Abraham Sánchez, Allan Calderón y Jorge Hernández
Demanda de dinero: Enfoques tradicionales y modelos alternativos
El principal criterio para definir el dinero es la facilidad con que un
activo puede utilizarse para transacciones y, en particular, la liquidez del
activo, o posibilidad de convertir un activo rápidamente en dinero efectivo
sin ninguna pérdida de su valor (Sachs y Larraín; 1994; 218).
Supuestos
Los modelos monetarios hacen ciertos supuestos adicionales sobre el dinero:
1. A menos que se diga lo contrario, dinero significa numerario en los
modelos formales. Cheches, tarjetas de crédito y otros medios de pago son
importantes en la vida real, sin embargo, gran parte de los modelos sobre
demanda de dinero (concepto que se toca unas cuantas líneas más abajo), se
concentran ser más claros, simples y así obtener resultados más
transparentes, ya que es con base en el dinero que se determinan los precios
de la economía y con el cual se realizan la mayoría de transacciones.
2. El dinero no gana intereses. No hay razón para que el dinero no pudiese
ganar algún tipo de interés, y en efecto existen ejemplos, y es más, con la
tecnología el incremento en el uso de dinero electrónico, se hace más
posible, sin embargo, es muy probable que aunque lo ganase en el futuro, el
tipo de interés sería menor al de mercado, esto pues la característica más
importante del dinero es su liquidez, por lo que se descontaría un premio
por liquidez.
3. El papel moneda es un invento relativamente moderno.
4. Y finalmente, es un secreto abierto entre banqueros centrales que un gran
porcentaje del numerario es manejado en la economía subterránea (Obsteld and
Rogoff; 1998: 514-515).
Un supuesto adicional que suele acompañar a los modelos de demanda de dinero
es que el Banco Central de cada país (o alguna otra institución), adquiere
el monopolio de la emisión de la moneda, es decir, que cada país tiene una y
sólo una moneda de curso oficial, que sirve como medio legal de pago. Este
supuesto se rompe ante las consideraciones de sustitución de moneda.
Bajo todos estos supuestos, y dada la conveniencia o necesidad aparente y
las funciones asignadas al dinero, surge el concepto de demanda de dinero.