Contribuciones a la Economía

 

 

"Contribuciones a la Economía"
es una revista académica mensual
con el Número Internacional Normalizado
de Publicaciones Seriadas ISSN 1696-8360

 

Jose Manuel Piernas Hurtado,
Catedrático de Economía en Zaragoza (1876-1882):
“Nulla Economia sine Ethica”

Eloy Fernández Clemente (CV)
Universidad de Zaragoza
efernan@posta.unizar.es

Reedición de la publicación original en
Cuadernos Aragoneses de Economía, nº 12, 1988,
Facultad de CC. EE. y Empresariales, Zaragoza, pp. 5-17.

 

Una de las tareas menos atendidas en la vida universitaria es la de estudiar el pasado de lo que actualmente se profesa. En nuestra Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, a pesar de no contar sino apenas con trece años de existencia, podemos y deberíamos hacerlo con mayor frecuencia. No en vano fue Zaragoza la primera ciudad de España en que se abrió una cátedra de Economía cuando en 1784 la creó la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, encargando de esa tarea a Lorenzo Normante y Carcavilla [1]. Sabemos algo, aunque muy poco, de esa cátedra tras la marcha de Normante a Madrid, antes de acabar el siglo. Tras la Guerra de la Independencia, en 1815 se realza la labor de la cátedra en la que el abogado Agustín Alcaide explica la Economía Política siguiendo las teorías de J.B. Say. Pero apenas sabemos de los años centrales del siglo XIX, hasta que la Economía entre por su pie en la Universidad, vinculada durante mucho tiempo a la Facultad de Derecho. Es precisamente en los años 70 y 80 del pasado siglo cuando la Economía Política alcanza rango de rigurosa disciplina académica en la Universidad de Zaragoza [2]. Y en esos años, una figura clave, la de José Manuel Piernas Hurtado, desempeña con dedicación y eficacia su tarea docente así como la investigadora y divulgadora, en diversas publicaciones. Si a ello añadimos que su estancia, de cinco años, en esta Universidad, le llevó a otra serie de actividades culturales y cívicas, y le vinculó de por vida a figuras de la importancia de Joaquín Costa, quizá quede justificada la dedicación de unas páginas a su figura y obra.

 

AÑOS DE FORMACIÓN

Había nacido J.M. Piernas y Hurtado en Madrid, en 1843: tres años antes que Costa en Monzón; ambos morirán en 1911 en Madrid y Graus. Piernas se había graduado corno Bachiller en Artes en el Instituto de Zaragoza [3]. También en esta ciudad se gradúa como Perito Mercantil, en 1862. En los años 1861-63 fue ayudante de la Biblioteca Universitaria, y en ese último se gradúa como Bachiller en Derecho Civil y Canónico, con sobresaliente, en la misma Universidad. En esos años es miembro de la Academia Jurídico-práctica Aragonesa y premiado por ésta con mención honorífica en las actas de 1863.

Dos años más tarde, en 1865, se licencia en los citados derechos Civil y Canónico y en Administrativo en la “Universidad Central” de Madrid, también con sobresaliente. Aspirante a oficial en la Dirección General de Contabilidad de la Hacienda (1865-66), ejerce de abogado en Madrid entre mayo de 1866 y junio del 68. Y desempeña otros varios cargos y encargos: sustituto honorario de los estudios de aplicación al Comercio en el Instituto de San Isidoro de Madrid, en las cátedras de Economía Política y Geografía estadística y comercial, y sabemos también, aunque sin fecha, que la Diputación Provincial de Córdoba le nombró catedrático de Economía política para las enseñanzas de Derecho agregadas a aquel instituto. Debió de coincidir con su estancia en esa ciudad, entre julio de 1868 y mayo de 1870, como oficial letrado de Hacienda Pública. Y, sobre todo, es de reseñar que es en Córdoba, en la imprenta de El Eco, donde aparece en 1869 la primera edición de una obra suya importante, de la que haremos más amplia referencia más adelante, el Manual de Instituciones de Hacienda Pública española, que en principio publica junto con Mariano Miranda Eguía.

PROFESOR CONTESTATARIO

En 1870, apenas con 27 años, y con una apretada biografía profesional y académica, se doctora en Civil y Canónico (cinco años más tarde logrará el mismo título en Administrativo), y obtiene la cátedra de Economía Política y Estadística de Oviedo [4]. Faltan aún algunos años para que, a fines del siglo, florezca en aquella universidad la gran generación de los Álvarez Buylla (sucesor suyo en la cátedra). Leopoldo Alas “Clarín” (que le sucede muy brevemente en Zaragoza, antes), Rafael Altamira, Adolfo Posada, Melquíades Álvarez, etc. y la célebre “Extensión Universitaria”. Poco sabemos de su estancia asturiana, aparte que, como era habitual entonces, asumió temporalmente también las enseñanzas de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional, y formó parte de algún que otro tribunal. En todo caso, para entonces, su ideología ya ha quedado firmemente establecida, en línea con el krausismo, tan en boga esos años en España y especialmente entre los juristas más progresistas. Algún dato más tenemos sobre sus comienzos en tareas divulgadoras que le acompañarán toda su vida, pues precisamente en los años del sexenio figura como director-propietario de “El Magisterio Español”, editado en Madrid, periódico de instrucción pública del que ya había sido en 1867 redactor-fundador. [5]

Cuando, en 1875, triunfa la Restauración, Piernas va a encontrarse abiertamente incómodo con las nuevas directrices políticas, que sufre en su propia carne. En efecto, aunque tras una oposición de traslado es propuesto en primer lugar en una terna (el 13 de marzo de 1876), el ministro cambiará el orden, postergándole al tercer lugar y designándole para la cátedra de Valladolid. Sin embargo, una Real Orden que cumple la sentencia de la Sala de lo Contencioso del Consejo de Estado, le nombra para la cátedra de Zaragoza, el 8 de agosto de ese mismo año [6]. Ocupa el número 210 del escalafón de catedráticos de Universidad, y le ascienden de 3,000 a 3.500 pesetas anuales de sueldo. Sucede en la cátedra a Nicolás Canales e Ibáñez, cesante por excedencia. Ya entonces Piernas Hurtado estaba claramente significado corno persona no adicta al régimen canovista. En efecto, cuando las medidas represoras del ministro Orovio, fue uno de los 21 catedráticos que protestaron, aunque sin ser sancionados [7]. Desde tiempo antes sabemos es miembro de la Institución Libre de Enseñanza [8] y algún autor le califica de “socialista de cátedra” [9].

CATEDRÁTICO EN ZARAGOZA

Este es el hombre que, con larga experiencia y 33 años, llega a Zaragoza como catedrático de Economía Política y Estadística (razón, esta última, por la que, por designación del Rector, será miembro de la Junta de Estadística y del Censo de la provincia), y toma posesión el 23 de septiembre de 1876, a las once de la mañana, ante el Rector, Jerónimo Borao, una de las máximas figuras de la vida cultural y política aragonesa desde un cuarto de siglo antes [10]. Cuando cinco cursos después, el 24 de mayo de 1882, da curso el Rector a su solicitud de traslado a Madrid, en virtud del cambio político que le “rehabilita” y resarce, el informe decanal añade que “ha desempeñado su cargo en esta Facultad con puntualidad, celo e inteligencia, habiendo observado además buena conducta académica” [11].

Aunque para entonces ya ha publicado diversas obras de notable interés, (ver el Apéndice Bibliográfico), nos interesa especialmente aludir a las que elabora, reelabora o publica durante su estancia zaragozana. Sin una gran tradición autóctona, apenas pueden citarse como antecedentes teóricos de la obra de Nemas y Hurtado los cursos o tratados de Economía Política de Florez Estrada (1831), E.M. del Valle (1842), Andrés Borrego (1844), M. Colmeiro (1844-45), y “el libro de esta especie que hoy se halla adoptado más generalmente en las aulas y que en verdad no carece de mérito, es la Filosofía del interés personal (Madrid 1865, 2ª edic. 1874) del profesor Mariano Carreras y González”; del resto, parece justo el juicio del italiano L. Cossa: “no se distinguen ni por amplitud y profundidad de doctrina, ni por agudeza de crítica, ni por rigor de método” [12].

Lo mismo sucede en el terreno estricto de la Hacienda Pública, en que apenas merecen citarse como antecedentes Canga Argüelles (1826-27, 1833), Conde (1853), López Narváez (1856), y sobre todo L. M. Pastor, autor de “apreciables tratados sobre el impuesto y sobre el crédito (Filosofía del crédito, Madrid 1858, 2ª edic.) y de una excelente Historia de la deuda pública española (Madrid 1863)” y, aunque desconocido para Cossa, el monumental Curso de Instituciones de Hacienda Pública en España, de Eustaquio Toledano (1860). En esa línea, el Manual de Piernas y Miranda Eguía, ya citado (Córdoba, 1869 en su primera edición, luego Madrid 1875, 1884, 1891 y 1900, las tres últimas con Piernas ya como único autor), iba a ser calificado de “rico en noticias sobre la historia y el régimen actual de la hacienda española” (Cossa). La obra definitiva tal y como ha pasado al acervo de varias generaciones de juristas españoles, es atribuible fundamentalmente a Piernas [13]. Y su elaboración, él mismo lo indica, tiene lugar entre 1875 y 1884, es decir en buena parte durante su estancia en Zaragoza. Se queja Piernas de que todavía a comienzos del siglo XX no ha cuajado “una consideración total de la vida económica del Estado, hecha en vista de los principios que determinan la naturaleza de la institución política y continuamente informada por las enseñanzas de la Economía y del Derecho”, afirmando que apenas algunos autores alemanes como Rau-Wagner, Stein, Schaffle y Schoenberg lo han llegado a plantear adecuadamente así.

A pesar de la extraordinaria envergadura de la obra, no hay gran coincidencia entre los pocos autores españoles que la han considerado desde un punto de vista histórico: Lucas Beltrán se contradice al calificarle de “la primera personalidad del mundo científico-económico español a fines del siglo XIX” y afirmar que “este libro fue probablemente el mejor tratado español de Hacienda publicado entre los años 1860 y 1917, en que aparecieron respectivamente la citada obra de Toledano y La Hacienda española: los impuestos, de Francisco Bernis; pero este es casi su único mérito: sus criterios científicos son, en el mejor de los casos, elementales, y con frecuencia desorbitados; sus errores de carácter histórico, numerosos” [14]. Juan Velarde, que estudia, como veremos, su relación con J. Costa, indica cómo “gracias a Piernas Hurtado podemos conocer aportaciones desde el punto de vista matemático de unos cuantos españoles, aunque ignora, entre otras, la destacada figura de Juan López de Peñalver y sus Reflexiones sobre la variación del precio del trigo” [15]. Por su parte Miguel Artola llega a calificar su “manual” de “un texto de especial importancia” [16].

EL VOCABULARIO DE LA ECONOMÍA

Ahora bien, lo que sí consta que Piernas elabora y publica durante su estancia en la Universidad de Zaragoza, es el curioso Vocabulario de la Economía que subtitula como “Ensayo para fijar la nomenclatura y los principales conceptos de esta ciencia”, publicado primeramente en Madrid, en 1877, y cuya segunda edición, de Zaragoza 1882 (imprenta de J. Sanz) es la que manejamos, por el especial interés del prólogo-dedicatoria. Está dedicado al ya citado profesor de Piernas, Mariano Carreras y González [17] a quien reconoce deber “los primeros conocimientos que adquirí en materias económicas, y, lo que vale todavía mucho más que esto, la afición y el entusiasmo con que sus elocuentes lecciones me impulsaron hacia unos estudios, que han llegado a ser la ocupación preferente de mi vida”. Sin embargo, Carreras ha publicado después de la primera edición del Vocabulario de Piernas su “Philosophie de la science economique” en que critica al discípulo, y ahora éste aprovecha la dedicatoria para polemizar, aunque muy amistosamente: “Gran servicio ha prestado a la ciencia este humilde Vocabulario, con haber sido la causa de que usted escriba una obra que no tiene semejante entre todas las de los economistas españoles”. No renuncia Piernas a sus ideas, que Carreras califica de “peligrosas”, a la vez que cree ver la razón del ataque en que se le identifica con los “socialistas de cátedra” a los que se deba combatir: “y yo no me encuentro entre ellos”, afirma.

“Yo no reniego -añade- de las tradiciones de nuestra ciencia y al contrario pretendo, en muchos puntos restaurarlas; creo con Quesnay y los fisiócratas en la existencia de leyes naturales económicas; profeso el mismo concepto que Adam Smith tenía acerca de la producción de la riqueza; amo la libertad como Bastiat y admito sin inconveniente el lema famosísimo del Laíssez faire, Iaissez passer. Es verdad, que no aprecio la acción de esas leyes naturales del mismo modo que los individualistas modernos, que para mí tienen tanta importancia como el aumento de la riqueza, su equitativa distribución y su racional empleo, que busco a la libertad fundamento mejor que las exigencias del interés personal.” Y aunque rechaza el estatismo, el nacionalismo, el proteccionismo, impuesto progresivo, etc. del socialismo también lo hace del carácter dogmático, cerrado e inmutable que los individualistas quieren conferir a la Economía, o el concepto de libertad como “única condición y resultado de la organización social, el Estado hecho un mero asegurador de vidas y haciendas, el orden económico separado del de la Moralidad y regido por el principio exclusivo del interés...” Afirma Piemas que “Hoy no se piensa como hace un siglo acerca de la naturaleza y fin del hombre, no se tiene el mismo concepto que entonces de la libertad, ni del Estado, ni de la Moralidad, ni del Derecho.., y es en vano pretender que las influencias de su renovación no toquen a la Economía...” De ahí que Piernas elige un camino intermedio, autocalifica sus ideas de “Escuela armónica” (!la misma expresión de Costa para la agricultura!), y propone conciliar “el bien y el interés, la libertad y la organización, el individuo y el Estado dentro del orden económico” la economía con otras ciencias. Y cita a diversos autores, aunque con especial preferencia a Ives Guyot (“La ciencia económica es esencialmente inmoral”). Por eso termina con esta afirmación: “Para que la justicia se cumpla no bastan las leyes naturales jurídicas y la libertad de obedecerlas, es indispensable además, una acción colectiva, un organismo especial, y el bien económico.., exige también una cierta conducta, una serie de esfuerzos individuales y sociales, una organización tan voluntaria como se quiera; pero fija y determinada y esto es precisamente lo que interesa saber, lo que ha de estudiar la ciencia... “ Quiero la libertad sin los abusos que V. cree irremediables; quiero que se haga lo posible por evitarlos, que se utilicen de una manera positiva los recursos, que contra ellos ofrece la libertad misma, y quiero sobre todo, que esos abusos se condenen siempre y en cualquier forma que se presenten, en vez de sancionarlos, encogiéndose de hombros ante ellos, como hacen los individualistas”.

Por lo demás, el libro, que tendrá un gran éxito por su sencillez y claridad (será uno de los Manuales Soler de gran difusión con el título en cubierta tan sólo de “Economía Política”), está estructurado en grandes conceptos, ordenados alfabéticamente, al igual que hiciera en su célebre “Epítome” Juan Bautista Say, y también como aquél se ofrece al fin un “orden que puede seguirse para una lectura metódica”. Según ella, tras unos capítulos introductorios, se divide la parte general en cuatro grandes bloques (fin económico, producción, cambio, consumo), destacando el tercero por su extensión y el interés de voces como circulación, competencia, monopolio, etc.; finalmente, una parte especial contempla los grandes conceptos teóricos como estado, comunismo, socialismo, etc, o actos prácticos de macroeconomía como deuda pública, arancel, tratado de comercio, etc.

El “Vocabulario” interesó mucho a Giner de los Ríos, quien lo cita como símbolo de un paso adelante ante la definición de economía dada por Ahrens en el sentido de “conjunto de operaciones referentes a la obtención, distribución y consumo de bienes materiales”. Giner cree que esas son funciones particulares de la actividad económica, pero no el total objeto de la Economía [18].

EL ATENEO, LA REVISTA DE ARAGÓN Y JOAQUÍN COSTA

No fue -y este es otro aspecto muy destacado de la figura de Jose Manuel Piernas y Hurtado- su paso por Zaragoza puramente académico y de silencioso escritor. Dos datos tan sólo, para no alargar más esta información: por una parte, su contribución decisiva en la creación, en 1878, del “Ateneo científico, literario y artístico” de la ciudad: “Nació el citado “Ateneo”, por impulso indirecto que le comunicaron desde el salón colorado del “Casino Principal”, Mario de Lasala. José Manuel Piernas y Faustino Sancho y Gil, quienes provocaron por entonces una serie de memorables conferencias literarias y científicas, que se celebraron en dicho centro de recreo, y a las cuales asistía reducido número de socios... “ [19]

El otro dato es su presencia igualmente en otra decisiva actividad cultural aragonesa, cual fue la fundación de la primera Revista de Aragón, creada también en esa emblemática fecha de 1878. La revista, auténtico banderín de enganche de la cultura regional, tiene en plantilla al joven Mariano de Cavia, al gran novelista costumbrista J.M. Matheu, y, además de los citados fundadores del Ateneo, a escritores tan celebrados como J. Arnau, Eusebio Blasco, Polo y Peyrolón, Marcos Zapata, y un largo etcétera, en el que debemos citar tres mujeres -hecho insólito en la época- tan destacadas como Concepción Gimeno, Pilar Sinués y Pilar Cavia, sin olvidar la recluta exterior de un “Clarín”, Núñez de Arce, J. Ortega Munilla, y otros varios. Aunque sólo hemos encontrado un artículo de Piernas en la Revista, este es amplio e interesante [20]; y durante toda la etapa de la revista (1878-80) figura como colaborador. En todo caso, un auténtico “mirlo blanco” entre lo que entonces, y a veces aún hace poco, se estilaba entre algunos profesores de Universidad “visitantes” en provincias por algunos meses o años. Sabemos -por el Espasa- algo de la historia posterior de Piernas, que “se afilió al partido republicano pero sin vocación política, su actividad fue escasa y de corta duración en este sentido, rechazando el ser elegido para cargos parlamentarios. Tuvo, en cambio, muchos y diferentes cargos públicos, siendo consejero de Filipinas, inspector general de enseñanza, decano de la Facultad de Derecho de Madrid, vicepresidente de la Comisión codificadora de la legislación de Hacienda pública (que no ha logrado realizar su misión) y de la Academia de Jurisprudencia, académico de la de Ciencias Morales y Políticas (1905), consejero de Instrucción pública y del Instituto de Reformas Sociales, etc.” [21] Además de la citada actividad en “EL Magisterio Español”, es preciso citar algunas colaboraciones suyas en “La España Moderna”, en la última década del siglo XIX. Es, sin duda, aquella, una época intensa y brillante de Piernas, que participa activamente en el Ateneo madrileño, con una cátedra sobre “La cooperación internacional”, luego miembro y presidente de la sección de CC. Morales y Políticas y finalmente de la de Ciencias históricas [22].

Sin duda allí coincidió con frecuencia con Joaquín Costa, con quien iba a estrechar aún más lazos ya lejanos. Por ejemplo, Piernas colabora con una información sobre la “andecha”, en el estudio sobre Derecho consuetudinario de Costa [23]. También recoge Costa, en su obra principal sobre Colectivismo agrario, la noticia de la participación de Piernas en el segundo Congreso de la “Alianza Cooperativa Internacional” (París, octubre de 1896), en que presentó este “entusiasta adalid y promovedor de esta clase de instituciones en España, un registro y memoria descriptiva de ciento noventa y cuatro sociedades españolas” [24]. Por último, Piernas Hurtado colabora igualmente con Costa en la célebre encuesta sobre Oligarquía y caciquismo, opinando que la mejor forma de combatir el caciquismo es reducir su ámbito de influencia, es decir, suprimiendo todo tipo de delegación de funciones o “descentralización”. Y hace una exposición rotunda, proponiendo que “las funciones del Estado, sean éstas o aquéllas, muchas o pocas, los servicios que se declaren generales o públicos, los desempeñará el Gobierno por sí mismo, sin que se admita delegación alguna ni intervención en ellos de las entidades locales; y las atenciones de la vida municipal y provincial, los servicios de carácter puramente local, estarán al exclusivo cargo de los ayuntamientos y diputaciones, con entera independencia de la Administración general” [25].

No termina ahí la relación de Piernas con Costa, pues parece colaboró con él en los planes políticos en torno a la Unión Nacional [26]. Además, Costa califica a Piernas de “nuestro asesor financiero” y cuenta, a su confidente y corresponsal M. Bescós, que fue testigo de una de sus reiteradas renuncias al directorio de la Unión Nacional, y que le pareció mal [27]. También, en su correspondencia con Giner, menciona Costa a Piernas Hurtado, considerándole muy próximo y de autoridad semejante a la del propio Giner Azcárate, Alas, Cajal o Altamira [28].

Poco antes de jubilarse, todavía tuvo José Manuel Piernas y Hurtado una ocasión decisiva para influir en la futura ciencia económica española, pues tuvo que presidir, en 1904, el tribunal para la cátedra de Economía y Hacienda de la Universidad de Barcelona, que había tenido 31 firmantes (entre ellos, nada menos que Flores de Lemus, Bemis y Zumalacárregui, retirándose los dos últimos para presentarse a Salamanca y Santiago). Piernas votó, junto con otros cuatro de los cinco restantes miembros del Tribunal, a Flores de Lemus, sin duda el gran maestro de la economía española contemporánea [29]. El ciclo se cerraría muchos años después, cuando uno de los mejores discípulos de Flores, Enrique Rodríguez Mata, ocupe por algún tiempo la cátedra de Economía y Hacienda de Zaragoza [30]. Pero esa es otra época, otra historia, que quizá algún día deba también acometerse, para saber de dónde venimos y, así, quizá, mejor, a dónde vamos.


ANEXO. OBRAS DE J.M. PIERNAS HURTADO

1 1868 - Comentarios y concordancias a la Ley de Instrucción Pública de 1857. Madrid.

2 1869- Manual de Instituciones de Hacienda Pública Española. Córdoba. Im. de El Eco, 600 pp. 2ª. ed., Madrid 1875. Ambas en colaboración con Miranda Eguía. Para las siguientes ediciones, ver nota 8.

3 1870- Discurso leído en la apertura de curso de la Universidad de Oviedo. Oviedo,

4 1873 - Tratado elemental de Estadística. Madrid, Imp. de Galiano. En colab. con Carreras y González esta primera edición; la 2ª. sólo de Piernas. Madrid.

5 1874 - Ideas y noticias económicas en El Quijote. Ligero estudio bajo este aspecto de la inmortal obra de Cervantes. Madrid, Imp. de Juan Aguado, 84 pp

6 1874- Indicaciones sobre el concepto y plan de la ciencia económica. Madrid, 31 pp.

7 1877 - Vocabulario de la Economía. Ensayo para fijar la nomenclatura y los principales conceptos de esta ciencia. Madrid, 197 pp. Segunda edición en Zaragoza, 1882.

8 1884 - Tratado de la Hacienda Pública y examen de la española. Madrid. 2 vols. Imp. M.G. Hernández. Es la tercera edición, ya en solitario, del Manual de Piernas (ver cita 2). La cuarta será también impresa en Madrid, 1891-92.

9 1885 - Proyecto de dictamen en la Información sobre la mejora de la situación de la clase obrera. Madrid.

10 1885 –“La Andecha”, en J. COSTA: Materiales para el estudio del Derecho municipal y consuetudinario, de España. Madrid.

11 1885 -Introducción al estudio de la Ciencia Económica. Madrid, imp. de Victoriano Suárez, 107 pp.

12 1889 - Estudios económicos. (El concepto y estado actual de la Economía Política y La llamada cuestión social). Madrid, Tip. de Lucas Polo, 163 pp.

13 1889- “La Hacienda inglesa”, en Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (BILE), t. XIII. pp.43-45.

14 1889- “Una nueva teoría acerca del capital”, en BILE, t. XIII. pp. 233-235.

15 1890 - El movimiento cooperativo- Tres conferencias en el Fomento de Ias Artes, Madrid, Tip. de M.G. Hernández.

16 1892 – “Les societés cooperatives en Espagne et Portugal”, en Revue d’Economie Politique. París.

17 1892 – “El pago de la justicia”, en BILE, t. XVI, pp. 217-220.

18 1896 – “La economía en España. Nota bibliográfica”, en BILE, t. XX, pp. 283-284.

19 1896 – “La Alianza Cooperativa Internacional”, en El Previsor, Barcelona, núms, 263, 265, 266 y 269

20 1897 - Primer Congreso Cooperativo Español. Fines y Programa. Reglamento, etc. Madrid.

21 1901 – “Informe” en J. COSTA: Oligarquía y caciquismo, Madrid.

22 1901 - Programa para un Curso de Hacienda. Madrid, 32 pp.

23 1903- Principios elementales de la Ciencia Económica. Madrid, 567 pp.

24 1905 - Acerca del principio de la solidaridad y de sus consecuencias en el orden económico. Discurso en la recepción en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid.

25 1907 - La Casa de Contratación de Indias. Madrid.

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NOTAS

[1] G. García Pérez: La economía y los reaccionarios, Madrid 1974, y, sobre todo, A. Peiro: “Burguesía, Ilustración y análisis económico: Lorenzo Normante y la Cátedra de Economía Civil y Comercio”, en L. Normante: Discurso sobre la utilidad de los conocimientos Económico-Políticos, y /a necesidad de su estudio metódico (Zaragoza, 1784); Proposiciones de Economía Civil y Comercio (Zaragoza, 1785); Espíritu del Señor Melón en su Ensayo político sobre el Comercio (Zaragoza, 1786), reed. de Zaragoza, 1984, pp. 13-32.

[2] J. Longares Alonso: “La Universidad de Zaragoza durante la Restauración” en la obra co!ectiva (dir. por A. Beltrán) Historia de la Universidad de Zaragoza, Madrid 1983, pp. 289-318.

[3] Este y otros datos que seguirán, figuran en el expediente personal que he podido consultar al la Biblioteca Universitaria de Zaragoza. No he conseguido encontrar explicación a ese examen zaragozano, aunque el hecho de que en años siguientes trabajase precisamente en dicha Biblioteca sugiere que no se bajó de algo pasajero.

[4] El nombramiento es de 26 de abril de 1870.

[5] J.L. Sastre: El Magisterio Español, Madrid 1967, no hace referencia a Piernas. Sin duda porque no maneja los números de la segunda época, 1868-69, cuyos tomos encontré, sin embargo, en la Hemeroteca de la Casa de Cultura de Teruel. Tras la “Gloriosa” revolución de septiembre de 1868, se inicia esa 2ª. época, dirigida primero por el profesor de Ciencias Emilio Ruiz de Salazar y Usátegui y luego por Piernas, que en el número 4 (30 de diciembre de 1868) escribe con rango de editorial sobre una vieja aspiración: ”Las criticas circunstancias que atravesó El M.E. durante su primera época, hicieron imposible la realización de una idea, que debió plantearse inmediatamente después de la fundación del periódico” (..) “la asociación, en una palabra, de todas las categorías del Magisterio. No ya la ejecución; pero ni aún la simple enunciación de estos propósitos se nos permitió en aquellos días”. La propuesta, ahora que la situación política ha cambiado, es la de realizar elecciones libres entre los profesores de los tres niveles de enseñanza -primaria, secundaria y superior- eligiéndose un representante de cada nivel en todas las provincias. Tendría voto todo profesor público o privado en ejercicio, y la Junta Central estaría formada por profesores residentes en Madrid, pero elegidos por las Juntas Provinciales. Entre sus amplísimas atribuciones, estarían la de discutir los métodos de enseñanza, los problemas científicos, políticos y económicos de la enseñanza, la celebración de un congreso de la enseñanza y una exposición de material didáctico; propagar la enseñanza gratuita; proponer continuas reformas; establecer premios y concursos; editar obras; citar un gran Montepío del Magisterio, etc. El paso de Piernas por la publicación debió de ser, sin embargo, bastante breve, pues en 1869 no aparece ya en ella, según la citada obra de J.L Sastre. Longares, loc. cit., p308, dice, equivocadamente, que funda y dirige “El Magisterio Español” en 1882.

[6] Según se observa en su expediente, el nuevo gobierno Sagasta quiere “reparar a los opositores perjudicados” (con fecha de 16 de junio de 1882) nombrando a Nemas catedrático con 6000 pesetas de sueldo, “entendiéndose que este nombramiento consume turno de concurso”, coincidiendo casualmente ese ascenso en el escalafón con su traslado a Madrid, el 24 de junio de ese año.

[7] G.J.G. Cheyne: El don de consejo..., p. 262, n. 196. Entre otros no sancionados: Antonio Machado (padre), Miguel Morayta, F. de P. Canalejas, Federico de Castro, M. Sales y Ferré, etc. El papel de Piernas en la “cuestión universitaria” fue bastante relevante, según V. Cacho Viu: La Institución Libre de Enseñanza, Madrid 1962, p. 289. Así, cuando Azcárate imprime un texto de protesta para que lo conozcan los posibles firmantes, “no faltó, incluso, un intento por parte de los promotores de hacer llegar confidencialmente a manos de Cánovas el impreso en cuestión. Llevaba éste pie de imprenta, pero no firma, puesto que se trataba tan sólo de un proyecto de exposición al Gobierno, que se pretendía firmase todo el profesorado. El profesor Carreras y González aceptó el llevar a cabo esa delicada gestión cerca del presidente del Consejo de Ministros... La gestión le fue propuesta por conducto de un antiguo discípulo suyo, amigo de los profesores que habían editado la exposición: José Piernas y Hurtado, catedrático de Economía Política en Valladolid. No tuvo ocasión, sin embargo, de realizarla. La policía, enterada del asunto, recogió todos los ejemplares...” Por su parte, A. Jiménez Landi, La Institución Libre de Enseñanza, I, Los orígenes, Madrid 1973, p. 484, cree que Piernas y los otros no fueron sancionados porque “tal vez retiraran sus protestas o las hiciesen en términos que la superioridad no creyó punibles, también cabe que los rectores no las cursaran”.

[8] Jiménez Landi, op. cit., p. 715 en su lista de accionistas de la ILE le designa todavía como catedrático de Valladolid. Cheyne, en J. Costa. El gran desconocido. Barcelona 1972, p. 178, coincide en ese dato, y le cita también entre la impresionante lista de apoyo a la “Universidad Libre de Madrid”. Por su parte, J. Longares, op. cit., p. 308, afirma que en 1870 era Piernas auxiliar en Madrid de la çátedra de Giner. Sobre el ambiente aragonés en torno a la ILE y a Joaquín Costa, puede verse mi art. “Los aragoneses en la Institución Libre de Enseñanza”, en el libro de E. Fernández Clemente y C. Forcadell: Estudios de historia Contemporánea de Aragón, Zaragoza 1978, pp. 193-205.

[9] J,M. González Estefani, “El socialismo humanista: 1800-1965”, art. en Arbor, nums. 271-272 y 273-274, Madrid, 1968, le sitúa entre los principales (Giner, Azcárate, Sanz Escartin y otros). J. Velarde, en su Introducción a la Historia del pensamiento económico español en el siglo XIX, Madrid 1974, p. 298 destaca cómo “la angustia del problema social lo manifestó en 1874 en sus Indicaciones sobre el concepto y plan de la Ciencia Económica José M. Piernas y Hurtado, y culminó en Gumersindo de Azcárate, cuando éste publica en 1876 sus Estudios económicos y sociales. Bastantes de las causas del talante de un Flores de Lemus o un Bernis, reside en esto”.

[10] En los cinco años que permanece en Zaragoza hay pocas incidencias en su expediente. Dos permisos solicitados en las Navidades del 76 y 77 por “asuntos particulares de interés” que “exigen por algún tiempo su residencia en Madrid”; los reglamentarios comunicados de sus vacaciones de verano, que pasa en Ocaña (Toledo) en los años 1878 al 81; diversas solicitudes de ascensos de sueldo y categoría (a 4500 pesetas en 1879, a 5.000 anuales en 1882, en que ocupa el lugar 171 del escalafón), por las que sabemos del positivo informe del decano, Clemente Ibarra: “el referido Profesor viene desempeñando con puntualidad la Cátedra de su cargo, que posee dotes para la enseñanza, que es laborioso y capaz, según lo acredita por las obras que ha publicado y de que hace mérito en su hoja de servicios”.

[11] Tras subir al poder los fusionistas, el primer gabinete liberal de Sagasta tiene como ministro de Fomento a José Luis Albareda, que a los siete días del juramento ante Alfonso XlI firma el famoso Decreto de 3 de marzo de 1882, que deroga la medida de 12 de abril de 1875 de expulsión de diversos profesores, devueltos a sus cátedras y, en los casos de Giner, Azcárate, Salmerón, Calderón y González de Linares, devolviéndoles al escalafón y derechos que les corresponderían si no hubieran sido cesados por Orovio. Junto al claustro de Oviedo, encabezado por Adolfo Alvarez Buylla, que se apresura a enviar su enhorabuena a los respuestos, firma éste en representación de Piernas Hurtado, aún en Zaragoza, y poco después beneficiario a su vez de dichas medidas. Cit. en Jiménez Landi, op. cit., t. II, 2, 666-667.

[12] L. Cossa: Guía para el estudio de la Economía Política... (traducción por el catedrático de Valladolid, Jorge M. de Ledesma y Palacios), cito de la segunda edición, Valladolid 1884, p. 240).

[13] En el Prólogo a la 5ª. edición, de 1900, indica Piernas: “Las dos primeras ediciones de esta obra, que escribimos en unión de nuestro malogrado e inolvidable amigo el señor Miranda Eguía y se publicaron en 1869 y 1875 respectivamente, fueron no más que ensayos ligerísimos, manifestación de impresiones recibidas en las aulas, sentidas con la viveza y expuestas con la irreflexión propia y disculpable de los juveniles entusiasmos. La tercera edición, de 1884, tuvo ya carácter diferente: era el resultado de serias meditaciones, de estudios tal vez poco fecundos, pero hechos con el doble estímulo de la afición al asunto y de los deberes del magisterio. Pusimos nuestro modesto esfuerzo en el empeño de dar unidad y método a la ciencia de la Hacienda, y si bien no creemos haberlo conseguido enteramente, tampoco hemos hallado motivo para cambiar fundamentalmente nuestra obra”.

[14] L. Beltrán: Historia de las doctrinas económicas, Barcelona 1970, p. 360.

[15] J. Velarde: Introducción ..... p50.

[16] M. Artola: La hacienda del Antiguo Régimen. Madrid, 1982, pp. 33-34.

[17] “Ex–Diputado a Cortes, Senador del Reino, Catedrático de Economía política y Derecho mercantil en el Instituto de San Isidro de Madrid, etc” Con Carreras había publicado Piernas su Tratado elemental de estadística en 1874, y ese mismo año se publica el Tratado didáctico de Economía política de Carreras con un apéndice de Piernas titulado “Indicaciones sobre el concepto y plan de la ciencia económica”. Ya hemos dicho más arriba su vinculación a Carreras y el papel de ambos en la “cuestión universitaria”.

[18] “Este objeto -añade- es la propiedad, o en otros términos la relación del hombre con la Naturaleza... A este concepto, latente en toda la historia de la Economía o indicado quizá por vez primera en los trabajos del malogrado escritor don José Luis Giner (en varios artículos y en sus Nociones de Economía), se vienen inclinando entre nosotros algunos de nuestros profesores y escritores. Entre ellos merecen singular mención los señores Azcárate (Estudios económicos y sociales) y Piernas (Vocabulario de la Economía), cuyas diferencias no destruyen la unidad de concepto común.”, cita de las Notas a la Enciclopedia jurídica de Ahrens, con una nota sobre arrendamientos rurales y pecuarios de Joaquín Costa. La “Enciclopedia” se publicó en Madrid, 1878-70, y hay edición de las citadas ‘Notas’ en las O.C. de Giner, Madrid 1965. La cita viene en Jiménez Landi, op. cit., t. II, 1, p. 328.

[19] J. Gimeno y Fernández Vizarra: ¡Vamos muy despacio!, Zaragoza 1888, p. 130. El propio Joaquín Gimeno había colaborado luego a desarrollar la idea, junto con otro periodista, Salvador Morales, los grandes juristas Marceliano Isábal o Joaquín Gil Berges -ambos destacados republicanos, el segundo ex-ministro de la I República, que presidirá el Ateneo-, etc.

[20] J.M. Piernas Hurtado: “Un proyecto de Catastro”, en Revista de Aragón, Zaragoza 10 de diciembre de 1878, nº6, pp. 43-44.

[21] El Espasa añade aún que fue representante de España en el Museo Social de París y fundó algunas sociedades cooperativas, como La Mutualidad en el Fomento de las Artes y El Hogar Español, y ocupó importantes puestos en la dirección, por ejemplo, de la Compañía Arrendataria de Tabacos y El Crédito Iberoamericano. También fue el iniciador del censo de la población española en América, dirigiendo sus trabajos. Casó con la marquesa de Vista Alegre.

[22] F. Villacorta Baños: El Ateneo de Madrid, Madrid 1985, pp. 99, 246, 264.

[23] J. Costa: Derecho consuetudinario y economía popular de España, ed. de Guara, Zaragoza 1981, t. II, pp. 133-138. El trabajo, recopilado inicialmente por el institucionista asturiano Manuel D. Pedregal, había visto luz en la “Revista General de Legislación y Jurisprudencia” y es recogido por Costa en primer lugar en Materiales para el estudio del derecho municipal y consuetudinario de España (Madrid 1885). Estudia pervivencias en Asturias de esta manifestación cooperativa, en que se ayuda a un campesino gratuitamente, a cambio de comida, especialmente cuando se trata de viudas y huérfanos, o enfermos.

[24] J.Costa: Colectivismo agrario, ed. de Guara, Zaragoza 1983, t. II, p. 166. Por su parte, J. Velarde, en su Introducción ... p. 309 señala que es muy probable que Piernas influya en Costa para que se fije en Flórez Estrada como precursor de las ideas colectivistas. Sólo Piernas, en su Introducción al estudio de la ciencia económica (1895) y Olascoaga (Estado actual de los estudios económicos en España, 1896) se habían fijado en ese precedente: “La cuestión social. Origen, latitud y efectos del derecho de propiedad”, opúsculo de 1837, incorporado en 1840 a la 5ª. ed. de su famoso Curso de Economía Política. También señala Velarde que “cuando hace Costa la estadística de las cooperativas que en ese momento existen, toma las cifras de Piernas Hurtado... Pero Piernas Hurtado cuando ofrece datos estadísticos es muy ligero, pues he visto que coge el primer dato que tiene a mano y se queda tan tranquilo” (Ibidem, p. 315).

[25] J. Costa: Oligarquía y caciquismo... ed. de Guara, Zaragoza, 1982, t. II. pp. 213- 217.

[26] G.J.G. Cheyne: Confidencias políticas y personales: Epistolario Joaquín Costa-Manuel Bescós, 1899-1910. Zaragoza, 1979, pp. 198-200, da cuenta de un interesante borrador de un documento de 1900, destinado a las reticentes clases intelectuales para animarlas a discutir en el Ateno de Madrid las propuestas de la Asamblea de Zaragoza hacia una Liga de Unión Nacional. En dicho borrador se habla de la asistencia a esa Asamblea de “autorizada representación de centros literarios y profesionales de diversas provincias... y reputados publicistas y profesores universitarios, tales como los Sres. Alas (D. Genaro), Cossío (D.M. Bartolomé) y Piernas Hurtado, tomaron parte en sus deliberaciones con trabajos notabilísimos que marcan segura orientación, en algunas de sus ramas...” Entre los firmantes de ese llamamiento a los intelectuales figuran junto a Costa, Altamira, Cajal, Unamuno, Alvarez Buylla, Sales y Ferré, Martínez Vargas, Bretón, Chapí, etc. Cheyne indica que Piernas “colaboró con Costa en trabajos relacionados con la Unión Nacional y la Revista Nacional, a la que contribuyó entre otros el articulo “Bravo Murillo” (p. 34).

[27] G.J.G. Cheyne: Confidencias... Zaragoza 1979, p. 34.

[28] G.J.G. Cheyne: El don de consejo. Epistolario de Joaquín Costa y Francisco Giner de los Ríos (1878-1910). Zaragoza 1983, pp. 147 y 167.

[29] J. Velarde: Introducción... p. 113.

[30] F. Estapé: Prólogo a E. Lluch y LL. Argemi: Agronomía y fisiocracia en España (1750-1820), Valencia 1985, p. XXXII. El propio Fabián Estapé ocuparía a su vez,-también por poco tiempo, lamentablemente-, dicha cátedra de la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza, que por entonces, 1956, había contado hacía pocos años con el magisterio de Jaume Vicens Vives en la Facultad de Filosofía y Letras, también demasiado breve.


Eloy Fernández Clemente (Andorra, Teruel, 1942) es Catedrático de Historia Económica en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Zaragoza.

Desde su tesis doctoral La Ilustración Aragonesa (Universidad de Madrid, 1969, edit. Cazar, 1973) y su libro Aragón contemporáneo (Madrid, Siglo XXI, 1975) ha publicado numerosos libros y artículos, la mayoría sobre la historia contemporánea de Aragón y desde una perspectiva económica.

En 2001 fue nombrado asesor extranjero del Centro de Estudios de Historia Contemporánea de Portugal, y el 15 de enero de 2002 ingresó como académico correspondiente en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, para la que había sido elegido dos años antes.

Ha publicado artículos en revistas como Información Comercial Española, Revista de Historia Económica, Hacienda Pública Española, Agricultura y Sociedad, Papeles de Economía Española, Economía Aplicada, las portuguesas Análise Social, Ler História, População e Sociedade, etc., y ha realizado numerosas ediciones de libros, prólogos e introducciones, traducciones, etc.


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