COOPERACIN Y CONFLICTO EN EL MERCOSUR

COOPERACI?N Y CONFLICTO EN EL MERCOSUR

Coordinadora: Noem B. Mellado

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1. LAS RELACIONES UNIN EUROPEA-AMRICA LATINA, UN MARCO DE REFERENCIA OBLIGADO

El anlisis de las relaciones entre la Unin Europea y el Mercado Comn del Sur hay que ubicarlo dentro del contexto de las relaciones UE-Amrica Latina.

Estas relaciones tienen una larga tradicin en la que han ido convergiendo, elementos histricos y culturales, afinidades polticas, intereses econmicos y consideraciones estratgicas.

Estos elementos otorgan a las relaciones de Amrica Latina con Europa un carcter muy singular y especfico, si lo comparamos con los vnculos que mantienen otras regiones del planeta con el continente europeo.

Amrica Latina, a pesar de las debilidades de sus esquemas de integracin, sigue siendo la nica zona del mundo que, junto con la Unin Europea, fomenta activamente el regionalismo9.

En conjunto ambas regiones suponen una cuarta parte de los Estados que integran el sistema internacional, con cerca de mil millones de personas interrelacionadas de diversas formas10 .

En efecto, Amrica Latina es una regin donde Europa puede reconocer, hasta cierto punto, sus tradiciones y sus propios valores polticos y culturales.

Sin embargo, ello no siempre resulta evidente para los europeos, dando lugar a una asimetra en las percepciones.

La excepcin a esta asimetra la constituye Espaa, que no en vano ha promovido la formacin de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, y ha hecho de las relaciones con Amrica Latina uno de los pilares de su Poltica Exterior11.

Una inclinacin similar, aunque ciertamente ms tmida y contenida, se observa en el caso de Portugal.

No hay que silenciar, sin embargo, que siempre ha habido una gran atraccin del mundo latinoamericano hacia Europa, pero, sensu contrario, Europa no ha tenido la misma atraccin hacia Amrica Latina12.

Ciertamente, hasta tiempo reciente, sta no ha estado en el punto de mira de Europa, pudiendo hablarse de un olvido de la Amrica Latina en la agenda de las prioridades de la entonces Comunidad Econmica Europea13 , cuyas relaciones se orientaron inicialmente hacia los pases y territorios de ultramar con los que sus Estados miembros originarios mantenan particulares vnculos por razones histricas y polticas14 .

Diversos son los motivos que dieron lugar a este olvido, destacando, entre otros, los siguientes15 : a) la descomposicin del sistema monetario internacional y la crisis econmica mundial, que provocara, en los aos setenta, una fuerte recesin en los Estados miembros de la entonces CEE; b) el Convenio de Lom y el Sistema Generalizado de Preferencias que priorizaba las relaciones de la Comunidad con los llamados Pases ACP (frica, Caribe, Pacfico), concedindoles un tratamiento preferencial; c) la poltica econmica practicada por la Comunidad; d) el endeudamiento de los pases latino-americanos; e) la crisis econmica de la dcada de 1980 que llevo a Europa a adoptar una serie de medidas de carcter proteccionista, con el objetivo de paliar la precaria situacin econmica en la que se encontraban los Estados miembros.

Estas medidas perjudicaron a los pases latino-americanos, dada su estrecha relacin con la agricultura, obstaculizando la entrada en el Mercado Comn de los productos agrcolas procedentes de Amrica Latina; f) el posicionamiento favorable de los Estados miembros de la Comunidad Europea a favor del Reino Unido con ocasin de la Guerra de las Malvinas con el resultado de la adopcin en 1982, por parte de la Comunidad Europea, de medidas de embargo contra Argentina; g) las transformaciones polticas operadas en el Este europeo que harn que estos pases se conviertan en una prioridad para Europa.

Pero, cuando comienza el inters de la Unin Europea por Amrica Latina? Ese inters nace a mediados de la dcada de los 80 con la adhesin de Portugal y de Espaa a la Comunidad Europea.

Esta adhesin signific un refuerzo de la presencia latinoamericana por romper con la hegemona norteamericano y por poner en pie sus propios mecanismos de integracin regional (ALALC, Pacto Andino.).

Sin embargo, a partir de principios de la dcada de los aos setenta la situacin empieza a cambiar Las relaciones entre Europa y Amrica Latina reciben un nuevo impulso, en que influyeron por parte Europea consideraciones de orden tanto econmico como poltico (SOBRINO HEREDIA, J.M., .Las relaciones y los acuerdos de carcter bilateral y multilateral de la Unin Europea y el Subcontinente Centro y Sudamericano, en El dilogo entre los pueblos y las culturas en el marco de las relaciones eurolatinoamericanas.

La perspectiva de las entidades subestatales, op. cit., p. 362).

Concretamente, Espaa consigui que la especial relacin con Iberoamrica se plasmase en dos declaraciones anexas al Tratado y al Acta de Adhesin, firmadas el 12 de junio de 1985: la .Declaracin Comn de Intenciones relativas al desarrollo y la intensificacin de las relaciones con los pases de Amrica Latina., comn a los diez Estados miembros de las Comunidades Europeas, EspaayaPortugal, y la .Declaracin del Reino de Espaa sobre Amrica Latina.

Un ao despus, en 1986, el Consejo de Ministros de La Haya, a iniciativa espaola, encargara a la Comisin Europea la elaboracin de una propuesta sobre las relaciones de la Comunidad Europea con Amrica Latina, que se concretara en la adopcin por el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Comunidad Europea, celebrado en junio de 1987, de un primer documento sobre Amrica Latina titulado .Nuevas Orientaciones de la Comunidad Europea para las relaciones con Amrica Latina.

Y con anterioridad a esta fecha cmo eran relaciones entre la UE y Amrica Latina? A este respecto, cabe afirmar que desde la entrada en vigor, en 1958, del Tratado de Roma por el que se instituye la CEE, hasta la adhesin de Espaa y Portugal en 1986, las relaciones UE-Amrica Latina fueron limitadas y pobres, y se instrumentalizaron, a travs de mecanismos jurdicos horizontales de cooperacin17 y, sobre todo, de acuerdos bilaterales que, inicialmente, durante los aos sesenta y setenta fueron de alcance modesto, del tipo de los denominados .acuerdos de primera generacin de carcter no preferencial18 ; para, posteriormente, a partir de mediados de los aos setenta, tener objetivos ms ambiciosos, al responder no slo a intereses estrictamente comerciales, sino tambin polticos y de cooperacin, pasndose as a los .acuerdos de segunda generacin.19 .

En la dcada de los 90, ya consolidada la incorporacin de Espaa y Portugal, las relaciones entre la UE y Amrica Latina se van a intensificar de manera creciente, producindose un salto cualitativo por lo que respecta a las negociaciones comerciales y econmicas.

El Tratado de la Unin Europea de 1992, y el Tratado de Asuncin de 1991 por el que se crea el MERCOSUR contribuirn de manera decisiva.

As, en los aos 90, se firman los denominados .acuerdos de tercera generacin., sustentados en el respeto a los principios democr
ticos y a los Derechos Humanos, y caracterizados por la ampliacin de los mbitos materiales de cooperacin as como por el incremento notable del comercio, de la inversin europea y la ampliacin sin precedentes de la ayuda al desarrollo20 .

En 1994, comienza una nueva etapa en las relaciones entre la UE y la Amrica Latina, marcada por los denominados .acuerdos de cuarta generacin.21, sobresaliendo en este sentido, el Acuerdo Marco de Cooperacin entre la Unin Europea y Chile, firmado el 21 de junio de 199622 , el Acuerdo Marco de Asociacin entre la Unin Europea y Mxico,firmado el 8 de diciembre de 199723, y muy especialmente el Acuerdo Marco Interregional de Cooperacin entre la Unin Europea y el MERCOSUR, firmado el 15 de diciembre de 199524.

A la vista de lo que suponen estos acuerdos de cuarta generacin, hay que subrayar, tal como se ha venido advirtiendo desde la doctrina, que las relaciones de la Unin Europea con Amrica Latina han experimentado, un importante salto cualitativo tanto en lo relativo a los objetivos como al contenido, que sita a Latinoamrica en una posicin cada vez ms prominente dentro de la .pirmide de preferencias de las relaciones exteriores de la Unin Europea, Nos encontramos, por tanto, ante unos acuerdos que, adems de ser considerados como los mecanismos jurdicos ms sofisticados en lo que atae a las relaciones exteriores de la UE, constituyen un paso importante en el camino hacia la creacin del Espacio Euro-latinoamericano.

Ahora bien, tampoco hay que desconocer que las relaciones birregionales y la posicin de Amrica Latina en la agenda de la Unin Europea en los momentos actuales parecen haber entrado en una etapa de cierto estancamiento.

Ser en este contexto de bsqueda de una nueva estrategia en las relaciones Unin Europea-Amrica Latina en el que analizaremos, a continuacin, como los Estados del MERCOSUR van a priorizar sus relaciones con la UE.