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LA CULTUROCRACIA ORGANIZACIONAL EN MÉXICO

José Gpe. Vargas Hernández

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LOS MEXICANOS EN LOS NOVENTA.

La Encuesta Nacional de Valores "Los mexicanos en los noventa" realizada en México en junio de 1994 y publicada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM (1996), según el reporte de Aguilar Camín (1996), nos informa sobre los rasgos culturales importantes de la sociedad mexicana:

- PRESIDENCIALISMO: Con un 77% de mexicanos que encuentran en la figura política del Presidente de México con la mayor influencia en las decisiones de la vida pública.

-ESTATISMO. La encuesta confirma la prevalencia del valor cultural para confiar al intervencionismo estatal en todos los aspectos de la vida. Es el Estado Mexicano el principal responsable del bienestar social (49%9 y en su gobierno encuentran el factor fundamental de solución (52%) y cambio (44%) a los problemas económicos y sociales. Solamente el 15% de mexicanos consideran que es una tarea importante del Estado, la administración de empresas del sector público.

- FLEXIBILIDAD Y TOLERANCIA EN EL RESPETO Y APLICACION DE LA LEY: sólo el 65% considera que las leyes deben obedecerse siempre, meintras que 29% sostiene que las leyes injustas deben desobedecerse. Los factores que más afectan a la estabilidad son la impunidad y falta de castigo a quien viola las leyes con un 36%, seguido por la pobreza con un 33% y en materia de derechos humanos, el 57% está en desacuerdo en que se torture a una persona acusada de violación para obligarla a la confesión del delito, mientras que una de las peores cosas que puede pasarle a una persona es ser víctima de actos de injusticia o abuso de autoridad, con un porcentaje de 33%. El 53% aprueba los bloqueos a las carreteras como formas de protesta y demanda de derechos legítimos. Sin embargo, para escoger el lugar de su residencia, el mexicano elige un lugar que le ofrezca seguridad y justicia (48%) seguido por un porcentaje de 33% de elección de un lugar que le ofrezca trabajo y negocios.

- CREENCIAS RELIGIOSAS. El 89% de los mexicanos, de acuerdo a esta encuesta, práctica una religión y de éstos, el 92% son católicos, aunque el 76% están en desacuerdo conque los sacerdotes hablen sobre cuestiones de política y solamente el l3% está de acuerdo en este punto.

- CUESTIONES POLITICAS. El 66% de los mexicanos encuestados, consideran que los partidos políticos tienen una gran influencia en la vida pública de México, contra el 77% que consideran que la mayor influencia radica en el Presidente. 63% de mexicanos que consideran que los partidos políticos deben cambiar sus programas según las preferencias de los votantes y la mitad de los entrevistados creen que un partido de oposición sabrá gobernar si gana las elecciones contra un 28% que sigue creyendo que nada más los equipos del Partido Revolucionario Institucional sabría gobernar contra un 77% que consideran que la mayor influencia la ejerce el Presidente. El 82% considera que votar es importante con un 44% que consideran que su voto influye en el gobierno, y el 62% creen en que las elecciones limpias son fundamentales para la democracia.

- CAMBIO SOCIAL Y CALIDAD DE VIDA: El 89% de los encuestados creen conveniente la realización de cambios incrementales en la sociedad mexicana y el 51% consideran que el gobierno debe abandonar la ideología de la Revolución Mexicana.

Sólo el 19% de los mexicanos declaran tener una vida insatisfecha, mientras el 54% se declara satisfecho y el l8% muy satisfecho.

Otra investigación comparativa realizada por Díaz Guerrero y Szalay (1993), sobre las diferencias de las premisas socioculturales, específicamente en la dicotomía activo-pasivo, entre las orientaciones de mexicanos y estadounidenses, llevó a las siguientes conclusiones:

Un estudio similar de Cervantes (1993), que compara los estilos de administración de directivos mexicanos y estadounidenses, enfatiza los diferentes aspectos con las diferencias existentes en las culturas de las organizaciones, en términos de valores, actitudes y comportamientos:

La verdad es un concepto relativo.

En la misma línea de investigación, un estudio anterior de Díaz Guerrero (1979) y el Dr. Robert F. Peck de la Universidad de Texas hecha sobre un análisis comparativo del valor respeto, se validó la hipótesis sobre las diferencias en los patrones reales de conducta y los patrones culturales en las culturas mexicana y estadounidense. Los dos investigadores concluyeron que "el patrón norteamericano era de un relativamente impersonal y confiado igualitarismo; a diferencia del patrón mexicano considerado como una red de alta dependencia recíproca y de sentido del deber dentro de un contexto firme y autoritario".

Un análisis sobre la "cultura de la pobreza" como causa del subdesarrollo de México, en contraposición a una "cultura de la acumulación" generadora de la "estabilidad en el crecimiento", fue el realizado por Reyes Heroles (1995, 1991), quien concluye que "En México son muy escasos los sectores que tienen una cultura de acumulación", afirmando por tanto, que lo que existe es "una cultura de desacumulación sistemática" orígen de nuestra pobreza. Reconoce la existencia en México, de una "subcultura de la miseria", que otros investigadores ya habían reconocido. El principal argumento usado para explicar esta "cultura de la pobreza" existente en México, es el mismo que usó Weber en su análisis de la sociedad capitalista: " El sistema de estímulos sociales gira alrededor de valores que muy poco tienen que ver con el eje calvinista de razonamiento. Quien trabaja intensamente puede ahorrar. Quien ahorra acumula. El que acumula tiene derecho al gozo, tiene derecho a la riqueza, es un hombre de éxito, merece respeto."

Siendo los mexicanos en su mayoría de religión católica, no profesan los principios religiosos del calvinismo ni los principios en que se sustenta la ética protestante, principal responsable según los estudios de Weber, de una sociedad capitalista, sino más bien los atacan conforme a una moral católica bajo la cual, dice Reyes Heroles (1995, 1991) "ese espíritu capitalista, el utilitarismo, el bienestar terrenal, se ven sobajados frente a otros valores", radicando la felicidad humana no en las posesiones materiales, ni tampoco en los gozos terrenales y por tanto frugales de la vida con actitud de aquí y ahora, sino en vivir una vida contemplativa y de buenas obras, para ganar la felicidad eterna que nos está reservada después de la muerte, en un mañana y allá en el cielo.

Reyes Heroles (1995,1991) explica lo anterior diciendo que "La aproximación del mexicano hacia la riqueza está tamizada además por un extenso y arraigado catolicismo que asienta como declaración axiológica que quien más tiene no necesariamente es más feliz, afirmación irrebatible que sin embargo no soporta la inversión, pues ¿acaso es más feliz el que menos tiene?. La riqueza no es mirada como producto del esfuerzo, sino que además no garantiza nada. Quien la tiene tampoco representa el éxito ni mucho menos." Luego continúa haciendo referencia a otro análisis de la revista Este País (1991), agrega: "El mexicano en lo general siente poco orgullo por su trabajo.Cuarenta puntos porcentuales nos separan del trabajador estadounidense orgulloso de su trabajo que, por cierto, está por debajo del trabajador japonés. El trabajo no conduce a la riqueza y ella no es garantía de nada y, por si fuera poco, es socialmente condenada."

En México, concluye Reyes Heroles (1995, 1991) "la riqueza es una entidad social que no individual. Aprovechar las riquezas, nuestras riquezas, las múltiples riquezas es una acción de conjunto, única y finita. Las riquezas están allí, hay que tomarlas. Llámense minas de oro y plata en abundancia que nos dieron riqueza fácil y selvas con las cuales estamos acabando o la apertura sistemática de tierras al cultivo anunciadas por los presidentes como acto de orgullo nacional a la par que nada menciona de trabajos de conservación de las mismas. ..." y continúa narrando una serie de calamidades y barbaridades que se cometen por actitudes erróneas, motivadas por valores que tienen su fundamento en ciertos principios religiosos y culturales. La pobreza, por lo tanto, "es un mal endémico de nuestra cultura que debemos encarar".

La cultura mexicana ha sido motivo de investigaciones y estudio desde antes del Siglo XVIII, pero el trabajo "Perfil del hombre y al cultura en México de Samuel Ramos, es ya un estudio profundo influído por el pensamiento de Ortega y Gasset que analiza los componentes que la identifican.

Otro de los estudios clásicos para entender lo que puede considerarse como la "cultura mexicana, es el trabajo de Ramos (1987) titulado "El perfil de la cultura mexicana", en el cual se plantea que para la determinación de lo que se denomina como cultura mexicana se tiene que revisar honestamente la manera de ser del alma mexicana a partir de una cultura universal, pero usando los criterios propios de los mexicanos, considerándola como parte de la vida misma. Por lo tanto, Ramos (1987) entiende "por cultura mexicana la cultura universal hecha nuestra, que viva con nosotros, que sea capaz de expresar nuestra alma".

Así, trata de "definir el perfil de la cultura que puede aparecer en México dada una cierta constitución orgánica de la sociedad y del hombre, producto de una historia particular".Por lo tanto, el concepto de cultura mexicana resulta determinado por "la vocación de la raza, la fatalidad histórica". Con esta aseveración fundamenta el nacionalismo "en la creencia de un México que ya existe en su fisonomía nacional definida". Pero la aceptación de este nacionalismo radical es la perpetuación del caos espiritual, "sería escoger el camino del menor esfuerzo y seguir realizando la labor fácil, la observación superficial, el estudio fragmentario y sin rigor científico", afirma Ramos (1987).

Para formar esta cultura mexicana, se hace necesario relacionar la cultura con la vida, formar una cultura de la vida, para lograr una cultura viviente, aplicando la ciencia universal a la realidad mexicana lo que hace necesario inculcar a través de la educación a los mexicanos, la disciplina moral e intelectual que se encuentra en la cultura misma. En las palabras de Ramos (1987): "no queremos ni una vida sin cultura, ni una cultura sin vida, sino una cultura viviente", contraponiendo esta concepción a lo que denomina "el error del mimetismo europeo" que al idealizar la cultura "la separa de la vida como si no fuera indispensable el calor y la fuerza vital para sostener al espíritu".

Para Ramos (1987), "uno de los motivos de hostilidad hacia la cultura, es el carácter individualista del mexicano, rebelde a toda autoridad y a toda norma".

Uno de los trabajos recientes hecho por Rodríguez Estrada y Ramírez-Buendía (1992) sobre la psicología del mexicano en el trabajo, enfocan el desarrollo del trabajador mexicano desde una perspectiva metodológica conductivista e historicista que privilegia los factores hereditarios y de cultura definida por los valores, según puede apreciarse en el esquema propuesto por los autores:

La personalidad de un individuo es el resultado de su heréncia génetica y su herencia cultural, a la que se agrega su historia y experiencia personal. En realidad, este tratamiento es ya un a temática muy recurrente en algunos estudiosos del comportamiento del mexicano. Baste mecionar los análisis de Santiago Ramírez (1976), Octavio Paz (1972), así como de extranjeros que han podido hacer análisis comparativos de nuestra cultura, como los trabajos de Alan Ridin (1985), por mencionar algunos de los principales.

En México existe una gran diversidad cultural, la cual de acuerdo con León Portilla (1964), no es el resultado de los cambios profundos que tuvo la cultura indígena debido a la introducción de la cultura occidental impuesta por la conquista española. Estos mismos componentes básicos el indígena y el hispánico, gestan el mestizaje de los mexicanos. Por su parte Béjar (1979) concluye que la coexistencia de diferentes culturas específicas o subculturas, son el resultado de "un producto generado internamente a la vez que conformado por la influencia de otras culturas nacionales", las cuales delimita en otro trabajo investigatorio denominado "Cultura Nacional y Cultura Política" (Béjar, 1979), cuando enuncia que "lo nacional, lo mexicano será el conjunto de elementos occidentales y autóctonos que se coordinan en parte o íntegramente constituyendo roles que, a su vez, producen comportamientos peculiares que pueden denominarse mexicanos."

Así, la cultura de la sociedad mexicana es resultado de tres componentes, el indígena, el hispano-cristiano y el anglosajón.


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