Las comunidades agrarias forman parte de la estructura del campo mexicano, las comunidades indígenas, en particular, representan un componente cultural fundamental en la integración de nuestro país, por tanto el atender su desarrollo y dar certeza jurídica a su régimen de tenencia debe ser prioridad del Estado. Sin embargo, el procedimiento para alcanzar dicha certeza debe tomar en cuenta las necesidades, costumbres y condiciones en particular de cada pueblo y cultura indígena.