BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


DINERO - LA AUTODESTRUCCIÓN DEL SER HUMANO

Antonio Morales Berruecos y Edmundo Galindo González



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• Ciencia Económica

Etimológicamente, “economía” significa “repartición equitativa (NOMOS, -NOMIA), entre todos los miembros de la comunidad, de la riqueza comunitaria (OIKOS, ECO-)”.

La ciencia económica puede definirse en función de la escasez o en función del bienestar material. Un ejemplo de la primera definición es la de Lord Robbins: La ciencia económica “es la ciencia que estudia el comportamiento humano como una relación entre fines y medios escasos que poseen unos usos alternativos”. La segunda definición la presenta Alfred Marshal: “La ciencia económica examina aquella parte de la acción social e individual que está más estrechamente ligada al logro y empleo de los requisitos materiales del bienestar”.

Debido a que las necesidades humanas son de hecho, ilimitadas, mientras que los recursos y bienes económicos son limitados se ocasiona un problema de escasez; En principio los individuos tratan de cubrir necesidades biológicas o primarias relacionadas con alimentación, sueño, vivienda, etc. Una vez cubiertas estas, se manifiestan en segundo orden: proveerse de algunos servicios tales como educación, empleo, transporte, etc. En último lugar aparecen las necesidades afectivas y todas aquellas que hacen placentera la vida, las cuales dependerán del nivel adquisitivo de cada individuo.

Es importante señalar que la escasez no es sinónimo de pobreza. A pesar de la abundancia de recursos que puedan existir en una sociedad, estos son insuficientes frente a los deseos de los individuos de disponer de mejores condiciones de vida, por lo tanto deducimos que la escasez puede disminuirse mas no eliminarse.

Como consecuencia de esa situación de escasez, surgen otras variables como pueden ser: la elección entre dos o más recursos, la competencia por conseguirlos y la necesidad de distribuirlos, es aquí donde decimos que la economía ejerce su función fundamental.

¡Vaya que los economistas a últimas fechas han complicado el término! Pues con el fin de sobresalir del resto de sus congéneres, aportan miles de teorías y tesis a cual más complicada, con ellas, estos “gurues” que además pretenden tener la verdad absoluta en sus manos, someten con sus sabias opiniones, al mundo y a sus habitantes a una serie de sufrimientos y conjeturas que no pararan hasta que los sistemas económicos se unifiquen y simplifiquen, al grado de regresar al estado natural de las cosas. Los economistas en ocasiones son capaces de juzgar que determinadas políticas financieras han sido muy exitosas, aunque la pobreza y la tensión se incrementen, o considerar que la operación del paciente, aunque este muriera, fue exitosa.

Sin embargo queremos trasladar a estas páginas los comentarios del economista Juan Carlos Martínez Coll al que admiramos con respeto, pues es de los pocos hombres capaces de admitir sus limitaciones y no perderse en un materialismo deshumanizado. Dice Juan Carlos: A los economistas nos gusta predecir el futuro. Es una enfermedad profesional. A pesar de que lo hemos hecho siempre muy mal y hemos cometido graves errores, no nos dejamos arrastrar por el desánimo y seguimos intentándolo. Aquí lo vamos a hacer de nuevo, pero, sirva este comentario de aviso, no conviene que se conceda a nuestras opiniones, más credibilidad que la que se concede al horóscopo de un astrólogo o a las revelaciones de un quiromántico. ¡Que gran verdad!

Si los sistemas económicos tienen relación con el grado de conocimiento acumulado por una sociedad, es posible que estemos a las puertas de un nuevo sistema económico substancialmente diferente de los anteriores.

Los conocimientos científicos y tecnológicos están avanzando en todos los campos a una velocidad sin precedentes históricos. Y también se está acortando el lapso de tiempo que pasa entre el anuncio de un invento y su aplicación y uso masivo. Además, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la informática e Internet, son avances extraordinarios dirigidos precisamente al tratamiento, acumulación y transmisión de informaciones por lo que se facilita aún más el aumento y difusión del conocimiento humano.

Al igual que la imprenta, abaratando los libros, promovió que mucha gente leyera, Internet, abaratando sus costos de publicación y difusión, está promoviendo que mucha gente escriba. La expresión "comunicación de masas" tiene un nuevo sentido desde la popularización de Internet; hasta ahora significaba comunicación "de pocos a muchos", ahora significa "de muchos a muchos". Cuando se bucea al azar por Internet resulta asombroso constatar la cantidad y la calidad de los individuos que publican páginas web. Digo calidad de los individuos, no de las páginas. Quiero decir que es asombroso comprobar que hay centenares de miles de páginas escritas por adolescentes, o por pequeños empresarios, o por simples aficionados que nunca hubieran escrito o publicado ni una sola línea en su vida de no ser por Internet.

La imprenta permitió que algunos líderes -políticos o religiosos- descontentos con gobiernos absolutistas obtuvieran apoyos masivos y promovieran revoluciones; Internet facilita de forma extraordinaria que los ciudadanos puedan manifestar su opinión directamente a los gobernantes.

El abaratamiento de las comunicaciones es tal que, por el precio de un periódico, se puede enviar el texto completo de El Quijote a una lista de miles de personas, distribuidas por todos los rincones del mundo, que lo recibirán en pocos minutos. Y el abaratamiento de las comunicaciones significa también abaratamiento del comercio. El comercio electrónico pone hoy al alcance de cualquier persona ofrecer sus productos o servicios a cualquier parte del globo.

Internet y el comercio electrónico puede tener efectos positivos y negativos desde el punto de vista de los países en desarrollo. Por una parte, las nuevas tecnologías tienen un efecto de equilibrio. Pero, por otra parte, puede tener también un efecto de profundización de las diferencias económicas. Lo que está ocurriendo es que los países ricos y las grandes multinacionales se han apresurado a usar las nuevas tecnologías, aumentando así, una vez más, las diferencias entre los grandes y los pequeños, los ricos y los pobres.

Conclusión:

“La teoría económica no trata sobre cosas y objetos materiales; trata sobre los hombres, sus apreciaciones y, consecuentemente, sobre las acciones humanas que de aquéllas se deriven. Los bienes, mercancías, las riquezas y todas las demás nociones de la conducta, no son elementos de la naturaleza, sino elementos de la mente y de la conducta humana. Quien desee entrar en este segundo universo debe olvidarse del mundo exterior, centrando su atención en lo que significan las acciones que persiguen los hombres” Ludwig von Mises.

Si bien LVM sostuvo la tesis de que la única forma de desarrollar la economía seria mientras estuviera sustentada por un ambiente de plena libertad, no vivió lo suficiente para ver que esa libertad se ha convertido en un libertinaje descarado y en un desmedido deseo de poseer poder y riqueza, lo que seguramente le habría obligado a cambiar muchas de sus consideraciones.

La actual economía ha sido por desgracia construida bajo un sistema que considera el lucro como motor esencial del progreso económico; la concurrencia, como ley suprema de la economía; la propiedad privada de los medios de producción, como un derecho absoluto, sin límites ni obligaciones sociales. Un liberalismo sin freno, que conduce a la dictadura”.

Max Scheeler establece: Que cuando los mercaderes y sus representantes dominaron, los países occidentales, sus juicios, gustos e inclinaciones se convirtieron en los criterios de la producción industrial, incluso en sus aspectos intelectuales y espirituales. Sus símbolos y concepciones acerca de la naturaleza última de las cosas llegaron a reemplazar a los antiguos símbolos religiosos, y por todas partes su forma de valoración se convirtió en el criterio de “moralidad” ¿Cuáles son esos valores? Continúa Scheler: La astucia, la capacidad de adaptarse rápidamente, una mente calculadora, un deseo de “seguridad” y, de ausencia de trabas en las transacciones en todas las direcciones (y las cualidades que conducen a esas condiciones), un sentido de “cálculo” de todas las circunstancias, una disposición por la estabilidad en el trabajo y laboriosidad, economía y exactitud para concluir y cumplir con los acuerdos: estos son los valores cardinales hoy en día . En suma, la moralidad burguesa elevó los valores del industrialismo por encima de los valores de la vida; la vida se hace equivalente a productividad, eficiencia y economía.

Scheler demuestra asimismo, que la economía ha llegado a ser la medida de la vida en general y de la familia en particular. El bienestar de la familia es juzgado no por la vitalidad de sus relaciones interpersonales y la profundidad del amor que sus miembros guardan entre sí, sino según su viabilidad económica y su riqueza. Las posiciones familiares quedan reducidas a funciones económicas y juzgadas por estándares comerciales. Un “buen marido” y “buen padre” es un “buen proveedor”; una “buena esposa” y “buena madre” es una buena consumidora, una “compradora inteligente”; y los niños se ven como commodities o inversiones. Originalmente, la familia era la raíz de la economía, pero ciertas teorías sociales, e.g., la de Karl Marx, describe a la familia como primariamente una institución económica y ciertamente no como una morada de amor personal.

Llegando al absurdo de pensar que los seres humanos se valoren a sí mismos, ¡como máquinas económicamente productivas!

Previniendo el sistema económico del futuro, la Unión Mundial considera el desarrollo de la economía como el factor decisivo para el desarrollo de los países. Pensando en ello, aplicara un seguimiento estricto al contenido etimológico, esto es; propiciar la repartición equitativa entre todos los miembros de la comunidad, de la riqueza comunitaria; Interviniendo, ayudando y redistribuyendo entre los más necesitados los medios económicos que les proporcionen una calidad de vida adecuada y que esta, siempre este a su alcance.

Todos estos fenómenos son tan diferentes a todo lo que ha conocido el ser humano en su historia, que permitirá considerar, que la organización económica que está surgiendo de la Unión Mundial, será un sistema completamente distinto a todos los anteriores. Será el medio para lograra el desarrollo pleno de los pueblos del Mundo


 

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