LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

LA ECONOMÍA MEXICANA FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DEL PROTECCIONISMO AL LIBRE MERCADO

Hilario Barcelata Chávez

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CRISIS FINANCIERA Y GLOBALIZACIÓN

Agosto, 1998

¿Es la globalización “feliz”, como lo pretende Alain Minc, o es la causa de todas nuestras desgracias? ¿Podremos evitar la fractura social y la creciente dualidad entre “incluidos y excluidos?”

Kimon Valaskakis

La caída de la bolsa mexicana de valores del jueves pasado y la devaluación del peso frente al dólar que llevó al tipo de cambio a niveles no esperados ni para fin de año, son la forma en que se manifiesta una de las más terribles consecuencias del fenómeno conocido como “globalización financiera”. Este fenómeno se da en la medida que el llamado sistema financiero internacional funciona, propiamente, como un Megamercado Único de Dinero (funcionamiento en red de todas las bolsas de valores del mundo) debido a su unidad en lugar y tiempo gracias a las modernas redes de comunicación. Esto permite que las plazas financieras estén interconectadas permanentemente y funcionen de manera continua durante las 24 horas del día. De igual modo, permite una mas libre y fácil movilidad geográfica de los capitales y una mayor facilidad y libertad para cambiar las inversiones de unos instrumentos financieros a otros.

Todo esto quiere decir que los dueños de los grandes capitales en el mundo pueden tomar con mayor facilidad y libertad sus decisiones y con una grado mucho mayor de certeza sobre lo que están haciendo porque la información que requieren para dichas decisiones les llega prácticamente en “tiempo real” debido al avance tecnológico.

Esto significa que la integración financiera atenta contra la llamada Economía Internacional (en el sentido de la desaparición de lo “nacional”) a favor de la Economía Mundo, generando una mayor interdependencia entre todos los países que la conforman y por tanto, generando una mayor sensibilidad en las economías con respecto a los efectos que se generan de los movimientos de los capitales en esta Economía Mundo.

Esta mayor sensibilidad tiende a crecer en aquellos países que padecen ya, del fenómeno de vulnerabilidad económica, entendida como la condición de fortaleza o fragilidad de las estructuras económicas capitalistas medida en términos de su magnitud, desarrollo, estabilidad y grado de dependencia económico-financiera de éstas con respecto a las economías de otros países. Todo ello le impone, al país que la sufre, ciertos márgenes de maniobra, entre mas elevada la vulnerabilidad, mas limitados los márgenes para controlar los efectos nocivos de los movimientos de capitales, sin afectar el comportamiento del resto de sus variables macroeconómicas. E, incluso, le provocan una crisis económica de grandes magnitudes. Tal es el caso de México.

De aquí que podamos afirmar que la globalización financiera propicia una mayor sensibilidad en las, (todavía), economías nacionales, y agrava el fenómeno de vulnerabilidad económica en aquellas en que no hay condiciones propicias para formar parte de la Economía Mundo. Como es el caso de México.

En este sentido es necesario decir dos cosas. La primera es que la globalización (sobre todo la financiera) es la más pura expresión de eso que le llaman “capitalismo salvaje”. Es decir, donde rigen las leyes de la selva. El darwinismo económico (la sobrevivencia del más apto, el mas fuerte, el más capaz económicamente) en su más pura expresión. Donde las decisiones sobre los movimientos de los capitales no consideran como variable relevante el efecto que dichas decisiones puedan producir en alguna de las economías nacionales.

Segundo, la globalización, en particular la financiera, es propiamente un fenómeno sin control. A menos que creamos todavía, que el mercado financiero puede ponerle límites a algo. Los mercados financieros están dominados por la famosa “mano invisible” de Adam Smith. Nobody is in charge but the market. Es decir, no hay gobierno, no hay control sobre los capitales. Gobierna el mercado. Y la verdad, en los últimos 200 años, no lo ha hecho muy bien que digamos.

Los Estados nacionales se han visto rebasados por la dinámica de la globalización financiera. Sin embargo, los movimientos de capitales de un lugar a otro impactan de diferente manera a cada país, dependiendo de su grado de vulnerabilidad económica. Por ello tiene razón José Ángel Grujía, Secretario de Hacienda, cuando el jueves dijo frente a los micrófonos de TV- Azteca Veracruz: Esto nos viene de Rusia

En donde no tiene razón es en lo que dijo después, cuando afirmó que ...la crisis no tiene que ver con la situación interna de la economía nacional. Por el contrario, la forma, el grado y la magnitud en que se expresan los efectos de las crisis financieras de otros países sobre nuestro país y su conjunto de variables económicas tiene que ver ampliamente con el grado de vulnerabilidad económica de nuestro país. Es decir, con el grado de desarrollo capitalista, dependencia económica y capacidad del Estado para ejercer control sobre lo que venga del exterior. En este sentido podemos decir, que la crisis está dentro de nuestro país. Una crisis económica (que implica debilidad y vulnerabilidad), latente de manera permanente, en el marco de la cual una crisis financiera en cualquier parte del “mundo globalizado” se convierte en un factor detonante de una crisis de grandes proporciones. No sólo financiera, también económica, puesto que afecta a los mercados de bienes y servicios y a los de trabajo

Yo no sé si esto viene de Rusia, de Japón o de cualquier otro país con atractivos financieros para los grandes capitalistas del mundo. Lo que sí es cierto es que los efectos desastrosos que sobre la economía nacional causa la especulación globalizada (¿Especulación Mundo?)

Si dependen de nosotros. De las decisiones que ha tomado el gobierno y de las que se ha negado a tomar. La apertura financiera y comercial que vivimos en México actualmente no es obra del espíritu santo, en todo caso llegó con el “Ángel de la Dependencia”. Es decir, estamos abiertos (y somos muy vulnerables por ello) al mundo por decisión gubernamental. ¿Fue esa una buena decisión en cuanto a tiempo y forma? Yo creo que no. ¿hay algo que hacer antes y ahora para evitar mas inestabilidad económica? Yo creo que sí y pronto. Si no lo hace este gobierno priísta, tendrá que hacerlo la oposición a partir del año.