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La Empresa es su Resultado
El Beneficio editorial y la Contabilidad del Conocimiento.

Francisco Luis Sastre Peláez

 

EL ORDEN TECNOECONÓMICO: EL POSTCAPITALISMO Y LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA DE LA INFORMACIÓN.

El Sistema Económico: Capitalismo y Postcapitalismo

Nuestro sistema social se fundamenta en el reconocimiento y protección de dos principios esenciales: la soberanía del individuo (libertad) y la actividad socializada (legalidad). Ambos son resultado del proceso de generación mutua Individuo y Sociedad explicados anteriormente(1). La fricción inevitable entre estos dos principios se equilibra por un tercero: la igualdad de todos ante la Ley. Nuestro sistema económico, por su parte, adapta dichos principios al ámbito de su actividad

a) la soberanía del individuo se concreta, en lo económico, en el derecho a la apropiación personal de los bienes sociales (elementos del entorno); algunos de ellos a título exclusivo (propiedad privada) y otros con carácter de derecho compartido (disfrute de prestaciones públicas).

b) la actividad de apropiación ha de realizarse de forma socializada, es decir, según los principios éticos y jurídicos establecidos socialmente.

c) la igualdad ante la ley se manifiesta en el principio del intercambio. La actividad de apropiación se realiza, cuando se hallen en conflicto derechos de propiedad contrapuestos, intercambiando unos bienes por otros de igual valor social(2).

El desarrollo histórico de estos principios da lugar al Sistema de Libre Mercado o, resumidamente, al Sistema de Mercado.

Históricamente, el Sistema de Mercado demuestra ser una herramienta organizativa de primera magnitud, con efectos multiplicadores del capital (financiero y tecnológico) tan vertiginosos que llevan a caracterizarlo, al alcanzar un cierto nivel de desarrollo, como Capitalismo(3).

Una importante particularidad del capitalismo, que ya hemos señalado antes, es su carácter automultiplicativo, retroalimentador. El beneficio obtenido puede aplicarse a incrementar el capital social productivo bien en cantidad (por la fabricación de nuevas unidades de producción o consumo), bien en calidad (propiciando el desarrollo tecnológico por la inversión en I+D). Este crecimiento de capital producirá, a su vez, un incremento de beneficio, que podrá ser reinvertido, etc.

Así pues, el aumento de capital (vía beneficios) que el capitalismo produce es causa y resultado del crecimiento tecnológico. Como hemos señalado repetidas veces, Tecnología y Capital están vinculados. Así, no es extraño que el Capitalismo se desarrolle simultáneamente a la Revolución Industrial(4).

Lo que caracteriza, para Drucker, la irrupción del Capitalismo es la profundidad y extensión de sus efectos, así como lo rápido de su difusión. El Capitalismo, aliado con la Revolución Tecnológica, genera los importantísimos cambios en la población a que nos referíamos antes, adquiere un potente efecto multiplicador y en cincuenta años se extiende por todo el mundo.

Por lo demás, entre los años 1870-1890 se va a producir una importante transformación en el Sistema. Son los años en que la producción en serie vence a la artesanal, configurando un elemento clave de la llamada Sociedad de Masas: el producto estandarizado. En ese tiempo se extiende la forma de producción capitalista a la manufactura de nuevos bienes, principalmente de consumo, elaborados hasta entonces en el marco del pequeño taller artesano(5). Estos productos van a disolver el antiguo modo de vida y reconstruirlo sobre la base de las relaciones de capital, imponiendo lo que se denominará, por algunos, “el reino de la mercancía.”(6)

La difusión de los productos de consumo, especialmente los referidos a la información y al ocio, se vio favorecida durante estos años por la confluencia de dos circunstancias favorables: el aumento de los salarios reales y la baja relativa del precio de los artículos alimenticios.

A partir de las primeras décadas del siglo, el consumo masivo se iría incrementando progresivamente hasta llegar a convertirse en el factor primordial de cambio socio-cultural de las sociedades modernas(7). Se estaba dando origen ya al llamado Mercado de Masas.

El capitalismo y sus crisis. El postcapitalismo

El sistema actual, el Postcapitalismo, se configura como una fase de crisis del Capitalismo(8).

Es su ambivalencia fundamental, que se manifiesta en las fluctuaciones de las tasas de crecimiento(9), lo que hace inestable al sistema, dando lugar a los llamados “ciclos” de prosperidad y depresión. Además, el carácter expansivo del capitalismo es, a menudo, causa de su bloqueo, al producirse desajustes entre la oferta y la demanda que las instituciones existentes no pueden ya evitar (crisis de regulación). Pero también la elección de la tecnología a utilizar tiene una responsabilidad importante en las crisis al definir el modelo de desarrollo industrial a seguir, y por tanto asumir sus límites(10).

La primera gran crisis económica del siglo, aflorada con la Gran Depresión de 1929, originó un proceso de reestructuración que condujo a un modelo de capitalismo distinto del clásico laissez-faire y que se denominó keynesiano(11). Este capitalismo de control estatal abrió un período de crecimiento económico sin precedentes que, tras iniciarse al final de la IIª Guerra Mundial, se extendió hasta las llamadas “crisis del petróleo” de 1974 y 1979(12).

Frente a la política predominantemente “socializante” que caracterizó los primeros años del postcapitalismo, en la actualidad se produce un retorno a posiciones más conservadoras. Para muchos, este retorno marca el fracaso de las políticas gubernamentales “meramente distributivas”.

Así, las tres dimensiones fundamentales del submodelo más reciente serían: el refuerzo de la preponderancia del capital sobre el trabajo, el desplazamiento del Estado hacia posiciones más favorables a la acumulación que a la distribución y la internacionalización del sistema capitalista(13).

a) La preponderancia del capital sobre el trabajo, que se produce ante la necesidad de incrementar la competitividad gracias, principalmente, a la innovación. Se asume que el protagonismo activo en el crecimiento económico corresponde a la Empresa, y que la supervivencia de ésta depende de su competitividad y productividad.

Siendo el indicador básico de eficiencia la obtención del Beneficio, la nueva época se caracteriza por el intento de acaparar la Empresa (y no necesariamente sólo sus accionistas) una porción cada vez mayor del excedente productivo. El resultado de todo ello tiene un efecto social múltiple y polivalente: elevadas mejoras en la productividad, grandes masas de población accediendo al accionariado de las principales compañías, la apropiación por el capital de porcentajes elevados del beneficio empresarial, la reestructuración del mercado de trabajo (elevación de la precariedad en los contratos, incorporación de mujeres e inmigrantes), el debilitamiento de los sindicatos, la expansión de la economía informal (sumergida)(14), el traslado de la producción (cada vez más eficiente a causa de la innovación tecnológica) a países de más bajo nivel salarial, etc.

b) El cambio del modelo de intervención estatal, primando ahora la acumulación de capital sobre la redistribución social, que se manifiesta en un reajuste del Estado de Bienestar, en un esfuerzo de los Gobiernos por equilibrar el Presupuesto Público, la multiplicación de privatizaciones del sector público, reformas fiscales, etc.

c) La internacionalización acelerada de todos los procesos económicos, un fenómeno cada vez más evidente, es consecuencia lógica de la propia naturaleza expansiva del sistema capitalista, en su búsqueda de incrementar la tasa a la que el capital circula y de nuevas localizaciones, cada vez más ventajosas, para la inversión, producción y comercialización.

Creemos que este efecto expansivo necesario al capitalismo, pues se trata de una forma más de crecimiento intensivo(15), será un elemento esencial para la consecución de una auténtica Sociedad Global(16).

En el citado proceso de internacionalización, los sistemas de información habrían tenido una importancia crucial. Como se encarga de recordarnos Castells, de la misma forma que el ferrocarril constituyó la infraestructura de comunicación indispensable para la formación de los mercados nacionales durante el s. XIX, hoy la expansión de los sistemas de información basados en las telecomunicaciones y los ordenadores ha proporcionado el medio tecnológico para la formación de una Economía Mundial. Esta infraestructura, funcionando en tiempo real, ha permitido descentralizar mundialmente la producción y los mercados de cualquier empresa. Sin estos sistemas de información la movilidad del capital nunca podría haber alcanzado el volumen y la velocidad actuales(17)


1. Significan, en resumen, que el principio director del Individuo es su propia voluntad. No obstante, la decisión de compartir el entorno (evitando, en último extremo, la agresión) implica la necesidad de coordinar la manifestación de las múltiples voluntades por medio de la Organización.

2. Igual valor social (u “oficial”) no quiere decir, por supuesto, igual valor privado para las partes. Una pieza importante en nuestra argumentación proviene de señalar que en el intercambio no se busca el beneficio de suma cero, sino el beneficio doble, es decir, el beneficio tanto del comprador como del vendedor. Si falta alguno de éstos, pensamos, la transacción simplemente no se realizará.

3. En efecto: la justificación ética del beneficio comercial, la protección de los derechos de las personas (especialmente el de propiedad privada) y la posibilidad del uso organizado (privado) de los factores disponibles, favorecen (en una comunidad que ha llegado a constituirse en Sociedad de Masas), la producción y distribución a gran escala. La Economía de Masas posee un evidente efecto multiplicador del beneficio (privado y social) derivado de dos factores: a) la disminución progresiva del coste unitario de producción por el incremento de eficiencia organizativa y b) la distribución masiva de los productos, lo que posibilita ofrecerlos a un precio reducido (disminuyendo el margen unitario sin por ello reducir el beneficio obtenido en el periodo).

La combinación de las dos circunstancias anteriores favorece la percepción de grandes beneficios, tanto personales como sociales: el consumidor dispone de productos de calidad a precios reducidos y el productor obtiene pequeños beneficios en cada unidad vendida pero grandes ganancias totales, al aprovecharse del efecto acumulador de la demanda masiva.

4. No es posible profundizar aquí en su desarrollo histórico o analizar los motivos por los que llegaría a ser el sistema económico conformador de nuestra Sociedad. A estos efectos remitimos a la disputa, ya clásica, entre Maurice Dobb y Paul Sweezy. Véanse, sobre todo:

Maurice Dobb, Estudios sobre el desarrollo del capitalismo, Siglo XXI, Madrid 1988.

Paul M.Sweezy, Teoría del desarrollo capitalista, F.C.E. Madrid, 1982.

Sweezy, Dobb, Hilton, y otros., La transición del feudalismo al capitalismo, Ed. Ayuso, Madrid, 1976.

Bástenos decir, con Drucker, que el Capitalismo (con mayúscula, pues ya no se trataba de una aparición histórica más o menos esporádica, sino de un fenómeno culturalmente dominante): “se convirtió en sociedad”,... “tomó el poder en toda Europa Occidental y Septentrional en el corto lapso de cien años, desde 1750 a 1850 y después, en otros cincuenta años, asumió el poder en todo el mundo habitado”. Drucker (1995): 30.

5. Flichy (1982).

6. Granou (1972): 47.

7. Según Bell, el consumo masivo fue posible por los avances tecnológicos, que pusieron a disposición del mercado ciertos productos “estrella” a precios asequibles (especialmente, por la aplicación de la electricidad a las tareas domésticas, la aparición de los electrodomésticos) y por tres invenciones sociales de especial importancia: la producción masiva, el desarrollo del marketing y la difusión de las compras a plazos. Véase: Bell (1976).

8. Como se sabe, el Capitalismo es un sistema dotado de ciertas contradicciones internas, contradicciones que lo hacen inestable y que provocan el tránsito social por diversas fases de apogeo y crisis económica.

Las llamadas “contradicciones del Capitalismo”, asociadas a lo que Bell denomina “los dilemas del crecimiento”, podrían resumirse así: el incremento de la tasa de ganancia exige la inversión, el incremento de la eficiencia y de la producción pero, estando sujetas esas acciones a decisiones de carácter caótico (se toman independientemente por cada poseedor de capital), se producen desajustes en el mercado entre oferta y demanda, dando lugar a las consiguientes crisis.

Este fenómeno es el responsable principal de los ciclos económicos (con sus fases de auge, crisis, depresión y recuperación). Por otra parte, el crecimiento económico es un principio básico para las sociedades avanzadas pero, a la vez, es el responsable de la inflación, a la que se vincula a través de diversos factores (aumento constante y generalizado de la demanda, escasez de materias primas y de posibilidades de procesamiento primario, inflación de los salarios, déficit público). El proceso, como se ha dicho, es de naturaleza cíclica y estructural.

9. La tasa de crecimiento fluctúa, ante todo, por dos motivos:

- por la aparición irregular de avances tecnológicos o institucionales abren horizontes amplios a la inversión.

- por las oscilaciones en los programas políticos y sociales y retraimiento de la inversión.

10. Piore y Sabel (1990): 12 y ss.

11. Este capitalismo, surgido de las teorías de Keynes, principalmente de su Teoría General (1936), se apoyaba en tres modificaciones estructurales del “viejo capitalismo”:

.un pacto social entre capital y trabajo, con el reconocimiento de los sindicatos y del Estado de Bienestar.

.regulación e intervención del Estado en la esfera económica

.control del orden económico internacional.

12. Éstas últimas pusieron en evidencia las debilidades del sistema: un modelo industrial basado en la energía no recuperable y, por tanto, muy sensible a su encarecimiento, junto a una inflación en rápido crecimiento, provocaron graves desajustes en la circulación del capital y acentuaron la llamada “crisis fiscal del Estado”, lo que se manifestó en enormes déficit públicos en todas las naciones desarrolladas .

A raíz de la segunda crisis del petróleo se emprende simultáneamente por los diversos gobiernos occidentales, empresas y organismos internacionales (FMI), un proceso de profundas reformas con el fin de imponer una disciplina económica de alcance mundial. El resultado es un nuevo modelo, que Drucker denominará Postcapitalismo, tan diferente del “keynesianista” de 1945-75 como éste lo era del capitalismo al estilo “laissez-faire”.

13. Castells (1995): 58

14. Según Drucker, la economía sumergida sería resultado, en gran medida, de una presión fiscal excesiva. Siguiendo el razonamiento iniciado por Schumpeter sobre los límites del Estado Fiscal, Drucker estima que cuando los tipos impositivos se sitúan en torno al 40%, el individuo “oficialmente” deja de trabajar. Ver: Schumpeter, J., “The Crisis of the Tax State”, International Economic Papers, 1954 y Drucker (1989).

15. La bajada de los precios de producción por el incremento de eficiencia, unido a la rentabilidad potencial de mercados de masas humildes, solventes ahora gracias a la bajada de precios, producirá un crecimiento por desarrollo de mercados antes inatendidos. La presión de la nueva demanda provocará crisis en los sistemas cultural y jurídico de las sociedades tecnológicamente avanzadas, que deberán adaptarse (o colapsar) a un Mercado mundial de productos, factores y de trabajo.

16. El colonialismo productivo propio del siglo XIX y principios del XX se sustituye ahora por un colonialismo comercial de efectos más beneficiosos, pensamos, que una política distributiva de los propios gobiernos lastrada, de nacimiento, por intereses oportunistas.

17. Castells (1995): 432-433.


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