo en el país. No habla del deterioro productivo de otras áreas. Y tampoco genera un impacto de consideración en el resto de la economía. Veamos: Durante todo el año de 1996, las exportaciones totales crecieron a una tasa de 20.6% anual, mientras que el consumo interno se incrementó a una tasa de tan sólo 9.2%. Esta diferencia en el crecimiento, en presencia de un incremento del producto total, corrobora, lo antes dicho, es decir, que la dinámica de la producción nacional está determinada por un modelo de crecimiento hacia afuera, donde el sector exportador juega el papel determinante.

Los riesgos de un modelo de esta naturaleza saltan a la vista. El crecimiento del sector exportador depende de que se puedan realizar ventas en el extranjero. Sucede que en la actualidad Estados Unidos pasa por un período de crecimiento económico que amenaza con provocar un proceso inflacionario considerable. Para evitarlo, lo más probable es que se determine una política de desacelere el crecimiento. Ello tendrá doble impacto en la economía de nuestro país: Uno, las ventas al extranjero caerán de manera muy importante y con ello caerá el producto nacional. Dos, una política restrictiva por parte de Estados Unidos irá acompañada de un incremento en las tasas de interés. Ello impactará negativamente en la captación de capitales extranjeros, en el nivel de divisas y en el tipo de cambio. Esto encarece las importaciones, de las que dependen muchos exportadores, y de las que depende, también, en modo considerable, el nivel inflacionario de nuestro país.

Diferente sería la situación para nuestro país no estuviera basando su crecimiento en un sector tan vulnerable. En primer lugar, dado el caso de que la economía norteamericana se contrajera el impacto sobre el crecimiento económico no sería tan determinante. La economía interna le estaría dando vigor al crecimiento. En segundo lugar, el problema de generar una dinámica para toda la economía nacional no estaría determinada por variables ajenas a la voluntad de los mexicanos. Así, se estaría resolviendo el problema del desempleo y en general del deterioro del bienestar familiar. Sobre todo porque las empresas que surten al mercado interno, son las que más empleo generan, y más contribuyen a las remuneraciones salariales.

Para colmo, el dinamismo de las exportaciones tiende a generar un mayor nivel de importaciones. Esto trae como resultado un incremento en el déficit de la cuenta corriente, que pone en riesgo la disposición de las divisas del país y, por ende, el tipo de cambio.

Y sin una política de sustitución de importaciones, a la larga, las consecuencias del sector exportador, pueden ser fatales, porque no genera crecimiento para toda la economía y si pone en riesgo la dinámica económica interna.

Desde luego, el crecimiento del sector externo propicia, también, un incremento de las importaciones, pero el riesgo del déficit comercial, es el precio del desarrollo. En cambio, en el caso de las exportaciones, las consecuencias negativas que de él se derivan, son el costo de un modelo que no genera desarrollo.

La política económica debe ser reelaborada a partir de la diferenciación entre crecimiento y desarrollo, de otro modo, se está comprometiendo el futuro del país, por lograr aparentes éxitos, que sólo lo son para algunos y, para colmo, son fugaces.