LA VEJEZ: UNA DISCRIMINACIN MLTIPLE

LA VEJEZ: UNA DISCRIMINACI?N M?LTIPLE

Francisco Bijarro Hernandez
Susana Virginia Mendiola Infante

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UN DOBLE CASTIGO

Conjugar el papel de la pobreza y la vejez, es analizar a la historia misma de de la poca colonial mexicana, sin dejar de contrastarla con la del mundo y la de las ideas, en aquel tiempo. Interesa tener en cuenta que, al igual que en la historia mundial, tambin en Mxico, las primeras preocupaciones y actividades al respecto se centraron en la vejez, considerada como condicin de la vida en la cual predominaban la enfermedad y la dependencia.

En este efecto, evidentemente precaria, cuando la medicina se institucionaliz, al hablar del primer hospital fundado en Mxico es entrar en detalles que llevaran un espacio mayor, recordemos que en los hospitales se reclua por igual a enfermos y ancianos. Cul sera entonces la esperanza de vida al nacer en nuestro territorio?. Para Gallier (2000) la informacin existente indica que no superaba los 25 aos. Desde entonces, con las iglesias como instituciones y, concretamente en el caso de nuestro pas, la Iglesia Catlica, las que se ocupaban de quienes padecan desventajas sociales. De la misma Beck (2000) indica acciones posteriores, igualmente ligadas a la visin que identifica vejez con enfermedad, pobreza y desamparo. A Mxico llega la evangelizacin de la Nueva Espaa con ella abren espacio que apoya a los desfavorecidos

De acuerdo con Meadows (1992) La vejez considerada como sinnimo de a deficiencia mental, enfermedad y prxima a la muerte, al tiempo que con cariz religioso, la recuerda a los mexicanos los mandatos a seguir.

Hoy en da, la poblacin mayor representa en los pases desarrollados cerca del 20% de la poblacin y las tendencias futuras la aproximaran al 25%. En los pases en desarrollo y menos desarrollados, supera el 10% y en las prximas dcadas se va a cercar al 20%. A pesar de esa realidad, en numerosos estados las personas mayores sufren graves situaciones de pobreza y exclusin social, no tienen condiciones de vida dignas y son un colectivo "invisible" para los gobiernos e instituciones internacionales y en los pases mas desarrollados, a pesar de los avances y mejoras sociales conseguidas, tienen aun importantes carencias y no cuentan con el reconocimiento que su peso poblacional requiere. (Silva, 117)

Consideramos que aun se deben dar pasos apresurados en cuanto a la proteccin de los Derechos Humanos de la Tercera Edad, pues no incluyen prohibicin especfica alguna a la discriminacin por edad. Sin embargo, esta es una situacin que padecen las personas mayores de todo el mundo en mltiples circunstancias: graves dificultades econmicas, limitaciones en el acceso a los servicios de salud, ausencia de servicios sociales, graves carencias en vivienda y condiciones de vida, exclusin de la cultura y educacin, trato inadecuado, escasa participacin en la vida social y poltica.

A pesar de las diversas gestiones aun exciten pases que no consideran los derechos humanos del grupo social de adultos mayores. Por ello nuestra inquietud de hacer de esta materia una cuestin prioritaria, consideramos la estricta e integra aplicacin de la Declaracin de Derechos Humanos, recordando que esta debe ser vigente para todos los ciudadanos, sin distincin de edad. La plena inclusin de las personas mayores en la vida social y econmica de sus respectivas sociedades, el aprovechamiento de sus capacidades y experiencias y la defensa de sus derechos ante cualquier tipo de discriminacin, constituye una aspiracin esencial. (Idem, 156)

Adems es importante consideramos el aspecto anterior, pues, suponiendo el hecho de que muchos millones de personas lleguen a edades muy avanzadas, nos obliga a que determinados aspectos relacionados directamente con el envejecimiento de la poblacin hayan de ser especialmente protegidos y respetados como derechos de las personas mayores.

Segn Ianni (1996) es necesario, se instauren los necesarios mecanismos de control y seguimiento que garanticen su aplicacin en todos los mbitos: locales, nacionales e internacionales. Asimismo, dentro de las instituciones de garanta deber prestarse. En Mxico, goza de la Ley de los derechos Humanos de la Personas Adultos Mayores (Ver apndice). Es buen intento pues, al paulatino incremento del peso relativo de las personas mayores en el total de poblacin de los pases, concentrndose en las regiones menos desarrolladas del planeta. En Amrica Latina, algunos pases recin comienzan un proceso de transicin demogrfica, mientras que la mayora est en procesos intermedios y, un nmero reducido, est en una situacin de transicin avanzada.

Sosteniendo la idea de Lash (1998) que indica que el avance de envejecimiento producto de las tasas de mortalidad y fecundidad, en Amrica Latina se asocia a la situacin de pobreza en que vive la mayora de su poblacin y a los cambiantes contextos sociales, econmicos y polticos.

Las polticas de ajuste del siglo pasado principalmente en los aos ochenta disminuyeron los ingresos per cpita de los pases e incrementaron la pobreza en detrimento de la calidad de vida de buena parte de la poblacin. Las polticas pblicas, en este contexto; () ponen nfasis en atender a los sectores ms jvenes, en detrimento de las personas mayores, a pesar de su acelerado incremento. (Aranguren, 28) Varios temas importantes comprometen a las polticas pblicas, como el empleo para las personas mayores, la problemtica de las viudas, la situacin de las mujeres mayores en el campo; los adultos mayores discapacitados, la atencin de salud y la seguridad social.

Amrica Latina en la dcada de los noventa se iniciaron procesos de reforma del Estado, orientados a aumentar el crecimiento econmico, mejorar los indicadores de inversin, inflacin y sanear las finanzas fiscales. Si bien ha habido una recuperacin macroeconmica, se han generado impactos negativos en las condiciones de vida de la poblacin y en los objetivos de equidad social. En estos aos se devalan las polticas sociales, especialmente las de salud, con incrementos importantes en los gastos privados de las familias. (Gonzalez, 138). En el rea de la seguridad social, los niveles de cobertura son muy bajos, tendiendo a proteger a los asalariados urbanos, dejando fuera a la poblacin rural, al sector informal, a los desempleados y subempleados. Las polticas de salud y de seguridad social se han convertido en instrumentos de la poltica econmica, transformndose en fuentes de ingreso de capital que permiten mantener un cierto equilibrio en el flujo de capitales.

Sostiene Gest (2002) y de igual forma Sastre (2001) que Alguna forma apoyaran las polticas de actuacin que trabajan con las personas mayores y en muchos casos se ha pasado de una actitud de confrontacin con el gobierno a otra de negociacin y concertacin entre diversos actores locales e internacionales. Las ONG muchas veces se ven sobrepasadas en sus capacidades por los cambios acelerados y muchos servicios que brindan se transforman en sustituto de los servicios pblicos (Penso, 2001: 276). Las prioridades en materias de seguridad social y salud son justificadas con valores y principios reconocidos por los propios movimientos sociales (equidad, participacin social, calidad), pero la aplicacin de ellas se basa en la lgica del mercado.

Para Gmez (2001) relacionar vejez con polticas publicas es entrar a la tendencia de los expertos financieros es concebir el envejecimiento como una carga social y econmica, sin embargo, el envejecimiento de la poblacin no crea un problema econmico y social, sino que agudiza un problema general que ya existe en los pases, que es agravado por las polticas econmicas y la globalizacin. Todos los grupos de edad estn afectados en sus condiciones de vida, y en especial, los adultos mayores.

Otra parte es la asistencia institucional que caracteriza la atencin de los adultos mayores. Es una respuesta limitada, costosa y genera dependencia, minusvala y prdida de identidad en las personas mayores. (Thuerelle, 111). Cualquier forma de organizacin de los adultos mayores debe basarse en el convencimiento de que el envejecimiento es un proceso que atraviesa toda la vida de las personas; que la falta de reconocimiento laboral pasa por el desplazamiento producido por el desarrollo cientfico y tecnolgico, las polticas econmicas y el predominio de los principios del mercado en la vida social; los achaques pueden ser combatidos y no deben ser una norma de vida de las personas mayores; la salud, el bienestar y la productividad no son atributos de la juventud sino de todos; y que la forma de lograr el respeto al reconocimiento y los derechos de los adultos mayores es desarrollando la organizacin social de los adultos mayores.

Consideramos que las ONG combatir la visin asistencialista y jugar un papel determinante en la posibilidad del cambio individual y social frente al problema del envejecimiento y la vejez: facilitando la organizacin y el encuentro de los adultos mayores con funciones cvicas que permitan su empoderamiento y la intervencin de los adultos mayores en la dinmica social; contribuir a que las personas mayores se hagan cargo de su propia situacin, identificando sus necesidades, recursos y alternativas de accin frente a la prdida de sus derechos.

() es necesario construir una imagen social de adulto mayor que no lo relacione con la impotencia, improductividad, disminucin de posibilidades, oportunidades y derechos. () en consecuencia: Hay que hacer de la vejez una causa por la cual valga la pena luchar y esto slo se lograr cuando la sintamos como propia y cuando logremos que las personas viejas luchen por sus derechos Para ello los adultos mayores deben recuperar su auto-estima, autonoma y convertirse en verdaderos actores sociales. (Idem, 119)

El adulto mayor debe tener un espacio propio y especfico del quehacer social, distinto del que ocupan el Estado y el mercado, dentro cual se incorporan los organismos no gubernamentales y dems organizaciones voluntarias, sin afn de lucro y orientadas hacia fines pblicos, entre las cuales se encuentran las ONG propiamente tales, las variadas expresiones de la asociacin civil y comunitaria, las empresas sociales y las universidades y centros acadmicos independientes

Indica Tilly (2000) que constantemente existe la fuerte tendencia a concebir lo local como el espacio ideal para lograr los propsitos de desarrollo social. No es aceptable que sea este nivel el nico en que las organizaciones del tercer sector tengan derecho a intervenir e incidir en las decisiones de polticas pblicas. Por otra parte Bueno (1996) sostiene que es necesario asumir como desafos concretos del tercer sector, la presentacin de alternativas al modelo, la conquista de espacios de participacin en las polticas sociales estatales, la bsqueda de espacios pblicos de dilogo social y asumir el desafo de la comunicacin y la informacin para combatir el aislamiento y atomizacin.

La nueva visin social requiere de un espacio, en el que se vinculan organizaciones a partir de sus ventajas comparativas en funcin de logros comunes. Esta nueva forma de cooperacin parte del principio del respeto a la individualidad institucional para crear un espacio de trabajo colectivo, buscando logros que van ms all de las eventuales organizaciones involucradas. (Puerto, 34). En este marco, los socios ms valiosos y lo ms importante para la alianza, lo ms estratgico, son las personas mayores. Es importante considerarlos no slo como beneficiarios, sino como socios en una cooperacin mutua y estratgica para el cambio y desarrollo.

Innovar es conocer y aprovechar las propias potencialidades o acciones latentes de cada sistema social. Slo a partir de sus propias potencialidades este proceso puede ser firme y sustentable. (Castells, 101)

El papel de genero y es vital al igual que el tema de la vejez, ambos construyen un objeto de estudio rico en conocimientos. La categora gnero es un instrumento fundamental para abordar las condiciones y situaciones de vida de las personas, ya que hace referencia al conjunto de signos y smbolos asociados al sexo que determinan la vinculacin de las personas consigo mismas, con su medio ambiente y con los y las dems. Cualquier propuesta en este mbito debe partir de la situacin de discriminacin que viven las mujeres.

Los procesos poblacionales requieren un innovacin las polticas sociales, econmicas, de salud y educacionales de la poblacin, para permitir la permanente integracin y participacin de las personas mayores. La visin moderna sobre desarrollo econmico y social advierte que la educacin debe ser prioridad en cualquier programa de mejoramiento de la calidad de vida de las personas mayores. La funcin social de la educacin es responder a los requerimientos globales y particulares de la poblacin, as como responder a las necesidades del creciente aumento de la poblacin adulta mayor.

La ptica Kane (2000) indica que el proceso educativo se partir que los adultos mayores tienen derechos que son plenamente exigibles, con mayor razn si se recuerda que amplios sectores de ancianos aceptan ser vistos con compasin y ser menospreciados. Hay que educar para envejecer, para valorizar la vejez y para participar. Esa educacin debe incluir tambin como elemento bsico la necesidad de la organizacin, el para qu de ella y cmo se obtiene. La organizacin conduce no slo a la defensa de sus derechos sino a su participacin activa en la solucin de los problemas sociales.

Toda la medidas y toma de decisiones deben plantearse autnticamente su diversidad y tradicin cultural; brindndoles los medios que ellos mismos consideren necesarios para desarrollarse dentro de su propia estructura cultural, no pensando por ellos o para ellos, sino permitiendo descubrir sus propias necesidades que pueden ser muy distintas a las que suponemos; otorgndoles la completa responsabilidad sobre su manera de organizarse y desarrollar sus grupos; permitindonos adems, rescatar valores de su cultura que deben ser tomados en cuenta como alternativa ante el individualismo de la sociedad actual.

() los cambios econmicos y sociales producidos durante la segunda mitad del siglo pasado han promovido modificaciones sustanciales en el perfil demogrfico de la regin. () el escenario demogrfico es nuevo. La transicin demogrfica obedece a causas mltiples, entre las que figuran las transformaciones econmicas, la urbanizacin, la ampliacin de los sistemas de educacin y las mejoras en la salud pblica. () quiz nunca antes existi una poca de tantas transformaciones, mltiples y generalizadas, con efectos directos sobre las condiciones generales de la poblacin. En cierto modo, el comportamiento demogrfico ha cambiado a favor de la sociedad, mostrndose en una baja de la mortalidad, el descenso de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida de la poblacin. () no obstante, los cambios demogrficos, y sus consecuencias en la estructura de la poblacin, han determinado nuevos y quiz ms complejos desafos. (Ianni, 301)

Los cambios en la estructura de edades de la poblacin tienen consecuencias econmicas y sociales diversas: en el mediano y largo plazo afectan la proporcin de la poblacin activa, modifican el perfil de demanda en los sistemas educativos, amplan las necesidades de viviendas, y, particularmente, plantean nuevas exigencias a los sistemas de seguridad, atencin mdica y previsin social. El envejecimiento demogrfico pone particularmente en cuestin la sustentabilidad futura de los sistemas de seguridad social. El incremento de la poblacin adulta, y la consecuente disminucin relativa de la poblacin infantil, conlleva cambios en el perfil de atencin y demanda de servicios de la poblacin.

Retomamos la aportacin de Rodrguez (1989) al indicar que el mundo envejece, pero particularmente en los pases no desarrollados los sistemas de pensiones, los laborales ni los de salud estn preparados para ello. Los cambios en las estructuras de edad estn determinando nuevas demandas sociales por parte de la poblacin y las familias, y, en ese sentido, imponen cambios en los conceptos y aplicacin de las nuevas polticas de poblacin.

La poblacin aumenta lentamente no obstante, ha incrementado los segmentos de la poblacin privada de los recursos para solventar sus necesidades bsicas. En el nuevo contexto, de achicamiento del estado, privatizacin y desregulacin de los servicios pblicos, son mayores los riesgos de la pobreza y la desproteccin social. (Domnguez, 277). El retiro del Estado de las actividades productivas y particularmente de las funciones anteriormente sustantivas de proteccin social ha promovido un estado de mayor indefensin, desigualdad, pobreza, vulnerabilidad, exclusin e inseguridad social. En sentido amplio, la situacin de vulnerabilidad natural de la poblacin adulta, hasta cierto punto inherente a las condiciones cronolgicas, se ve afectada por los dficit en la cobertura y calidad de atencin de los sistemas de seguridad prevalecientes.

Las transformaciones han promovido ciertos desplazamientos de los temas de inters: de los ms demogrficos hacia perspectivas sociodemogrficas. El descenso de la fecundidad genera importantes impactos sobre el tamao de la familia y, por consiguiente, en el debilitamiento de las redes de solidaridad, en una sociedad donde los apoyos familiares operan como importantes estrategias de vida. Por su parte Daz (2004) argumenta que el envejecimiento demogrfico y sus consecuencias en las demandas de seguridad para la vejez resultan coincidentemente con el envejecimiento social, asociado con los cambios en las estructuras de los mercados de trabajo, y el hecho de privilegiar a la fuerza de trabajo joven, lo cual complica la situacin para aquellos trabajadores de mayor edad.

El proceso de transformacin sobre la estructura de la sociedad es grande y complejo. Con el descenso de la mortalidad y la cada de la fecundidad, el aumento en la esperanza de vida y los desplazamientos en la estructura de edad, tienen efectos directos sobre el tamao y estructura de la familia, la composicin de la mano de obra, los mercados laborales, la distribucin del ingreso, las nuevas pautas de pobreza. Las repercusiones sobre el incremento de la poblacin activa no slo corresponden con el achicamiento de la base de la pirmide demogrfica, sino tambin con el abandono masivo de la funcin de madre y la incorporacin al mercado de trabajo. () el envejecimiento afecta todas las dimensiones sociales. La vejez o la cualidad de viejo supone una percepcin socialmente construida (). (Singer, 203). El envejecimiento trae consigo sus propios problemas, entre otros, la soledad, comprensin, rechazo y miedo.

El simbolismo de la vejez tiene una la apreciacin, la edad no es un dato natural, inmediato de la conciencia universal. El anlisis del envejecimiento debe tener en cuenta relaciones de fuerza entre las generaciones y entre las clases sociales y las representaciones dominantes de prcticas legtimas asociadas a la definicin de una edad. En otras palabras, la vejez, no ms que la juventud, tampoco es una especie de propiedad sustancial que llega con la edad. El envejecimiento implica las relaciones de fuerza entre generaciones y la distribucin del poder y los privilegios entre ellas. El envejecimiento demogrfico supone tambin un envejecimiento social.