?>
alt="" class="" />

Miguel Mauricio Cueva Estrada
Universidad de Guayaquil
' . $nRegistro; ?>

Volver al índice

 

CAPÌTULO II

DEL ESTUDIANTE
Se ha puesto Usted a pensar: ¿Por qué cuando se quiere aprender de verdad no es suficiente con orden, voluntad y retentiva? Para esto también necesitamos instrumentos y rutinas que promuevan y faciliten ese aprendizaje eficiente y duradero que perseguimos.

Diferentes formas en que nos comportamos
A continuación se presentan cuatro formas en las que podrís comportarse como estudiante. Analícelas y medite en cuál de ellas se encasillaría.

¿Puede Usted solo sin necesidad de ayuda?
¿No tiene ningún problema con las cosas nuevas que se presentan día a día?
¿Es aquel que aprende a manejar los programas estadísticos, econométricos, matemáticos, etc. casi sin ningún tipo de instrucción?

De ser así, causa mucha alegría, pero no todos pueden decir lo mismo. A pesar de esto, en su creencia de que está haciendo las cosas bien, puede mejorar. Tome  tiempo y analice la situación de cómo está aprendiendo, podría ser que algo esté haciendo mal.

Paradigmas que se forman en nuestra mente

Cunado llegan lo exámenes, este tipo de estudiante graba en su memoria, que su único objetivo central es aprobar para lo cuál invierte gran parte de su tiempo en horas de estudio que en resumen representan un extraordinario esfuerzo.  Pero es aquí donde surge la polémica, al preguntarse ¿el tiempo que dedico al estudio está bien invertido? No ha experimentado alguna vez antes del examen el tener una gran cantidad de conocimientos que lo vuelven una luminaria y uno o dos días después de dado el mismo, te preguntan sobre un tema del examen y no sabes como responder por que has olvidado todo lo que estudiaste
Estudiar retener y memorizar es importante para aprobar los exámenes, pero todo ese tiempo también lo podría invertir en comprender, reflexionar, valorar lo que te enseñan, para así, aprender.

Le ha sucedió o ha visto que Usted o uno de sus compañeros son estudiantes inteligentes y trabajadores que a pesar de estudiar fuertemente y aprobar los exámenes y lecciones, se sienten desilusionados por que no obtiene una nota que refleje su esfuerzo al no sacar todo el partido posible a su capacidad. Si está ocurriendo esto, lo más probable es que tenga la motivación, pero la  forma de aprender no sea la más adecuada.

Analice sus métodos, por que tal vez descubra que no son tan buenos como creía. Quizás piense que estudiar de memoria es lo mejor, muchas veces lo ha hecho y le ha ido bien, ha aprobado, e incluso ha sacado buena nota.
Pero, ¿cree Usted que un método tan frío como este  se puede aplicar a todo?, sabiendo que al memorizar solo retiene datos pero no llega a comprenderlos. Al hacer esto lo único que asegura es que podrás saber al pie de la letra lo que dice el libro o su profesor pero no será capaz de explicar e interpretar lo que sabe con sus propias palabras.
Considere el hecho que el estudiante universitario se caracteriza por la investigación, es decir que si Usted es memorista, lo más seguro es que deberá grabar en su memoria un gran volumen de información contenido en varios libros, lo que suena poco atractivo.

Este comportamiento se vuelve negativo ante el hecho que el estudiante memorista, al solo grabar lo que dice el libro o el profesor al pie de la letra, podría estar asimilando conceptos errados contenidos en los libros o emanados por el docente. No aprende a juzgar lo que dicen los libros o sus docentes, no desarrolla sentido crítico frente a lo que lee o escucha, negándose a buscar el desarrollo de ideas personales sobre el tema tratado. Con ello se bloquea el surgimiento de su curiosidad intelectual y su ambición por saber más.  

Las consecuencias son casi predecibles para los memoristas:

Es Usted consciente de lo importante que es aprender, pero se ve limitado al momento de hacerlo por no saber como lograrlo de forma adecuada. Debe Usted entender que el aprendizaje más importante es precisamente ese, aprender a aprender, el procedimiento personal más adecuado para adquirir un conocimiento.

Aprender a aprender es vital, en una sociedad como la nuestra, donde permanentemente estamos bombardeados de información, es necesario saber organizar esta información, seleccionar lo más importante, y, sobre todo saber utilizar más tarde ese conocimiento.
A gran parte de nosotros nadie nos ha enseñado a aprender a pesar de siempre haber estado preocupado por conocer, por aprender. Lo que ha sucedido es que de forma inconsciente ha ido aprendiendo sobre la marcha. Esto hace que a la hora de tener que asimilar conceptos nuevos, o tener que realizar tareas que nunca había llevado a cabo, el método que utiliza es el que intuitivamente conoce.

Es muy importante que Usted muestre predisposición por aprender pero distinga bien entre aprender y adquirir información, las cuáles son cosas muy distintas. Sucede en la vida diaria que hay personas que tienen poca información, pero una gran sabiduría, otras, en cambio, todo lo contrario. En muchas ocasiones, disponer de toda la información sobre algo, no significa haber aprendido nada.

El aprendizaje es reciclarse constantemente. La primera respuesta no es solo la que vale, por que con lo vertiginoso del cambio, siempre aparecerá una mejor

La motivación para aprender es el primer paso y el más importante, pero no debe terminar ahí, debe encontrar la manera de entender, analizar y aprender las cosas del exterior por los medios que parezcan más cómodos o más fáciles.

Existen estrategias y técnicas para mejorar el aprendizaje, pero recuerde, para aprender a aprender debe darse cuenta de lo que aprende y cómo lo aprende. Implica controlar la actitud y reflexionar sobre los procesos que llevan a aprender.

Enseñar no sólo significa impartir conocimientos. Igual de importante es desarrollar las habilidades y capacidades. Las capacidades pueden aprenderse con la práctica, y éstas servirán después para ponerlas en práctica en otras tareas o situaciones que se vayan planteando.

Con la finalidad de enseñar, debemos tratar de desarrollar algunas capacidades que después permitirán aprender con más facilidad. Es así como tenemos habilidades relacionadas con la imaginación, la empatía y la simulación o la repetición.

La enseñanza adecuada no debe centrarse exclusivamente en el qué se aprende, sino también en ilustrar cómo recordar, cómo pensar y cómo evaluarse.

Debe hacer comprender el por que de las cosas y una forma muy sencilla es aplicar las experiencias ya vividas, explicando cómo se han aprendido las cosas que se saben. El interés por aprender, está estrechamente relacionado con la comprensión del "por qué" se debe aprender y el "para qué sirve"

Una forma de estimular al que aprende es que comprenda qué significa aprender. Si se trata de enseñar cómo realizar una tarea sin explicar qué es lo que quiere que aprenda y las utilidades que le podrá dar a ese aprendizaje, no logrará ni su atención ni su capacidad.

Cada persona aprende de una forma distinta y si quiere enseñar debes observar cuáles son las formulas de aprendizaje preferidas de la persona a la que estás enseñando.
Puede que le resulte más sencillo aprender de forma visual a través de dibujos y gráficos, o quizá le baste con oír la explicación. Si tienes esa información, te resultará mucho más sencillo proponer actividades o tareas que estimulen su comprensión.

El aprendizaje, sea a la edad que sea, se logra siguiendo algunos principios esenciales.  La máxima motivación para el aprendizaje se logra cuando la tarea no es demasiado fácil ni demasiado difícil. Deje que logren la satisfacción de aprender y hacerlo bien.

El aprendizaje es también un proceso emocional, no lo olvide. Las metas del aprendizaje deben ser claras y precisas para que sean motivadoras.
Aprenda a través de los sentidos, especialmente del sentido de la vista y del oído, por lo que se deben considerar como recursos para el desarrollo de este proceso.

Cada persona aprende en grados distintos o a velocidades diferentes dependiendo de sus conocimientos, habilidades y desde luego del nivel de inteligencia que posea.

Es probable que cuando se enfrente a  tareas utilice los métodos de siempre de forma inconsciente y no hayas aprendido a aprender. Se sugiere por tanto tomar conciencia de lo que piensa, siente y hace mientras aprende, para luego evaluarlo, de esta forma realizar determinadas tareas le resultará mucho más sencillo. Debes ser observador y participante activo de su proceso de aprendizaje.

No olvide su actitud y expectativas de trascendental importancia frente a la meta de aprobar pero aprendiendo.

¿Te conoces a fondo para decir cómo te comportas en el aprendizaje?
Si alguien en este momento preguntara ¿cuantos lunares tiene?, si le pidieran dibujar su mano y que tal el número de besos en promedio que da a su mamá en un día, podría contestar o hacerlo. En la mayoría de los casos la respuesta es no, a pesar de ser estas cosas tan comunes para nosotros. Lo mismo sucede con la forma en que aprendemos. Gran parte de nosotros no es conciente de lo que se piensa, se siente o se hace cuando se esta aprendiendo y pero aún lo sometemos a un proceso de evaluación

La clave es ser muy observador de tus pensamientos, sentimientos y acciones. Concéntrate en la manera de reaccionar frente al aprendizaje (actitud)  y las expectativas que tiene sobre lo mismos.

Es muy importante estar consciente también de los métodos y técnicas que se usan en este proceso, conociéndolos para sacar el mayor provecho de ellos y no proceder solo  de forma empírica.
A modo de ensayo, podría practicar con actividades comunes que desempeña en un día normal en la Universidad como por ejemplo:

Observa tu comportamiento durante el aprendizaje, registre lo que piensa, lo que siente, las acciones emprendidas y las expectativas que ha desarrollado sobre el tema aprendido. Imagine cómo resolvería Usted cada tarea, reflexione sobre las estrategias y técnicas, y compruebe cómo podrá aplicar las nuevas habilidades en otros ámbitos.

Volver al índice