ENCUENTROS ACADÉMICOS INTERNACIONALES
organizados y realizados íntegramente a través de Internet



Economía y enseñanza
 

Alan Carrasco Dávila, Hispanic World University, México.

RESUMEN
La materia de economía, proporciona a los educandos una base formativa que les permite construir conocimientos de carácter científico, apegados a la realidad y que logra reestructurar sus esquemas cognoscitivos de forma significativa, incorporando toda la información que reciben diariamente sobre los problemas económicos, con los que la materia les va a proporcionar, logrando adquirir una serie de capacidades, habilidades e instrumentos necesarios para emitir juicios críticos y constructivos de la realidad que los rodea a lo largo de toda una vida. Pero lo anteriormente mencionado, no se logra sólo, ni cualquier persona lo puede efectuar. Por ello, la presente ponencia pone énfasis en la labor de ser profesor, es decir, los conocimientos aplicados diariamente en la docencia, algo que realmente es un trabajo complicado. Un maestro de albañil, si no le sale bien un edificio, lo derrumba y vuelve a construir otro; el docente tiene que tener mucho cuidado por que un estudiante aprenda día a día y no se le puede reconstruir lo aprendido derrumbando sus otros conocimientos.
La actividad primordial que debe efectuar el docente es encausar el proceso de enseñanza - aprendizaje. Aunado a esto también debe cumplir con otras funciones como: el liderazgo, la administración, liberar el potencial de los estudiantes, dirigir al grupo (organizar, motivar, integrar), representar a la institución educativa y ser un factor de cambio. Por tanto, para lograr lo anteriormente citado, el docente debe ser también formador de personas. En términos generales, se describe a un profesor que es sobre todo humano, que se preocupa y respeta a sus alumnos, dándoles la oportunidad de desarrollarse.


PALABRAS CLAVE.
Docencia, Vocación, Misión, Conocimientos, Alumnos, Enseñanza, Aprendizaje, Educar, Patrimonio cultural, Escuela, Desempeño docente. Profesor. Universidad. Clases.

Este texto fue presentado como ponencia al
SEGUNDO ENCUENTRO INTERNACIONAL SOBRE
Economía, educación y cultura
realizado del 6 al 24 de febrero de 2006


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1.- INTRODUCCIÓN.
Es de todos conocido la gran preeminencia de la Economía como campo de las Ciencias Sociales ocupa en la sociedad contemporánea. Una gran cantidad de sucesos que acontecen en nuestra vida diaria presentan un origen económico, por ello, a través de los diversos medios de información y comunicación se recibe información de índole económico, aunado a esto, la sociedad en su conjunto diariamente toma infinidad de decisiones relacionadas con problemas económicos, debido a ello, es común escuchar en la calle, en el transporte público, con la familia y amigos, por parte de nuestros alumnos, las siguientes interrogantes: ¿Por qué no me alcanza el salario?, ¿Podré seguir manteniendo el mismo nivel de vida?, ¿Por qué pagamos tantos impuestos?, ¿Cómo han subido los precios de la canasta básica?, ¿Por qué los favorables resultados macroeconómicos no se reflejan en mi bolsillo?, y así podemos seguir con infinidad de preguntas relacionadas con la economía, pero es aquí, cuando en nuestro papel de docentes, debemos discernir, sí enseñamos adecuadamente la ciencia económica a nuestros discentes.
En la mayoría de países se vive y respeta la democracia, la sociedad ha evolucionado y presenta mayor responsabilidad, la globalización nos permite conocer los sucesos en otras latitudes, y son de llamar atención los graves problemas económicos, pudiendo citar, la desigualdad socioeconómica mundial, las elevadas tasas de desempleo, el deterioro medio ambiental, la migración internacional, el analfabetismo, la discriminación y en general, el paupérrimo desarrollo económico que presentan las naciones subdesarrolladas.
Sin embargo, descifrar las cuestiones económicas, hallar el origen de tales problemas, encontrar soluciones que beneficien a las sociedades y al planeta en general, no es una tarea fácil, requiere cuando menos algunos conocimientos fundamentales sobre hechos económicos, conceptos, indicadores, causas.
Es básico recordar que la materia de economía no sólo otorga a los discentes tener una visión amplia de la realidad en general y de los conflictos económicos en particular, sino que aviva el despliegue de una serie de valores y actitudes de carácter universal frente al mundo que los rodea. Debido a lo anterior, desde la asignatura de economía se promueve la ética y la consolidación de valores morales, tan necesarios en nuestros días y que sin ellos seria imposible vivir dignamente en el planeta, ocasionando un caos que nos llevaría a la destrucción dela vida en la Tierra.

Mas allá del nivel, contexto, tamaño e infraestructura, entre otras características, la gran finalidad de cualquier institución educativa es la formación integral del ser humano, esto quiere decir, el logro de aprendizajes significativos duraderos y con un alto grado de afianzamiento que permitan el acceso a nuevos conocimientos y la resolución de problemas ante diversas situaciones.
Cuando se habla de aprendizajes se reconocen en la misma magnitud los teóricos, los heurísticos y los axiológicos, los segundos se refieren a saberes relacionados con el dominio de habilidades (procedimientos) y los terceros a la formación actitudinal (valores)
Así también, se sabe que los estudiantes que ingresan a una institución educativa son el objeto de la formación integral, y que el encargado principal de esto es el docente, profesor ó maestro. El docente, realiza diversas tareas para dar cumplimiento al logro de la formación integral, finalmente la institución educativa se organiza en función de esta gran razón.
Parece asunto sencillo, y lo es, pero pone sobre la mesa la importancia de la labor de los profesores, al mismo tiempo que nos recuerda que las escuelas se deben plantear misiones desde el aula y para el aula, siendo en ellas donde concurren los sujetos objetos de la formación integral y los docentes encargados de dicha formación.
Lo expresado aquí, intenta mostrar la importancia del trabajo que desarrollan los docentes en los diferentes niveles y ámbitos de la educación, además de situar una de las problemáticas más relevantes del sistema educativo. Y es una problemática, en la medida en que se realizan reformas que los educadores no logran llevar a la práctica en las aulas y por consecuencia su repercusión en el logro de la formación integral es menor. Ello significa, poner atención en el trabajo docente y por lo tanto en la formación de sus ejecutantes, los maestros, para el logro de reformas reales.
Los mentores pueden estar copados de buenas intenciones y de un deseo genuino de que sus alumnos aprendan, asunto que no basta, requieren formación en la docencia, pero no sólo los maestros necesitan saber de qué, cómo, cuándo, para qué y por qué del trabajo docente, también es fundamental que otros actores educativos reconozcan cómo se desarrolla esta labor, y ellos son los que bajo el nombre de algún puesto otorgan un nivel de gestión, supervisión o asesoría académica a los profesores.
Con frecuencia escuchamos decir a los docentes que su director, coordinador o supervisor no es capaz de orientar o entender lo que ellos hacen en el aula. Dicha incapacidad radica en que no saben cómo hacerlo.
Primeramente se tiene que recordar que la docencia se encuentra atada, vinculada con la didáctica, la cual regularmente la reconocemos como algo que tiene que ver con el “arte de enseñar”, y si, es un arte enseñar. Es un trabajo artesanal, meticulosamente armado, pero deberíamos reconocer que es más arte lograr que nuestros alumnos aprendan eficaz y efectivamente..

Segundo, y derivado de la didáctica, comprender que ésta implica una planeación, una intervención y una evaluación educativa. Algunos profesores, realizan tareas de enseñanza por intuición, a partir de lo que el libro de texto les indica y ponen poca o nula atención a la etapa de planeación. Ello lleva a cuestionar si la estrategia de trabajo, la forma en que realizan la intervención educativa, el proceso de enseñanza – aprendizaje, responde a intenciones – objetivos claros que orientan la labor. En un escenario catastrófico, encontramos que se enseña lo que no se requiere aprender y paralelamente se evalúa aquello que el maestro cree debe ser y no lo que en realidad se ha apuntado desde un plan de estudios previamente propuesto.

Tercero, es válido recordar que en educación básica los docentes han pasado por una licenciatura, que debe o debería formarlos como profesores; además, que en educación media y superior, regularmente encontramos profesionistas de diversas disciplinas desempeñando tareas docentes, con un saber disciplinar acompañando al saber docente. Los primeros realizan sus tareas con un conjunto de aprendizajes que les permiten quizás ejercerla con cierta eficiencia y eficacia, los segundos por intuición y averiguando cómo hacer dicha labor.

Cualquier docente, que se precie de serlo, formado para ello o no, tendrá que reconocer, que en su trabajo (como el de las demás profesiones) existe la urgencia del continuo aprender y reaprender, es decir, de un crecimiento profesional, de una constante actualización, de encontrar caminos para responder a las reformas, para mantenerse en la modernidad, para ser mejores profesionales y por qué no, mejores personas.
2.- ¿QUÉ ES HACERSE MAESTRO?
Según la Biblia y la religión cristiana “maestro” se le domina al profeta divino que vino a enseñarnos el respeto y amor hacia nuestros semejantes. Con esta concepción de maestro se tiene el significado de que es un maestro en la sociedad. Hacerse maestro implica situaciones más allá de sólo pertenecer al magisterio, nos referimos a la persona que vive la practica docente y se va preparando cada día, nunca se estanca y no se conforma con lo que ya sabe. Conoce de métodos y técnicas. La realidad del maestro es diferente, la mayoría se vuelven mediocres, situación muy frecuente en nuestra América Latina, se conforman con tener plaza base y ni si quiera se preocupan por actualizarse, esto último trae como consecuencia la mediocridad de los egresados universitarios, y luego se preguntan los padres de familia, la sociedad en general ¿por qué los recién egresados no encuentran trabajo ó por qué tienen una baja remuneración?, o simplemente se cuestionan ¿por qué, no se desenvuelven de manera independiente?, como si desconocieran la realidad, no sigo, porque los anteriores cuestionamientos deseo tengan la gentileza en emitir alguna respuesta.


2.1.- VOCACIÓN.
El ser humano al tener inquietudes acerca de algo en particular se inclina a realizarse en la que siente o piensa que debe hacer. Según el diccionario Grijalbo, vocación: es una llamada que se siente como invitación para cumplir una función o misión. Es fundamental entonces, tener vocación para la practica educativa. Hoy por hoy, los profesores están emprendiendo proyectos con miras al mejoramiento de la educación. Siempre se les ha invitado a responsabilizarse en su trabajo, considero que una persona que siente su vocación no necesita ser llamado para actualizarse, mejorar en su rendimiento y llamársele la atención para cumplir en su empleo, porque siempre trabajará con ganas y miras al mejoramiento de las capacidades de las personas que esté educando. Como observación, los docentes que trabajan nada más por la remuneración, es fundamental que se interesen más en su trabajo, piensen más en los alumnos, que es al fin y al cabo el objetivo de la educación.


2.2.- MISIÓN.
Una suposición obvia del maestro, es que tiene la vocación de lo que está haciendo. Ahora se habla del llamado o inclinación que tiene, pero se tiene que cumplir con una misión, y se preguntarán ¿qué es misión? Es la atribución que se da a alguien para ejercer un cargo o acción “diccionario Grijalbo”. El profesor debe emprender con responsabilidad con su misión que es construir y reconstruir los conocimientos de los alumnos. A continuación se enmarcan algunos objetivos que tienen que estar presentes en la misión y practica docente:
Desarrollar en los alumnos, los conocimientos, las habilidades, los hábitos, las actitudes y los valores para las competencias básicas.
Promover el mejoramiento de las condiciones de vida de sus pueblos y su acceso a los beneficios del desarrollo nacional.
Promover el desarrollo de armónico del individuo y la posibilidad de comunicarse al interior de su comunidad y tener acceso a la cultura nacional y mundial.


3.- LA FORMACIÓN INICIAL DEL DOCENTE.
Numerosas investigaciones han rechazado los modelos de formación sumativos (contenidos + programas + prácticas) y abogan por integrar los distintos tipos de conocimientos. En la formación inicial de los maestros, los estudios están orientados a la profesión y las asignaturas pueden cumplir el papel integrador de conocimientos.

Desde el final de la década de los ochenta, se llevan a cabo programas de formación del profesorado con un fundamento constructivista. Si los maestros comienzan su formación con conocimientos, creencias y actitudes sobre la ciencia y sobre la enseñanza y aprendizaje de las ciencias, fruto de sus propios años de estudios, la formación tiene que partir de estas concepciones. Estos programas han ido evolucionando desde aplicar el constructivismo como un método, hasta considerarlo como un referente de reflexión que permite actuar de forma flexible y plural según las circunstancias. La insatisfacción sería una condición necesaria, pero no suficiente para el cambio didáctico ya que el maestro sólo cambiará su teoría personal cuando la perciba irrelevante para su propia práctica y disponga de nuevas estrategias que les resulten útiles para la práctica de la enseñanza y para el progreso de los estudiantes. Por otra parte, de la misma forma que el cambio conceptual de los estudiantes se ve dificultado si no va unido a cambios ontológicos y metodológicos, el cambio de los profesores no seria posible, si no va acompañado de cambios metodológicos y actitudinales. En las actitudes del profesorado influyen, entre otros factores, sus expectativas sobre los alumnos, y la percepción y confianza en su propia eficacia como profesores, factores que también repercuten en sus acciones en clase.

Una línea de investigación importante para el cambio didáctico del profesorado está relacionada con los roles y metáforas que éstos adoptan. En ocasiones, sus concepciones personales son tácitas y difíciles de articular, y las metáforas utilizadas en el lenguaje se han mostrado como una poderosa herramienta para articular el pensamiento del profesorado. Considerables investigaciones señalan que los maestros conceptualizan sus concepciones y roles en términos de metáforas, las cuales tienen un considerable efecto sobre la práctica que llevan a cabo en el aula. Destacamos que los maestros realizan cambios en sus concepciones y prácticas didácticas cuando construyen nuevos roles a través de la reflexión crítica y, simultáneamente, adoptan o construyen nuevas metáforas compatibles con tales cambios.

Otra cuestión importante resaltada en varios trabajos, es el diseño de nuevos materiales, recursos y actividades de enseñanza durante el programa de formación, ya que se constata que el éxito de las estrategias de cambio conceptual y metodológico está muy relacionado con el diseño y uso de recursos instruccionales especialmente adaptados para ello, pues los textos y materiales tradicionales no proporcionan oportunidades para desarrollar estas estrategias. Las nuevas actividades pueden orientarse como trabajos colectivos de investigación e innovación, relacionadas con problemas prácticos relevantes de la enseñanza y aprendizaje.
Sin embargo, aunque el maestro en formación disponga de suficientes conocimientos académicos y haya reflexionado sobre sus concepciones e iniciado un desarrollo de las mismas, no está garantizada su transferencia al aula como conducta docente si no dispone de esquemas prácticos de acción en el aula. En consecuencia es necesario que el maestro en formación pueda reconstruir sus propias teorías personales sobre la enseñanza y el aprendizaje en contextos específicos de enseñanza, y que simultáneamente pueda construir más conocimiento procedimental y mayores esquemas prácticos de acción en el aula. En este proceso, el profesor en formación va adquiriendo la que hemos denominado componente dinámica, las prácticas juegan un papel esencial.


4.- LA FORMACIÓN TECNOLÓGICA DEL DOCENTE.
Existe acuerdo generalizado en reconocer que la formación del profesor debe organizarse en torno a dos ejes fundamentales: el cultural y el profesional. El primero de ellos le proporciona los conocimientos necesarios sobre la materia a impartir, el segundo le dota de un repertorio de técnicas que le capacitan para desarrollar eficazmente su tarea.
La formación tecnológica se incluye en el ámbito "profesional" de la preparación docente y se apoya en la consideración del maestro como "técnico de la enseñanza".
Entre las tendencias del área destacan tres que conducen inexorablemente a la formación tecnológica como uno de los componentes más significativos de la preparación profesional del docente en los años venideros:
El papel del docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje está cambiando a medida que las nuevas tecnologías se introducen en el aula.
Hay una presión creciente sobre las escuelas para que incorporen la tecnología, a la vez que aumenta la preocupación por el impacto de la misma sobre los alumnos y la sociedad en su conjunto.
La formación de los tecnólogos educativos se ha estabilizado en cuanto a sus metas y contenidos.

Un programa de formación tecnológica de docentes debe prepararles para ser usuarios críticos de la actual tecnología, lo que incluye el reconocimiento de sus limitaciones y posibilidades futuras. La acción Normativa tiene que desplegarse en diversos campos.

Cualquiera que sea el programa de formación, tiene que articularse en torno a varios
ejes fundamentales:
Es necesario integrar la teoría y los fundamentos de la educación con la práctica educativa de tal suerte que el alumno sepa cómo debe conducirse en situaciones concretas y reales.
Todas las materias de corte tecnológico que se incluyen en el Plan de Estudios de los futuros profesores deben coordinarse entre sí y con disciplinas más comprensivas como la "Didáctica General".
La metodología aplicada en formación de maestros debe asumir el repertorio de técnicas que se desea que el alumno aplique en su futuro ejercicio profesional. Hay que salvar la contradicción que subyace en los comportamientos didácticos de una parte de los formadores de maestros para quienes los nuevos medios, sencillamente no existen o se hallan infrautilizados. Un problema de los maestros actuales es que no han aprendido con nuevos medios didácticos cuando eran estudiantes, ni han practicado suficientemente con ellos cuando se aprendían las materias y habilidades de la profesión. Resulta exigible una congruencia entre los métodos y técnicas con los que deben ser formados los futuros profesores y aquellos cuyo dominio se pretende inculcar.
Las instituciones de formación de maestros deben constituirse en bancos de prueba de las aportaciones tecnológicas al campo de la educación.

5.- INFLUENCIA DEL DOCENTE EN EL ALUMNO.
La educación tradicional en la que durante siglos se han formado (o mejor dicho, deformado) decenas de generaciones, se ha centrado fundamentalmente en la enseñanza y aprendizaje de asignaturas de materias, externas, ajenas al hombre y a la vida humana.
Todos los seres humanos tenemos aptitudes; aún los que poseen limitaciones más severas pueden aprender a responder al ruido de una campana.
El maestro se tiene que tornar en un dinamismo para su práctica docente. Los discentes poseen capacidades que el maestro tiene que desarrollar, si el maestro es limitado en su enseñanza, los alumnos también van a ser deficientes en su aprendizaje. El nivel que arroje los resultados estará a la responsabilidad del maestro, muchas veces se culpa a los educandos de las deficiencia, sin embargo el actor principal es el maestro.
Un estudiante con desarrolladas capacidades con un profesor que no sea eficiente, obtendrá resultados de bajos en su formación académica.
El profesor frente al grupo tiene que conocer los métodos, técnicas, teorías de enseñanza, para desenvolverlo en la practica.

Estos son algunos puntos para la que los escolares tengan buena influencia del maestro:
Ser disciplinado.
Ser respetuoso.
Ser dinámico.
Ser aplicado.
Conocer de técnicas y métodos.
Tener conocimientos teóricos.


6.- PAPEL DEL PROFESOR EN LA SOCIEDAD.
El ser social actúa buscando a sus semejantes para formar una sociedad del cual participa en todos los momentos de su vida. El maestro es un ser social, tiene que actuar según las normas establecidas, perpetuando las tradiciones de la misma sociedad en la cual participa y conviene. Es evidente que el docente tiene que educar de tal manera que la sociedad conozca sus capacidades. A parte de educar, un profesor tiene que estar presente siempre en la vida cotidiana de una comunidad, por ejemplo, si en las fiestas tradicionales, se realizan torneos relámpagos de cualquier deporte, es evidente que el maestro tiene que estar al tanto de todo. En las comunidades más atrasadas y olvidadas cuando llegan personalidades del gobierno, si las autoridades no pueden comunicarse con ellos, piden la ayuda del maestro y él, hace en algunas ocasiones la función de interprete ó traductor.
En el medio rural de la América hispano parlante, un maestro tiene que volverse médico, en secretario, en arquitecto, etc., según lo requiera la situación que se presente en la comunidad. Por eso un docente que está al día, conoce de primeros auxilios, y tiene la obligación de poseer conocimiento de un poco de todo, por cualquier imprevisto ó emergencia que se tenga.
A partir de considerar que es en la escuela donde se hacen posibles las transformaciones reales de la educación institucionalizada y que los maestros son factor decisivo de la calidad de la educación, ya que son ellos los elementos que organizan y potencian los recursos disponibles, los que plantean sus clases y reflexionan sobre su enseñanza.

7.- ¿QUÉ ESPERA UN ESTUDIANTE UNIVERSITARIO DE SU PROFESOR?
Es una pregunta que continuamente se hacen los estudiantes ó en su caso, en las épocas en que lo fuimos en las universidades.
Al comenzar un nuevo semestre se escucha en los pasillos diálogos estudiantiles acerca de los docentes:
Oye, ¿quién es tu profesor de macroeconomía?, ¿qué tal es?
Me tocó una señora que habla muy rápido, o atiendes a lo que dice ó tomas apuntes, pero se nota que sabe mucho.
En economía imparte su clase un señor que te explica muy bien y te da tiempo a pensar en la economía muy seriamente. Si no has llevado la materia, métete con él y vas a ver que sí aprendes.
A mi tocó un barcazo en comercio internacional, creo que la voy a llevar tranquila.
Aunque no se aprende nada con él, ¿tú qué esperarías de un maestro que no fuera ni ogro, ni barco?

Se responde comúnmente, me gustaría que un profesor fuera el que me guiara en el conocimiento, que me permitiera desarrollar mi creatividad , que no me presionara con las calificaciones, pero que me ayudara a fomentar mi tenacidad. Que no impusiera su propia doctrina, pero si fuera el portavoz de una colectividad. Y a ti, ¿qué te gustaría?
Respuesta de otro alumno, yo quisiera que los maestros nos orientaran, que con ejemplos nos ayuden a analizar y a comprender lo que explican, que nos guíen en la práctica y aprendamos a resolver los problemas que se nos pueden presentar en la carrera y en el ejercicio profesional. Sería interesante que, por ejemplo, se organizaran debates entre alumnos y maestros, pues creo que no solo se aprende del maestro, sino también de los alumnos.

¿Cuál sería el docente ideal?
El que dejara de serlo.
¿Qué dejara de ser maestro? No se entiende.
Sí, que se olvidara de la solemnidad de ser profesor y se convirtiera en amigo. Que hiciera a un lado ese monólogo en el que se transforman muchas clases y se iniciara un diálogo entre dos inteligencias: educador y educando.

Se oye bien, pero no se está acostumbrado a esa clase de maestros, hay que explicarlo, a la mayoría de alumnos se les educa desde niños a la imagen de un profesor emisor, ó sea el que habla, el que enseña, y a los alumnos solamente a oír; pero parece que los educadores no se dan cuenta que nadie puede enseñar si no hay alguien que desee aprender, y que por lo tanto, la enseñanza debe ser un diálogo, nunca un monólogo.

¿Y cómo se logra eso?
En primer lugar tendría que haber confianza, respeto mutuo y un lenguaje común enfocado al aprendizaje de ambos, maestro y alumno.
¿Pero no es conveniente iniciar desde la primaria este sistema, es decir, desde niño?
Sí, pero nunca es demasiado tarde. Porque la enseñanza es un proceso de toma de conciencia en el conocimiento que se imparte para que uno pueda transformarlo y encauzarlo a nuestra personalidad, a nuestra vida, a nuestra libertad, pues aún no somos tan viejos como para que no se logre transformarlos. ¿No cree?
¿Oye, y no resultaría medio peligroso, como un arma contra la sociedad cerrada que sólo te toma en cuenta por los papeles que tienes y no por ti mismo, por lo que realmente eres?, ¿crees que se pueda lograr?
Nosotros ya empezamos, ¿o no?
Espero que si, ¿lo que menos gusta en un maestro, y por lo que a veces el alumno falta o falla en clases?
Sí a lo mejor es lo mismo que a cualquiera también hace fallar.
Antes que nada la falta de interés del maestro por su clase, porque hay veces que aunque uno esté interesado, sí el maestro no lo está, se pierden todas las ganas.
Sí, a la mayoría de alumnos les ha pasado esto, algunos maestros les importa tan poco que ni siquiera preparan la clase, y cuando la dan ni ellos mismos se entienden. Este tipo de profesores crea una especie de nueva fauna académica: ellos son un transporte marítimo sin oleaje y los alumnos se convierten en cómodos viajeros.
Por ejemplo existen casos donde un maestro cuando trata de un tema difícil, lo deja en manos de los alumnos, y ni siquiera facilita bibliografía. Por eso cuando los alumnos presentan un tema ni ponen atención y se aburren, esto ocasionado a la falta de un manejo oportuno del tema al exponerlo.

Es cierto, los alumnos se sienten utilizados. Citando otro ejemplo, a veces sucede que un profesor está trabajando en una investigación y nada más usa al discente para que le aporten datos que él necesitaba, y por supuesto que nos les da ningún crédito en su investigación.

En ocasiones suceden cosas peores, bueno, no se sabe si peor, pero bastante desagradable. Se tienen clases a las siete de la mañana con un maestro que frecuentemente falta y no se toma la molestia ni de avisar, ahí están los alumnos de plantón desde las siete todos desmañanados, y el maestro tranquilo con su absoluta falta de respeto a los alumnos, y esto no es lo peor del asunto, sino que el alumno cursa y acredita esta materia, pero en realidad no tiene conocimientos sobre la misma, y esta ausencia de enseñanza ocasiona un profesional temeroso de ejercer su profesión, ya que no tiene la formación completa de su carrera.
Por desgracia esto sucede muy frecuentemente. Pero no acaban ahí las discrepancias con los docentes, algunos alumnos no entienden los parámetros de justicia de algunos maestros al calificar los trabajos o los exámenes, porque quedan satisfechos con que les presente dos renglones; en cambio otros, ni con un tratado entero están a gusto. Por lo regular los alumnos piensan que se aprende más cuando hay que presentar un trabajo de investigación profundo y extenso, porque aunque uno quede hasta sin pestañas, se sabe que algo se ha adquirido.

Pero que tampoco exageren, ¿no creen? Estoy de acuerdo que los maestros dejen leer, hacer trabajos, investigar, pero hay veces que, por ejemplo, al final del semestre, uno queda como la canción: flaco, ojeroso, cansado, irritado y con los nervios de punta, y lo peor, con todos los conocimientos congestionados y nada digeridos.

¿Saben que molesta más a los alumnos? Que el maestro se sienta el poseedor de la verdad absoluta y que todo lo que diga sea una ley.
Si, la mayoría de esos docentes provocan como alergia, siempre los discentes inventan miles de pretextos para no ir a clase con ese tipo de profesores.

Bueno, ya basta de críticas, hay que reconocer que no es nada fácil ser maestro. Estimados compañeros participantes del Segundo Encuentro Internacional sobre Economía, Educación y Cultura, la mayoría somos profesores, ¿qué harían?
Considero que la mayoría de ustedes respondería, que intentarían romper el modelo tradicional del maestro expositor y no compañero, amigo. Serían firmes en sus determinaciones y exigencias, pero no tanto como para impedir la comunicación con sus alumnos. Prepararían la clase para manejarla con fluidez y así motivar a los estudiantes a la investigación. Tratarían de ser totalmente imparciales al calificar, procurando ser justo y objetivo; evaluarían el resultado del trabajo de todo el curso y no sólo el de un examen. También propondrían fomentar las actividades extraescolares de acuerdo con el material del curso y sobre todo que estas actividades lo enriquecieran. Fomentarían la libre participación de todo el alumnado, impulsándolos al debate y a la polémica con una discusión productiva, y sobre todo se comprometerían a intentar ser democráticos, flexibles, para enfatizar los intereses de la mayoría sin llegar a seguirle la corriente al grupo, si por ejemplo, éste no quiere trabajar.

Después de lo anterior , tendrían que avisar en cuál universidad laboran y cuál es su horario para recibir clases con cualquiera de ustedes.
Viéndolo desde adentro, considero que ser profesor es muy difícil, pero bien valdría la pena intentar ser cada vez mejor, tanto como maestro, como alumno.
A propósito, no por leer esta ponencia, dejen de asistir a sus clases ó ha impartirla, así que apúrense, y que ya va a empezar la clase en su universidad.


8.- Y EL DOCENTE ¿QUÉ ESPERARÍA DE SUS ALUMNOS?
Cuantas veces hemos escuchado en pasillos, salones, reuniones... decir a los alumnos: el profesor “x” es un barco, es aburrido, es muy teórico, es repetitivo, cuando escuchamos esto pensamos inmediatamente: ¿y nosotros, maestros, qué deseamos de nuestros alumnos, cómo nos gustaría que fueran?, ¿podríamos solicitarles algo que no ofrecemos?, ¿podríamos pedirles apertura, cuando hemos convertido nuestra palabra en Ley, cuando a lo largo de nuestros años como profesores hemos tratado de violentar las personalidades de los alumnos, sin considerar sus características personales: cuando hemos tratado de homogeneizar su formación, propiciando experiencias lejanas a sus intereses y vocación?, ¿podríamos exigir interés cuando no tomamos en cuenta sus participaciones, cuando sus ejemplos nos parecen inadecuados y sólo nos preocupamos por cumplir los objetivos del programa?, ¿podríamos esperar respeto, cuando no asistimos a clase, somos impuntuales, improvisamos o consumimos el tiempo en actividades que no tienen que ver con el curso?

Un profesor verdadero con toda seguridad contestaría que sí a las últimas tres preguntas y nos acusaría de falsear la realidad: además, nos explicaría que la tarea del profesor no es “enseñar” sino propiciar que los alumnos aprendan (debemos preguntarnos como docentes ¿realmente es lo que propiciamos?) ¿Qué necesitaría un profesor para propiciar el trabajo de los educandos?
Que los alumnos sean críticos, es decir, que cuestionen y se cuestionen, indaguen, fundamenten y retroalimenten al profesor y sus compañeros.
Que sean honestos, es decir, que actúen respetando la dignidad tanto propia como la de los demás, reconozcan sus errores y asuman las consecuencias de sus actos.
Que se comprometan con las causas justas tanto para ellos mismos, como para la colectividad.
Que sean activos y responsables en su tarea de aprendizaje y tengan la disposición para ampliar y profundizar sus conocimientos.
Que sean firmes en sus acciones y encaminen éstas al cumplimiento de sus deberes como miembros de una comunidad educativa.
Que tengan un sentimiento de pertenencia a un grupo.
Consideramos que sí se combinan las características de un profesor enamorado de la docencia, con verdadera vocación, con el modelo que piden los alumnos y unos alumnos como el maestro desearía que fueran, se enriquecería el aprendizaje y se daría una dimensión mucho más amplia al hecho educativo.


9.- ANÁLISIS COMPARATIVO DE LOS MODELOS DE FORMACIÓN
Citando a José Luis García Garrido , podemos concluir que la falta de confianza en la función docente universitaria se ha manifestado, sobre todo, en una pérdida de status y de prestigio, operada en la década de los ochenta y quizás hoy en estado de cierta recuperación.
La crisis es un estado inherente a la condición universitaria. La discusión sobre cuál debería ser la función del profesor universitario y cuál la preparación más conveniente para ejercerla, ha ocupado un papel de primer plano en la escena política y académica.
Hoy, cuando las instituciones universitarias se ven abocadas a grandes cambios en virtud de la Revolución Tecnológica, los viejos modelos de Universidades siguen estando presentes y vigentes. En lo que afecta al profesor, su función primordial y las maneras de ejercerlas no han cambiado sustancialmente con respecto a lo que ocurría hace cien o incluso doscientos años.

El modelo británico
El modelo británico tradicional, sigue siendo el que responde a la personalidad propia de las viejas Universidades de Oxford y Cambridge. El “estilo” de estas Universidades está muy en relación con lo que en ellas se esperaba y aún se espera que hagan sus profesores.
En el modelo Oxbridge prevalece una concepción de la Universidad como institución de ‘formación general’ (cultural, intelectual y humana), y no tanto como lugar de especialización en un saber o profesión concretos.

Modelo alemán
El modelo "humboldtiano" de Universidad que se impuso en Alemania desde principios del pasado siglo, no hizo más que potenciar al máximo algunas características ya existentes en la anterior Universidad. El primado de la investigación sobre cualquier otra actividad universitaria se había hecho anteriormente patente, aunque recibió entonces abierta carta de naturaleza. De él se derivaba una concepción del profesor universitario como un investigador entusiasta, capaz de contagiar a los alumnos y de conducirles hacia el saber dentro de un campo científico especializado.
El enfoque predominantemente científico de la función docente alemana está en la base de las principales características que ofrece este modelo universitario, llamada "libertad de aprender y enseñar", que ha permitido al profesor alemán expresar siempre abiertamente sus enfoques, sus ideas y sus métodos, paralelamente, ha permitido también a los alumnos la elección de profesor.

Modelo francés
En la Francia de Napoleón, la Universidad, convertida en Université Centrale, el monopolio único y centralizado del poder, recibía el encargo supremo de formar los altos funcionarios requeridos por el Estado en los diversos sectores del saber y del obrar humanos. La función fundamental que la Universidad tenía que asumir y cumplir, era la de capacitación profesional de alto nivel, que era y debía ser, ante ninguna otra cosa, capacitación intelectual.
Francia emprendió el camino de sustituir las viejas estructuras por unidades departamentales de entraña más democrática y funcional. Las reformas universitarias constituyen un permanente tema de referencia de la política francesa.

La Universidad comunista
El modelo soviético de universidad tiene bastantes relaciones de parentesco con el francés. Al igual que en éste, la función encomendada principalmente a las instituciones universitarias es la de capacitación profesional de todas aquellas personas que resultan fundamentales para el desarrollo socio-económico del país. A esto se unía, sin embargo, un nuevo componente de naturaleza ideológica y política. El profesor universitario debía asumir la función de proporcionar, tanto los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para desarrollar con éxito una profesión concreta, como las convicciones necesarias para la edificación de un tipo determinado de sociedad.
Se ha producido un giro de noventa grados en el panorama político de los países del Este de Europa, pero los estilos del profesorado universitario no van a poder cambiar tan repentinamente. La función profesional del profesor universitario permanece inalterada.

El modelo norteamericano
La Historia de la Educación Superior norteamericana acusa influjos de los tres modelos occidentales europeos. La huella británica resulta particularmente visible. La institución universitaria típicamente americana es el College. El profesor universitario norteamericano prototípico, es el que enseña alguna materia de tipo general en un College público o privado. Lo que se espera sobre todo de ese profesor es que le entiendan los alumnos (en ocasiones con una formación intelectual previa más que endeble) y que dedique a éstos el necesario tiempo de atención individualizada. El modelo alemán ha pesado también mucho, sobre todo en el caso de las llamadas Research Universities.

Suelen reconocerse gran predicamento en materia de instituciones universitarias otros países de diferente sesgo, como puede ser el caso de Suecia, Canadá, Australia, China o Japón.
A los profesores universitarios, el único vínculo formativo que les une es el hecho de haber estudiado en la Universidad, pero esto no es suficiente para crear una mentalidad profesional corporativa.
La profesión docente se nutre prevalentemente, de personas llamadas, animadas y admitidas por los miembros de la propia corporación. En esto se diferencia también de las restantes profesiones. A diferencia de casi todas las demás profesiones, la docencia universitaria tiene su punto de arranque en el trato personal con una o varias personas del gremio.
En España y en otros países, se considera que los estudios que capacitan para acceder a la docencia universitaria son los de Doctorado.
Lo más normal es que las tareas de docencia universitaria se aprendan, en todos los países, a pie de obra. Se presupone que quien acepta dedicarse a este menester, está lo suficientemente capacitado como para impartir enseñanzas prácticas y teóricas. De ahí que escaseen los intentos de sistematizar esta atención formativa a los principiantes.
El deseo de conseguir una posición permanente en la profesión universitaria constituye, en todas partes, el motor fundamental de las acciones de autoformación a las que se entregan los nuevos docentes. En la práctica, la totalidad de los países, se asiste a una sobre valoración de la actividad investigadora, lo más importante para el nuevo docente suele ser ver publicados sus trabajos de investigación en revistas prestigiosas. El docente novel sabe que también debe dedicar tiempo a la realización de tareas de interés común para el Departamento, lo que suponen para él un canal de formación porque le dan a menudo la oportunidad de trabajar codo con codo con compañeros experimentados.
Antes de conseguir una situación permanente, los nuevos docentes tienen ordinariamente que transitar por una serie más o menos larga de puestos contratados, cuya extensión y terminología varía abundantemente según los países. En España, la LRU redujo todas estas situaciones a dos: la de ayudante y la de profesor asociado, dictando para ambas, además, perentorios plazos de finalización de contrato.
Un punto importante que caracteriza generalmente a los nuevos profesionales de la docencia universitaria (y a menudo también a los no tan nuevos), es el de la movilidad. Salvo escasos países como España o, en menor escala, Inglaterra, la movilidad entre Universidades constituye una característica común.
Determinados factores coadyuvan a incitar el deseo de auto mejora profesional. La autonomía y la competitividad institucional, se está abusando hoy día, así como de las consideraciones mercantilistas a la hora de enjuiciar la eficiencia de las instituciones universitarias concretas. No es la Universidad la institución más adecuada para ejercitar en ella las virtudes de la "economía de mercado". La creciente privatización universitaria que está comenzando a vislumbrarse en numerosos países europeos antes celosos defensores del monopolio público, van a operar de hecho una reclasificación cualitativa de las instituciones de Educación Superior.
La experiencia de los países con fuerte iniciativa privada a nivel universitario, como por ejemplo: Japón o Estados Unidos, demuestra que uno de los principales factores de prestigio institucional es, precisamente, la actitud de la Universidad ante el perfeccionamiento docente y científico del propio profesorado.
La atención que merece, en Universidades de diferentes países del mundo, la formación de sus propios cuadros docentes, se muestra de maneras muy diferentes, en un conjunto de acciones que van desde las muy numerosas hasta ninguna. La concesión de sabáticos, semestrales o anuales, es práctica frecuente en las mejores Universidades alemanas, japonesas y norteamericanas.
Es también muy notable el esmero con que algunas Universidades premian y difunden los trabajos científicos y las aportaciones metodológicas de sus profesores, a través de exposiciones, programas de radio y televisión, vitrinas especiales en sus propias bibliotecas, envío riguroso de información a los principales abstractos y colecciones, etc. Por último, la organización de actividades académicas, culturales y artísticas que sirvan como elemento de formación general y de interrelación entre colegas de diferentes Escuelas y Facultades, y aún de diferentes Universidades y países, suele también distinguir el proceder de las más prestigiosas instituciones universitarias.


10.- CONCLUSIÓN.
Contemporáneamente la enseñanza de la economía tiene un doble reto. Por un lado debe solventar la creciente demanda social por los hechos económicos. Las personas demandan cada vez mayor información económica y que ésta sea transmitida de una forma que pueda ser comprendida sin tener el conocimiento previo de especiales tecnicismos. La vida se vuelve cada día más económica. Inversiones en los mercados financieros, planes de pensiones, hipotecas, seguros de vida,… son incontables los instrumentos financieros a los que se enfrenta el ciudadano hoy en día. Esto le lleva a exigir la información que, tiene que ser aportada por los economistas. Además los profesionales de la economía, tienen que formar en ésta materia, un sinfín de educandos que no estudian la carrera de economía propiamente. Se trata de otras licenciaturas en las que se incluye en los planes de estudio la asignatura de economía. De igual manera, la creciente oferta de master, obliga a los economistas a desdoblar toda su capacidad educativa y formativa.
Por lo anterior, los economistas en la actualidad se enfrentan con mayor frecuencia a la necesidad de enseñar economía para no economistas. En estos casos el docente de economía debe seguir estrategias de enseñanza distintas de las utilizadas cuando se forma a futuros licenciados en economía. Debido a que los estudiantes de otras licenciaturas que cursan la materia que nos ocupa, buscan entender la realidad económica. Busca comprender la economía desde una perspectiva práctica, es decir, sólo le interesa conocer lo que le es útil en la vida cotidiana, por ejemplo, para ahorrar ó para obtener el máximo rendimiento en sus inversiones, cómo anticiparse a una devaluación ó como hacerle frente al fenómeno inflacionario. En estos casos el profesor de economía, debe dirigir su clase, hacia una economía útil. Olvidar por un momento las teorías que confundan al educando y profundizar la enseñanza en lo que es fundamental para el alumno.
Lograr que el colegial comprenda los fundamentos económicos y vea los resultados en su diario acontecer, le motiva a seguir estudiando y ampliando sus conocimientos económicos.
Debemos recordar, estimados compañeros, que el logro de una buena enseñanza de la economía y cualquier otra materia que impartamos, es la utilización del lenguaje. Convenimos dejar por un momento el uso de tecnicismos y la matemática para explicar los conceptos económicos. Se tiene que estar concientes que la economía es una ciencia social, no una ciencia exacta, por ello, es conveniente abordar la problemática económica con un lenguaje claro, sencillo y concreto, que permita a los educandos identificar y comprender por completo lo que el profesor ha enseñado en su clase.

Ser maestro no solo se le llama al individuo que trabaja en el magisterio, si no aquella persona que inicia una carrera con una estructura especial. Un profesor en su practica diaria tiene que emplear métodos y técnicas adecuadas para el desarrollo de los conocimientos, hábitos, habilidades, destrezas, actitudes, valores de los niños para su formación integral. El mentor tiene que sentir, que realmente su profesión es esa, inclinarse a la docencia por los objetivos establecidos, no por que no haya otras opciones laborales. Su misión estará ligada con la vocación que tiene. Su practica docente es imprescindible de la actualización permanente. Existe muchas opciones para su profesionalización, conforme se prepare conocerá más acerca de su trabajo y los alumnos tendrán influencias positivas de él.


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