DESAFOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMA Y POLTICA

DESAF?OS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOM?A Y POL?TICA

Compiladora: Irma Lorena Acosta Reveles

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Mxico: El mercado interno y el destino de la reforma agraria

Manuel Garca Hernndez

I. INTRODUCCIN

La reforma agraria, es un proceso que comnmente se asocia al desarrollo del capitalismo, en el que se manifiesta la forma como la agricultura se integra en el desarrollo nacional. Pero la agricultura es un trmino demasiado vago que no da cuenta de la idea de la reforma agraria que tiene lugar en los pases subdesarrollados, es necesario desdoblarla en uno de sus momentos, que es la produccin. Esto permite reconocer la produccin de las unidades que resultan de la reforma, de aquella que realizan los agricultores capitalistas que no pasan por ser sujetos de la misma. Con ese movimiento se nos posibilita hilvanar con mayor coherencia lo que para nosotros debe ser la reforma agraria en nuestros pases.

Todo mundo est de acuerdo en que es un proceso que implica la divisin de la gran propiedad rural, a lo que se agrega un segundo objetivo que ser el de integrar la produccin de la unidades que resultan de esa divisin en el desarrollo nacional, proceso que requiere de un conjunto de polticas concretas encaminadas a dicha integracin, que hacen referencia a: la inversin (tanto estatal como privada), al financiamiento, la tecnificacin, la organizacin para la produccin y la comercializacin, etctera. Esta integracin que es como se plantea, econmica, tambin tiene un contenido social, desde que refleja como se integra socialmente a la poblacin rural en la nacin.

II. CONCEPTOS CENTRALES Y MARCO HISTRICO

En este apartado intentamos aproximarnos a una explicacin coherente sobre el comportamiento de la reforma agraria en Mxico atendiendo a la peculiaridad del desenvolvimiento del capitalismo en este pas. Para nuestro objetivo consideramos tericamente pertinente, adoptar como eje explicativo el concepto de mercado interno, atendiendo al hecho de que el mercado interno en nuestro pas se ha presentado como el piso ms generoso, donde toma lugar la reforma agraria con su sello campesino que la caracteriz desde su versin legal en el artculo 27 de la Constitucin de 1917.

Cuando hablamos de mercado interno como el piso ms generoso para la reforma agraria, suponemos que habr otro piso, y en verdad tenemos que empezar por reconocer que el carcter subdesarrollado del capitalismo que se presenta en Mxico da lugar como resultado estructural a dos formas de crecimiento econmico: una que adopta como objetivo principal la produccin para el mercado exterior y otra en la que lo es la produccin para el mercado interno.

Ahora bien, qu es el mercado interno en general para el capital? La respuesta tiene trascendencia para comprender el comportamiento de nuestra reforma agraria y avizorar un tanto el destino que se le depara. Entre el Estado-nacin y el mercado interno se conforma la cuna donde emergen las relaciones capitalistas en un proceso de surgimiento simultneo. Entonces el mercado interno no es un mercado cualquiera, no es por tanto un producto desechable a eleccin, es inherente al nacimiento y funcionamiento del capitalismo en condiciones normales.

Como lo sostiene Marx (1977: 727-728): Los sucesos que convirtieron a los trabajadores en asalariados y sus medios de subsistencia y trabajo en elementos materiales del capital, crean a ste su mercado interior () As la expropiacin de los campesinos, su transformacin en asalariados, produce la aniquilacin de la industria domstica del campo, el divorcio de la agricultura respecto de todo tipo de manufactura. Y en efecto, esta aniquilacin de la industria domstica del campesino es la nica que puede dar al mercado interior de un pas la extensin y constitucin que exigen las necesidades de la produccin capitalista.

El mismo Marx (1977: 728) observa que el proceso que destruye la industria domstica de los campesinos no es una revolucin radical en el perodo manufacturero, pues la industria capitalista en esas condiciones ...siempre tiene como base principal los oficios de las ciudades y la industria domstica del campo. Si destruye a sta en ciertas formas, en determinadas ramas y en algunos puntos, la hace nacer en otros, pues no puede prescindir de ella para la primera elaboracin de las materias primas.

Ello da cuenta de la primera fase del desarrollo del capitalismo, que implicara tambin cubrir una tarea que el capital no puede realizar con suficiencia por su propia cuenta, sino hasta que ha alcanzado la madurez que le otorga la organizacin del trabajo cientfico para su explotacin sistemtica. Es por ello que resulta lgico afirmar que: Slo la gran industria, por medio de mquinas, funda la explotacin agrcola capitalista sobre una base permanente, hace que se expropie de manera radical a la inmensa mayora de la poblacin rural y consuma la separacin de la agricultura respecto de la industria domstica del campo... (Marx, 1977: 728-729). Quiere decir que solo cuando el capital ha alcanzado cierto grado de desarrollo, es cuando est en condiciones de afianzar el mercado interno como su mercado y esto solo sucede cuando se observa que se ha superado la etapa de la manufactura y se ha separado tambin el trabajo directo del trabajo intelectual para ponerlo en la vanguardia de la produccin capitalista, as lo rescata Marx (1977: 729) cuando seala:

Pero de esta separacin fatal datan el desarrollo necesario de las potencias colectivas del trabajo y la transformacin de la produccin fragmentaria, rutinaria, en produccin combinada, cientfica. Como la industria maquinizada consuma esta separacin, tambin ella es la primera en conquistar para el capital todo el mercado interior.

Esta descripcin donde toma lugar la acumulacin originaria del capital, la subsuncin formal y real del obrero subyaciendo a la par la conformacin del mtodo de regulacin de la oferta de fuerza de trabajo, donde tambin aparece como corolario la consolidacin del mercado propio del capital que es el mercado interno, no es otra cosa que el camino del desarrollo de la relacin capitalista.

Entonces podemos concluir de acuerdo con Vctor Figueroa (1986: 123) que al capital le corresponde su propio mercado, en tanto que ... el proceso de formacin de la relacin capitalista ser al mismo tiempo el proceso de formacin del mercado interno. Ello quiere decir que para el anlisis de la formacin del mercado interno como mercado del capital en un determinado pas, habra que tener en cuenta las fases que se pueden advertir en la descripcin que Marx nos proporciona. Y ciertamente no se trata de la suma de los elementos que pudieran advertirse sino como todo un resultado del camino que se tiene que recorrer para poder hablar del desarrollo de un pas, esto es, si a la gran industria es la que le da permanencia al mercado interno, debe ser aquella tambin la culminacin de cierto grado de desarrollo, el que se ha construido desde dentro como un todo y articulado desde abajo.

Importa pues recordar de qu manera tiene lugar la aparicin del capitalismo en nuestro pas. Es un hecho aceptado que dicho sistema no se acuna en Mxico, es una relacin que muestra sus rasgos de adulto cultivados en otros pases desde que llega a estas latitudes por la va de la exportacin de capitales, desde pases como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, los que a finales del siglo XIX haban consolidado su mercado interno cuyo corolario era la organizacin de la produccin cientfica hasta participar de la revolucin industrial, con lo que pudieron desbordar las fronteras de su mercado e incursionar con sus excedentes de capital en el mundo que estaba ms all de sus fronteras, por lo que tambin estaban en condiciones de disear una divisin internacional del trabajo en la que a los pases donde la semilla del capital no haba germinado se les asignaba una funcin que desde all quedara subordinada a los intereses de aquellos pases avanzados, no porque fuera inevitable dicho destino, sino porque los pases atrasados convenan tcitamente en no someter a escrutinio su papel. Como certeramente lo resume Figueroa (1986: 218) cuando seala:

Para Amrica Latina el vnculo con Inglaterra y otros pases industriales no consisti meramente en su articulacin con un centro con el cual intercambia unos productos por otros, sino que se vincula con un centro que produce progreso tecnolgico. Por otro lado, la importacin de bienes de origen industrial tiende a debilitar la necesidad de su produccin internamente y a desbaratar los esfuerzos encaminados a levantar una industria propia. O sea, la divisin internacional del trabajo deja la tarea del desarrollo de las fuerzas productivas en manos del centro e impulsa a la periferia a servir a esta tarea, como algo que no le compete directamente.

Si bien la tendencia destructiva de las importaciones desalienta los esfuerzos locales para organizar el desarrollo, ello no significa que nuestros gobiernos y las clases dominantes criollas se deban echar a descansar en los brazos del capital extranjero, la tarea tal vez resulte solo mas pesada. Pero no parece que haya existido disposicin en este sentido desde el arribo del capitalismo en su versin desarrollada por estas latitudes. Con ello se establecieron los extremos que configuran y retroalimentan el imperialismo: el desarrollo a cargo de los pases centrales y el subdesarrollo en la periferia. Los primeros que producen bienes de consumo y de capital tanto para su consumo como para la exportacin; los segundos que son relegados a producir bienes de consumo, principalmente, con base en los bienes de capital que les venden los primeros.

Se comprende que ello es as, porque aqu no hubo una formacin desde dentro de la relacin capitalista hasta su mximo desarrollo, hasta la organizacin y subsuncin del trabajo cientfico, que diera pi a la formacin acompasada de un mercado interno como mercado del capital, que marcara tambin la pauta para la integracin racional del campo al desarrollo nacional con posibilidades de darle un contenido social y econmico estable a la reforma agraria. No hay as, tampoco una industrializacin que se levante desde dentro integrando proporcionadamente las regiones que lleve como correlato el apoyo de la agricultura, en tanto el avance pausado sobre el campo del capital de acuerdo con sus propias necesidades. No se va desde un principio de la ciudad hacia el campo como es clsico en los pases que construyen su desarrollo.

Se tiene en su lugar, en el primer momento en que se asoma el capitalismo, una incursin abrupta y voraz en las actividades primarias (agricultura y minera), para la cual no median ms que las necesidades industriales de los pases centrales a donde se exportan.

No hay pues un mercado interno que construir donde la agricultura pueda jugar un papel estable en la consolidacin del desarrollo econmico, por lo mismo no hace falta despejar el obstculo de la gran propiedad mediante su distribucin entre la poblacin rural. En su lugar la oligarqua procede como si ellos fueran los destinatarios exclusivos del impulso que llega desde el mercado mundial capitalista. Al fin y al cabo ese era su modus operandi desde antes que conocieran los mtodos de explotacin del capital; siempre haban obtenido sus ganancias uncidos a los intereses extranjeros, como bien lo describe Figueroa (1986: 221): La patria de las clases dominantes, aqulla en el seno del cual nacieron y evolucionaron, era el mercado mundial. En beneficio de ste y con arreglo a la evolucin que haba alcanzado en ese momento, organizaron la vida independiente, pese a las condiciones que apuntaban en otro sentido (...) su conciencia formada en toda una poca no daba cabida a sentimientos realmente nacionalistas.

As el mercado que se configur con la primera economa de exportacin con sello capitalista, fue uno, como lo describe Fernando Gonzlez Roa, donde los poblados se agruparon no por su productividad, sino de acuerdo con la distribucin de los productos hechos por los caminos de fierro. Pero ese impulso quedaba muy lejos de ser uno positivo para el desarrollo y la integracin nacional, en su lugar se configur una poltica que de acuerdo con Reyes Heroles (1961: 641), oper en sentido contrario ... esta poltica al mismo tiempo que estimulaba la produccin agrcola, valoraba las tierras y haca apetecible su acaparamiento, pues el hecho de que el ferrocarril pasara cerca de ellas multiplicaba su valor en diez veces.

En el rubro de la produccin agrcola se dieron condiciones para que los latifundistas gozaran del ambiente apropiado para agrandar sus fortunas con el menor esfuerzo. Libertad para la explotacin de peones y jornaleros mediante los ms bajos jornales; adems protegidos sus productos con aranceles, les dejaban el mercado nacional como su mercado. Un mercado pues, que no es conquistado para el capital de manera estable y permanente y que no resultaba del desarrollo interno de las relaciones capitalistas, sino como una parte de la ganancia de la asociacin de la oligarqua nacional con los intereses del capital internacional y de su forma de operar en ese momento.

El rasgo fundamental en la perspectiva de la integracin nacional, es lgicamente, la exclusin orientada principalmente contra los campesinos que es la poblacin mayoritaria y la fuerza principal que produce la riqueza en aquel tipo de economa, no hay cabida en esas condiciones para la idea del reparto agrario, cuando menos con las caractersticas que haban concebido la mayora de los liberales que se ocuparon de ese aspecto, por el contrario, como ya se ha esbozado, durante el porfiriato se da pauta a una de las ms escandalosas concentraciones de la propiedad territorial.

Los datos que recoge el mismo Reyes Heroles (1961:643) respecto de la concentracin territorial en el porfiriato configuran la siguiente situacin: De 193 millones 890 mil hectreas que integraban la superficie total del pas, fueron objeto de concentracin 123 millones, es decir, ms del 63%. En esa tarea, hasta 1893 las compaas deslindadoras se haban ocupado de deslindar 50 millones 631 mil 665 hectreas, y mediante la Ley de terrenos Baldos entre 1868 y 1906 se adjudicaron 10 millones 972 mil 652 hectreas. Por supuesto los beneficiarios fueron grandes acaparadores. De tal suerte que para 1910 ...solo el 3.1% de la poblacin rural era propietaria, el 88.4 de la poblacin agrcola trabajaba en calidad de pen y los hacendados representaban nicamente el .02% de la poblacin rural. (Aguilera Gmez, 1982: 110).

Por ello es que en lo que toca a la participacin de los sectores menos favorecidos o lo que pudiera parecerse a un exiguo reparto de tierra entre los aos 1877 y 1906, el mismo se expres en una superficie total de 528 mil 237 hectreas, que se integraban de 19,983 ttulos, que arrojan un promedio de 24.43 hectreas por ttulo. Segn Reyes Heroles, no tard mucho en que esa tierra pasara tambin a manos de los grandes propietarios, gracias a la poltica crediticia que se impuls para favorecer a la elite terrateniente, de la cual no podan gozar los pequeos productores que se vean obligados a pagar con la tierra sus deudas.

Cabe aclarar que los liberales en su mayora no hacan alusin a la integracin econmica de los campesinos, sino a la aspiracin de desarticular las estructuras de la vieja sociedad colonial que se sustentaba en la gran propiedad territorial, esto es, se trataba de sentar las bases de la nacin con una clase de medianos propietarios.

En resumidas cuentas, el esquema econmico-social que se configur con la implantacin del capitalismo en Mxico en su primer momento, da cuenta no de una integracin sistemtica, sino de una fusin de intereses que pasa por la mas brutal muestra de exclusin social, la que sera en delante la tendencia principal que identificara a este espacio del capitalismo subdesarrollado. Manuel Aguilera Gmez (1982: 110) retrata con prstina fidelidad esa forma de actuar del capital en Mxico a principios del siglo XX cuando nos refiere:

La economa de la tierra era la base de sustentacin de una sociedad en la cual la clase terrateniente, provista de elenco tradicional, defina y caracterizaba al conjunto social; porque adems de detentar el monopolio privado sobre la propiedad agraria, las familias terratenientes eran, al mismo tiempo, las principales poseedoras de las minas, de las empresas manufactureras ms importantes, de las instituciones bancarias y de gran parte de las construcciones residenciales. As la clase polticamente dominante tena un carcter ambivalente: terrateniente y burgus. Lejos de haber provocado antagonismos de clase entre la burguesa emergente y la aristocracia terrateniente, el capitalismo haba penetrado y extendido en la sociedad mexicana (...), sin quebrantar la estructura agraria seorial, dando lugar a una simbiosis de clases dominantes que hemos convenido en dominar la oligarqua.

De esa manera en la economa agro-exportadora cuyo rasgo principal fue la exclusin, no se conceba la necesidad de articular econmicamente al pas hacia adentro; la poblacin rural se present a la vez que fuerza de trabajo barata en las haciendas, como un mercado ideal cautivo para los productos no exportables de la oligarqua terrateniente, el que se aseguraba con la tienda de raya y las cadenas de la tierra. No aparece as tampoco una ley que regule la oferta de fuerza de trabajo; la exclusin es arbitraria y no puede acompasarse de acuerdo con las necesidades del capital y capacidad de absorcin, porque no son las necesidades internas las que predominan en el accionar de la economa, sino las que mueven al capital central a buscar canales de sustento en el exterior. La poblacin as, se convierte en un obstculo que hay que despejar en absoluto con el poder del Estado o al amparo de ste y jams por la va de la integracin. Este proceso en nuestro pas se reviste con peculiaridades que si bien a veces precipitan los eventos que apuntan hacia las reformas sociales, al mismo tiempo se convierten en rmoras que impiden la concrecin de las mismas y hacen todava ms nebuloso el futuro de la nacin.

Una diferencia fundamental al respecto es la cercana con los Estados Unidos la cual segn Manuel Aguilera Gmez, Mxico no conserv el control de su sector productivo exportador como si lo hicieron pases del cono sur en alianza interna, debido a que aqu se busc el apoyo casi exclusivo del capital extranjero y nuestra economa se ubic como complementaria de la de los Estados Unidos, adems de que la clase dominante terrateniente-burguesa se signific por su actitud de mayor subordinacin frente al capital extranjero (1980: 117). De ello da cuenta el peso de la inversin extranjera que a principios de la Revolucin de 1910 equivala al 54.5% de los acervos del capital nacional, que adems era sta la que le daba el sentido a la estructura econmica en esa etapa. La forma en que se distribuye dicha inversin es la muestra ms clara de esta afirmacin como se puede observar.

Como se puede ver, la composicin de la inversin extranjera nos indica con claridad en primer lugar que hay un predominio muy marcado de las inversiones norteamericanas las que manifiestan las exigencias de la industria del vecino pas, al lado de la cual compite con cierta similitud el capital ingls. Es Francia la que muestra un cuadro aunque ms coherente, de menor importancia, en el sentido de poner tres puntales que pudieran haberle dado una direccin diferente a la estructura econmica de Mxico, pero no es ese esquema el que predomina. La industria como objeto de atencin en el espacio local, por el contrario, en el esquema general como se puede apreciar, se encuentra en el penltimo rengln.

Se puede coincidir en esa perspectiva con Figueroa, que la emergencia de un mercado interno en Mxico, solo se viene a dar como un producto subsidiario del tipo de produccin que se les asign a los pases donde se inscribe el nuestro en aquel primer momento, o sea, como reflejo de la manera en como se instalan las relaciones capitalistas, esto es, siguiendo la incipiente industrializacin que se da como resultado de las necesidades propias de la exportacin primaria que requieren los pases centrales.

La integracin del pas que impulsa el Estado tambin retrata con fidelidad este proceso, en esa primera forma de crecimiento econmico ... los avances de capital constante que hace el Estado se concentran en la construccin de puertos, facilidades para la comercializacin, ferrocarriles y carreteras que vinculan los centros de produccin con los puertos, etc. Y es que como bien lo destaca del mismo Figueroa (1986: 156-157) ...no se trata de unificar una nacin ni de crear condiciones que permitan el desenvolvimiento del mercado interno, sino de hacer ms expedito el contacto comercial con el extranjero. De ah la naturaleza del mercado interno que emerge, no es el mercado que persigue la burguesa que se ha puesto al frente de la economa, es el de otra burguesa que toma tambin el carcter de subsidiaria, aquella que de acuerdo con su capacidad, ha encontrado en las necesidades que los grandes inversionistas crean, la nica forma de acrecentar sus fortunas.

La industria que puede nacer as en ese esquema, no tendr la tarea de articular la economa con un objetivo nacional y no podr nacer tampoco un mercado interno pujante y articulado, sino uno disperso y limitado. Este va surgiendo porque las actividades econmicas de exportacin generan la necesidad de bienes de consumo sin ser su objetivo.

Aqu en los pases latinoamericanos la verdadera oportunidad del mercado interno como espacio de explotacin capitalista preferente, llega solo Cuando el librecambismo no funciona y se detienen las importaciones, cuando la insuficiencia de stas se hace evidente, el mercado interno tiene que sustituir esas importaciones y se hace apetecible para la inversin capitalista iniciando por la produccin de bienes de consumo que es una industria que ha encomendado de paso la economa de exportacin. Pero es necesario insistir en que la industria que toma lugar en nuestros pases subdesarrollados es una que no tiene ruedas propias, desde que la relacin capitalista no es desarrollada aqu, el motor que impulsa la industria ha menester obtenerlo mediante la importacin desde los pases centrales.

Es as que para sustituir un bien ante la falta la capacidad para importarlo, es necesario importar la tecnologa que hace posible la sustitucin. Esto es, Desde que cada nueva industria trae consigo en general, nuevas necesidades de importacin..., la sustitucin se internaliza en la industrializacin y define su carcter (Figueroa, 1986: 162). Es decir se trata de una industrializacin que encuentra sus lmites en la necesidad de importar el progreso tecnolgico para poder funcionar, porque no puede sustituir el desarrollo en cada fase y ese es el secreto de la dominacin imperialista: fomentar una dependencia permanente y casi absoluta del progreso externo. El mecanismo se encuentra en el hecho de que la tecnologa disponible en los mercados del centro, en general, es aquella que ha llegado a un cierto grado de obsolescencia. Por ello es que, el desarrollo que se persigue as, es inalcanzable.

Queda claro, en lneas generales, la forma en que se desenvuelve una economa subdesarrollada como la de Mxico. Para nuestros fines, se trata de una economa donde no se desarrollan las relaciones capitalistas como en los pases centrales; la organizacin del trabajo cientfico para aplicar sus adelantos con fines productivos, no existe, por lo que no se puede planificar con certidumbre la expansin del capital. Pareciera que el desarrollo se hubiera quedado en la etapa de la manufactura, donde el capital no puede dejar de apoyarse en la produccin campesina, sobre todo porque no hay forma de acompasar la expulsin de la poblacin campesina con las capacidades de empleo del capital urbano. Por el contrario, hay momentos en que desde el Estado se promueve no solo la vigencia sino la creacin de las formas de subsistencia campesina. Puede establecerse, que cuando prevalece el crecimiento que pone como su objetivo principal el mercado externo, no se advierte un control sobre el flujo de la fuerza de trabajo como una necesidad que resulta del grado de desarrollo del propio capital, sino como una condicin que impone el carcter mercantil del capital que predomina. Esto es, como una exigencia constante, de un bajo precio de la mercanca fuerza de trabajo.

De ello resulta que no se puede desarrollar un mercado interno en el cual se puedan articular las actividades econmicas con miras garantizadas de largo plazo. El mismo no es una base firme desde donde puedan extenderse las actividades econmicas hacia el mercado internacional, para constituir con el una unidad. Por el contrario, ambos niveles configuran una dicotoma que resulta determinada en lo inmediato por la demanda del mercado internacional. ste parece ser la parte slida que define la participacin del otro.

As las cosas, una economa que depende en su evolucin de la invitacin del mercado internacional, tiene que moverse entre dos polticas principales, el libre cambio cuando la invitacin tiene lugar; y la proteccin cuando aquella es retirada y se trata de sobrevivir en el mercado interno.

El Estado del subdesarrollo se convierte en comedido operador de esas polticas. Del primer momento( durante el porfiriato) se tiene constancia de que en trminos del libre cambio Una de sus funciones principales fue la de servir como otorgador de concesiones; su poltica se convirti en la de utilizar los recursos y facultades de que dispona para atraer inversionistas y empresarios extranjeros: las habilidades del buen estadista se convirtieron en aquellas relativas a desarrollar una combinacin estratgica de medidas que atrajeran dichos recursos de capital a su propio pas. Concesiones de tierras, cesin de derechos sobre el subsuelo, exencin de impuestos y tarifas, garantas estatales al capital invertido... garantas de estabilidad poltica... (Anderson, 1974: 45). Ello se puso en prctica al grado que el entusiasmo por esta actividad caracteriza la carrera de cada una de las figuras de la poltica latinoamericana de fines del siglo XIX y principios del XX. Esa conducta se vea cultivada por la parte extranjera que tambin lleg a configurar una forma de hacer las cosas para contar con la disponibilidad de los gobiernos locales, Aguilera Gmez (1982: 121) lo capta con precisin cuando enfatiza:

Obtener del gobierno mexicano un trato preferente no era conducta reservada a la imaginacin y diligencia de gestores y personeros de las firmas privadas extranjeras, sino constitua el eje de las relaciones diplomticas y defina la poltica exterior hacia Mxico de los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra, pases de donde proceda el grueso de la inversin extranjera directa.

As, la inversin extranjera sera el centro de atencin, la primera tarea que ocup el mayor esfuerzo de nuestros gobiernos, antes que pensar siquiera en sentar las bases de la soberana nacional, haba que enarbolar la bandera de la libertad para el capital transnacional. La suerte del segundo momento la describe con claridad Vctor Figueroa (1986: 163) cuando dice:

Una industria que surge en estas condiciones, cuando se refiere a las condiciones del mercado interno naturalmente es una que no busca competir, ms bien debe buscar no competir, o sea, eludir la competencia. Para ello exige que el Estado levante los mecanismos de proteccin adecuados, proteccin que a su vez proporciona nuevos motivos para el estancamiento tecnolgico, por lo que la industria demandar nuevos niveles de proteccin.

La proteccin resulta pues una necesidad para el mercado interno, como si fuera uno que estuviera naciendo y donde el proceso de acumulacin no funciona sin el cuidado del Estado, a pesar de que las relaciones capitalistas no son algo nuevo pues ya han pasado un buen trecho en la historia econmica de nuestros pases, en el marco de una forma de crecimiento cuyo sello distintivo es el de producir para el mercado internacional. Ahora ese espacio se cierra y la burguesa es obligada a buscar su base de acumulacin en el espacio nacional, se encuentra con la necesidad de extender el mercado interno en tanto que exigir del Estado su proteccin, pues ello significa el blindaje de sus ganancias. Manuel Aguilera (1980: 221) describe este comportamiento con precisin cuando afirma:

... el viraje de la poltica econmica escenificada entre la gran depresin y la Segunda Guerra Mundial que condujo al abandono del esquema de crecimiento hacia fuera y la acreditacin de la poltica de industrializacin a travs de la sustitucin de importaciones, no se origin en la accin deliberada de los agentes econmicos tradicionales: la burguesa empresarial y el Estado. Esta transicin ms bien se present como respuesta, como una medida de emergencia, ante la quiebra del esquema primario-exportador y los conflictos internos a que dio lugar la crisis. ... las medidas proteccionistas adoptadas por los gobiernos durante la dcada de los aos treinta, carecan de un propsito definido de fomento industrial; se dictaron bsicamente pata proteger las deterioradas condiciones de sus balanzas de pagos. (...) En breve, sin embargo, los pases desarrollados involucrados en la Segunda Guerra Mundial, reacondicionaron su aparato productivo a las necesidades blicas y, por lo tanto redujeron y en algunos casos suprimieron la produccin de un sinnmero de bienes que habitualmente formaban parte de importaciones de los pases latinoamericanos. Ante esta nueva contingencia externa que se expresaba en forma de escasez mundial, recobr vigor el empeo industrializador en Amrica Latina. (Aguilera, 1980: 206)

El crecimiento hacia adentro o como lo denomina Figueroa (1986) crecimiento relativo, encuentra asiento cuando la clase empresarial comprende que las condiciones para el libre cambio no le son favorables, cuando enfrentaron la declinacin sistemtica de los precios internacionales de las materias primas que eran el eje del modelo primario-exportador o de crecimiento absoluto. Es as que como lo seala el propio Aguilera, el modelo de mercado interno ... nunca fue concebido como una accin deliberada, sino que su conceptualizacin surgi como necesidad para explicar, a posteriori, decisiones de poltica econmica adoptadas. En definitiva, el modelo de crecimiento hacia adentro es un esquema que surge para acreditar una poltica econmica en marcha.

De esa forma, el mercado interno en el subdesarrollo no surge del desarrollo de las relaciones de produccin, como eje articulador permanente de las actividades econmicas, sino como producto subsidiario y en el mejor de los casos como un subterfugio de las burguesas nacionales a donde son empujadas a organizar su acumulacin por la repulsa del mercado internacional ante la deficiencia de la organizacin del trabajo general que padecen, lo que las incapacita para desplegar su propio desarrollo y ganarse su participacin continua en el mercado internacional. Es comn por ello que estos pases sobrepongan el discurso del desarrollo cuando llevan a cabo algn esfuerzo de industrializacin.