Tesis doctorales de Ciencias Sociales

LA AUTORREPRODUCCIÓN DEL SISTEMA DE LA CIENCIA EN EL CAMPO ACADÉMICO DE LA COMUNICACIÓN EN MÉXICO. UNA REFLEXIÓN A PARTIR DE NIKLAS LUHMANN

Juan Soto del Angel



 

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El entorno, los sistemas y el acoplamiento

Se ha puesto de manifiesto que los sistemas sociales se originan en la construcción de una transparencia de interlocutores sobre la base de su intransparencia. Hace falta decir que los llamados interlocutores son seres humanos que se integran por la coexistencia de un sistema biológico y un sistema psíquico, o si se prefiere, de un organismo y una conciencia (Luhmann, 1996, 1998a). Por supuesto, uno y otro, autopoiéticos operativamente cerrados. Se puede hablar, entonces, de la coexistencia de tres sistemas: biológicos, psíquicos y sociales.

¿Qué relaciones guardan estos sistemas desde el punto de vista de la diferencia sistema/entorno? Hay que diferenciar primero entre el entorno de un sistema y los sistemas en el entorno. Cada sistema se autorreproduce distinguiéndose de su entorno; y el entorno, desde luego, no es sistema. Esto no impide que tal entorno, por medio de operaciones de otros sistemas, permita en efecto la formación de otros sistemas. Los sistemas biológicos, los psíquicos y los sociales han encontrado ocasiones propicias de autorreproducción. Y cada uno ha logrado autorreproducirse dentro de lo que es entorno del otro. Los sistemas psíquicos y sociales se desarrollan en el entorno de los sistemas biológicos. Los biológicos y los sociales, en el entorno de los psíquicos. Los biológicos y los psíquicos, en el de los sociales.

No es lo mismo, entonces, el entorno de un sistema que los sistemas en el entorno. Y si ello es así, han de distinguirse las relaciones de dependencia entre entorno y sistema de las relaciones de dependencia entre sistemas. Más aún, si se recuerda que un sistema no puede operar fuera de sus límites, se pone de relieve una consecuencia importante: las relaciones de dominio entre sistemas tendrán que estar determinadas primordialmente por las relaciones de dependencia que en general y cada uno guardan con sus entornos (Luhmann, 1998a).

En este orden de ideas debe señalarse que los sistemas biológicos constituyen el entorno indispensable de los psíquicos, a la vez que los psíquicos son el entorno imprescindible de los sociales. En efecto, sin organismo la vida de la conciencia es quimérica; y, sin conciencias, como se hizo ver en el apartado anterior, los sistemas sociales no llegarían a constituirse.

Ahora bien, todos los sistemas en cuestión son autopoiéticos operativamente cerrados. Ello significa que no tienen competencias más allá de sí mismos, es decir, ni en sus entornos ni en los sistemas que llegaran a desarrollarse en dichos entornos ¿Cómo, entonces, es posible la coexistencia?

Considérese, por ejemplo, la relación sistema/entorno en un sistema psíquico. En tanto sistema, su clausura le impide toda injerencia en el entorno; luego, es incapaz de alterarlo con el fin de conseguir condiciones propicias de supervivencia. Por otra parte, su entorno, como tal, carece de operaciones; así, es imposible que de allí surjan las modificaciones que le abran acomodo. Sin embargo, dicho entorno admite la evolución del sistema biológico, sin cuya participación sería quimérico cualquier sistema psíquico que aquí estuviera sirviendo de ejemplo. Tal sistema biológico también es operativamente cerrado, lo cual quiere decir que está orientado a preservarse a sí mismo, pero no al sistema psíquico. De este modo, se tiene un sistema psíquico, cuya sobrevivencia sería imposible sin la participación de un sistema biológico, pero no hay operación alguna que tenga como fin conseguir la adaptación de uno al otro. O de manera más llana: sin sistema biológico no hay sistema psíquico, sin embargo, nada se ocupa de que puedan adaptarse. La situación se repite con todo individuo, puesto que cada uno se integra con un organismo y una conciencia.

Algo similar pasa con la relación entre los sistemas psíquicos y los sociales. Sin la participación de aquellos, se dijo, éstos no llegarían a formarse. Pero igual: puesto que ostentan clausura operativa, no hay operaciones encargadas de generar que unos se adapten a otros. La pregunta se sostiene ¿Cómo es posible la coexistencia entre sistemas biológicos, sistemas psíquicos y sistemas sociales? El concepto de acoplamiento estructural propuesto por Humberto Maturana, sirve de apoyo a Luhmann (1998b) para responder:

El problema resuelto por este concepto consiste en que el sistema sólo puede determinarse por medio de sus estructuras, es decir, sólo mediante estructuras que pueda construir y modificar con sus propias operaciones; pero, al mismo tiempo, no puede negarse que esta especie de autonomía operativa presupone una cooperación, una acomodación al entorno. La vida no puede existir en cualquier contexto físico o químico, aunque el mundo no puede determinar en qué lugar y momento salta la liebre”. (p. 61)

En otras palabras, no hay adaptación, sino que el sistema subsiste adaptado desde siempre. Por casualidad había circunstancias propicias. El sistema emerge con operaciones de autorreproducción adecuadas a tales circunstancias, las que pasa a considerar como entorno. Una vez hecho esto permanecerá, mientras no haya algo que impida el desarrollo de sus operaciones.

Así, los organismos han encontrado ambientes apropiados de autorreproducción. En el caso del ser humano se trata de un sistema autopoiético operativamente cerrado con un mecanismo de autoobservación: el sistema nervioso. Éste discrimina estados propios del cuerpo sin referencia a su entorno. Un entorno en que se desarrolla otro sistema autopoiético operativamente cerrado: la conciencia. Conciencia que, a partir del trabajo del sistema nervioso, al cual permanece acoplada estructuralmente, construye un mundo (Luhmann, 1996). En efecto, el sistema nervioso llama la atención de la conciencia y pone a su disposición una infinitud de alternativas. La conciencia por su parte, mediante operaciones altamente selectivas, construye un mundo propio a partir de las opciones que ofrece el sistema nervioso. Un mundo que contiene representadas entidades distintas: el propio cuerpo, otros cuerpos u organismos, otras conciencias, incluso los sistemas sociales ocupan allí un espacio. Pero las cosas no quedan ahí. Las conciencias, pese a mantener ciertas relaciones de dependencia con los sistemas biológicos y a mantener la clausura operativa, procesan información de manera coordinada, llegando a formar sistemas sociales.

En síntesis, los sistemas biológicos, los psíquicos y los sociales operan de manera independiente, no obstante guardar relaciones de dependencia. Ello se explica bajo el concepto de acoplamiento estructural. Esto quiere decir que los sistemas no se adaptan, sino que arrancan con la organización de operaciones de autorreproducción adecuadas a un entorno determinado, una vez hecho lo cual no paran, a menos que por alguna razón se abata el acoplamiento iniciado de ese modo. Quedaría una pregunta ¿Cómo es posible que las conciencias o sistemas psíquicos, bajo clausura operativa, procesen información de manera coordinada?


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