LA VEJEZ: UNA DISCRIMINACIN MLTIPLE

LA VEJEZ: UNA DISCRIMINACI?N M?LTIPLE

Francisco Bijarro Hernandez
Susana Virginia Mendiola Infante

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EL CASTIGO SOCIAL

Las tendencias demogrficas globales indican un claro proceso de envejecimiento de la poblacin. Lo que hasta aos relativamente recientes se asuma como un proceso que se daba nicamente en los pases de mayor desarrollo, hoy lo vivimos y con caractersticas particulares, como un proceso que tambin se presenta en los pases de menor desarrollo, como es el caso de los pases latinoamericanos y del Caribe. Una de las peculiaridades es la rapidez con que la poblacin envejece, por lo que se estima que en veinticinco aos la poblacin se duplicar. Lo preocupante es que en pases en los cuales los niveles de pobreza mantienen a elevados sectores de sus habitantes con demandas bsicas insatisfechas, donde existen grandes brechas entre los que tienen y los que no tienen, y en donde los patrones socio culturales han privilegiado a la poblacin de varones jvenes, el proceso de envejecimiento y la misma vejez se desenvuelven de una manera muy compleja y con muchas carencias para la mayora.

ASI ME PAGAS!

Al aumentar la poblacin de mas de sesenta aos, la cual actualmente en la Regin de Amrica Latina y el Caribe asciende segn fuentes de la ONU 42 millones de habitantes, y que en veinticinco aos se estima que alcanzar la cifra de 97 millones, es indudable que surgirn nuevas demandas y presiones sobre servicios que en el presente resultan escasos para este grupo de poblacin tradicionalmente desatendido. Sostiene Canal (1998) al igual que Tilly (2000) que La mayora de personas mayores pertenece a los estratos pobres de la poblacin por lo tanto tienen limitado acceso a los servicios de salud y educacin lo que las coloca en condicin de alta vulnerabilidad. Uno de los mayores problemas es que la mayora se encuentra fuera de los sistemas de previsin social por haber tenido trabajos informales o eventuales. Por otra parte el argumento de Wallace (2000) en el caso de los pensionados, uno de sus mayores problemas es que el monto de sus pensiones son reducidas, siendo la situacin de las viudas ms crtico todava. Este panorama permite apreciar que las personas mayores no estn en condiciones de vivir atendiendo los requerimientos esenciales por lo que su calidad de vida es bastante baja.

Para Domnguez (19929 el escenario anterior son circunstancias para el maltrato al anciano, lo que ha motivado una serie de iniciativas para conocer y actuar frente a un problema que generalmente pasa desapercibido, incluso para las propias personas mayores, por lo que compartir experiencias y estrategias es necesario para incidir en una cultura de buen hacia las personas de edad avanzada.

El maltrato de los grupos vulnerables aumenta da con da, en los diferentes medios de comunicacin se habla al respeto nios golpeados por su padres, ancianos violados, homosexuales denigrados, entre otros sucesos. El maltrato en la vejez cobra un contenido singular; (). (Miguel, 291). Es la sntesis de una prolongada desatencin de las necesidades y una permanente vulneracin de los derechos que la personas mayor ha tenido a lo largo de su existencia. Bajo diversas modalidades las personas mayores sienten que son continuamente maltratadas ya sea en su entorno ms prximo que es la familia y por sus familiares ms cercanos, pero tambin en el barrio, en los servicios pblicos y en general manifiestan que han sido olvidadas cuando se "repartieron la torta".

El tema de violencia intrafamiliar ha tomado mucho inters en los ltimos tiempos habiendo merecido algunos estudios, propuestas y hasta legislacin especfica en varios pases de la regin. Sin embargo la atencin del problema se ha centrado en la violencia hacia la mujer y hacia los nios y nias quedando invisibilizado el problema de la violencia que se ejerce hacia las personas mayores en general y hacia la mujer mayor en particular. (Coutier, 158). De acuerdo a diversos datos estadsticos se indica que slo un 1,9 % considera que las personas mayores son vctimas de maltrato en las familias, cifras que no se condicen con los testimonios que se recogen del trato cotidiano con stas referidos a los abusos y malos tratos que reciben.

Es importante tomar cartas sobre el asunto se debe orientar a las familias en su responsabilidad de atender a las personas mayores, que en casos de las familias de menores recursos y por razones culturales, devienen en cuidadores del familiar mayor sin haber tenido oportunidad de prepararse para una funcin que requiere de particulares conocimientos y habilidades. Las evidencias demuestran que en muchos casos los familiares a cargo de la persona mayor terminan sin proponrselo, maltratando a quien debieran cuidar. (Puerto, 13)

En los crculos perifricos, es comn en ocasiones, el maltrato del adulto mayor, este fenmeno no queda ausente en las clases favorecidas econmicamente, pues en estos hogares se tienen los medio o contactos para cubrir las apariencias o mejor dicho el caso se institucionaliza pagando grandes cantidades en asilos especializados, y de manera elegante matizar dicho suceso- no hay respeto hacia ellas, por lo general no se les da una atencin preferencial, no les ceden el asiento, no se les ayuda a cruzar la calle, entre otras conductas que se observan continuamente. La violencia callejera ha hecho de las personas mayores una de sus vctimas ms frecuentes. (Serra, 150). Las personas mayores que se dedican a la venta ambulatoria sufren robos de sus mercancas, son comunes el arrebato de carteras, y sobre todo del dinero escaso que cobran por su pensin en las anunciadas fechas de pago de las mismas. La desproteccin que sienten al andar por la ciudad es muy grande.

Sostiene Hooker (1990) que el trato en ocasiones algunos servidores pblicos, que por lo general no toman en cuenta el tiempo que les toma responder a las preguntas o que necesitan para buscar informacin.

Son diversos los estigmas sociales que son asignados a los adultos mayores por ejemplo, personas improductivas, pasivas, inactivas, sin mirada de futuro, son algunos de los mitos que acompaan a una persona mayor. Socialmente arraigados en la vida moderna y por tanto no fciles de desterrar, estas imgenes continan siendo trasmitidas a travs de los diversos agentes socializadores como son la familia, la escuela, los medios de comunicacin. (Gallier,134). Revalorando la vida en todos sus momentos, ponindola en el centro del sentido de nuestra existencia estaremos en capacidad de propiciar una mirada diferente hacia las personas mayores, demostrando su permanente aporte en valores y su aporte tambin productivo a las sociedades que hoy disfrutamos.

Es necesario crear mecanismo viables y reales con las distintas instancias implicadas en la formacin de la mentalidad colectiva, particularmente los agentes educativos y los medios de comunicacin que tienen una gran influencia en la sociedad actual.

En algunos espacios culturales el papel del anciano fue muy especial, su consejo era muy valorado y tomado en cuenta para tomar decisiones trascendentes en la comunidad. La sociedad moderna trastoc estas valoraciones desplazando y desprotegiendo a los de mayor edad.

Desde la ptica de Silva (2002) el ser humano es competitivo y violento por naturaleza, la violencia estructural est impregnada en todas las esferas de relacin social en todas las cuales se dan relaciones jerarquizadas. Una serie de desigualdades sociales, econmicas, de gnero, generacionales, culturales, afectan directamente a los considerados ms dbiles, aunque pareciera que las personas mayores fueran invisibles cuando se hace referencia a situaciones de maltrato.

Asimismo, hay una naturaleza estructural que tiene otros factores que contribuyen a desencadenar actitudes y comportamientos maltratantes hacia las personas mayores. En primer lugar est la imagen desvalorizada que socialmente predomina sobre ellas, tambin est la precariedad econmica de muchas familias que sienten y hacen sentir a la persona mayor como una carga improductiva, situacin que no favorece la adecuada atencin de las necesidades de stas, (). (Idem, 219). Debe sealarse tambin el problema del centralismo vigente en muchos pases que da lugar a las migraciones hacia las ciudades ocasionando hacinamiento y roces entre los miembros de distintas generaciones en su convivencia cotidiana, y el hecho de que las familias no estn preparadas para enfrentar la vida con los familiares que cada vez viven ms aos.

El silencio en cuanto a la exactitud del maltrato al anciano no es preciso, es realmente casi imposible llegar a cuantificarlo. Sostiene Martnez, op cit., (1996) que no slo tiene que ver con la falta de investigaciones sobre el tema sino por el silencio que muchas personas mayores prefieren guardar sobre el tema ya que no estn dispuestas a admitirlo ni sealar a los maltratadores que por lo general son de su familia. A pesar que no es posible saber cul es la magnitud del maltrato en la vejez, los indicios que de manera cotidiana expresan las personas mayores nos alertan de que es bastante extendido, siendo posiblemente el maltrato psicolgico el de mayor incidencia.

Similarmente en el caso de la violencia hacia mujeres y nios, cuando se difundan o se implementen instancias de denuncia de situaciones de maltrato y que les haga sentir protegidos, muchas personas mayores probablemente se decidan a expresar sus situaciones, contribuyendo a hacer visible el problema y haciendo posible aproximarse a conocer en algo sobre su magnitud. (Morogas, 116)

Se abre una lnea de conocimiento y con ello la necesidad de investigar ms sobre la problemtica del maltrato, sus expresiones particulares entre las personas mayores, su extensin, la forma diferenciada en que se da en hombres y mujeres, la incidencia de tipos de maltrato en los distintos estratos socio culturales, todo lo cual va a dar pistas para una mayor comprensin del problema y para trazar estrategias de abordaje integral y multidisciplinario que realmente contribuyan a enfrentar el problema desde sus races.

Hemos visto como ser adulto y varn ha significado por muchos aos gozar de un lugar privilegiado en perjuicio de las otras generaciones y de las mujeres. Actualmente debemos sealar que no son todos los adultos los llamados a ser los "motores" del cambio, cada vez se trata de los adultos ms jvenes, los cuales van desplazando a las dems generaciones. En cualquier caso las personas mayores "improductivas" no tienen lugar de privilegio alguno. (Idem, 118)

Se puede precisar el abismo con la que se adjetiva a la persona mayor con lo que en realidad stas aportan a la economa de sus familias. La contribucin de las personas a la familia es significativa, ya sea en dinero proveniente de sus pensiones o de los trabajos no remunerados que realiza en la propia familia pero que son necesarios para facilitar el trabajo remunerado de stas.

La dignificacin de la vida depende del aporte diferenciado segn la edad de los miembros de la familia de las distintas generaciones, necesario para mantener el ciclo productivo en la sociedad.

El adulto mayor es estigmatizado con descalifcativos como un nio o que se vuelve nio otra vez y se le trata como tal. Esto conlleva a comportamientos de sobreproteccin y anulacin de la capacidad de decisin sobre asuntos que les competen de manera directa o que los confinan a una inaccin deprimente. Aunque no sea la intencin de quienes asumen esta visin de vejez, esto provoca un profundo sentido de inutilidad en la persona mayor viendo restringido su posibilidad de vida autnoma. Se ha observado en algunos casos que tras esta visin de persona mayor sin criterios para tomar una adecuada decisin, se han cometido abusos como en el caso de la disposicin de los bienes de la persona mayor que hasta pueden llegar a ser hipotecados o vendidos en contra de su voluntad. (Daz, 301)

Es cuestionar los enfoque paternalistas y asistencialitas sean muy frecuentes en muchas instituciones privadas y pblicas, por lo que ser importante difundir y compartir una visin diferente de vejez a estos niveles para que las personas mayores logren un trato ms apropiado con respeto a su desenvolvimiento independiente.

Para Domnguez (1992) con el paso del tiempo el hambre y el maltrato son la rutina de todos los das, algunos adultos mayores se resigna ante este atrocidad, pues la consideran como el castigo divino y la cruz que deben cargar por el pago de su pecados de su vida. En algunos casos son gestos de disgusto, indiferencia, silencios prolongados otras veces puedes ser palabras groseras o hasta empujones. (Domnguez, G., 39). La mayora de personas mayores tambin tiene incorporada la imagen social desvalorizada de vejez lo que influye en su baja autoestima. Cmo hace una persona mayor para continuar teniendo un techo donde vivir "sin incomodar al resto"? Por lo general adems de ser invisible para el resto trata de acentuar esa invisibilidad encerrndose en su propio silencio o mostrndose siempre dispuesto a los requerimientos de la familia: ir a comprar el pan o el peridico, quedarse cuidando a los nietos mientras los adultos trabajan o se van de fiesta, cuidando del familiar enfermo -generalmente las mujeres mayores-, entre otras. Sostiene Ondorica (2002) que en el caso de tener problemas de salud, muchos callan para que no les saquen en cara que no hay dinero para curarlo o que ya se le pasar. Generalmente se les atiende cuando ya no hay mucho que hacer.

Cuando se es independiente fsica y econmicamente pasear, visitar amistades o familiares, y/ o en algunas oportunidades se incorporan a algn club o asociacin de personas mayores. En estos espacios al entrar en contacto con otros, es donde descubren que no era la nica persona que tiene los mismos problemas, encontrando la solidaridad generacional y es as como empiezan a visualizar otras posibilidades y sentido para seguir viviendo. (Gest, 300). La aceptacin social es el mejor soporte emocional y un buen aliciente para ver con optimismo su existencia.

El enfoque de Penso, et al., (2001) al hablar de derechos humanos en algunos sitios es tema de segunda partida o nulo. En muchos de los pases, sumidos en profunda crisis econmica, social y de valores, la brecha social que separa a los pobres de los que no lo son ha crecido alarmantemente. En este panorama el asunto de los derechos fundamentales ha sido tambin afectado, siendo las personas adultas mayores un sector de la poblacin cuyos derechos fundamentales han sido permanentemente ignorados.

La construccin social del adulto mayor es desvalida, sin aspiracin de futuro, ha ido asociada a una prctica de derechos cancelados. Por ello muchos atropellos y malos tratos por lo general invisibilizados, se cometen en perjuicio de las personas mayores, y por el contrario son parte de la imagen socialmente construida de lo que significa llegar a la vejez. (Lash, op cit., 384). Expresiones tan comunes como "nadie nos hace caso" son muy demostrativas de las mltiples exclusiones a las que las personas mayores se enfrentan cotidianamente en los crculos privados y pblicos.

La participacin Guzmn (20029 indica que En realidad ni se han establecido categoras ni indicadores especficas para este grupo humano. No existe tampoco un acuerdo de carcter vinculante que de manera especfica exija a los Estados que comprometen sus firmas con la implementacin de polticas y programas con financiamiento que incidan en mejorar la calidad de vida y el status social de las personas mayores en sus sociedades.

Con el panorama abierto por la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento mencionado anteriormente- las personas mayores y sus organizaciones seguramente demostrarn a la comunidad internacional que su inters por participar est muy elevado, que su capacidad de construir propuestas est vigente y que estarn vigilantes estableciendo estrategias de seguimiento para que los acuerdos que se suscriban se cumplan verdaderamente. (Silva, 221)

Es necesario y urgente disear y fomentar una cultura de respeto y cuidados para el adulto mayor, que el tema de fondo es la violacin de los derechos humanos de las personas mayores, de lo que se trata es de contribuir al desarrollo de una cultura de respeto y buen trato hacia ellas desarrollando estrategias preventivas y de accin frente a situaciones de maltrato, comprometiendo la accin concertada de agentes locales con la participacin activa y protagnica de los grupos de personas mayores.

El punto de partida es trabajar con el propio adulto y crear una revaloracin hacia su propia integridad personal, que en muchos casos terminan por considerar "naturales" ciertos comportamientos maltratantes hacia ellas. Una vez que ellas puedan distinguir e identificar tipos de maltrato estarn en condiciones de orientar a otras personas mayores sobre qu tratos no deben ser aceptados. Tambin estarn en condiciones de promover acciones de sensibilizacin entre las familias y comunidades para motivar a un trato de respeto a las personas mayores. (Idem, 223)

Es importante estructurar una especie de redes locales para la prevencin y atencin del maltrato con lo cual se pretende ganar al compromiso activo a instituciones y organizaciones locales como son instituciones de salud, educacin, parroquias, organizaciones sociales de base, otras, para la accin conjunta en la promocin de una cultura de buen trato a las personas mayores a la vez que puedan brindar de acuerdo a su especialidad o labor institucional, un nivel de atencin a las personas mayores vctimas de maltrato.

Por lo anterior, y de desde el enfoque de Singer (2001) al de igual el de Gomz (2001) se espera tambin alentar la implementacin de mecanismos permanentes de prevencin y accin contra el maltrato en la que los gobiernos locales jueguen un rol fundamental para lo cual son tambin necesarias las alianzas interinstitucionales que comprometan su accionar para el logro de dichos propsitos.

Para Tilly (2000), Gest (2002 y Forciea et al., (2002) mantienen que las plataformas econmicas aplicadas de manera similar en muchos pases de la ha llevado a un mayor empobrecimiento de la poblacin en general y a una mayor exclusin particularmente de las personas mayores que en su mayora se encuentran en las filas de los estratos pobres y de extrema pobreza. La ausencia de polticas de previsin social las convierte en poblaciones altamente vulnerables. De otro lado la cultura de trabajo internalizada como valor, tiene en las personas mayores su mejor asidero y es lo que las lleva en muchos casos a seguir generando ingresos a pesar de la edad avanzada y los estragos en su salud deteriorada. Las oportunidades de un empleo formal para las personas adultas mayores pobres son limitadas y sus opciones estn en aquellas en las que no necesiten requisitos ni empleador. Como consecuencia de la pobreza que afecta a las personas mayores y sus familias se han ido acumulando problemas de alimentacin y salud, vivienda, educacin. Con ello la desesperanza en muchos.

Si confrontamos las condiciones de vida de las personas mayores pobres en las zonas rurales las cuales por lo general no han recibido atencin para su desarrollo, veremos que viven una realidad de muchas privaciones. En ocasiones estn fuera de todo sistema de seguridad social. Por la misma pobreza muchos familiares jvenes migraron a las ciudades dejando solos a los parientes mayores. Por lo general se alimentan de los productos que cultivan ingiriendo pocas protenas lo que les ocasiona distintos grados de desnutricin. Su relacin con la ciudad es muy negativa, por razones de su procedencia tnica son vctimas de discriminacin y burlas. Hombres y mujeres trabajan en las faenas del campo hasta que su capacidad fsica se los permita; la mujer campesina seala que nunca se acaban sus labores en el hogar. (Penso, et al., 241)

Profundizar en el meollo del asunto de las personas mayores pobres nos coloca frente al desafo de buscar alternativas viables que conduzcan a que sientan que, aunque algo tarde existen sectores con mucha sensibilidad dispuestos a actuar solidariamente para identificar con ellos alternativas de una vida diferente para ellos tomando en cuenta sus potencialidades culturales y sociales.

Para Ferraroti (2000) las estrategias para enfrentar la pobreza de las personas mayores debieran enfocarse desde un esfuerzo de concertacin de actores sociales y polticos a nivel local y del gobierno central, de los que tengan directa responsabilidad en atender los derechos a la salud, alimentacin y proteccin. Junto a ello es importante alentar el proceso de integracin social de las personas mayores en su entorno familiar, comunitario y con sus pares en otros mbitos sin dejar de considerar que aquellos que se encuentran solos y en total abandono encuentren un lugar adecuado en la que puedan vivir con dignidad.

La expresin Young (1992) indica que la mujer y ancianidad es una doble discriminacin, una de las expresiones de discriminacin admitidas por la comunidad internacional es la de gnero, por la cual las mujeres a lo largo de su vida no han accedido a las mismas oportunidades para su desarrollo personal y social en relacin a los hombres. De igual forma el pensamiento Tilly (2000) sostiene una visin cosificada de la mujer, que busca tenerla relegada a la esfera domstica sin embargo, viene siendo progresivamente removida de las prcticas aunque no necesariamente en el mismo grado de la mentalidad social y, en esto, son las propias mujeres quienes juegan un papel protagnico habiendo logrado importante incidencia en la esfera pblica.

Es obvio que las mujeres mayores sufren desventajas particulares que provienen de los prejuicios derivados de su gnero. Lo que comnmente ocurre es la prolongacin del rol domstico ya sea con la pareja o como abuela o cuidadora del familiar enfermo. Ella no se jubila sino hasta que las fuerzas le den. Como en la mayora de casos no es pensionista, resulta ser totalmente dependiente de la familia y sometida a las reglas de sta (Vzquez,1999: 48). Pierde individualidad y gana en aislamiento social. En pases con limitaciones econmicas, el deterioro de la salud de la mujer como consecuencia de la alimentacin deficiente, partos mltiples y otros, es acelerado. En el caso de las viudas de pensionistas, que ven reducidas a la mitad los insignificantes ingresos, su calidad de vida se reduce drsticamente. (Idem, 61). Las mujeres mayores frecuentes vctimas de la violencia callejera y de abuso sexual por lo general de miembros de la familia sumidos en el alcohol o la droga, hechos estos ltimos que por lo general son silenciados ya sea por temor ante amenazas del violador o por vergenza o porque carecen de informacin relacionada a los mecanismos de asistencia y proteccin jurdica. Y aunque resulte doloroso admitirlo hay mujeres mayores que ante el desamparo terminan por prostituirse

Una triangulidad se origina en el hecho de ser mujer, pobre y mayor conforma el tringulo de la inequidad, lo cual es desventajoso para la vida en sociedades machistas como las nuestras restringiendo las opciones de progreso para el logro del bienestar personal y social.

La Plataforma de Accin de Beijing recoge mucho de los aportes de las organizaciones de mujeres y se ha convertido en el marco de accin de los Estados para la adopcin de polticas que contribuyan a lograr una mejor calidad de vida y elevar el status de la mujer en la sociedad ampliando sus oportunidades de desarrollo. (Silva, 222)

Si bien es cierto que hay algunos sealamientos que aluden a la mujer mayor en la mencionada plataforma hay que indicar que todava el tema de la mujer mayor no es incorporado por los movimientos de mujeres que tambin priorizan su atencin de la mujer en edad reproductiva, lo cual plantea un trabajo que hacer a ese nivel.

Argumenta Beauvoir (2005) que muchos pases se han centrado en alcanzar su propio desarrollo, por lo general los convocados son los polticos y tcnicos, y en tiempos ms recientes algunos sectores de la sociedad civil que han logrado demostrar su capacidad y derecho de estar involucrados en el proceso. Hasta el presente todava las personas mayores y sus organizaciones no son tomados en cuenta.

Los escenarios para la construccin de planes de accin para el futuro por lo comn no incluyen ni consideran necesaria la incorporacin de las personas mayores. La vida es la mejor y permanente escuela de todas las personas, y cuanto mayores experiencias se hayan acumulado mayores conocimientos para enfrentar los retos se tienen (Farguez, 219). En ese sentido es altamente valioso y de gran beneficio social incorporar de manera activa a las personas mayores en las dinmicas orientadas al desarrollo. No hacerlo es romper la herencia cultural, social e histrica que significa la presencia de las personas mayores, adems de perder la posibilidad de construir sociedades que involucren a todos sus miembros poniendo en entredicho la tan proclamada dimensin integral y humana en los procesos de construir el desarrollo local y nacional.

La presencia de las personas mayores en los procesos de desarrollo local, regional, nacional no slo obedece a una cuestin de solidaridad con un sector excluido sino porque estamos convencidos que su aporte es realmente vlido. Las ciudades concebidas tradicionalmente por los expertos del desarrollo han ignorado las necesidades especficas de este sector de la poblacin, la participacin de las personas mayores seguramente permitir incorporar cuestiones que tendrn que llevar al rediseo de las ciudades y a la inclusin de medidas de proteccin especfica frente a situaciones que los agreden cotidianamente. (Gest, 305)

En los pases latinoamericanos que se caracterizan por tener democracias frgiles, el reto de la vigencia de los derechos humanos y ciudadanos de las personas mayores pasa por sumarse a los esfuerzos de toda la ciudadana por construir democracias slidas y encontrar modelos viables de desarrollo social y humano que generen bienestar para todas sus generaciones con el aporte de cada una de ellas. Hoy que el modelo ensayado ha encontrado lmites irreversibles consideramos que el desafo de salir adelante venciendo la pobreza nos convoca a todos y por supuesto tambin a las personas mayores y sus organizaciones.

Sostiene Touraine (1999) que son a menudo en diverso eventos hablar de los indicadores de calidad de vida de las personas mayores permitir conocer el grado de desarrollo social y humano que las sociedades han sido capaces de alcanzar.

No cabe la menor duda que los adultos mayores en la mayora de la veces son marginados, no slo de los procesos orientado al desarrollo sino de los beneficios de los programas sociales. La exclusin de las personas mayores pobres es producto de las desigualdades estructurales y el empobrecimiento progresivo. (Fargues, 229). La falta de acceso a educacin, empleo y atencin de la salud en etapas previas de la vida, sumada a las barreras especiales que enfrentan las mujeres en muchos pases, influye decisivamente sobre el status y el bienestar de las personas mayores. La falta de poder y status de las personas mayores hace que les resulte difcil reclamar servicios; conocer y negociar sus derechos; reaccionar frente al maltrato, la violencia y el abandono; exigir informacin accesible; y protestar contra la discriminacin de edad y gnero.

Aqu es el momento para meditar el punto central que se maneja en los programas sociales que por lo comn se refieren a la poblacin mayor como grupo vulnerable con un contenido de invalidez. En esa medida no se les reconoce su condicin de ciudadanos con derechos y tambin con responsabilidades (Idem, 231). Esta forma de concebir los programas refuerzan la visin de vejez mitificada y la relega a una posicin de receptores de ayuda social. Los Estados debieran redefinir su rol social ltimamente reducido, y responder con polticas equitativas que brinden la oportunidad de alcanzar el bienestar y no seguir atendiendo a la franja cada vez ms creciente de pobres que sus polticas macro econmicas van generando.

Para Wallace (2000) el producto de los estereotipos de vejez existentes, en los ltimos tiempos han ido surgiendo agrupaciones de personas mayores que por distintas motivaciones han buscado de manera colectiva hacer frente a tanta discriminacin. Particularmente son notorias las asociaciones que a lo largo y ancho de la Regin existen demostrando lo equivocada de las aseveraciones que sobre el ser mayor trae consigo. Las asociaciones van permitiendo que las personas mayores eleven su autoestima y pongan sus experiencias al servicio de los suyos y de la sociedad. (Gonzalez, G., 141). Desde las asociaciones se ha visto el resurgimiento de una ciudadana activa y propositiva.

Afirma Serra, et al., (198) que el paso de los aos aumenta la sabidura en las personas y con ello, con el gran sentimiento de dignidad, que van progresivamente incidiendo en el cambio de imagen de ser objetos de proteccin a ser sujetos sociales y de derechos. Asistimos pues a una profunda revolucin en el campo de la actora social, en una sociedad adultocntrica que actualmente privilegia al varn en edad productiva (Vzquez, 211). Es muy importante todo lo que se pueda hacer con y por las personas mayores pero nada es mejor que ellos y ellas mismas vayan ocupando el lugar que siempre debieron mantener, el lugar junto a los hombres y mujeres que en sus sociedades propugnan una vida mejor para todos.

Es necesario crear un campo amplio para la construccin de un nuevo paradigma de la vejez y exponer un campo propicio para poner en el centro de la atencin mundial el nuevo paradigma de vejez que debiera prevalecer en nuestras sociedades envejecientes, adulto mayor productivo, eficiente y competitivo, que siempre est integrada en la vida familiar y social. Necesaria para la vigencia de los valores ms profundos y de nuestras culturas, importante para la continuidad de nuestras historias, para la construccin de sociedades intergeneracionales de mutuo respeto y valoracin recproca.

No es imposible construir nuevas imgenes entorno al adulto mayor, es imprescindible hacerlo a todo nivel. Las personas mayores que cada vez ms se organizan y van ocupando espacios que antes no les era permitido son la parte ms importante de la estrategia (Idem, 224). Ser necesario influenciar en esta visin a quienes tienen en sus manos la decisin de las polticas pblicas y de manera importante tener buenos aliados en los medios de comunicacin que tienen una innegable influencia en la formacin de opinin pblica.

Sostiene Daz (2004) que es interesante rescatar aquellas que tienen que ver con el maltrato a las personas mayores como son "condenar y adoptar medidas para poner fin a la violencia contra las personas mayores, incluir hombres y mujeres mayores en el diseo y la planificacin de los programas sociales y de desarrollo, establecer estndares de atencin internacionales y mecanismos de monitoreo relacionados, utilizando el marco de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos y los Principios de las Naciones Unidas para las Personas Mayores. La humanidad tiene una nueva oportunidad para reencontrarse con su esencia ms profunda, nadie est dems y mientras exista vida cada quien tiene un lugar.

Es necesario consolidar sociedad distintivas por su equidad de gnero e intergeneracional es una responsabilidad compartida por todos y cada uno de nosotros. La ruta ya est trazada, hay que seguir andando.

Para Ferraroti (2000) el hecho de incrementar la esperanza de vida es logro. Este hecho, naturalmente, demanda ciertos cambios de actitudes. Venerados y protegidos en algunos lugares, en otros, las personas de edad son denostadas, arrinconadas abandonadas y sufriendo de abusos fsicos, psquicos y financieros.

La marginacin de las personas de edad deber ser erradicada del planeta en los prximos aos. Segn opinin de los demgrafos de las Naciones Unidas, es muy probable que, en un plazo de 50 aos, haya por primera vez en la historia ms personas mayores de 60 aos que nios menores de quince. Mientras ahora una de cada diez personas tiene menos de 60 aos, en el ao 2050 la proporcin ser de una por cada cinco. Y se espera que las cifras de los que tienen ms de 80 aos -personas de edad mayores- se quintuplique.(Wallace, 207)

Diversos especialistas estn siguiendo y analizando las ramificaciones de estas tendencias en diferentes ambientes, situaciones econmicas y regiones. En las regiones ms desarrolladas, las personas mayores ya superan a los jvenes. Aunque el mundo desarrollado ha envejecido gradualmente en el ltimo siglo, la transformacin en la estructura de edades an es un desafo en cuanto al descenso proyectado en la proporcin de las personas de edad de trabajar, respecto de las que no estn dentro de esa franja de edad, a efectos de pensiones, sistemas de seguridad social y cuidado de la salud.

El acadmico Singer (2001) indica que el incremento de la poblacin con edad avanzada en mayor en los pases desarrollados, el ritmo de envejecimiento es ms rpido; en stos, se espera que la poblacin de personas de edad se cuadruplique en los prximos 50 aos. sas naciones tendrn que hacer frente a restricciones de recursos, a medida que se confrontan los retos simultneos de desarrollo y envejecimiento de la poblacin. (Gallier, 146) . Es evidente que los pases ms ricos, as como en los ms pobres, la revolucin demogrfica ejercer su influencia sobre todos los mbitos de la vida cotidiana y afectar, por ende, a hombres, mujeres y nios.

La 2 Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, que Naciones Unidas realizar en Madrid del 8 al 12 de octubre, va un paso ms all. En dicho evento, pases de todo el mundo adoptarn el Plan Internacional de Accin 2002, el cual - sin ser un instrumento de obligado cumplimiento- brindar una gua a quienes tiene que formular las polticas relativas a los cambios que se precisan para hacer realidad el lema de "Una sociedad para todas las edades".Su punto de partida se basa en que la tendencia global de vivir ms aos es un logro histrico que debe reflejarse en el manejo de nuestras economas y en la organizacin de nuestras sociedades. (Daz, 221)

Debe ponerse especial atencin en las mujeres, que son el colectivo mayoritario dentro de las personas de edad. A menudo, una parte de ese colectivo no recibe pensiones adecuadas, debido a sus bajos ingresos, o por causa de trabajo interrumpido. Tambin las mujeres pueden haber sido vctimas de prcticas habituales perjudiciales que han socavado su capacidad econmica. Los programas de erradicacin de la pobreza deben considerar las necesidades de las personas de edad en el medio rural, en donde vive la mayor parte de dicho colectivo en los pases en desarrollo. Deben, asimismo, abordarse las necesidades de las personas de edad que viven solas y de las que padecen discapacidades.

Para Canal (1998) tambin se precisa que, en todas partes, se d una mejor capacitacin a quienes se encargan de cuidar a las personas de edad. Igualmente, se requerir de una mayor cobertura en materia de educacin, programas de capacitacin en geriatra y en tecnologa en este especfico campo, a fin de hacer frente a la revolucin demogrfica. Un objetivo clave es hallar la frmula adecuada para aprovechar el potencial de las personas de edad como base para el desarrollo de las sociedades futuras. En este sentido, es esencial la integracin permanente de las personas de edad a sus comunidades. (Giddens, 2000: 169) . Para ello se necesitan tomar iniciativas para promover intercambios intergeneracionales productivos, basados en el recurso del potencial humano que aportan las personas de edad.

Se espera que los responsables de formular las polticas nacionales seleccionen las herramientas polticas ms apropiadas para adecuarlas a las realidades de sus respectivos pases, y que incorporen la cuestin del envejecimiento en sus agendas nacionales. Segn el proverbio chino "no importa lo viejo que seas sino cmo lleves la vejez". Para todos aquellos que vivimos en este mundo, lo que importa realmente es la manera en que llevamos nuestra vejez"