Gracilaso dice que la sociedad incásica fue casi perfecta, sin clases, diferente condición económica, sin castas y con justicia social absoluta. Mientras que Toledo-Sarmiento afirmaban que se desarrollaba ya una sociedad mercantil, con clases sociales y castas como también un Estado absolutista no comunitario, ni mucho menos, algún comunismo primitivo.
Los incas como conquistadores de los aimaras crearon sucesión hereditaria de la monarquía por línea paterna y las clases dominantes y dominadas, castas, religión y autoridades no necesitaban haber nacido en un ayllu determinado para dominar sobre él. Luego se consideró al rey de España como heredero de los incas, por lo que nadie extrañó que se le pagase tributo.
También fueron hereditarios y conformaron una clase intermediaria entre indios y españoles; allí donde comenzaban sus atribuciones terminaba la de los corregido-res, encomenderos y otros. Estuvieron al servicio de los españoles, sobre todo en hacer cumplir el pago de los tributos.