BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

 

LA CULTUROCRACIA ORGANIZACIONAL EN MÉXICO

José Gpe. Vargas Hernández

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1. LA TEORÍA EVOLUCIONISTA DE LA CULTURA.

Esta teoría encuentra su fundamento en los trabajos de Darwin y sostiene que el desarrollo cultural de las sociedades se da a través de procesos internos y lineales , iniciandose con el salvajismo, continúa con la barbarie, hasta alcanzar la etapa de la civilización.

Leslie White (1949), uno de los grandes postulantes de esta teoría a la que se le ha llamado evolucionista universal, sostiene que los desarrollos de las diferentes tradiciones culturales siguen procesos similares: "las culturas deben explicarse en función de cultura...la cultura es un continuo. Cada rasgo u organización de rasgos, cada estado de desarrollo, surge de una situación anterior...La cultura es un copioso caudal de herramientas, útiles, costumbres y creencias en constante interacción que producen nuevas combinaciones y síntesis. Nuevos elementos se agregan de contínuo a la corriente; los rasgos obsoletos desaparecen...La cultura del presente ha sido determinada por el pasado, y la del futuro no será más que una continuación de la tendencia presente. De este modo, en un sentido muy real, la cultura se produce a sí misma."

Más recientemente, Duverger (1975) ha dicho que "la cultura es, de alguna manera la memoria de las sociedades, consciente e inconsciente. Resume el conjunto de transformaciones y progresos llevados a cabo desde el orígen, y les impide desaparecer." Bartra (1996), por ejemplo, cree que las peculiaridades del mapa de las grandes líneas de la evolución cultural "no proceden de un código estructural impreso en la mente de los hombres", lo que clarifica su interpretación para entender que la encarnación de las ideas en "eventos o construcciones míticas" no se debe a la existencia de lo que denomina "un sistema de mensajes" o "a la recepción codificada de ciertas 'instrucciones' provenientes de una estructura profunda (una especie de gramática generativa) en la que habría cristalizado la oposición individuo-sociedad, o naturaleza-cultura", sino que "...los hitos, los meandros, los caminos, las fronteras y las conexiones se han ido formando gracias a una especie de selección cultural, no en un proceso determinado por instrucciones preestablecidas en algún sistema simbólico de mensajes", aclara.

Así, los grandes movimientos culturales de la humanidad se dan en relación con el "yo" entendido como parte de la evolución de la naturaleza humana, de donde surgen y a la cual trascienden. En este mismo sentido, la apertura existente en nuestros tiempos hacia las culturas indígenas, por ejemplo, "son tan culturas como la nuestra, la separación se mantiene por el hecho de ser 'otras'. El otro es siempre, definitivamente "el indígena periférico de la cultura occidental", afirma Tola de Habich (1996), quein reconoce la dimensión del problema diciéndo que "...y para no irme por las ramas en declarado parentezco con mis ancestros simios, el otro, -en pocas palabras-" es por lo tanto, "el bárbaro, el buen salvaje, el que no comprendemos, el que es distinto a nosotros y el que se comporta externa e internamente de una manera que no logramos descifrar en cuanto dejan de ser "otras", se "comercializan". "Cultura es la otredad que tiene la gente culta y los grupos indígenas todavía al márgen del comercio con las capitales culturales", enfatiza Zaid (1996).

Los teóricos del evolucionismo cultural no han podido explicar satisfactoriamente el porqué el desarrollo cultural de los diferentes pueblos no sigue los mismos procesos. Bartra (1996), sostiene que la perspectiva evolucionista es necesaria para desarrollar lo que llama la historia de los mitos o la antropolgía de los mitos "para comprender largas secuencias de eventos sin dejar de apreciar la presencia de estructuras". Por lo tanto, "el enfoque evolucionista intenta ir más allá de la narración secuencial, pero no se limita a la revisión formal de las estructuras mitológicas", y concluye afirmando: "Creo que es necesario, además, enfocar nuestra atención en ciertos momentos de transición durante los cuales se operan mutaciones sintomáticas tanto en la composición el mito como en la función dentro de la textura cultural que la envuelve."

En resúmen, este enfoque avanza desde la suposición básica de que son los rasgos étnicos los que definen las condiciones culturales de los pueblos.  


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