LA GRAN TRANSFORMACIÓN: LA INTEGRACIÓN HACIA ADENTRO

Carlos R. Bello

UNA PROPUESTA CONCRETA: EL COMPLEJO AGROINDUSTRIAL

Es, pues, un personal enfoque económico del Complejo Agrícola que pretendemos para esta región, identificando diferentes alternativas de INVERSION, y poniendo el acento en los aspectos ORGANIZATIVOS, ADMINISTRATIVOS y GERENCIALES, que aseguren el impacto dinamizador de los mismos en nuestras economías regionales.
Hay prestigiosos profesionales que se han ocupado extensamente del problema agrícola en América, de sus relaciones e interdependencias con la industria procesadora y de su importancia para el desarrollo hacia afuera de los países.
Muchos de ellos han hecho una prolija revisión histórica del proceso agro industrial , principalmente en Estados Unidos, Brasil, Argentina, Chile y Uruguay.
No vamos a repetir aquí argumentos expuestos en los citados trabajos, los que compartimos íntegramente. Nuestro propósito es, por el contrario, realizar una propuesta real y práctica, acorde con el espíritu que ha animado cada uno de los conceptos vertidos en estas páginas.
Partimos, como ya se ha expresado, de una concepción de Complejo Agro industrial o Cadena agro industrial como se le ha llamado, compartido por los profesionales aludidos.
Sin embargo nuestro enfoque, es bueno adelantarlo, no contempla la implantación del complejo en el sólo ámbito interno de un País, sino que, a la luz de los cambios políticos y económicos experimentados en la región y en el mundo, es ahora, perfectamente válido, razonar la implantación del complejo, utilizando las ventajas comparativas desarrolladas en los diversos países que componen la región..
Una utilización racional de esas ventajas permitirán aumentar la competitividad externa de la región en su conjunto y asegurar al mismo tiempo el aumento de la demanda interna sobre la base de los agregados de los diferentes países que la integran.
Es evidente que, si el Complejo Agro industrial, como se ha explicado, abarca distintas funciones operativas , que van desde la manufactura de los insumos hasta la distribución y comercialización de los productos, es posible suponer, en el contexto regional del Mercosur, que no todas esas funciones deben estar necesariamente radicadas físicamente en el mismo país.
Todo habilita para pensar en la posibilidad de implementar Complejos Agroindustriales binacionales y aún multinacionales.
No sólo las desgravaciones arancelarias importan sino que también juegan otros instrumentos, como la admisión temporaria, los acuerdos sobre "façon", la complementación y la no menos importante legislación sobre zonas francas.
A nuestro entender, una experiencia regional en materia de agroindustrialización y de inserción en los mercados internacionales, sobre la base de una especialización en un reducido número de productos competitivos, implicaría la posibilidad para la región de aprovechar las ventajas de escalas de producción, mejorando la productividad y reduciendo costos.
Desde el punto de vista de los países pequeños, es impensable un desarrollo a gran escala prescindiendo de la cooperación y de la integración regional. Baste para ello mencionar dos importantes limitaciones del mercado de esos países: la falta de una industria proveedora de insumos y de bienes de capital y la ausencia de una demanda interna creciente y dinámica, factores estos de gran trascendencia en el desarrollo del complejo.
Alcanzado este punto, continúan equivocándose quienes sostienen que corresponde al Estado el papel protagónico en la formación del complejo.
Insistimos en afirmar que esta no es función del Estado, por que la experiencia de la economía moderna así lo aconseja y aún, porque no da suficiente garantía la incursión de la burocracia estatal en estos temas.
Dicho sea esto, con el mayor de los respetos, por los excelentes profesionales Ingenieros Agrónomos que desde la órbita estatal hacen el máximo esfuerzo por volcar su invalorable colaboración en el logro de una estrategia para el desarrollo agrícola e industrial.
Es factible proponer la formación del complejo agroindustrial sobre la base de núcleos empresariales, organizados de acuerdo a la legislación de cada país.
De esta forma y dentro del ámbito regional, podemos unir el esfuerzo empresario, de productores de insumos y de bienes de capital, con productores agrícolas, empresarios industriales para el procesamiento (industrialización, frío, packing), distribuidores y comercializadores en el ámbito interno e internacional.

Cada uno manteniendo su independencia empresarial, pero trabajando en equipo, unos en apoyo de los otros, complementándose y reforzándose mutuamente. Esta forma de asociación habilitaría para la obtención de importantes ventajas; en el campo de la división del trabajo, incentivando el crecimiento y la capacitación; reducción de costos; creación de infraestructura para las empresas; aceleración del progreso técnico; adecuada inserción en el mercado regional complementariamente con una orientación al mercado mundial.
Bajo este enfoque, la propuesta es, también, promover nuevos productos no tradicionales de origen granjero.
Precisamente, el modelo de organización empresaria a que aludimos, asegura la superación de algunas limitantes que pueden presentarse. Es el caso de la necesaria instrumentación de tecnología avanzada para el sector granjero y para la agro industria que lo complemente. Del mismo modo, se asegura la adecuada organización empresarial de los productores y su capacitación.
Se crea asimismo un área de promoción de inversiones en la cual asoman no solo los buenos proyectos que se han diseñado sino, además, las fuentes de financiamiento necesarias para darles viabilidad. Por último la cantidad y calidad del producto recibirán la atención adecuada, al igual que el proceso de comercialización interna y el de exportación.
Avanzando en la concreción del modelo de desarrollo del complejo agro industrial con base en la producción granjera, debemos referirnos en primer término al sector horti- frutícola.
La reconversión de este sector y su ubicación en el marco de la moderna economía regional exige la implementación de políticas de dirección del complejo que aseguren la obtención de productos en cantidad y calidad de exportación, complementándose con precios competitivos.
En primer lugar es necesario planificar en el ámbito regional, una política de producción, de manera de no provocar daños en la rentabilidad del productor ni generar incertidumbres que atenten contra el mejoramiento y crecimiento del sector. En el diseño de esa política de producción y en el esquema del modelo propuesto, hay una intervención gravitante de elementos técnicos junto con los principales interesados en el éxito empresarial.
En este punto, y con referencia principalmente a lo que pueda ser la exportación en fresco de los productos, hay que tener especialmente en cuenta, las exigencias de los mercados más sofisticados, cuya demanda exige prescindir de productos químicos que afecten las condiciones naturales del producto.
Naturalmente que hay que agregar a todo ello una inmejorable infraestructura para la selección, empaque, conservación y transporte, que indudablemente aumentan las posibilidades de incrementar y diversificar las exportaciones.
Con referencia en particular a lo que sería el procesamiento agroindustrial de la producción horti-frutícola, existen condiciones favorables para ciertos proyectos que se enumeran, los que cuentan con mercados potenciales.
Nos referimos a: Conservas de frutas; frutas congeladas; hortalizas congeladas; fruta deshidratada; hortalizas deshidratadas; jugos de frutas concentrados, congelados y frescos; conservas de hortalizas; pulpa de tomate; etc.
Paralelamente otros estudios han demostrado la oportunidad y posibilidad para que se desarrollen agroindustrias basadas en nuevos productos o productos no tradicionales, que complementen la producción tradicional granjera.
En ese sentido hay que destacar en Uruguay, los trabajos realizados por PREDEG (Programa de Reconversión y Desarrollo de la Granja), unidad coordinadora integrada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, JUNAGRA (Junta Nacional de la Granja), el Plan Citricola, PENTA e INAVE, para "impulsar el desarrollo agroindustrial de la granja y promover su reconversión hacia los mercados del exterior".
También hay que destacar las propuestas de integración y desarrollo de las áreas fronterizas argentino uruguayas del Río Uruguay, trabajo preparado por CEPAL. Estas propuesta, diseñadas "para acciones programáticas de cooperación, integración y desarrollo" confirman plenamente nuestra tesis de incursionar decididamente en la estructuración de un modelo de desarrollo de complejo agroindustrial en el marco regional.
De los trabajos mencionados en los dos últimos parágrafos, se extraen concretamente posibilidades de desarrollar proyectos de inversión de la explotación agro industrial de: carpincho; nutria;
visón; liebres y conejos; acuicultura y ranicultura.
Finalmente, caben algunas reflexiones, como complemento de este aporte, consistente en poner a disposición de la pequeña y mediana empresa y de los pequeños y medianos productores agrarios, este trabajo que contiene, como se ha podido observar, una filosofía básica que puede resumirse en pocas palabras:
Una visión positiva, una fe sin desmayos en nuestras posibilidades de desarrollar industrias que constituyan el cimiento básico de nuestra prosperidad y desarrollo, una voluntad inquebrantable de ganar y una disposición espiritual y física para trabajar en equipo, aun con nuestros ocasionales competidores.
También contiene una política definida cuya finalidad inmediata es la distribución científica de los "recursos sociales" y un mecanismo de organización empresarial que protege y asesora a la pequeña y mediana empresa dotándola de los instrumentos necesarios que solo están al alcance de las grandes empresas.
Todo esto se complementa con "la visión de una nueva teoría y política económica". En efecto, hemos tenido esa visión. Hemos visto a los hombres de toda la tierra divididos, enfrentados, en guerra, separados por la violencia que engendra la fuerza y por la violencia que representa el dinero. Corrupción, éticas censurables en distintas profesiones, desempleo, miseria, hambre. Crímenes por encargo. Robos a mano armada, motines, reacciones violentas de los más desposeídos, represión.
En fin, vencedores del flagelo de la inflación, sucumbimos por la falta de equidad de los sistemas distributivos. Sin embargo, nuestra inteligencia emocional nos permite sustituir esa visión por otra.
Hemos visto ahora la posibilidad de que los hombres unidos, hombro con hombro, animados por una fuerza maravillosa y sobrenatural, que los inclina a trabajar juntos, en equipo, bajo el poder que representa el conocimiento.
Estamos pues, asistiendo a un cambio radical en toda la sociedad que se transforma en algo nuevo y tal vez inesperado.
Estamos asistiendo a la llegada, ya en el tercer milenio, de una nueva economía política. Ya nunca más podremos decir únicamente que "la unión hace la fuerza". El New Deal del nuevo milenio será que el "conocimiento anidado en los hombres trabajando en equipo, constituye la principal y genuina fuente de PODER de GRAN CALIDAD."

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