ENFOQUE TEÓRICO METODOLÓGICO DE LOS CONTENIDOS DE LAS ASIGNATURAS MACRO Y MICROECONOMÍA A LA LUZ DE LA TEORÍA MARXISTA LENINISTA

Autores: MsC. Ana Gloria Madruga Torres
Dr. Miguel Torres Pérez
Lic. Raúl Carballosa Torres
Lic. Arístides Pérez Romero

 

 

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CICLO ECONÓMICO
Síntesis Neoclásica

Se llaman ciclos económicos a las fluctuaciones de la actividad económica global. Un ciclo económico es una oscilación de la producción, la renta y el empleo de todo el país que suele durar entre dos y diez años y que se caracteriza por una expansión o contracción general de muchos sectores de la economía. Los ciclos económicos son por lo general el resultado de desplazamientos en la demanda agregada como consecuencia de una variación del gasto de los consumidores, el Estado o las empresas.


Tratamiento marxista al ciclo económico

La posibilidad efectiva de las crisis económicas surge y se hace realidad sólo bajo el capitalismo en la fase de su desarrollo en que la gran producción maquinada llega a ser la dominante. Las crecientes concentración y centralización de la producción dan lugar a que muchos procesos de producción fraccionados se fundan en un proceso social único. No hay rama que pueda prescindir de estrechas conexiones con otras ramas de la producción. Por eso las dificultades de venta de las mercancías en un sector cualquiera desembocan en una agravación de las contradicciones del mercado a escala de toda la economía.

La causa principal de las crisis económicas es la contradicción fundamental del capitalismo: La contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada de apropiación. La contradicción fundamental del capitalismo se manifiesta de igual forma entre las condiciones de explotación de la masa trabajadora y las condiciones de realización. Esta contradicción consiste en que la creciente masa de mercancías, materialización del valor y de la plusvalía requiere que se amplíen constantemente los mercados de venta. Sin embargo, a la par con ellos, el incremento de la explotación de los obreros restringe el consumo de la enorme mayoría de la sociedad.

Este conflicto se manifiesta en el mercado cuando las mercancías no encuentran salida a precios capaces de realizar la plusvalía que entrañan. Las crisis económicas hacen patente que la producción capitalista depende, en última instancia, del nivel de consumo personal de las masas trabajadoras.

Las crisis son fenómenos que se repiten más o menos periódicamente en la economía capitalista. El período que media entre una crisis y otra se llama ciclo industrial el cual cuenta de cuatro fases: crisis, depresión, reanimación y auge. Por lo común, la crisis se advierte inicialmente en el comercio: crece la cantidad de mercancías que no encuentran salida. Ante todo, eso pasa con las mercancías de uso duradero y luego se extiende al resto. Paulatinamente, la cantidad de mercancías que no puede vender crece tanto que se comienza a reducir la producción.

Sirve de señal para la reducción de la producción la crisis del crédito mercantil. La escasez de dinero lleva al alza del tipo de interés. Baja la cotización de los títulos de valor en las bolsas. Se reducen los dividendos y esto engendra una oleada de quiebras. La curva de producción capitalista desciende hasta alcanzar el punto más bajo, o sea el punto culminante de la crisis: la depresión.

La reducción de la producción y el descenso de los precios suprimen temporalmente la desproporción entre la producción y el consumo. Sin embargo, los bajos precios no proporcionan la ganancia suficiente. El deseo de obtener la ganancia máxima cuando los precios son bajos impulsa a los capitalistas a reducir los gastos de producción a costa de un mayor grado de explotación de los obreros y del empleo de máquinas y métodos de producción perfeccionados. Así comienza la renovación masiva del capital fijo. Este supone una ampliación de la demanda de medios de producción. De esta forma la depresión se transforma en reanimación. Como resultado, más mano de obra se incorpora a las ramas de la producción de la sección I (medios de producción). Esta mano de obra demanda más artículo de uso y consumo, por lo cual se ensanchan las ramas de la sección II (bienes de uso y consumo), equilibrándose la producción de medios para ella. El aparato de producción capitalista se acciona con gran rapidez, así la producción entra en la fase de auge, la cual a su vez crea la premisas para una nueva crisis.


Valoración crítica

Marx pone al descubierto la causa principal de las crisis capitalistas que es la contradicción entre la producción cada vez más social frente al carácter cada vez más privado de la apropiación de la riqueza, lo que se conoce como “contradicción económica fundamental del capitalismo”. Por su parte la concepción neoclásica plantea que las crisis están generadas en su mayor parte por una insuficiente demanda agregada. Por supuesto este planteamiento no deja de tener razón pero evidentemente es muy superficial.

¿Qué se esconde en realidad detrás del misterio que ronda a una crisis capitalista?

Los ciclos económicos actuales transcurren bajo la influencia de varios factores entre los cuales cabe mencionar ante todo el gran papel de las medidas de carácter monopolista estatal tanto dentro de los distintos países como en la esfera de las relaciones económicas internacionales. Aunque la intervención del Estado en la economía no cambia la naturaleza del capitalismo y por tanto no suprime las leyes económicas propias de esta formación, el Capitalismo Monopolista de Estado ejerce cierto efecto en el desarrollo de la fuerzas productivas en particular cuando contribuye a la renovación del capital fijo e impulsar temporalmente la producción.

Recordemos que la causa fundamental de la crisis está en la contradicción económica fundamental, que generan diferencias económicas y pone de manifiesto los dos lados de la contradicción económica fundamental, veamos:

• La producción se hace cada vez más social, la extensión de la división social del trabajo, hace posible en primer lugar, que las necesidades sociales se satisfagan cada vez a través de productos elaborados por miles de obreros de diferentes países y por otra parte, tal producción se hace imprescindible para la satisfacción de dichas necesidades, tanto las productivas como las personales. Mientras tanto, la apropiación de los resultados de dicha producción se hace cada vez más privada.

• El 20% más rico de la población mundial se apropia del 60% de los ingresos que se generan en el mundo.

• De 39 000 empresas transnacionales en todo el mundo, sólo 500 manejan en mayor monto de capital que circula en la economía mundial y se apropian de los mayores ingresos, superiores incluso al PIB de muchos países desarrollados y subdesarrollados.

• La competencia monopolista se ha especializado en presentar productos de alta tecnología, bajos costos de producción y precios diferenciados donde sólo tienen acceso aquellas naciones y empresas cuyos PIB y ganancias se contabilizan en miles de millones de dólares y que sobrepasan así el PIB de muchos países subdesarrollados.

Frente a estos colosales montos de apropiación miremos por un momento la situación que enfrenta la gran mayoría de la humanidad humillada por el modo de producción capitalista.

Los persistentes índices de inflación, el desempleo, subempleo, la devaluación de la moneda nacional, el alza de los precios de los productos básicos, la privatización de la vida económica y social, la explotación del trabajo infantil, las diferencia saláriales no a partir de lo que aporta sino por el sexo, la edad, la raza y las nacionalidad, una política impositiva que agobia más a los trabajadores que a las ganancias transnacionales, reducción del gasto público, etc. A estas desigualdades económicas se unen las de carácter social como el hambre, la desnutrición, el analfabetismo, altos índices de mortalidad infantil y bajos límites de vida.

Sin duda alguna las contradicciones que engendra el sistema capitalista ahonda las diferencias entre explotadores y explotados. Los primeros luchan por obtener cada vez más dividendos y no están dispuestos a hacer concesiones. Los segundos reclaman en vano una morí participación en el reparto de las riquezas.

Entonces, ¿será posible que en medio de esta situación, la superproducción actual tenga una contrapartida solvente por parte de la sociedad? Evidentemente no. El hecho de que en la actualidad los ricos sean cada vez los menos y más ricos, y la mayoría pobre sea cada vez más pobre, impide que exista un equilibrio aceptable entre producción y consumo. Esto es realmente paradójico porque como afirmaba Marx, el régimen capitalista depende del nivel de consumo de la sociedad.

Uno de los proceso que ha dado mucho de que hablar por estos años, es la globalización. Esta ahonda aún más las diferencias que existen en el mundo. Ya se avizora una gran crisis de superproducción, tal vez la mayor que se halla conocido jamás debido al nivel de internacionalización actual del capital y todas las leyes y contradicciones que le son propias.



 

 

 

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