Carlo Alessandro Castellanelli*
Universidade Federal de Santa Maria, Brasil
castellanelli@bol.com.brRESUMEN: Este artículo plantea la educación no formal para adultos como un medio trascendental para expandir en la educación el desarrollo humano sustentable de Brasil, en el contexto del Sello Social del Programa Nacional de Producción y uso de Biodiesel. En casi una década de funcionamiento, se observa que en el Programa hay una serie de problemas relacionados con la inclusión social de las familias campesinas. Las acciones educacionales del gobierno junto con las empresas productoras para la producción de semillas atraves de las familias campesinas, destinadas a la producción de biodiesel, son deficientes y no han logrado el resultado deseado en el comienzo de la operación del programa. No se están haciendo acciones correctivas para un verdadero trabajo de inclusión social, y por lo tanto uno de los objetivos del programa, que es la erradicación de la pobreza y mejores condiciones de vida para las familias participantes está fallando.
PALABRAS-CLAVE: Educación no formal, Biodiesel, Inclusión Social, Programa Nacional de Producción de Biodiesel.
THE IMPORTANCE OF NON FORMAL EDUCATION FOR SUSTAINABLE HUMAN DEVELOPMENT IN BRAZIL: THE SOCIAL SEAL OF THE NATIONAL PROGRAM FOR PRODUCTION AND USE OF BIODIESEL
ABSTRACT: This article raises the non-formal adult education as a transcedental way in to expand in education, the sustainable human development in Brazil, in the context of the Social Seal of the National Program for Production and Use of Biodiesel. In almost a decade of operation, it is noticed the National Program for Biodiesel Production in Brazil has a number of problems related to the social inclusion of the family farmers. The educational government actions, together with the producing companies for the production of seeds thought the family farmers, have not achieved the desired result in the inicial plan of the program. Corrective actions are not being made for a real social inclusion, and thus one of the important goals of the program, which is the eradication of poverty and better living conditions for the participating families is failing.
KEYWORDS: Biodiesel, Non Formal Education, Social Inclusion, National Program for Biodiesel Production.
Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Carlo Alessandro Castellanelli (2016): “La importancia de la educación no formal para el desarrollo humano sustentable en Brasil: el sello social del programa nacional de producción y uso de biodiesel”, Revista Contribuciones a las Ciencias Sociales, (abril-junio 2016). En línea: http://www.eumed.net/rev/cccss/2016/02/biodiesel.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/CCCSS-2016-02-biodiesel
1. INTRODUCCIÓN
La era del petróleo puede estar llegando al fin. Algunos estudios indican que el pico de producción del petróleo está próximo de ser alcanzado. Otros más pesimistas, garantizan que la fuente ya se encuentra en el lado descendiente de la llamada “Teoría del pico de Hubbert”, demostrando que más de la mitad de las reservas recuperables ya fue descubierta y el mundo pasará por un cambio que traerá nuevos actores para la escena principal de la geopolítica de la energía mundial.
Según Rifkin (2011), si la producción de petróleo llega a su pico en los próximos diez años, y si a eso se sigue la extenuación de producción global de gas natural, el resultado acarreará una serie de acontecimientos capaces de solapar en gran parte el estilo industrial de vida. En este escenario, despuntan con gran expectativa el desarrollo de tecnologías que posibilitan la utilización de fuentes alternativas de energía, como las provenientes de la biomasa, de la fuerza de las olas, la energía solar, eólica, la célula de hidrógeno, entre otras. Brasil se insiere oficialmente en esta cuestión a partir de la aprobación del marco regulador de biodiesel. El país posee una gran ventaja comparativa en relación a los países que ya producen biodiesel, que es la biodiversidad.
El futuro próximo se muestra para la posibilidad de haber grandes cambios en la fabricación y utilización de biodiesel por Brasil. La expectativa es que el país sea uno de los principales fabricantes y consumidores de biocombustibles del mundo. Hay indicios de que esto significaría la disminución de gases y del calentamiento global y consecuentemente permitiría el uso del petróleo y sus derivados para otros fines, destacando que según la visión de Capra (1996), la producción de biodiesel debería ser hecha a partir de una visión ecológica, o sea, con la producción encajada en el ambiente natural y social y así traer beneficios a la sociedad y al planeta.
El biodiesel surge no sólo como una nueva fuente de energía renovable y una oportunidad de ganancias económicas, sino también como combustible socio-ambiental, visto que este podrá proporcionar una reducción en la emisión de gases contaminantes y conforme Benedetti, Rathmann y Padula (2006), una mayor utilización de mano de obra en la cadena productiva, promoviendo así la inclusión social de los brasileños menos favorecidos.
Según el Gobierno Federal, el biodiesel permitiría el ahorro de divisas con la importación de petróleo y aceite diesel, tratándose de una ventaja estratégica al reducir la dependencia de las importaciones de petróleo. El Ministerio del Desarrollo Agrario (MDA, 2007) destacaba como principales ventajas la oportunidad para el sector agrícola, la reducción de emisión de contaminantes en comparación al diesel y la disminución del calentamiento global, con la absorción de CO2 durante su ciclo productivo.
Basado en las ventajas socio-ambientales atribuidas al biodiesel y principalmente en la oportunidad de incrementar la economía brasileña, el Gobierno Federal creó el Programa Nacional de Producción y Uso del Biodiesel (PNPB), un programa que busca estratégicamente el apoyo técnico a la producción y al uso de biodiesel y la inclusión de la agricultura familiar a la cadena de producción.
Un grupo de trabajo interministerial, encargado de la elaboración del Programa, evaluó que restringiendo el concepto de biomasa a los aceites vegetales del Programa, también, podría minimizar las disparidades socioeconómicas entre las regiones del país. Esa minimización se daría a través de la generación de empleo y recursos para agricultores familiares que proveyeran materia prima para los productores de biodiesel, y así en pro de esta meta, se construyó el Sello Combustible Social, por medio del Decreto 5.297 de diciembre de 2004.
El Sello Combustible Social es un mecanismo de modernización, fortalecimiento y dinamización de arreglos productivos, destinado a minimizar disparidades regionales, por medio de la generación de nuevos empleos rurales y rurales no agrícolas, sobre todo en el Noreste del país. Para desempeñar estas funciones la reglamentación del mercado brasileño de biodiesel, por medio de este instrumento, impone que los productores innoven sus estructuras de gobernanza interna obligándolos a adquirir su materia prima de un segmento de mercado que no tiene tradición en producirla (agricultura), bajo pena de no comercializar el biocombustible con las distribuidoras de combustibles, como estrategia para el surgimiento y consolidación de nuevos arreglos productivos que insieran a los agricultores familiares en el mercado energético.
Las plantas de producción de biodiesel con Sello Combustible Social pueden comprar directamente de los agricultores familiares o de sus cooperativas agropecuarias. Con la venta colectiva, en cantidades mayores, es posible negociar mejores precios con las empresas. Hay también ganancias con el transporte de la materia prima hasta el punto de recepción de forma colectiva y es posible comprar equipos de beneficio de los granos, como desgranador, pelador y secadores, aumentando el valor del producto y mejorando la calidad. Actualmente, las ventas de las cooperativas para las plantas de producción ya representan más de dos tercios de la venta de la agricultura familiar. La empresa de biodiesel con Sello Social está obligada a proveer asistencia técnica a los proveedores y en caso de cooperativas, la tarea puede ser asumida por profesionales propios. El costo puede incluirse en el producto, o por medio de un contrato a parte. Pero no hay un conjunto sistemático de enseñanza y aprendizaje definido por el Gobierno para el Sello Social o un control para comprobar que las acciones están teniendo efecto.
La educación no formal se ha constituido generalmente como una práctica educativa asumida como una actividad compensatoria de deficiencias del sistema educativo formal, y complementaria de programas y políticas encaminadas al desarrollo del medio rural (Pieck-Gochicoa, 1997). Debe asumirse también como un importante medio para potenciar el desarrollo educativo del país y en consecuencia el desarrollo humano sustentable. Pero no hay un conjunto sistemático de enseñanza y aprendizaje definido por el Gobierno para el Sello Social. Acorde con la perspectiva de que el sector educativo es una dimensión de la actividad humana que requiere la regulación o intervención gubernamental o social y la adopción de medidas comunes a través de las políticas públicas (Parsons, 2007).
Una vez definidos tales lineamientos, es fundamental construir una base pedagógica que esté acorde a las necesidades de enseñanza-aprendizaje de la población o poblaciones con las que se pretenderá trabajar, generar aprendizajes significativos en los procesos pedagógicos facilita la comprensión de lo ambiental en los individuos. Es decir un aprendizaje que despierte el interés del individuo, que le encuentre lógica a la obtención de dicho conocimiento. El aprendizaje significativo es el mecanismo humano, por excelencia, para adquirir y almacenar la inmensa cantidad de ideas e informaciones representadas en cualquier campo de conocimiento (Ausubel 1963).
2. EL PROGRAMA NACIONAL DE PRODUCCIÓN DE BIODIESEL Y LA INCLUSIÓN SOCIAL
Además de ser un combustible limpio, que no contamina el medio ambiente, la producción industrial del biodiesel y el cultivo de materias primas ayudan a generar ingresos y trabajo para la agricultura familiar, estimulando la inclusión social, principalmente en las regiones Norte, Noreste y semiárido brasileño… La agricultura familiar de todas las regiones participa activamente en esta cadena productiva por medio de la producción y venta de sus diversas materias primas oleaginosas, como la soya, la higuerilla, el dendé, el girasol, la canola y el cacahuate. (MDA, 2012)
En mediados de 2003, en el gobierno de Luís Inácio Lula da Silva, fue creado un grupo de trabajo interministerial (GTI), coordinado por la Casa Civil de la Presidencia de la República, para realizar estudios sobre la variable de utilización de aceites vegetales para fines energéticos, con el interés de definir las bases de un programa de ámbito nacional para la producción y uso de biodiesel. En el mismo año el gobierno federal creó la Red Brasileña de Tecnología de Biodiesel (RBTB), formada por entidades de investigación distribuidas en 23 Estados brasileños, pretendiendo converger los esfuerzos de los diversos actores involucrados en la investigación, desarrollo y producción de biodiesel (Brasil, 2010). Esa articulación de esfuerzos (grupo interministerial y la red de investigación), en pro de la inclusión de biodiesel en la matriz energética brasileña, recibió el nombre de Programa Nacional de Producción y Uso de Biodiesel (PNPB). Así, se dieron, por tanto los primeros paros para la creación de un ambiente institucional para el mercado de Biodiesel.
La consolidación de la estrategia de crecimiento sustentable con inclusión social presupone la sustitución de este proceso asimétrico de desarrollo socioeconómico de consecuencias negativas tanto para las áreas atrasadas como también para las regiones más prósperas. Estas ya están enfrentando los problemas de aglomeración excesiva: congestionamiento de flujo, presión sobre el medio ambiente y la salud pública, incapacidad de absorber la presión migratoria, ampliando los bolsones de pobreza en todas las grandes ciudades del país. (Brasil, 2004-2007)
El desarrollo social pregonado por el PBPB se justifica por la generación de empleo e ingresos a la agricultura familiar inserida en el proceso de producción de materia prima para la producción del biodiesel, según Lima (2004), en estudios realizados por el Ministerio des Desarrollo Agrario (MDA); Ministerio de la Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (MAPA); Ministerio de la Integración Nacional y Ministerio de las Ciudades, muestran que para cada 01% de sustitución del aceite diesel por el biodiesel, producido con la participación de la agricultura familiar, podrían ser generados aproximadamente cuarenta y cinco mil empleos en el campo.
De acuerdo con el mismo autor, admitiendo que para cada empleo generado en el campo se generan 3 en la ciudad, con la sustitución de diesel por el biodiesel en 1% serían creados aproximadamente ciento ochenta mil empleos. De esta forma, con la participación de 6% de la agricultura familiar en la producción de material prima para el biodiesel seria suficiente para general un millón de empleos.
Otro aspecto importante señalado por el autor es la comparación de la creación de puestos de trabajo entre la agricultura familiar y la empresarial; mientras que el porcentaje de empleo en el campo creado por la agricultura empresarial es de 1 trabajador para cada 100 hectáreas cultivadas, en la agricultura familiar son creados 10 puestos de trabajo para cultivar esta misma área. Esto significa la importancia de priorizar la agricultura familiar en la producción de biodiesel, la oportunidad de sacar de la zona de pobreza un gran contingente de personas, principalmente del semiárido nordestino donde viven aproximadamente dos millones de familias en estas condiciones.
La inclusión social y el desarrollo regional, es especialmente vía generación de empleo e ingresos, deben ser los principios orientadores básicos de las acciones direccionadas al biodiesel, lo que implica decir que su producción y consumo deben ser promovidos de forma descentralizada y no excluyente en términos de rutas tecnológicas y materias prima utilizadas (Lima, 2004).
Para promover los cambios sociales pretendidos por el PNPB y fomentar el desarrollo regional y la participación de la agricultura familiar en el proceso productivo, el gobierno creo políticas públicas que subsidian las empresas productoras de biodiesel que adquieren materia prima oriunda de regiones menos favorecidas y producidas por la agricultura familiar. La principal herramienta utilizada para esta finalidad el Sello Combustible Social ofrecido a los productores por el MDA.
3. EL SELLO SOCIAL
El Sello Combustible Social es una herramienta del PNPB creada para promover el desarrollo de la agricultura familiar y fue introducido a través del Decreto Nº 5.297 del 06 de diciembre de 2004, que establece las directrices del Sello y determina el MDA como agente normalizador, siendo una identificación concedida por el MDA a los productores de biodiesel que promueven la inclusión social y el desarrollo regional por medio de la generación de empleo e ingresos, donde los beneficiados son los agricultores familiares encuadrados en los criterios del Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar (PRONAF).
Según el MDA, a través del Sello Combustible Social el productor de biodiesel tiene acceso a alícuotas del Programa de Integración Social (PIS), del Programa de Formación del Patrimonio del Servidor Público (PASEP) y de la Contribución para el Financiamiento de Seguridad Social (COFINS) con coeficientes de reducción y acceso las mejores condiciones de financiamiento junto al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BASA), Banco del Noreste de Brasil (BNM), Banco de Brasil S/A (BB) y otras instituciones financieras que posean condiciones especiales de financiamiento para proyectos con Sello Combustible Social. El productor de biodiesel también podrá usar el Sello para fines de promoción comercial de su empresa.
Es concedido el Sello Combustible Social al productor que atienda los criterios propuestos por el MDA, el cual exige la compra de materia prima de la agricultura familiar en un porcentual mínimo de 30% en las regiones Noreste, Sureste y Sul y el 10% en las regiones Norte y Centro-Oeste, pasando a ser de 15% a partir de las producción 2010/2011. El MDA también exige que el productor firma contrato con los agricultores familiares, contrato que necesariamente debe contener:
- el plazo contractual;
- el valor de compra y criterios de reajuste del precio contratado;
- las condiciones de entrega de la materia prima;
- los salvaguardas de cada parte;
- identificación y concordancia de una representación de los agricultores que participó en las negociaciones.
- aseguren asistencia y capacitación técnica a los agricultores familiares.
Además de eso, la empresa productora de biodiesel tiene la obligación de informar al MDA los datos del contrato con los agricultores o con sus cooperativas, las adquisiciones contratadas y la asistencia técnica realizada a los productores.
Con disposición a dejar de lado los tributos federales generados en el proceso de industrialización y distribución de biodiesel en pro de la generación de empleo e ingresos en la producción primaria, producida en las regiones pobres y con mano de obra de la agricultura familiar, el gobierno espera hacer de la producción del biodiesel un proceso del desarrollo social y reductor de las diferencias regionales.
4. LA PROBLEMÁTICA DEL SELLO SOCIAL Y LA EDUCACIÓN
Cuando el gobierno lanzó el Programa Nacional de Producción y Uso de Biodiesel (PNPB) en 2004, los planes más ambiciosos estaban en la inclusión social. Históricas desigualdades sociales se corregirían con el programa a través de participación de la agricultura familiar en la cadena productiva del biodiesel. Para eso, el Sello Combustible Social se creo priorizando determinadas regiones y plantas, como la higuerilla (mamona) y el dendé. Los mecanismos del sello creado por el gobierno en 2004, en el lanzamiento del PNPB, se fueron mostrando insuficientes a medida que el programa evolucionaba y acabaron por impedir una participación efectiva de los agricultores de bajos ingresos. Y también garantizaron que la soya, planta de gran dominio entre los latifundios, como la más utilizada por las plantas productoras y por la agricultura familiar, pues exige tecnología y grandes áreas para atender niveles interesantes de productividad. En 2008, en Ministerio de Desarrollo Agrario (MDA), admitió que el número de productores rurales en el programa no llegó a la mitad de lo esperado.
El Sello Combustible Social ganó nuevas reglas a finales de febrero de 2009 para intentar un nuevo impulso la participación de la agricultura familiar en el programa de biodiesel. Los cambios fueron tímidos, con el estímulo a la asistencia técnica y a la adquisición de oleaginosas alternativas a la soya, además de la disminución del porcentual de compra para el Noreste y Semi-Árido.
El sector productivo venía reivindicando reformas en la normativa desde 2006. La principal reclamación era con relación a la asistencia técnica de los agricultores, cuya responsabilidad fue transferida en gran parte para el fabricante de biodiesel, que por lo tanto, ha visto sus costos aumentar. Por la nueva normativa, la asistencia técnica deberá continuar en las manos de las plantas productoras.
Si por un lado las empresas productoras de biodiesel tuvieron dificultad en adquirir materia prima en las cantidades establecidas por las antiguas reglas del sello, por otro, para la agricultura familiar también es un reto atender a las necesidades de la industria. La agricultura familiar también es un estado decadente, hay muchos productores morosos y endeudados, tierras deterioradas en una fuerza de trabajo comprometida por el éxodo de los jóvenes para las ciudades. La mecanización está distante, no es interesante para el joven regresar al campo.
La falta de tecnología en los campos de higuerilla (mamona), dendé, girasol, entre otros cultivos, no se refiere solo al uso (o desuso) de máquinas, sino también al conocimiento de las mejores técnicas de plantío, desarrollo de semillas genéticamente superiores y utilización de los insumos y de los defensivos más adecuados, o sea: tecnología, pesquisa y asistencia técnica. Hoy la única oleaginosa que tiene toda su cadena productiva mapeada es la soya - y no por casualidad la producción nacional está centrada en ésta. Solamente la política de incentivo fiscal no lleva a la diversificación de la matriz. En última instancia, solo favorece a la soya como material prima, ya que el cultivo mas investigado y tecnificado es con más productividad. Proveer de materia prima las industrias de biodiesel es poco: la agricultura familiar quiere y necesita más. El agricultor es un mero proveedor de materia prima. Esto es un error en el proceso.
La agricultura familiar, para ser económicamente sustentable, necesita asistencia no solo para la producción de las oleaginosas que serán compradas por las plantas productores de biodiesel, sino también para otros cultivos consorciados. La asistencia se restringe a las oleaginosas, no dando atención al conjunto de las actividades de la unidad de producción, lo que es insuficiente para garantizar que los agricultores tengan un buen desempeño.
Además de eso hay una cierta resistencia por parte de los agricultores en la aceptación de nuevas técnicas de plantío. Nadie hace experimentación con aquello que va a ser el sustento de la familia durante dos años con el riesgo de perder todo.
El Ipea (2013), realizó un análisis del PNPB, el cual muestra que la meta inclusión social estipulada por el programa no fue alcanzada. El uso de materias primas que exigen uso intensivo de mano de obra como el dendé y la higuerilla (mamona), fue prácticamente insignificante. La soya reinó absolutamente en el mercado, e aún cuando cuando el grano fue adquirido de agricultores familiares, vino de propiedades que ya explotaban este cultivo y serian incluidas en la cadena productiva de biodiesel de cualquier forma.
En regiones con nivel educacional elevado, una planta de biodiesel necesita invertir mucho menos para hacer que el pequeño agricultor produzca la materia prima deseada. No importa se va a ser higuerilla (mamona), soya o canola. La planta en la región Noreste necesita investigar más en asistencia técnica, enseñarles las ventajas de una cooperativa, proveerles maquinaria y varias cosas que muchas veces no son necesarias en la región Sur.
Los diferentes periodos entre los productores de las regiones, aliados al mercado de soya ya establecido, hicieron que el programa de incentivo a la agricultura familiar incentivase a los agricultores que ya tenían a quien vender su producción. Tal vez el mayor error del Programa Nacional de Producción y Uso de Biodiesel fue haber tratado todas las oleaginosas de la misma manera, con los mismos estímulos. Esto llevó a las plantas productoras a optar por lo que ya estaba listo. Si oleaginosas alternativas ofrecieran un retorno mayor al productor de biodiesel, es posible que, transcurridos esos casi cuatro años de obligatoriedad en el uso de biodiesel, la soya no representara más del 80% de materia prima usada y la región Sul no se hubiera vuelto la región propaganda del MDA a la hora de presentar resultados.
El estudio muestra que aunque el Sello Combustible Social sea importante dentro del mecanismo del PNPB, no ha cumplido su papel como fuente de estímulo para el pequeño productor rural. Ha significado un mecanismo de incentivo para la industria, pero no de soporte de los objetivos de inclusión del PNPB. Esto porque, en vez de alcanzar al pequeño agricultor, que era el objetivo inicial, el sello se convierte en un facilitador que permite acceso a los incentivos fiscales para las industrias, además de facilitar su acceso al mercado.
Desde el punto de vista teórico, la importancia de mejorar el nivel educativo de la población en general como el fundamento de una mejor calidad de vida, se establece por los enfoques del capital humano y del desarrollo humano, los cuales justifican, en gran medida, los esfuerzos y presupuestos que desde la política pública se llevan a cabo en el ámbito educativo dentro de la política social.
Desde la teoría del capital humano, la educación toma relevancia por las capacidades que brinda a la población de favorecer el desarrollo económico de un país, a través de la creación de una población dotada de las capacidades cognoscitivas y técnicas para contribuir a la producción industrial moderna; mientras que desde el enfoque del desarrollo humano, su importancia radica en contribuir a la eliminación de las privaciones humanas, o a la expansión de las libertades de los individuos para tener una vida plena.
Particularmente, de acuerdo con el enfoque del capital humano desarrollado por teóricos como Schultz (1985) y Becker (1983), el desarrollo económico depende esencialmente de la creación de una fuerza de trabajo equipada con la competencia técnica necesaria exigida por la producción industrial moderna, y preparada por su formación para aceptar y promover el progreso económico y técnico. Por lo tanto, los principales postulados de los teóricos del capital humano establecen una relación positiva entre la inversión educativa individual y la percepción futura de ingresos, y entre el gasto gubernamental en educación y el producto nacional, ya que en la metodología de esta corriente de pensamiento el indicador relevante son las llamadas tasas de retorno, que expresan la medida en que el gasto educativo se convierte en valor agregado y por tanto en ganancia.
Por su parte, el enfoque del desarrollo humano, basado esencialmente en las aportaciones intelectuales de Amartya Sen, concibe el desarrollo como un proceso de expansión de las libertades reales de que disfrutan los individuos y exige la eliminación de las principales fuentes de privación de las mismas, como son las carencias sociales, entre las cuales se encuentra la falta de educación o su nivel inadecuado para ejercer estas libertades (SEN, 2000).
5. REPENSAR LA EDUCACIÓN EN EL CONTEXTO DE LA INCLUSIÓN SOCIAL
La educación es la forma que el hombre tiene que se apropiar de la producción de conocimientos generados a lo largo de la historia por la humanidad, por la cultura, por la historia de los hombres, que se forman como individuos que producen, también colectivamente, nuevos conocimientos (Saviani, 1994). Desde la perspectiva clásica hasta la modernidad, se concibe a la educación como un progreso para el individuo y para la sociedad que se proteja en la capacidad de ejercer su autonomía, su emancipación y su libertad.
Elemento inherente a las sociedades humanas, la educación interfiere en todas las fases de su evolución y “se insiere en el conjunto de relaciones sociales, económicas, culturales que caracterizan una sociedad” (LIBÂNEO, 2005, p. 79). Su desarrollo es continuo, siento portadora de los ideales humanos más nobles e inseparable de las mayores conquistas individuales y colectivas de la historia de la humanidad. Historia cuyo curso, como escribe Faure (1973, p. 51), “reproduce la educación de forma muy fiel con sus épocas gloriosas y de decadencia, sus impulsos, dilemas, sus confluencias y sus contradicciones”. Libâneo (2005, p. 80) observa que la educación nunca es la misma en diferentes épocas y lugares en razón de su carácter ser definido. Las normas sociales, las formas de vida, de trabajo de interacción entre las personas y los diferentes valores. “corresponden a modelos socialmente dominantes encarnados por las clases que detienen el poder económico y político”.
John Dewey, además de considerar la educación como la más fértil de las actividades humanas, la considera un proceso social indispensable, pues significa un medio que posibilita la comunidad y progreso ordenados de la sociedad. Dewey defiende la idea de que toda la educación debe realizarse por medio de la participación de las personas en las actividades y objetivos de la sociedad, siendo un proceso que permite que la civilización sea preservada y llevada adelante en sus tentativas de desarrollarse. En este sentido, educación significa “el conjunto de acciones, procesos, influencias, estructuras, que intervienen en el desarrollo humano de individuos y grupos en su relación activa con el medio natural y social, en un determinado contexto de relaciones entre grupos y sociales” (Libâneo, 2005, p. 30).
El aumento de las variables del sistema educativo entendido como sistema escolar, según Sarramona, Vázquez y Colón (1998, p. 11), se caracteriza como una de las corrientes educativas de los tiempos actuales. Tanto en los países desarrollados como en aquellos en desarrollo, los sistemas educativos han alcanzado tazas importantes de participación social, aumento del tiempo de duración de periodo escolar, rendimiento del propio sistema etc. Los autores observan que en las últimas décadas se están ampliando a convicción y a la práctica de que el sistema educativo, en su sentido más amplio, incluye no solo la educación escolar, sino toda acción educativa, más o menos intencional y sistemática, que tiene lugar tanto dentro como fuera de la institución educativa. Organizaciones sociales de todo tipo, la iglesia, la familia, los medios de comunicación, las empresas, los gobiernos, desarrollan programas y actividades de carácter educativo.
Marx también se reporta a los aspectos de las desigualdades remetiendo esa situación a partir de un orden social que somete el mundo al poderío del capital. Relata que el trabajo humano nunca produjo tantos objetos en toda historia humana. La condición de poder de la burguesía es el crecimiento del capital que somete al hombre al trabajo asalariado, generando una base de competitividad y desigualdad entre los trabajadores. Esto canaliza para un índice absurdo de “pobreza que crece más rápido que la población y la riqueza” (1998; p.28). El paradigma de producción capitalista permite mayor explotación entre las personas, causa la marginalización del trabajador del campo y la mano de obra humana en la fábrica o en el latifundio, se transforma en una mercancía a servicio de la burguesía, del capitalismo que también se articula por el proceso educativo.
Pensando en esta situación de explotación del trabajador y en las condiciones que priorizan una educación concientizadora, Paulo Freire (2007) nos posibilita observar el sistema educacional como elemento fundamental para el sujeto del campo o de la ciudad. Y considera como necesidad primordial de ese cambio, la lectura de mundo como sujeto que aprende, pero que también enseña. Desarrolló una metodología de enseñanza para la alfabetización y concientización del trabajador del campo que partía de esa lectura de mundo. Una iniciativa surgida en la década de 50, que continua presente en la acción educativa de muchos profesores del campo y de la ciudad. Al hacer una apología a la educación de la cultura dominante comentaba Freire:
En la concepción bancaria la educación es el acto de depositar, de transferir, de transmitir valores y conocimientos; si el educador es el que sabe, si los educados son los que no saben, es responsabilidad de aquel que da, entregar, llevar, transmitir su saber a los segundos. Saber que deja de ser “experimento hecho” para ser experiencia narrada o transmitida” (p. 59, 60). Articulado a ese pensamiento, Arroyo agrega:
La creencia que la función de la escuela es transmitir el saber socialmente construido hoy está siendo por lo visto no superada. No se trata de superar el derecho de todo ser humano al saber socialmente construido, la cultura de vida, la herencia cultural. Trata de que eso pasó a ser un slogan, que necesita ser más trabajado, más investigado. ¿Hasta dónde los saberes escolares son saberes construidos o sólo forman parte y hasta filtran ese saber construido? ¿Hasta dónde hay selectividad de esa construcción? ¿Hasta dónde en nombre del derecho a los saberes escolares, negamos los saberes construidos? ¿Hasta dónde son saberes más muertos que vivos? (2006; p.111).
Para Freire (2007) no existe ninguna estructura exclusivamente estática, así como, no hay una absolutamente dinámica. Eso vale para la estructura construida por las sociedades y también para la educación. Desde la antigüedad hasta la contemporaneidad, las concepciones de educación sufren alteraciones, modificaciones o surgen nuevas.
Se puede observar que la única forma de entrenamiento y educación ofrecida a las familias rurales productoras de oleaginosas es el propio entrenamiento ofrecido por las Plantas productoras de Biodiesel con la finalidad de dar apoyo necesario a la plantación de oleaginosas.
Notoriamente, la mayoría de las agroindustrias de biodiesel son empresas privadas de cuño capitalista, excepto las plantas de propiedad de Petrobras que son economía mixta, pero ambas son motivadas por el lucro de sus actividades y persiguen la maximización de los resultados, por eso la localización próxima a los centros productores de soya, materia prima barata y abundante y de los centros consumidores de sus productos como forma de disminuir los costos de transporte y logística y aumentar sus ganancia. En resumen, acaban por dejar en segundo plano una real transferencia de información necesaria a las familias rurales.
Como nos recuerda Paulo Freire, no se transforma el mundo solamente con educación, sino también no se hace sin ella. Se identifica que los investigadores expusieron que los sujetos sociales del campo anhelan una escuela, no sólo para leer, escribir y contar, sino para profesionalizarse a partir de una formación que no relegue una cultura para sobreponer otra y que puedan seguir una carrera teniendo el derecho de escoger donde será su espacio de trabajo, si el campo o la ciudad. Sin embargo, antes, necesitan oportunidades de educación con calidad, con currículo que problematice y no sea negligente con la realidad y el mercado de trabajo. “Se urbanizó” la educación en el campo, pero con las mismas oportunidades.
Es evidente que, solamente la educación no resolverá los problemas sociales que viven las familias del campo. Serán necesarias otras políticas en las áreas del campo brasileño, para que las poblaciones que optaron en residir y trabajar en el campo vivan con más dignidad. Pero para que eso suceda, es relevante defender propuestas políticas públicas consistentes y condecentes con las diversas realidades rurales de Brasil, para la construcción de una escuela del campo de calidad, con estructura física, y pedagógica adecuada, profesores mejor renombrados y con formación propia para actuar con esta realidad.
Se percibe que el cuadro de la educación para la población rural en Brasil es resultante de un proceso histórico, económico, social y cultural vivido en este país, responsable por la casi total ausencia de políticas públicas que garanticen dotación financiera y directrices políticas y pedagógicas específicas, para viabilizar una escuela de calidad en todos los niveles. La escuela del campo históricamente se trató, por parte del poder público, con políticas compensatorias, a través de proyectos, programas y campañas emergentes que además de no tener continuidad, se presentaban como acciones yuxtapuestas que posibilitaban diferentes concepciones de educación.
Si por su propia conceptualización la educación para la población rural se refiere a toda acción educativa desarrollada junto a las poblaciones del campo y se fundamenta en las prácticas sociales constitutivas de esas poblaciones, supone que sus conocimientos, habilidades, sentimientos, valores, modo de ser y de producir y de formas de compartir la vida, se están respetando. Tomando para un rápido análisis, algunos de esos puntos, vemos que su problema revela una situación grave, de abandono, pues, además de no considerar la realidad donde está inserido, el contexto y la población a quien se destina, nunca tomó en cuenta las relaciones sociales, productivas y culturales ni la necesidad de formación sociocultural de ese pueblo. El respeto a la diversidad cultural y los procesos de interacción y transformación existentes en el campo brasileño. En síntesis, no considera la diversidad de los sujetos sociales existentes en el campo y en su cultura, las diversas formas de organizar el trabajo y la vida, su forma de pensar y un estilo de vida propio. De ahí se consideran los valores y la cultura campesina como atrasados, conservadores, creando, así, estereotipos con relación a su población y a su modo de vivir y de pensar.
Es visible la desarticulación entre las políticas que son propuestas para el campo. Las políticas destinadas al estímulo a la producción, no presentan un componente educativo, de la misma forma que las relacionadas a la educación, no ven las especificidades de la vida productiva.
Sin embargo, cabe resaltar que la concentración industrial y la utilización de soya como principal materia prima para la producción de Biodiesel trajeron graves consecuencias para el Programa Nacional de Producción y Uso de Biodiesel, provocando la pérdida de características del plan o incluso su inviabilidad económica.
La pérdida de características del Programa ocurre a medida que el cultivo de soya no atiende directrices propuestas por el PNPB de incentivar la producción de biodiesel promoviendo la sustentabilidad socio ambiental a través del cultivo de oleaginosas diversas, de generación de empleo y recursos a la agricultura familiar y de la disminución de las diferencias regionales y de la garantía de precios, calidad y abastecimiento.
En los diferentes puntos de vista de estos sectores que se articulan para la producción del biodiesel, donde cada uno defiende sus intereses y donde el mediador de este proceso – aquí representado por el gobierno más fuerte, o sea, prevalece el poder político y económico de las agroindustrias y de la elección de la opción de abastecimiento de materia prima que les es más rentable.
Desde el inicio del PNPB en 2004, no hubo una estructura concreta de soporte a las cuestiones educacionales, sean técnicas, de entrenamiento, contractuales, a las familias productoras, sean por la priorización de otros aspectos de cuño económico de las empresas productoras de biodiesel, sean por el descanso del gobierno en detrimento de intereses políticos y también económicos. Es latente la necesidad de una reformulación inmediata, tanto con atención en la acción enfocada al PNPB específicamente para atender la logística de Biodiesel, así como una mejora en los procesos de las políticas de educación rural, fin de realmente inserir esa masa excluida de trabajadores y familias que se insertan en un contexto altamente precario en términos de educación en el campo.
Generalmente, cuando hablamos de educación, lo primero en lo que pensamos es en la escuela. Según Buenfil (1991) la educación ha sido limitada a escolaridad y desgraciadamente descartamos o restamos importancia a otras prácticas, espacios y escenarios sociales que son tanto o más importantes para la formación de las personas. Para González (1993) la educación no formal (ENF) es aquélla que se desarrolla paralela o independiente a la educación formal y que por tanto, no queda inscrita en los programas del ciclo del sistema escolar y aunque las experiencias educativas sean secuenciales, no se acredita y no se certifica. En 1974 Coombs y Ahmed (Citado por Camors 2009: 24) proponen la distinción conceptual entre educación formal, no formal e informal. Llamaban educación no formal a toda actividad organizada, sistemática, educativa, realizada fuera del marco del sistema oficial, para facilitar determinadas clases de aprendizajes a subgrupos particulares de la población, tanto adultos como niños. Trilla, (1996) afirma que la educación no formal es una modalidad de la educación. El concepto surge históricamente ante los problemas y dificultades del desarrollo de la escolarización, como una forma de alcanzar los objetivos educativos propuestos para toda la población.
6. LA EDUCACIÓN RURAL EN BRASIL
Passador (2006), cita que el origen de la concepción de educación rural en Brasil, data desde 1889 con la Proclamación de la República. En la época, el gobierno instituyó una Carpeta de la Agricultura, Comercio e Industria para entender a estudiantes de esas áreas, sin embargo, la misma se abolió entre 1894 a 1906. Fue nuevamente instalada en 1909, como instituciones de enseñanza para agrónomos. Y se constituyó como “educación pública efectivamente nacional, en los años 30, después de la creación del Ministerio de Educación” (p. 119).
A partir de 1930, la concepción de educación del campo se configura en un campo de políticas con definiciones elaboradas para este entendimiento. En el historial de la legalidad educacional, uno de los primeros tratamientos de mayor alcance ocurrió en la Constitución de 1934, cuando los Pioneros de la Escuela Nueva que representaban una nueva relación de fuerzas oriundas por el conjunto de insatisfacciones de sectores intelectuales, cafetaleros, clase media y hasta masas populares urbanas se instalaron en la sociedad solicitando reformas educacionales.
La Constitución de 1934 señala para importancia de una concepción de educación profesional enfocada hacia el contexto industrial, y en cuanto a la educación rural el artículo156: Párrafo único determina: “Para la realización de la enseñanza en las zonas rurales, la Unión reservará, mínimo veinte por ciento de las cuotas destinadas a la educación en el respectivo presupuesto anual”. (POLETTE; 2001, p.169) un relevante acontecimiento, pero omiten otras propuestas para la educación del campo.
A partir de 1940 la educación brasileña incorporó la matriz curricular urbanizada e industrializada. Caracterizó intereses sociales, culturales y educacionales de las elites brasileñas como fundamentalmente la más relevante para todo el pueblo de Brasil con la Constitución de 1967 y a Sentencia Constitucional de 1969, permanece la obligatoriedad de las empresas agrícolas e industriales con la enseñanza primaria gratuita para empleados e hijos menores de 14 años. Esto explica, porque Brasil hasta 1979 estuvo con una educación del campo, bajo gerenciamiento de las iniciativas privadas
Se puede evidenciar la falta de cuidado histórica e ilegal del Estado brasileño, referente al plano educacional para las comunidades rurales y al mismo tiempo, se observa como Brasil rural, ha presentado concepciones de educación que provocan altos índices de analfabetismo y bajo nivel de escolaridad.
Con la Constitución de 1988, Brasil consigue aprobar políticas de derechos educacionales bastante significativas. Durante la gestión de Fernando Henrique Cardoso se elaboraron e implantaron reformas educacionales que derivaron algunos documentos fundamentales como: Nueva Ley de Directrices y Base de Educación Nacional, la 9394/96 el Plan Nacional de la Educación de 2001, y los parámetros Curriculares Nacionales.
Estos documentos puntualizan en parte, anhelos de la población y contemplan, sobre todo, la formación de individuos pautados en los intereses económicos y políticos de la clase dominante brasileña. Y la base de la política económica de la realidad rural superada principalmente por las dimensiones del agro-negocio – que desarrolla el monocultivo para exportación y de la agricultura familiar – con la producción diversificada de productos para el abastecimiento del mercado nacional. En este contexto, las políticas públicas de educación implementadas en las áreas rurales de Brasil, no ha podido acompañar el trabajo de producción del campo, con la formación profesional propios para esta realidad debidamente calificada. Ocurre que sucesivamente los gobiernos brasileños han implantado una educación que no atiende y no respeta las especificidades de cada realidad regional y mucho menos la diferenciación (geográfica, cultural, histórica, social, etc.) del campo.
7. LA EDUCACIÓN NO FORMAL PARA APOYAR LA INCLUSIÓN SOCIAL
Para precisar el ámbito de acción de la educación no formal es importante diferenciar entre educación informal, educación formal y educación no formal para aclarar un panorama entre estas modalidades educativas que es a veces confuso. Así, Vásquez (1998) entiende por estas modalidades: Educación informal tiene aquí el sentido de un proceso que dura toda la vida y en el que las personas adquieren y acumulan conocimientos, habilidades, actitudes y modos de discernimiento mediante las experiencias diarias y su relación con el medio ambiente. Educación formal es, naturalmente, el “sistema educativo” altamente institucionalizado, cronológicamente graduado y jerárquicamente estructurado que se extiende desde los primeros años de la escuela primaria hasta los últimos años de la universidad. Educación no formal es toda actividad organizada, sistemática, educativa, realizada fuera del marco del sistema oficial, para facilitar determinadas clases de aprendizaje a subgrupos particulares de la población, tanto de adultos como niños. La relación entre los diversos tipos de educación se acentúa, de acuerdo a Torres (2007). Hoy día, se tiende a instaurar o constituir una serie de puntos de contacto entre la educación formal y la educación no formal, ya que la formación y desarrollo escolar no podrá sostenerse o continuar si permanece en esa especie de incomunicada y enraizada rigidez que la ha caracterizado. La educación formal ha de relacionarse con la educación no formal, ya que ambas llegarán a complementarse. Hay que tener muy claro, como se ha dicho, que la educación es un continuo y que no comienza y acaba con la escolaridad, que trasciende más allá de las murallas institucionales formales. La educación no formal planifica, implementa y evalúa en diferentes campos socioeconómicos, deportivos y culturales acciones socioeducativas a poblaciones con características étnicas, etarias, laborales, sociales y económicas diversas. Su principal insumo lo constituyen las necesidades de formación, capacitación, actualización, uso tiempo libre, aprovechamiento de los recursos y avances científico-tecnológicos para lograr la inserción laboral, mejoramiento del desempeño ocupacional, reciclaje profesional, superación de limitaciones socioeconómicas y satisfacción de necesidades culturales. Su tradicional rango de acción incluía principalmente a sectores sociales vulnerables, pero hoy se ha ampliado en atención a vastos grupos poblacionales. Aún así, no ha descuidado su interés por las mujeres trabajadoras jefas de hogar, grupos no alfabetizados rezagados del sistema educativo formal, migrantes, indígenas, integrantes del sector informal de la economía, trabajadores y trabajadoras agrícolas, niños y niñas de la calle, jóvenes desertores del sistema educativo formal, obreros y obreras industriales, personas adultas mayores de todos los sectores socioeconómicos y personas privadas de libertad. En general, los nuevos contextos socioculturales y económicos complejos exigen un compromiso con poblaciones de diversas regiones geográficas y sectores económicos.
Los cambios en su concepción, enfoque y ámbito de acción ampliaron la oferta educativa a otras áreas de la vida social. Entre ellas, la salud, el ocio, la conservación y mejora del patrimonio natural y cultural, la recreación, el turismo, la actualización y formación en la empresa, la capacitación a personal ejecutivo de instituciones públicas y privadas, la educación ambiental, la alfabetización informática, el aprendizaje idiomas y el deporte. Esta ampliación del contexto de gestión de la educación no formal incluye las instituciones públicas y privadas que desarrollan programas de capacitación y actualización laboral. En el caso de las instituciones estatales y empresas privadas de todos los sectores económicos, la oferta de la educación no formal está mediada por las necesidades de capacitación y formación profesional. Al respecto Torres (2007) plantea los siguientes elementos para caracterizar la educación no formal:
- Propósitos: teniendo en cuenta ese mencionado panorama tan diverso y amplio de la educación no formal, de la misma forma pueden considerarse como manifiestamente heterogéneos y numerosos los objetivos y finalidades que se atienden desde este tipo de educación, que van desde la mejora de capacidades psicomotrices o el aprendizaje de actitudes, hasta la interiorización o provecho de conocimientos y habilidades de naturaleza intelectual. b) Agentes: al utilizar el término de agentes, se hace referencia a las personas que participan en la acción educativa, y que se van a beneficiar de sus interrelaciones personales, esto es, tanto los educadores y colaboradores como los educandos. c) Contenidos y metodologías: Algunos aspectos que se podrían resaltar acerca de los contenidos de la educación no formal tienen que ver, entre otras cosas, con que están rociados de la cultura vigente, al mismo tiempo que se adaptan a las particularidades de los sujetos y de los contextos donde se realiza la acción pedagógica, siendo precisamente esas singulares características las que determinan dicha actuación, estableciéndose así una atención totalmente personalizada, plenamente específica; en resumen, dependiendo ceñidamente del contexto de intervención y desarrollo Espaciotemporales: con la enseñanza a distancia, los medios audiovisuales y los recursos informáticos, la educación no formal se puede desarrollar prácticamente en cualquier sitio y en el momento que se precise. e) Financiación y gestión: La financiación de un programa no formal puede costearse bien por el abono de alguna cantidad por parte de los usuarios del mismo, bien por la subvención de alguna entidad de naturaleza jurídica pública o privada, de talante gubernamental o no gubernamental. (p. 21 y 22)
- La administración: En general incluye una compleja gama de fases determinadas por la planificación, la organización, la ejecución, el monitoreo y la evaluación de las actividades humanas que permiten brindar servicios y la producción de bienes de manera eficiente y eficaz. La planificación consiste en un proceso de organización previa de las actividades y recursos a emplear en una actividad determinada. El componente de planificación posibilita la definición de las acciones a seguir y de los recursos implicados en las mismas, para alcanzar los objetivos y metas propuestos en los planes, programas y proyectos. La organización y ejecución permite la definición de las funciones y tareas a realizar por las personas involucradas en las actividades humanas, acomodar los recursos materiales y fijar un ordenamiento específico a cada acción. La ejecución es la aplicación en la realidad de las acciones planeadas y el uso de los recursos materiales necesarios para llevar a cabo satisfactoriamente las metas previamente definidas. El monitoreo o seguimiento es una actividad vital en la marcha de toda organización social, promueve el ajuste a tiempo de los logros y dificultades encontrados con base en los objetivos planteados inicialmente y aporta información para la toma de decisiones oportunas y apropiadas. Finalmente, la evaluación en general es una actividad inherente a todo proceso administrativo que permite valorar en diferentes momentos de realización los alcances y limitaciones de las acciones ejecutadas para la toma de decisiones. La administración que requiere la educación no formal es una con características específicas definidas por el tipo de planes, programas y proyectos socioeducativos, esencialmente por los contextos socioculturales y económicos de las poblaciones que atiende. 108 Revista Educación 34(1), 101-118, ISSN: 0379-7082, 2010 2.1.
- La planificación en la administración de la educación no formal: En toda acción educativa no formal hay una intencionalidad previa, que obedece a necesidades, expectativas, intereses, metas y objetivos de los grupos sociales con quienes proyecta su accionar y con base en estos requerimientos se definen objetivos y metas de desarrollo humano, social y económico. Para esto es necesario un proceso de planificación que diseñe las actividades, procedimientos y recursos a implementar en los programas socioeducativos. Existen muchas definiciones acerca de la planificación.
Al respecto Ander-Egg (1991) propone: Planificar es la acción consistente en utilizar un conjunto de procedimientos mediante los cuales se introduce una mayor racionalidad y organización en un conjunto de actividades y acciones articuladas entre sí que, previstas anticipadamente, tienen el propósito de influir en el curso de determinados acontecimientos, con el fin de alcanzar una situación elegida como deseable, mediante el uso eficiente de medios y recursos escasos o limitados. (p. 7) Esto permite considerar los elementos esenciales de la planificación, y además pone en perspectiva de manera sistemática y flexible el curso de los acontecimientos y las acciones para impactar en el futuro y obtener beneficios esperados con los recursos disponibles en un contexto socioeconomico y cultural determinado. Las siguientes interrogantes definen las tareas que todo administrador y administradora de la educación no formal debe asumir cuando planifica un proceso de intervención socioeducativa: • Definir la naturaleza del proyecto: ¿Qué se quiere hacer? • Definir los motivos que apoyan la planificación del proyecto: ¿Por qué se va a hacer? • Determinar los objetivos: ¿Para qué se hace? • Determinar las metas o logros: ¿Qué nivel se va a alcanzar?
Es necesario que un programa de educación técnica no formal sea organizado por el gobierno en forma de leyes y regulaciones. Debemos tener en cuenta que existen discrepancias enormes entre las regiones de Brasil, siendo que algunas son más desarrollados y tienen más tecnología disponible y otros dónde está la pobreza extrema y medios son escasos.
Es notorio que cada región tiene un nivel de educación que tiende a seguir su proceso de evolución y así no se puede nivelar el programa en su conjunto. Como ejemplo, de la mala planificación del gobierno, a finales de 2014 se observó el final de lo uso de lo aceite de castor en Nordeste de Brasil, que fue un gran apuesta del gobierno brasileño.
La educación tecnica debe constituir la estructura de lo Programa como pilar de lo mecanismo del sello social, para que suceda una verdadera inclusión social.
CONSIDERACIONES FINALES
Todo y cualquier programa energético contienen en su esencia, una preocupación con el bienestar (social y/o económico) de aquellos que son su público objetivo. Sea un programa destinado a la conservación de energía o a la expansión de su oferta, su meta será siempre la mejoría de la calidad de vida de aquellos que de él se beneficiarán.
El Sello Combustible Social es un mecanismo de modernización, fortalecimiento y dinamización de arreglos productivos, destinado a minimizar disparidades regionales, por medio de la generación de nuevos empleos rurales y rurales no agrícolas, sobre todo en el Noreste del país. Para desempeñar estas funciones la reglamentación del mercado brasileño de biodiesel, por medio de este instrumento, impone que los productores innoven sus estructuras de gobernanza interna obligándolos a adquirir su materia prima de un segmento de mercado que no tiene tradición en producirla (agricultura), bajo pena de no comercializar el biocombustible con las distribuidoras de combustibles, como estrategia para el surgimiento y consolidación de nuevos arreglos productivos que insieran a los agricultores familiares en el mercado energético.
El PNPB es un programa de política pública todavía muy reciente y con un horizonte temporal muy largo en su frente, donde pueden ser identificadas y corregidas algunas fallas. Sin embargo, la ausencia de líneas de crédito, la baja participación de la agricultura familiar, así como, la alta utilización de soya en la producción de biodiesel pone en riesgo el carácter social y ambiental do PNPB, así como del biodiesel, como elemento propulsor de desarrollo para las áreas rurales. Por lo tanto, se puede concluir que los principales beneficios anhelados por el Programa Nacional de Producción y Uso de Biodiesel (PNPB), llevan a un escenario de no sustentabilidad. Esa información es hecha a partir de la observación de varias anomalías sociales que circundan el programa como problemas en el uso del suelo: monocultivo, deforestación, pérdidas biológicas, uso intensivo de fertilizantes y defensivos agrícolas, dominio de la cadena por el agro-negocio, centralización en materias primas dominantes, poca utilización de insumos residuales y materias primas diversificadas, baja generación de empleo y ganancias; y baja participación y organización social.
El análisis de los cambios ocurridos en el PNPB en una década de operación evidencia un distanciamiento entre los objetivos iniciales. La pretensión inicial de utilizar el PNPB para disminuir las desigualdades regionales, a través de la localización planeada de las plantas industriales y la producción de materia prima para el biodiesel en la regiones menos favorecidas económicamente, fue visiblemente abandonada a medida que la producción actual de biodiesel se concentra en las regiones Centro-Oeste, Sureste y Sur que son las regiones más desarrolladas económicamente.
En suma, uno de los objetivos del programa todavía no fue alcanzado. La inclusión de la agricultura es el gran obstáculo que estuvo presente en todo el trayecto. Para superarlo, es necesaria una gran reformulación. Con las actuales normas del Sello Combustible Social, el gobierno transfirió a las plantas de producción toda la responsabilidad por el entrenamiento y fomento de los pequeños agricultores. Como no fue hecha ninguna distinción entre los que ya produjeron y los que no producirán, las plantas de producción optaron por el camino más barato, como se espera de cualquier empresa. Así, se priorizaron los pequeños productores de soya, que no necesitaban de asistencia técnica o transferencia de tecnologías. Fue utilizada una cadena de producción consolidada, con pequeños agricultores que ya producían. O sea, no hubo inclusión familiar, solo un cambio de compradores. Hace décadas, gobierno tras gobierno, inúmeros programas para resolver la pobreza en el campo se crearon. Hubo progresos, pero el problema continua.
En la información oficial analizada tampoco encontramos evidencia que permita percibir que se esté haciendo un esfuerzo considerable frente al lastre que significa el gran rezago educativo de la población adulta para el desarrollo humano sustentable, pues la sitúa en condiciones de gran vulnerabilidad social, ya que la educación no formal o educación para adultos, tiene como finalidad última atender el rezago educativo y apoyar a quienes ya no están en condiciones o posibilidades de asistir a la escuela para obtener la formación y la capacitación necesarias, que les permitan el desarrollo adecuado de sus talentos en la vida productiva y social, pues a esta educación se le sigue considerando como un complemento (a veces poco relevante) de la educación formal.
Para poder poner en práctica un programa estructurado de educación no formal, el gobierno debe considerar lo siguiente:
- La administración de la educación no formal pertinente con la participación de los beneficiarios en los programas y proyectos socioeducativos debe considerar procesos de planificación, organización, ejecución, monitoreo y evaluación estratégicos facilitadores de las transformaciones individuales y sociales necesarias para el mejoramiento de las condiciones de vida.
- La organización y ejecución de las diversas acciones educativas no formales se implementan con el apoyo de los procesos de planificación estratégica y participativa. El monitoreo y la evaluación de los procesos socioeducativos acordes con una misión de mejoramiento continuo inciden en las transformaciones pertinentes de las organizaciones sociales y de los diversos grupos socioculturales.
- El enfoque pedagógico dialógico promueve un aprendizaje significativo y participativo culturalmente situado y socialmente apropiado para generar programas y proyectos de educación no formal inclusivos y respetuosos de las diversidades culturales y lógicas económicas diversas.
- La administración de la educación no formal necesaria al enfoque pedagógico dialógico posee una orientación de trabajo dirigida a generar programas y proyectos socioeducativos promotores de transformaciones posibles hacia el mejoramiento de las condiciones de vida de los grupos sociales de todos los sectores económicos.
- Los diagnósticos participativos son procesos esenciales en la administración de la educación no formal que permiten adecuar sus procesos al contexto sociocultural y las condiciones particulares de las poblaciones beneficiarias de sus programas.
- La particularidad de la administración de la educación no formal es su posibilidad de acción con los diversos sectores económicos con modalidades flexibles de gestión e implementación socioeducativa.
- La educación no formal se relaciona apropiadamente con la educación formal puesto que le facilita metodologías educativas flexibles y pertinentes a situaciones específicas de la comunidad educativa, en relación con necesidades socioeducativas puntuales.
La educación se ha constituido como un instrumento relevante en la sociedad brasileña y a veces ha sido definida por concepciones de educación que en el proceso histórico ha sesgado para caminos de naturaleza cartesiana, pragmática, reproductivista, crítica-reproductivista, o simplemente crítica, libertadora, liberal, neoliberal, pos-moderna, en fin: una educación que se desarrolló acompañando la trayectoria histórica y trajo avances a la sociedad brasileña principalmente en el área de la investigación, responsable por la innovación tecnológica también para la zona rural. En el campo innovaron: en la maquinaria, en el aumento de la producción de grano, en los agro-tóxicos, alteración de los genes de las semillas para exportación en gran escala. Pero los que han sufrido de esos avances son pequeños grupos de latifundistas, empresarios, banqueros y políticos nacionales e internacionales. Mientras a otros les es negado el acceso a la tierra para sobrevivir y garantizar el sustento de otros brasileños.
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