Se refiere a promover la dinamización turística del patrimonio cultural tangible e intangible como el medio más eficiente para lograr la valoración y conservación de los recursos históricos, monumentales, arquitectónicos, artesanales y folklóricos de nuestros pueblos. En ese contexto, se deben establecer programas bilaterales y multilaterales para impulsar la oferta de productos turísticos y una imagen cultural diversificada, estimulando la creación de rutas y circuitos culturales interregionales.