LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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EL PATIO TRASERO. LA SUMISIÓN MEXICANA

La afirmación de Adolfo Aguilar Zínser embajador de México ante la ONU- en el sentido de que México es el patio trasero de los Estados Unidos, provocó una controversia diplomática que culminó con la renuncia del mismo.

Sin embargo, las cosas no debieran terminar ahí. El enojo del Presidente Fox, que tomó la decisión de separarlo de su cargo y la molestia del Secretario de Estado norteamericano Collin Powell, quien dijo no compartir esa visión hacia México, no son cosas que vayan separadas. De hecho, al parecer, la reacción de Fox, pudo haber respondido a las presiones del gobierno norteamericano que no quiere que las relaciones entre ambas naciones se dañen y nuestro país se convierta en un vecino incómodo, al despertarse viejos rencores y actitudes antiyanquis ocultas –pero no superadas-, desde que la derecha gobierna en México. Y con ello dañar la posibilidad de poner a funcionar el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas) donde el más beneficiado, será, como siempre, EU.

Claro, la reacción foxiana, puede derivarse también, de la propia convicción del presidente mexicano, de que nuestro país, es visto desde el norte, efectivamente, con ojos de socio y no de vasallo y por eso afirma que: “yo descalifico totalmente esta declaración, porque no corresponde con la realidad”.

Ambos argumentos pueden ser válidos y no estarían sino confirmando una condición de subordinación política e ideológica de parte de Estados Unidos, pero que tiene sus raíces en una subordinación y dependencia económica de muchos años; de la que ya no está de moda hablar, desde que los gobiernos mexicanos son dominados por la derecha; desde que nos engañamos con la idea de que es posible ser igual a los del norte y que podemos ser tratados con respeto por ellos, sin darnos cuenta de que los pequeñísimos logros alcanzados, los hemos obtenido mediante la sumisión y a costa de una mayor subordinación y dependencia.

En este sentido vale la pena rescatar lo escrito por Aguilar Zínser en su carta de renuncia. Dice “No soy yo quien ve y trata a México como patio trasero. Es precisamente la historia la que nos muestra de manera irretractable e inequívoca que han sido las elites norteamericanas y algunos sectores de esa sociedad, quienes han visto a México como patio trasero. Fueron ellos quienes acuñaron el término”

Efectivamente, el término en inglés “backyard” surgió en los ensayos, reflexiones y tratados académicos no sólo para referirse a las relaciones de Estados Unidos con México, sino en general con toda América Latina.

El patio trasero equivale al basurero de una casa, donde se arrumban los cachivaches, los cacharros viejos, lo sucio, lo que ya no sirve, lo obsoleto.

¿No es y ha sido nuestro país, receptáculo de todo lo que Estados Unidos considera inútil para sí: su tecnología obsoleta (ropa usada y vieja, coches usados y viejos, maquinas usadas y viejas, computadoras usadas y obsoletas dentro de muy poco)?

¿No hemos sido receptáculo de su basura cultural (sus películas, sus programas de televisión, su pornografía)? ¿No hemos sido receptáculo de su basura nuclear y otros tipos de basura? ¿No está la frontera cerrada, bardeada y vigilada para que los “mugrosos emigrantes mexicanos” no puedan pasar al paraíso gringo? ¿No son humillados los mexicanos con el trato que reciben en la embajada norteamericana cuando van a solicitar una visa o cuando –aún con visa- llegan a un puesto fronterizo donde hay oficiales de migración americanos?

Dice en la misma carta Aguilar Zínser que: “Las ofensas a los mexicanos nos las han hecho quienes de manera recurrente abusan de nuestros trabajadores, menosprecian a nuestra sociedad y nos relegan en los ámbitos diplomáticos y políticos. Me atrevo a decir que no hay mexicano que no reconozca esta realidad”

Queda, por supuesto, para la reflexión de todos y cada uno de los mexicanos, si efectivamente o no, Estados Unidos nos considera o nos trata como un patio trasero. Y no me refiero exclusivamente al trato diplomático, sino al de todos los días, a ese que nos hace consumir sus fierros viejos y que es causa del atraso económico que vive nuestro país, porque nos ha impedido históricamente desarrollar nuestra propia tecnología y dejar de ser su “backyard”.

Sólo conseguiremos ser tratados de manera distinta si dejamos de ser sumisos y subordinados, si, como dice Aguilar Zínser, dejamos de ver la diplomacia como el arte de mentir. “Para hacer la paz en el mundo no hay que mentir, no hay que ocultar ni pretender realidades ficticias. No en las Naciones Unidas, no frente a los estudiantes en las aulas académicas.

Que seamos el patio trasero de Estados Unidos, no debiera estar a discusión, porque es cierto. Lo que debe discutirse es el modo en que podemos dejar de serlo.